Las primeras radiografías en el espacio abren una nueva era para la medicina de los astronautas
Hasta ahora, una lesión grave en órbita debía diagnosticarse casi exclusivamente con ecografías. Un equipo científico acaba de demostrar que realizar radiografías diagnósticas en el espacio ya es una realidad, un avance que transformará la salud de los astronautas en futuras misiones a la Luna y Marte.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Los cuatro tripulantes de la misión Fram2 de SpaceX posan antes del vuelo espacial: Eric Phillips, Rabea Rogge, Jannicke Mikkelsen y Chun Wang. En el recuadro se comparan las radiografías de una mano obtenidas antes del lanzamiento, durante la misión en órbita y tras el regreso a la Tierra, demostrando que es posible obtener imágenes con calidad diagnóstica en condiciones de microgravedad. Cortesíae: SpaceX / Radiological Society of North America (RSNA).
Durante más de cuatro décadas, los astronautas han convivido con una paradoja médica. Mientras la exploración espacial alcanzaba cotas cada vez más ambiciosas, la capacidad para diagnosticar una lesión o una enfermedad en órbita seguía dependiendo casi exclusivamente de un único instrumento: el ecógrafo.
Ahora, un experimento llevado a cabo a bordo de una misión comercial de SpaceX acaba de romper esa limitación histórica. Por primera vez, se han realizado radiografías diagnósticas en el espacio, lo que demuestra que esta tecnología puede funcionar en microgravedad con la misma calidad que en la Tierra.
Puede parecer un avance discreto frente a los espectaculares lanzamientos de cohetes o las caminatas espaciales. Sin embargo, para la medicina aeroespacial supone un cambio de paradigma comparable a incorporar un pequeño hospital portátil a bordo de futuras misiones hacia la Luna o Marte.
Por qué hasta ahora no podían hacerse radiografías en el espacio
Los resultados, publicados en la revista Radiology, demuestran que incluso tripulantes sin formación médica especializada son capaces de realizar radiografías útiles para el diagnóstico tras apenas cuatro horas de entrenamiento. Una capacidad que podría resultar decisiva cuando una emergencia médica ocurra a millones de kilómetros de nuestro planeta.
Hasta ahora, la ecografía era la única aliada de los médicos espaciales. Se trata de una herramienta extraordinariamente versátil, pero también presenta importantes limitaciones. Requiere un operador bien entrenado, depende de la transmisión de ondas sonoras a través de un medio adecuado y no siempre permite visualizar con precisión fracturas, lesiones pulmonares o determinadas patologías abdominales.
🗣️ «Desde hace mucho tiempo era un sueño de la medicina aeroespacial disponer de algo más que una única modalidad de imagen para diagnosticar enfermedades y lesiones en el espacio —explica la investigadora principal del estudio, Sheyna Gifford, profesora de Medicina Aeroespacial de la Clínica Mayo. Y añade—: Las radiografías son rápidas, sencillas y tienen un enorme valor diagnóstico».
Un problema que parecía sin solución
Durante años, la comunidad científica asumió que obtener radiografías útiles en órbita era prácticamente inviable.
Las máquinas convencionales son voluminosas, consumen mucha energía y cualquier pequeño movimiento puede producir imágenes borrosas. En un entorno donde tanto los astronautas como los equipos flotan sin cesar, parecía casi imposible mantener una alineación suficientemente estable.
«Las máquinas tradicionales de rayos X son muy grandes, producen bastante radiación y tienden a generar imágenes borrosas cuando existe movimiento —puntualiza Gifford—. Como en el espacio todo está moviéndose continuamente, se pensaba que obtener una imagen diagnóstica en órbita suponía un desafío técnico demasiado complejo».
Sin embargo, la aparición durante la última década de equipos de rayos X ultraportátiles cambió completamente el panorama.
Estos dispositivos ya se utilizan habitualmente en situaciones donde transportar un gran equipo hospitalario resulta imposible: desde acontecimientos deportivos como la Super Bowl o el Derby de Kentucky hasta hospitales rurales y regiones con pocos recursos sanitarios. Muchos funcionan incluso mediante baterías o paneles solares.
Los investigadores pensaron que si podían sobrevivir en lugares remotos de la Tierra quizá también podrían hacerlo en el espacio.
Del laboratorio al espacio
Antes de llegar a la órbita terrestre, el equipo realizó una primera prueba en 2022 durante un vuelo parabólico que simulaba periodos breves de microgravedad. Aquella demostración permitió obtener con éxito una radiografía de una mano.
El siguiente paso consistía en comprobar si el sistema seguiría funcionando durante una misión espacial real.
La oportunidad llegó con Fram2, una misión privada de SpaceX que despegó el 31 de marzo de 2025 a bordo de un cohete Falcon 9. Durante tres días y medio, la cápsula Dragon orbitó la Tierra siguiendo una trayectoria polar situada entre 425 y 450 kilómetros de altitud antes de regresar al océano Pacífico el 4 de abril de 2025.
Tres de los cuatro tripulantes participaron en el estudio. Ninguno era radiólogo ni profesional sanitario.
Antes del lanzamiento recibieron únicamente cuatro horas de formación sobre el manejo del equipo.
Radiografías de tórax representativas antes (A), durante (B, C) y después del vuelo espacial (D). Cortesía: Radiological Society of North America (RSNA)
Radiografías en plena ingravidez
Una vez en órbita comenzó la verdadera prueba.
Los astronautas obtuvieron radiografías de una mano, un antebrazo, el tórax, el abdomen y la pelvis, además de imágenes de diversos objetos utilizados para calibrar el sistema, incluido un reloj inteligente cuyo interior pudo visualizarse con gran detalle. Todo ello sin asistencia en tiempo real desde la Tierra.
Las imágenes se transmitían inmediatamente a un ordenador de a bordo para que la propia tripulación comprobara su calidad.
Posteriormente fueron analizadas de forma independiente por tres radiólogos que desconocían si cada imagen había sido obtenida antes del lanzamiento o durante el vuelo espacial.
El resultado sorprendió incluso a los investigadores.
Las radiografías obtenidas en órbita presentaban la misma calidad diagnóstica que las realizadas en la Tierra. No aparecieron diferencias significativas en resolución espacial, contraste ni calidad general de imagen. La única dificultad observada fue colocar correctamente el detector y el generador para radiografiar regiones centrales del cuerpo, como el tórax, el abdomen o la pelvis, una tarea considerablemente más complicada cuando tanto el paciente como el aparato están flotando. Aun así, todas las imágenes alcanzaron calidad suficiente para establecer un diagnóstico.
Mucho más que atender a un astronauta lesionado
Aunque el objetivo principal era mejorar la asistencia médica de las tripulaciones, las aplicaciones potenciales van mucho más allá.
«Un sistema de radiografía preparado para el espacio tendría profundas implicaciones no solo para la salud de la tripulación, sino también para tareas críticas que ni siquiera son médicas», afirma Gifford.
La razón es sencilla. Las radiografías permiten inspeccionar el interior de un objeto sin desmontarlo.
En futuras bases lunares o marcianas podrían utilizarse para comprobar el estado interno de trajes espaciales, componentes electrónicos, herramientas de fabricación o estructuras sometidas a condiciones extremas.
«Para mantener una presencia humana permanente en el espacio, los rayos X serán fundamentales no solo para los astronautas, sino también para otros elementos esenciales de la misión, como los equipos electrónicos o los trajes espaciales. La única forma de mirar dentro de estos objetos sin desmontarlos es mediante radiografías», sostiene Gifford.
Durante el estudio ya se demostró esta capacidad al obtener imágenes de alta resolución del interior de un reloj inteligente, donde podían distinguirse componentes electrónicos de tamaño submilimétrico.
Una dosis de radiación muy baja
Uno de los aspectos que más preocupaban era la exposición adicional a la radiación.
Sin embargo, las mediciones revelaron que la dosis asociada a las radiografías resultó comparable a la de exploraciones médicas habituales realizadas en hospitales terrestres. Además, la radiación dispersa recibida por el resto de la tripulación fue prácticamente despreciable.
El propio equipo sobrevivió además a las enormes exigencias del lanzamiento, la estancia en órbita y el regreso a la Tierra. Aunque el generador sufrió algunos daños superficiales durante el amerizaje —como deformaciones externas y la rotura de una pieza plástica—, todos sus componentes internos continuaban funcionando correctamente después de la misión.
Recreación artística de una exploración con rayos X portátil en el interior de una nave espacial. La posibilidad de obtener radiografías diagnósticas en microgravedad permitirá atender lesiones y enfermedades durante misiones de larga duración y será un recurso esencial para futuras expediciones a la Luna y Marte. Crédito: IA-DALL-E / RexMolón Producciones
La medicina espacial del futuro
Los astronautas calificaron el sistema como fácil de utilizar y aseguraron que los protocolos eran sencillos de seguir.
Sus principales sugerencias consistieron en incorporar mecanismos que permitieran fijar mejor el detector y el generador para evitar desplazamientos en microgravedad. También propusieron ampliar las posibilidades del sistema para explorar otras partes del cuerpo e incluso incorporar en el futuro modalidades de imagen más complejas, como la resonancia magnética o la tomografía computarizada.
Para Gifford, este trabajo constituye únicamente el primer paso: «Espero que podamos reducir todavía más el tamaño de estos sistemas portátiles de rayos X y mejorar su resistencia y facilidad de uso para que puedan incorporarse a futuras misiones espaciales».
Los investigadores consideran que los próximos estudios deberán establecer protocolos clínicos específicos: cuándo conviene realizar una radiografía en el espacio, cómo interpretar determinadas imágenes en ausencia de gravedad y cuáles deben ser los valores normales para un organismo que lleva semanas o meses viviendo en microgravedad.
Beneficios también para la Tierra
Paradójicamente, algunas de las tecnologías desarrolladas para la exploración espacial podrían terminar transformando también la medicina terrestre.
Los autores creen que estos sistemas ultraportátiles de rayos X podrían facilitar el diagnóstico en zonas rurales, regiones sin infraestructura hospitalaria, áreas afectadas por desastres naturales o conflictos armados, donde transportar un equipo radiológico convencional resulta extremadamente complicado.
«Difundir sistemas autónomos y miniaturizados de rayos X por todo el mundo también podría cambiar las reglas del juego para la salud pública. Cuando se trata de los rayos X en el espacio y aquí, en la Tierra, el cielo ya no es el límite», concluye Gifford.
Y quizá esa sea la verdadera dimensión del hallazgo. Las primeras radiografías realizadas en órbita no representan únicamente un avance para los astronautas que algún día viajarán a Marte. También muestran cómo la innovación impulsada por la exploración espacial puede regresar a nuestro planeta convertida en una herramienta capaz de mejorar la atención sanitaria allí donde más se necesita. ▪️(15-julio-2026)
MEDICINA AEROESPACIAL
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Radiografías y Astronautas
🩻 ¿Cuál es la primera radiografía realizada en el espacio?
La primera radiografía diagnóstica obtenida durante una misión orbital con seres humanos fue realizada en la misión Fram2 de SpaceX, que se lanzó el 31 de marzo de este año, y se utilizó un sistema portátil de rayos X.
🩻 ¿Por qué son importantes las radiografías en el espacio?
Permiten diagnosticar fracturas, lesiones y enfermedades que la ecografía no siempre puede detectar, mejorando la atención médica durante misiones espaciales de larga duración.
🩻 ¿Quién realizó las radiografías?
Tres miembros de la misión Fram2, sin formación médica especializada, tras recibir únicamente cuatro horas de entrenamiento.
🩻 ¿La calidad de las imágenes fue suficiente para diagnosticar?
Sí. Los radiólogos concluyeron que todas las radiografías obtenidas en órbita alcanzaban calidad diagnóstica comparable a la de las realizadas en la Tierra.
🩻 ¿Podrán utilizarse estos equipos en misiones a Marte?
Ese es precisamente uno de los principales objetivos del desarrollo. Los investigadores consideran que los rayos X portátiles formarán parte del equipamiento médico de futuras expediciones a la Luna, Marte y el espacio profundo.
LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
Por primera vez en la historia se han realizado radiografías diagnósticas en el espacio durante una misión orbital.
Las imágenes obtenidas en microgravedad presentan una calidad comparable a las realizadas en hospitales terrestres.
Tres tripulantes sin formación médica especializada lograron realizar las exploraciones tras solo cuatro horas de entrenamiento.
La tecnología permitirá mejorar el diagnóstico de fracturas, lesiones pulmonares y otras emergencias médicas durante misiones espaciales.
Los rayos X portátiles también servirán para inspeccionar trajes espaciales, equipos electrónicos y estructuras sin desmontarlas.
El avance será clave para las futuras misiones de larga duración hacia la Luna, Marte y otras expediciones del espacio profundo.
Información facilitada por la Radiological Society of North America
Fuente: Sheyna E. Gifford, Michael Pohlen et al. SpaceXray: Feasibility and Diagnostic Capabilities of On-Orbit Medical Radiography. Radiology (2026). DOI: https://doi.org/10.1148/radiol.26025

