En menos de un cuarto de segundo, un cuervo puede analizar información visual y tomar una decisión que a nosotros nos lleva aproximadamente el doble de tiempo. Un estudio publicado en Science desvela qué ocurre en su cerebro durante ese fugaz instante y por qué estas aves desafían lo que creíamos saber sobre la inteligencia animal.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Una corneja negra participa en el experimento de la Universidad de Tubinga. El ave debe identificar si los puntos blancos de la pantalla se desplazan predominantemente hacia la izquierda o hacia la derecha y señalar su elección con el pico para recibir una recompensa. Cortesía: Universidad de Tubinga
Un cuervo (Corvus corax) observa una pantalla en la que se desplazan decenas de pequeños puntos luminosos. Algunos se mueven sin orden aparente; otros siguen una dirección determinada. Su misión consiste en averiguar hacia dónde se dirige la mayoría y señalar la respuesta con el pico.
Puede parecer una tarea sencilla, pero la realidad es que exige detectar un patrón visual, distinguirlo entre numerosos estímulos irrelevantes y elegir entre dos alternativas. Todo ello en una fracción de segundo.
El cuervo tarda, de media, apenas 235 milisegundos, menos de un cuarto de segundo, en resolver la prueba. Es aproximadamente la mitad del tiempo que necesitan los seres humanos y los monos en experimentos similares. Y el ave lo consigue manteniendo una precisión extraordinaria: cuando las señales son suficientemente claras, sus respuestas son correctas prácticamente siempre.
El descubrimiento procede de una investigación realizada por los neurobiólogos Philipp Schmidbauer y Andreas Nieder, de la Universidad de Tubinga (Alemania), y publicada en la revista Science. El estudio, titulado Ultrarapid decision-making in an avian brain (Toma de decisiones ultrarrápida en el cerebro de las aves), no solo demuestra la sorprendente velocidad de respuesta de estas aves, sino que también identifica señales neuronales que permiten observar cómo su cerebro reúne información, evalúa alternativas y prepara una decisión.
Los resultados ayudan a comprender una cuestión esencial de la neurociencia: cómo puede un cerebro con una organización tan distinta de la humana realizar operaciones cognitivas semejantes e incluso superar a los primates en determinadas tareas.
¿Por qué los cuervos toman decisiones tan rápido?
Los cuervos pertenecen a la familia de los córvidos (Corvidae), uno de los grupos de aves con capacidades cognitivas más desarrolladas. Estas aves son capaces de utilizar herramientas, recordar información, resolver problemas complejos y reconocer relaciones numéricas.
Sin embargo, el nuevo trabajo incorpora una dimensión menos estudiada de su inteligencia: la velocidad con la que transforman la información sensorial en una decisión.
Para investigarla, Schmidbauer y Nieder entrenaron a dos cornejas negras (Corvus corone) en una prueba clásica de neurociencia conocida como tarea de movimiento de puntos aleatorios. Este procedimiento permite estudiar cómo los animales identifican señales visuales relevantes cuando aparecen mezcladas con información confusa.
En una pantalla táctil, se mostraban numerosos puntos que se desplazaban de manera simultánea. Mientras algunos se movían en direcciones aleatorias, una proporción determinada avanzaba hacia la izquierda o hacia la derecha. Las cornejas debían identificar el movimiento predominante y picotear el objetivo correspondiente.
Los investigadores modificaban la dificultad de la prueba variando la proporción de puntos que compartían una misma trayectoria. Cuando la mayoría se desplazaba de forma coordinada, la respuesta era relativamente sencilla. Pero cuando solo unos pocos seguían la misma dirección, la señal resultaba mucho más difícil de reconocer.
En las condiciones más exigentes, apenas el 3 % de los puntos presentaba un movimiento coherente. Aun así, las aves acertaban con mayor frecuencia de la esperable por azar.
🗣️ «Incluso cuando los patrones de movimiento eran difíciles de reconocer, las decisiones de los cuervos seguían siendo mejores que una elección aleatoria», explica Schmidbauer en un comunicado de la Universidad de Tubinga. Con estímulos visuales claros, añade, la precisión se aproximaba al 100 %.
Esquema del cerebro de una paloma que muestra algunas de las características neuronales asociadas a la inteligencia de las aves, como la elevada concentración de neuronas, el nidopalio caudolateral y los circuitos relacionados con la memoria de trabajo. Cortesía: Trends in Cognitive Sciences (2023)
La velocidad no implica perder precisión
Uno de los resultados más interesantes es que las aves no parecían limitarse a responder de manera impulsiva.
En las pruebas más sencillas, sus tiempos de reacción rondaban los 220 milisegundos. En las más difíciles aumentaban hasta aproximadamente 254 milisegundos. La diferencia era, por tanto, de apenas unas decenas de milisegundos.
Los tiempos observados en estudios comparables con primates suelen superar los 400 milisegundos. Esto indica que, al menos en esta tarea, los cuervos combinan una elevada velocidad de respuesta con una notable capacidad para identificar sin equívocos señales visuales.
La comparación, sin embargo, requiere una precisión importante: las diferencias proceden de experimentos realizados en condiciones que no son necesariamente idénticas. Por ello, el resultado no significa que los cuervos piensen siempre el doble de rápido que las personas.
Qué ocurre en la cabeza de un cuervo cuando toma una decisión
Para averiguar qué mecanismos explicaban esa rapidez, los científicos registraron la actividad eléctrica de neuronas situadas en el nidopalio caudolateral, una región del cerebro de las aves asociada a funciones cognitivas complejas.
Esta estructura participa en procesos como la memoria de trabajo, el control de la conducta y la selección de respuestas. Por sus funciones, se considera comparable en determinados aspectos a la corteza prefrontal de los mamíferos, aunque ambas regiones presentan importantes diferencias anatómicas y evolutivas.
El análisis reveló un fenómeno sorprendente. Apenas 70 milisegundos después de aparecer los estímulos visuales, las neuronas ya mostraban diferencias de actividad relacionadas con la dirección que acabaría seleccionando el ave.
Es decir, mucho antes de que el córvido ejecutara el movimiento necesario para responder, su cerebro ya estaba procesando información relevante para elegir entre las dos alternativas.
Pero la actividad neuronal no aparecía como una señal instantánea y definitiva. Aumentaba progresivamente mientras la corneja reunía evidencias sobre la dirección de los puntos. Finalmente, la actividad alcanzaba un determinado nivel, compatible con el momento en que la decisión quedaba establecida y se preparaba la respuesta.
Las neuronas reflejaban tanto la intensidad de la información visual disponible como la alternativa seleccionada.
La acumulación de evidencias: así decide el cerebro
Este comportamiento encaja con uno de los modelos más importantes de la neurociencia cognitiva: la acumulación de evidencias.
Según este modelo, cuando un organismo debe elegir entre varias alternativas, el cerebro reúne progresivamente información favorable a cada una. La decisión se produce cuando la evidencia acumulada alcanza un umbral suficiente para seleccionar una respuesta.
Podemos imaginar una situación cotidiana. Al observar una figura que se mueve entre unos árboles, inicialmente no sabemos si estamos viendo una persona, un animal o una rama agitada por el viento. Nuestro cerebro analiza sucesivos indicios visuales hasta que la información disponible permite inclinarnos por una interpretación.
En el experimento de Tubinga, los cuervos parecen utilizar un principio parecido, aunque con una rapidez excepcional.
🗣️ «Nuestros resultados muestran que la dinámica neuronal del cerebro de las aves es compatible con los modelos establecidos de toma de decisiones en humanos y otros primates», señala Nieder.
El hallazgo es especialmente relevante porque sugiere que la acumulación de información hasta alcanzar un umbral de decisión no depende de poseer un cerebro organizado como el humano.
Los cuervos y demás córvidos destacan entre las aves por su extraordinaria inteligencia, su capacidad para resolver problemas complejos, utilizar herramientas y tomar decisiones rápidas y precisas. Foto de Casey Horner en Unsplash
Una sesera diferente de la nuestra, pero con capacidades semejantes
Durante mucho tiempo, la inteligencia animal se evaluó tomando el cerebro humano como referencia. Se consideraba que determinadas capacidades cognitivas complejas dependían necesariamente de disponer de un neocórtex bien desarrollado.
El neocórtex es la parte más externa de los hemisferios cerebrales de los mamíferos. Está organizada en capas neuronales y participa en funciones como la percepción, el razonamiento, la planificación y el control voluntario de la conducta.
Las aves carecen de un neocórtex con esa organización característica. Sus cerebros presentan otra disposición anatómica, con regiones neuronales estructuradas de manera diferente.
Sin embargo, las investigaciones realizadas durante las últimas décadas han demostrado que algunos pájaros, especialmente los córvidos y los loros, pueden desarrollar capacidades cognitivas comparables en determinados aspectos a las de numerosos mamíferos.
El nuevo estudio aporta una prueba neuronal de esta posibilidad: aunque la arquitectura cerebral sea diferente, los mecanismos funcionales utilizados para resolver problemas pueden presentar sorprendentes semejanzas.
Los científicos interpretan estos resultados como un ejemplo de cómo la evolución puede desarrollar soluciones funcionales comparables mediante estructuras biológicas distintas.
¿Qué hace que el cerebro de los cuervos sea tan rápido?
La investigación identifica cómo se desarrolla la decisión neuronal, pero todavía no explica por completo por qué ocurre tan deprisa.
Una de las hipótesis planteadas por Nieder está relacionada con las exigencias evolutivas del vuelo. Las aves necesitan procesar información visual de manera constante para evitar obstáculos, calcular trayectorias y coordinar movimientos con una precisión extraordinaria.
Un pájaro que vuela entre ramas debe realizar correcciones continuas en su desplazamiento. Incluso cuando está posado, necesita controlar la posición y el movimiento del pico para manipular alimentos y otros objetos.
Estas exigencias podrían haber favorecido circuitos neuronales especialmente eficientes en el procesamiento rápido de información visual y en la preparación de respuestas motoras.
También existen otras posibles explicaciones. Investigaciones anteriores han demostrado que determinadas regiones del cerebro de las aves contienen una elevada concentración de neuronas, lo que podría facilitar el procesamiento de información en redes compactas. La organización de sus conexiones neuronales y algunas características de su fisiología también podrían influir.
No obstante, los investigadores subrayan que todavía no se ha demostrado qué mecanismo específico permite a los cuervos alcanzar semejante velocidad.
Los cuervos también saben contar y reconocer figuras geométricas
El descubrimiento se suma a una creciente colección de investigaciones que están transformando nuestra comprensión de la inteligencia de los córvidos.
En 2020, un estudio dirigido por Nieder y publicado en Science identificó en estas aves señales neuronales relacionadas con la percepción subjetiva de estímulos visuales. El hallazgo aportó pruebas de que determinados mecanismos asociados a la experiencia consciente podrían existir en cerebros muy diferentes del humano, aunque no demuestra cómo experimentan subjetivamente el mundo estos animales.
Cuatro años después, otro equipo de la Universidad de Tubinga comprobó que los cuervos podían producir voluntariamente entre uno y cuatro graznidos según una instrucción recibida. Lo sorprendente fue que las características del primer sonido permitían predecir cuántos graznidos emitiría el ave. Los investigadores interpretaron este resultado como un indicio de planificación previa, una capacidad que combina el procesamiento numérico con el control voluntario de las vocalizaciones.
Y n abril de 2025, Schmidbauer, Madita Hahn y Nieder publicaron en Science Advances otra investigación que demostraba que estas aves son capaces de reconocer regularidades geométricas. Los animales distinguían mejor figuras que presentaban propiedades como simetrías, paralelismo o ángulos rectos, algo que sugiere que determinadas intuiciones geométricas no son exclusivas de los seres humanos.
En conjunto, estos trabajos dibujan una imagen muy diferente de la inteligencia aviar. Los cuervos no solo destacan por su capacidad para aprender comportamientos complejos, sino también por disponer de mecanismos neuronales que permiten procesar cantidades, reconocer patrones y seleccionar respuestas con una eficacia extraordinaria.
¿Significa esto que los cuervos son más inteligentes que los humanos?
No necesariamente. La inteligencia no es una única capacidad que pueda medirse exclusivamente mediante la velocidad de respuesta.
Un animal puede superar a otro en determinadas tareas perceptivas y mostrar un rendimiento inferior en otras que requieran memoria, planificación o razonamiento. Además, la rapidez de una decisión depende de factores como la naturaleza del estímulo, la experiencia previa, el entrenamiento y la organización de los circuitos neuronales implicados.
El trabajo de Schmidbauer y Nieder también presenta limitaciones importantes. Se estudiaron solamente dos cornejas negras y la comparación con seres humanos y otros primates procede de investigaciones previas, no de una prueba realizada simultáneamente con todas las especies bajo condiciones idénticas.
➡️ Por tanto, todavía es necesario comprobar si los resultados se reproducen en más individuos, si aparecen en otras especies de córvidos y si la ventaja de velocidad se mantiene en decisiones distintas de las relacionadas con el movimiento visual.
Lo que el estudio sí demuestra es que las aves pueden resolver un problema perceptivo complejo mediante una dinámica neuronal semejante a la de los primates, pero en un intervalo de tiempo extraordinariamente breve.
Durante siglos, el tamaño y la estructura del cerebro humano se utilizaron como referencia para juzgar la inteligencia de otros animales. Los cuervos están contribuyendo a modificar esa perspectiva. Su cerebro es mucho más pequeño y carece de la organización cortical característica de los mamíferos, pero eso no le impide reconocer patrones, manejar información numérica y tomar decisiones difíciles en una fracción de segundo.
La principal enseñanza de esta investigación no es que los cuervos sean más inteligentes que nosotros, sino que la evolución ha encontrado diferentes maneras de construir cerebros capaces de realizar operaciones cognitivas extraordinariamente complejas. Y, en determinados contextos, algunas de esas soluciones pueden funcionar más rápido que la nuestra.▪️(26-octubre-2026)
🧠 La inteligencia de los cuervos: seis preguntas y respuestas
¿Por qué los cuervos pueden tomar decisiones tan rápido? ¿Son más inteligentes que nosotros? Estas son las claves científicas para entender cómo funciona su sorprendente cerebro.
¿Cuánto tarda un cuervo en tomar una decisión?
En el experimento de la Universidad de Tubinga, dos cornejas negras tardaron una media de 235 milisegundos en identificar la dirección predominante de un conjunto de puntos en movimiento y señalar su respuesta.
¿Los cuervos piensan más rápido que los humanos?
En determinadas tareas visuales, los cuervos pueden responder aproximadamente el doble de rápido que los humanos. Sin embargo, esto no demuestra que sean más rápidos en todas las formas de pensamiento o razonamiento.
¿Qué parte del cerebro permite tomar decisiones a los cuervos?
El nidopalio caudolateral es una región cerebral de las aves que participa en funciones cognitivas complejas. Presenta semejanzas funcionales con determinados circuitos de la corteza prefrontal de los mamíferos.
¿Por qué los cuervos son tan inteligentes si tienen un cerebro pequeño?
El tamaño cerebral no determina por sí solo las capacidades cognitivas. La cantidad, distribución, organización y conectividad de las neuronas también influyen en la eficiencia del procesamiento de información.
¿Pueden los cuervos contar?
Sí. Los experimentos han demostrado que pueden manejar pequeñas cantidades. Un estudio publicado en Science en 2024 comprobó que estas aves podían producir voluntariamente entre uno y cuatro graznidos en respuesta a instrucciones numéricas.
¿Son los cuervos más inteligentes que los monos?
No existe una clasificación universal de inteligencia que permita afirmarlo. Cuervos y primates destacan en diferentes capacidades, aunque pueden utilizar mecanismos neuronales comparables para resolver algunas tareas cognitivas.
Información facilitada por la Universidad de Tübingen
Fuente: Philipp Schmidbauer, Andreas Nieder. Ultrarapid decision-making in an avian brain. Science (2026). DOI:10.1126/science.aed6459

