Biólogos graban por primera vez en 4K al pez duende, el extraño animal que puede ver a través de su cabeza

A 600 metros bajo el Pacífico, los científicos han logrado filmar a una de las criaturas más desconcertantes del océano: un pez con la cabeza transparente y unos ojos verdes que giran en su interior. Un encuentro excepcional que revela hasta dónde puede llegar la evolución para conquistar la oscuridad.

Por Enrique Coperías, periodista científico

El pez duende (Macropinna microstoma) observa las profundidades a través de su cabeza transparente. Sus ojos verdes pueden girar para seguir a sus presas.

El pez duende (Macropinna microstoma) observa las profundidades a través de su cabeza transparente. Sus ojos verdes pueden girar para seguir a sus presas. Cortesía: MBARI

A primera vista parece una criatura diseñada para protagonizar una película de ciencia ficción. Tiene el cuerpo oscuro, una boca diminuta y una cabeza que parece fabricada con cristal. Dentro de esa cúpula transparente flotan dos estructuras verdes que recuerdan a unos ojos alienígenas. Pero no hay ningún truco digital detrás de su aspecto.

El pez duende (Macropinna microstoma) existe, vive a cientos de metros bajo la superficie del océano Pacífico y posee una de las adaptaciones visuales más sorprendentes del reino animal: puede mirar a través de su propia cabeza.

Ahora, biólogos marinos del Monterey Bay Aquarium Research Institute (MBARI), en California (Estados Unidos), han conseguido filmarlo por primera vez en resolución 4K. La grabación, presentada a finales del mes de octubre, ofrece una visión excepcional de este escurridizo habitante de las profundidades. Y no es una exageración hablar de un acontecimiento poco habitual: en casi cuatro décadas de exploración oceánica, los científicos de este instituto californiano solo se han encontrado con esta especie en once ocasiones.

El extraordinario encuentro a 600 metros de profundidad

El episodio cinematográfico ocurrió durante una expedición científica a bordo del buque de investigación David Packard, a unos 90 kilómetros de la costa californiana. El equipo estudiaba animales gelatinosos del océano profundo cuando el vehículo submarino teledirigido Doc Ricketts se cruzó con un ejemplar de pez duende a unos 600 metros de profundidad.

La jornada científica prácticamente había concluido. Los pilotos del robot submarino lo estaban conduciendo de regreso a la superficie cuando la especialista de investigación Shannon Johnson advirtió la presencia de una silueta poco corriente en las pantallas y pidió detener la maniobra. La noticia se extendió como la pólvora por el barco. Los investigadores que ya se encontraban en el laboratorio regresaron a la sala de control, donde también acudieron varios miembros de la tripulación.

🗣️ «Ver un pez duende es un regalo poco frecuente. Miembros de la tripulación de todo el barco se reunieron con el equipo científico en la sala de control, fascinados por este animal extraordinario», relata Steven Haddock, investigador principal del MBARI y responsable de la expedición, en un comunicado del citado instituto.

Durante aproximadamente veinte minutos, los científicos pudieron observar al pez y registrar imágenes de alta definición. Los operadores probaron diferentes condiciones de iluminación para mostrar la estructura transparente de su cabeza. El piloto Cameron Law consiguió, además, aproximar el robot lo suficiente para obtener imágenes estereoscópicas en tres dimensiones mediante una cámara de realidad virtual.

El resultado representa la primera grabación en 4K de esta especie realizada por el MBARI, un documento excepcional para estudiar a un pez cuya biología todavía plantea numerosos interrogantes.

Por qué el pez duende tiene la cabeza transparente

El aspecto del pez duende, también conocido como pez cabeza transparente, resulta desconcertante, ya que rompe con una de las características anatómicas que consideramos más normales: que los ojos estén situados en el exterior del cráneo y orientados hacia delante o hacia los lados.

En este pez de la familia Opisthoproctidae, los órganos visuales se encuentran protegidos bajo una cúpula transparente llena de líquido, situada en la parte superior de la cabeza. Lo que parecen dos pequeñas manchas oscuras sobre su rostro no son sus ojos, sino estructuras relacionadas con el olfato. Los verdaderos ojos son las dos formaciones tubulares de color verde visibles a través de la cubierta transparente.

No se trata de una rareza caprichosa. Sus ojos son instrumentos ópticos extraordinariamente especializados para aprovechar la escasísima luz que llega a las profundidades marinas. El pez duende habita principalmente entre los 460 y los 800 metros de profundidad, en la denominada zona mesopelágica o zona crepuscular del océano. Allí la luz solar se ha debilitado tanto que apenas permite distinguir las siluetas de los animales que nadan por encima.

De hecho, el color verde de sus lentes podría desempeñar también un papel importante. Los investigadores sospechan que estos pigmentos ayudan a distinguir la luz solar residual de la bioluminiscencia, es decir, la luz producida por organismos vivos mediante reacciones químicas.

Recordemos que muchos animales de las profundidades utilizan la bioluminiscencia como mecanismo de defensa, comunicación o camuflaje. Algunos producen luz en la parte inferior de su cuerpo para confundirse con la claridad que llega desde arriba y dificultar que los depredadores distingan su silueta.

Esta estrategia se conoce como contrailuminación. El pez duende podría contrarrestar ese engaño gracias a sus adaptaciones visuales, aunque los mecanismos precisos mediante los cuales interpreta las distintas señales luminosas siguen siendo objeto de investigación.

El misterio que desconcertó a los científicos durante décadas

Cuando Macropinna microstoma fue descrito científicamente en 1939, los investigadores se toparon con un pez cuya anatomía resultaba difícil de interpretar. Sus ojos parecían permanecer fijos, orientados permanentemente hacia arriba, como como si el animal vigilara de manera permanente el techo del océano.

Aquello planteaba una contradicción evidente. ¿Cómo podía capturar una presa situada frente a su boca si sus ojos únicamente miraban hacia el techo del océano?

Durante décadas, los científicos no encontraron una explicación satisfactoria. La respuesta llegó gracias a las investigaciones de Bruce Robison y Kim Reisenbichler, del MBARI, quienes demostraron que los ojos del pez duende podían girar dentro de su cabeza.

Sus observaciones, publicadas en 2008, permitieron comprender un mecanismo de alimentación mucho más sofisticado de lo que se había imaginado.

El animal puede localizar una presa cuando esta pasa por encima de su cuerpo y, posteriormente, desplazar sus ojos hacia delante mientras modifica su posición para capturarla.

Sus grandes aletas contribuyen a mantener la estabilidad y le permiten maniobrar con precisión sin realizar movimientos innecesarios. Se trata de una ventaja importante para un pequeño depredador que vive en un ambiente donde conseguir comida requiere aprovechar cualquier oportunidad.

Además, su delicada cubierta craneal explica por qué la ciencia tardó tanto en comprender su verdadera anatomía. En los ejemplares capturados mediante redes, esa estructura gelatinosa podía dañarse o desaparecer antes de que los investigadores pudieran examinarla.

Solo la observación directa de animales vivos permitió descubrir cómo era realmente su cabeza y cómo funcionaban sus ojos.

El científico Steven Haddock observa en los monitores el excepcional encuentro con un pez duende durante una expedición del MBARI a bordo del buque David Packard.

El científico Steven Haddock observa en los monitores el excepcional encuentro con un pez duende durante una expedición del MBARI a bordo del buque David Packard. Cortesía: Kyra Schlining / MBARI

Un cazador que podría robar presas a otros animales

El sistema visual no es la única adaptación sorprendente de este pez. Los investigadores consideran, por ejemplo, que su cabeza transparente podría desempeñar una segunda función: proteger sus ojos cuando busca alimento entre los tentáculos urticantes de los sifonóforos. Estos son unos organismos marinos coloniales formados por individuos especializados que actúan de manera coordinada. Aunque algunos recuerdan a las medusas, poseen una organización biológica diferente.

Muchas especies de sifonóforo presentan largos tentáculos provistos de células urticantes que utilizan para capturar pequeños animales.

El pez duende podría aprovechar este sistema de caza ajeno para alimentarse de los crustáceos que quedan atrapados entre los tentáculos. La cubierta gelatinosa de su cabeza actuaría entonces como un escudo que reduce la exposición de sus delicados ojos a las estructuras urticantes.

Esta explicación resulta compatible con su anatomía y las observaciones realizadas por los científicos, aunque todavía es necesario estudiar con mayor detalle la frecuencia y las circunstancias de este comportamiento.

Su alimentación se basa en organismos del zooplancton, especialmente pequeños animales que viven suspendidos en la columna de agua.

Así, un pez aparentemente frágil reúne varias adaptaciones que le permiten sobrevivir en las profundidades: ojos capaces de captar señales luminosas débiles, una cubierta protectora, una extraordinaria capacidad de maniobra y una estrategia alimentaria especializada.

Por qué es tan difícil encontrar un pez duende

La nueva grabación plantea una pregunta inevitable: si el pez duende vive en una región tan extensa del océano Pacífico, ¿por qué resulta tan difícil observarlo?

Los registros del MBARI ofrecen una idea de su escasa presencia en las exploraciones científicas. En cerca de cuarenta años, sus robots submarinos únicamente se han encontrado con esta especie once veces. La observación anterior tuvo lugar en 2021.

Sin embargo, que un animal se observe pocas veces no significa necesariamente que su población sea muy reducida.

El océano profundo constituye un espacio inmenso, difícil de explorar y todavía insuficientemente estudiado. Las expediciones científicas solo pueden observar pequeñas porciones de ese hábitat, durante periodos limitados y mediante instrumentos que no siempre permiten detectar a todos los organismos presentes.

Además, el pez duende es relativamente pequeño, vive a varios cientos de metros de profundidad y pasa buena parte de su tiempo suspendido en la columna de agua.

Los biólogos desconocen numerosos aspectos de su biología, entre ellos, detalles de su reproducción, su desarrollo y su abundancia real.

Por eso, el nuevo encuentro no debe interpretarse como el descubrimiento de una especie desconocida, sino como una oportunidad excepcional para observar con tecnologías modernas a un animal descrito hace casi nueve décadas.

Vista frontal del pez duende (Macropinna microstoma), con sus grandes ojos verdes visibles a través de la cúpula transparente que protege su cabeza.

Vista frontal del pez duende (Macropinna microstoma), con sus grandes ojos verdes visibles a través de la cúpula transparente que protege su cabeza. Cortesía: MBARI

Qué aporta a la ciencia la primera grabación en 4K

Las nuevas imágenes de alta calidad ofrecen algo más que una visión espectacular de un animal extraordinario. El equipo de Biodiversidad y Bioóptica del MBARI estudia cómo interactúan los organismos marinos con la luz y cómo han evolucionado sus sistemas visuales para adaptarse a entornos extremos.

La grabación permitirá examinar con mayor detalle los ojos del pez duende, la cubierta que los protege y algunas características de su comportamiento.

Los investigadores decidieron no capturar al ejemplar, de manera que el vídeo constituye el principal registro de este encuentro. Para Haddock, animales como el Macropinna microstoma muestran hasta qué punto la evolución ha desarrollado soluciones inesperadas para sobrevivir en el océano profundo.

«Muchos de estos animales sobreviven buscando señales ópticas sutiles, como una sombra que pasa por encima, y eso desencadena una competición evolutiva que enfrenta el camuflaje bioluminiscente con capacidades visuales cada vez más sofisticadas», explica el investigador.

Sus palabras describen una carrera evolutiva que lleva millones de años desarrollándose en las profundidades. Mientras algunas especies perfeccionan sus mecanismos para ocultarse, otras desarrollan sentidos capaces de detectar señales cada vez más difíciles de percibir.

El pez duende es un ejemplo extraordinario de esa competición.

Su cabeza transparente, sus ojos móviles y su capacidad para detectar presas en condiciones de luz extremadamente débiles demuestran que la evolución puede llegar a soluciones que parecen desafiar nuestra concepción de cómo debe ser un vertebrado.

Y también recuerdan una paradoja fascinante de la ciencia contemporánea: somos capaces de observar galaxias situadas a miles de millones de años luz, pero todavía conocemos muy poco sobre criaturas que viven a solo unos cientos de metros bajo la superficie del océano. ▪️

Pez duende: siete preguntas para conocer al extraordinario animal de cabeza transparente

Vive en la oscuridad del océano, tiene los ojos dentro de la cabeza y posee una de las adaptaciones visuales más sorprendentes de la naturaleza. Estas son las respuestas a las principales preguntas sobre el misterioso pez duende.

1. ¿Qué es el pez duende?

El pez duende (Macropinna microstoma) es un pequeño pez de aguas profundas del Pacífico Norte que posee una cabeza transparente y unos ojos tubulares capaces de girar en su interior. Puede alcanzar unos 15 centímetros de longitud.

2. ¿Por qué tiene la cabeza transparente?

Su cabeza contiene una cubierta gelatinosa y transparente que permite el paso de la luz y protege sus delicados ojos. Esta adaptación le ayuda a localizar presas en la oscuridad del océano profundo.

3. ¿Dónde están sus verdaderos ojos?

Son las dos estructuras verdes visibles dentro de su cabeza. Las pequeñas manchas oscuras situadas sobre la boca, que parecen ojos, son en realidad órganos relacionados con el olfato.

4. ¿Puede ver en todas las direcciones?

No. Sus ojos pueden girar para mirar hacia arriba y hacia delante. Así detecta las siluetas de sus presas sobre su cabeza y después puede seguirlas visualmente durante la captura. No posee una visión demostrada de 360 grados.

5. ¿A qué profundidad vive?

Habita principalmente entre los 460 y los 800 metros de profundidad, en la zona mesopelágica o zona crepuscular del océano, donde apenas llega la luz solar.

6. ¿Qué come el pez duende?

Se alimenta de pequeños organismos del zooplancton, incluidos crustáceos. Los científicos creen que también podría aprovechar las presas atrapadas en los tentáculos urticantes de los sifonóforos, unos peculiares animales marinos coloniales.

7. ¿Es una especie recién descubierta?

No. El pez duende fue descrito científicamente en 1939. La novedad es que, en octubre de 2026, investigadores del Monterey Bay Aquarium Research Institute (MBARI) consiguieron grabarlo por primera vez en resolución 4K. En casi cuarenta años de exploraciones, el instituto solo ha registrado once encuentros con esta especie.

Fuente: Monterey Bay Aquarium Research Institute (MBARI). Información científica sobre Macropinna microstoma y su observación en aguas profundas.

🦖 NO TE PIERDAS LA CIENCIA QUE ESTÁ CAMBIANDO EL MUNDO

Anterior
Anterior

¿Puede la gravedad romperse y volver a conectarse? Las ecuaciones de Einstein dicen que es posible

Siguiente
Siguiente

Los ovarios envejecidos pueden rejuvenecer y recuperar su fertilidad, según un estudio de Harvard