Un experimento con ratones demuestra que los ovarios envejecidos pueden recuperar parte de su juventud biológica y volver a producir descendencia al trasplantarse a organismos jóvenes. El hallazgo desafía la idea de que el envejecimiento reproductivo sea un proceso irreversible y abre nuevas vías para investigar cómo preservar la fertilidad.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Recreación científica coloreada de varios folículos ováricos que albergan ovocitos inmaduros, rodeados de las células que favorecen su desarrollo. Crédito: IA-DALL-E / RexMolón Peoducciones
Un ovario viejo puede volver a comportarse como uno más joven. Y uno joven puede envejecer prematuramente si se trasplanta a un organismo de mayor edad. Esta sorprendente posibilidad, que hasta hace poco parecía propia de la ciencia ficción, acaba de recibir un importante respaldo experimental. Un equipo internacional de científicos encabezado por investigadores de la Facultad de Medicina de Harvard, en Estados Unidos, ha comprobado que el envejecimiento de los ovarios es parcialmente reversible y está condicionado por la edad biológica del organismo que los alberga.
El descubrimiento, realizado en ratones de laboratorio, aporta una nueva perspectiva sobre uno de los grandes interrogantes de la biología: ¿por qué envejecen nuestros órganos y hasta qué punto ese deterioro puede revertirse?
La investigación, publicada en el repositorio científico bioRxiv, revela que los ovarios de ratones de edad avanzada, cuya capacidad reproductiva estaba prácticamente agotada, experimentaron una especie de rejuvenecimiento molecular cuando fueron trasplantados a animales jóvenes. En algunos casos, estas gónadas recuperaron suficiente actividad reproductiva para producir crías vivas, algo que no sucedió cuando ovarios de la misma edad se implantaron en animales igualmente envejecidos.
El fenómeno también funcionó en sentido contrario: los ovarios jóvenes comenzaron a mostrar señales moleculares de envejecimiento al instalarse en organismos de mayor edad.
➡️ Los resultados del estudio sugieren que la edad biológica de un órgano no es una propiedad completamente fija, sino una condición que puede modificarse en respuesta a las señales que recibe del resto del cuerpo.
El trabajo, dirigido por Sharif Iqbal y Vadim N. Gladyshev, investigadores vinculados a Harvard y al Broad Institute del MIT y Harvard, todavía no ha superado la revisión por pares, esto es, el proceso por el que expertos independientes evalúan un estudio científico antes de su publicación en una revista especializada, para comprobar la calidad de sus métodos, la solidez de sus resultados y la validez de sus conclusiones. Por tanto, sus conclusiones deben considerarse preliminares, aunque se apoyan en diferentes técnicas de análisis molecular y en resultados reproductivos observados directamente en los roedores.
Por qué envejecen los ovarios y disminuye la fertilidad
Los ovarios envejecen por una combinación de factores, como son la reducción progresiva de la reserva de folículos, el deterioro de los ovocitos, la inflamación, las alteraciones metabólicas y los cambios en las células que sostienen el tejido ovárico.
Recordemos que los folículos son pequeñas estructuras del ovario que contienen los ovocitos, las células reproductoras femeninas que pueden madurar hasta convertirse en óvulos capaces de ser fecundados.
En los mamíferos, la reserva folicular disminuye con la edad. Al mismo tiempo, los ovocitos pierden calidad y aumenta la probabilidad de que aparezcan alteraciones durante su maduración. También se deteriora el ambiente celular que permite su desarrollo.
En las mujeres, estos cambios contribuyen a la reducción de la fertilidad y, finalmente, a la menopausia.
Sin embargo, existe una diferencia entre que un ovario haya perdido todos sus ovocitos y que todavía conserve algunos potencialmente viables, pero incapaces de desarrollarse de forma adecuada por las condiciones de su entorno.
Esta distinción resulta esencial para comprender el nuevo descubrimiento.
Los científicos partieron de una hipótesis: una parte de la pérdida de fertilidad asociada al envejecimiento podría depender del ambiente biológico del organismo y no solo de daños irreversibles acumulados en los propios ovocitos.
Si esto fuera cierto, trasladar un ovario envejecido a un cuerpo joven debería modificar algunos de los procesos responsables de su deterioro.
Vadim N. Gladyshev, investigador de la Facultad de Medicina de Harvard y uno de los autores principales del estudio sobre el rejuvenecimiento ovárico mediante trasplantes en ratones. Cortesía: Parfums Christian Dior
El experimento de Harvard: trasplantar ovarios viejos a ratones jóvenes
Para comprobar su hipótesis, los investigadores realizaron trasplantes ováricos entre ratones de distintas edades. Diseñaron dos experimentos complementarios: uno en el que implantaban ovarios envejecidos en hembras jóvenes y otro en el que trasplantaban ovarios jóvenes a hembras de mayor edad.
También incluyeron grupos de control en los que las glándulas reproductoras femeninas se trasplantaban entre animales de edades equivalentes.
Los procedimientos se realizaron mediante dos técnicas. En unos animales reemplazaron un solo ovario, conservando el otro; en otros sustituyeron ambos ovarios.
Esta estrategia permitió determinar hasta qué punto las modificaciones observadas dependían de la edad del organismo receptor y no únicamente de posibles interacciones entre los ovarios.
Los resultados fueron reveladores, pues los ovarios viejos trasplantados a animales jóvenes comenzaron a mostrar características moleculares propias de tejidos menos envejecidos. Por el contrario, los ovarios jóvenes implantados en receptoras añosas adquirieron señales relacionadas con un envejecimiento acelerado.
En ambos casos, la edad molecular de los ovarios se desplazó parcialmente hacia la edad biológica del organismo receptor. No se produjo un rejuvenecimiento completo ni desaparecieron todas las alteraciones asociadas con la edad.
Los autores interpretan estos resultados como una demostración de que el envejecimiento ovárico es un proceso dinámico, regulado tanto por mecanismos internos de la gónada como por señales que proceden del resto del cuerpo.
Cinco de siete ratones recuperaron la capacidad de tener descendencia
La prueba más llamativa llegó cuando los científicos evaluaron si los cambios moleculares se traducían en una recuperación real de la función reproductiva.
Trasplantaron ovarios procedentes de ratones de trece meses a hembras jóvenes de entre tres y cuatro meses. Después de varios meses, cuando los ovarios trasplantados habían alcanzado una edad cronológica de entre diecisiete y dieciocho meses, comprobaron su capacidad para participar en una reproducción exitosa.
En los ratones de laboratorio, esa es una edad avanzada. Aunque estos animales no experimentan una menopausia idéntica a la humana, sus ciclos reproductivos se vuelven irregulares y pueden desaparecer durante el segundo año de vida.
Una especialista muestra un modelo anatómico del aparato reproductor femenino, con el útero, las trompas de Falopio y los ovarios, cuyo envejecimiento influye directamente en la fertilidad. Cortesía: Trinity Women Specialists
Los resultados del experimento reproductivo
Los resultados del ensayo fueron muy significativos. Cinco de las siete hembras jóvenes que recibieron ovarios viejos consiguieron completar una gestación y dar a luz crías vivas. En cambio, ninguna de las seis hembras envejecidas que recibieron ovarios de la misma edad tuvo descendencia.
El experimento inverso proporcionó resultados igualmente interesantes: cuatro de las seis receptoras envejecidas que recibieron ovarios jóvenes lograron tener crías.
Esto demuestra que algunos ovocitos de los ovarios envejecidos todavía conservaban capacidad para participar en la reproducción. También indica que el útero y el sistema hormonal de determinadas hembras de edad avanzada podían mantener una gestación cuando recibían ovarios funcionales.
No obstante, la recuperación fue parcial. Los animales que combinaban ovarios y receptoras de diferentes edades tuvieron menos crías que los controles jóvenes.
Los resultados tampoco indican que se formaran nuevos ovocitos ni que se regenerara una reserva folicular agotada.
Lo que muestran es algo diferente: una parte de la capacidad reproductiva que parecía perdida podía recuperarse al cambiar las condiciones biológicas que rodeaban al ovario.
Cómo se mide el rejuvenecimiento de un ovario
Para comprobar que los ovarios habían modificado su edad biológica, los científicos desarrollaron una herramienta denominada OvaAge, un reloj molecular específico para medir el envejecimiento ovárico.
Este sistema analiza la actividad de numerosos genes y compara sus patrones de expresión con los que presentan normalmente los ovarios de ratones de diferentes edades.
La distinción entre edad cronológica y edad biológica es esencial:
✅ Edad cronológica: tiempo transcurrido desde el nacimiento de un organismo o la formación de un órgano.
✅ Edad biológica: estimación del estado de envejecimiento de sus células y tejidos, obtenida mediante indicadores moleculares, epigenéticos o funcionales.
✅ Rejuvenecimiento molecular: desplazamiento de determinados indicadores biológicos hacia valores característicos de tejidos más jóvenes, sin que necesariamente se recuperen todas sus funciones.
OvaAge se desarrolló utilizando ovarios de ratones de entre medio mes y diecisiete meses. Durante su validación, alcanzó una correlación de 0,96 con la edad cronológica, una cifra muy cercana al máximo de 1, lo que indica que sus estimaciones coincidían estrechamente con la edad real de los animales. Además, presentó un error absoluto medio de aproximadamente 1,1 meses, es decir, que sus predicciones se desviaban, de media, poco más de un mes de la edad verdadera de los ovarios.
Los investigadores utilizaron también otros relojes epigenéticos basados en la metilación del ADN, un proceso químico que ayuda a regular la actividad de los genes sin modificar su secuencia.
➡️ Los diferentes análisis coincidieron en una conclusión: los ovarios envejecidos trasplantados a receptoras jóvenes mostraban una edad molecular inferior a la esperada, mientras que los ovarios jóvenes implantados en animales viejos adquirían señales de envejecimiento.
El rejuvenecimiento, sin embargo, fue parcial y no afectó por igual a todos los procesos celulares. La inflamación y las mitocondrias, dos protagonistas del rejuvenecimiento
Imagen tridimensional de un ovario de ratón, con los óvulos señalados en verde y los folículos en crecimiento en magenta. Una nueva técnica de imagen permite estudiar cómo maduran los óvulos y envejecen los ovarios. Cortesía: Gaylord y colaboradores
La inflamación y las mitocondrias, claves del envejecimiento ovárico
Pero ¿cómo es posible que un ovario envejecido puede recuperar características propias de un glándula sexual femenina más joven?
Los análisis genéticos revelaron cambios relacionados con dos de los mecanismos más importantes del envejecimiento: la inflamación crónica de bajo grado y el deterioro de las mitocondrias.
En los ovarios viejos trasplantados a receptoras jóvenes disminuyó la actividad de genes asociados con procesos inflamatorios, respuestas inmunitarias y alteraciones de la estructura celular.
Al mismo tiempo, aumentó la actividad de genes implicados en el metabolismo energético, la síntesis de proteínas y el funcionamiento mitocondrial.
Las mitocondrias —las centrales energéticas de las células— son especialmente importantes para la fertilidad, porque proporcionan buena parte de la energía que los ovocitos necesitan para madurar y completar de manera correcta la división de sus cromosomas.
El envejecimiento ovárico también modifica el estroma, el tejido de sostén donde se encuentran los folículos. Con los años, este entorno puede volverse más rígido y acumular células inmunitarias relacionadas con la inflamación. Entre ellas, destacan determinadas células gigantes multinucleadas —unas células grandes con múltiples núcleos—, que presentan un perfil molecular especialmente envejecido.
Los investigadores comprobaron que las regiones ováricas asociadas con estas células modificaban algunas de sus características al cambiar la edad del organismo receptor. Además, encontraron en datos de ovarios humanos una población de macrófagos —células del sistema inmunitario que se localizan en los tejido— con características moleculares similares a las observadas en los ratones envejecidos.
Estas coincidencias sugieren que algunos mecanismos del envejecimiento ovárico podrían conservarse entre especies, aunque todavía no demuestran que el rejuvenecimiento experimental pueda reproducirse en mujeres.
Los ovarios jóvenes también pueden reducir la edad molecular del cerebro y el hígado
El estudio pone sobre la mesa otro fenómeno importante: el envejecimiento ovárico no es un proceso aislado, sino que está conectado con el estado biológico de otros órganos. Así es, cuando los investigadores trasplantaron ovarios jóvenes a hembras envejecidas, observaron una reducción de la edad transcriptómica estimada del útero, así como del hígado y del cerebro.
No hay que olvidar que la edad transcriptómica es una estimación del envejecimiento obtenida mediante el análisis de los genes que están activos en un tejido.
Pues bien, el útero presentó la respuesta más clara., ya que los ovarios jóvenes redujeron su edad molecular en las receptoras viejas, mientras que los ovarios envejecidos aumentaron ese indicador en las receptoras jóvenes.
En el cerebro y el hígado, la respuesta fue diferente: los ovarios jóvenes redujeron determinados indicadores de envejecimiento en animales viejos, pero los ovarios envejecidos no provocaron un aumento equivalente y significativo de la edad molecular de esos órganos en roedores jóvenes.
Los investigadores tampoco detectaron cambios estadísticamente significativos en la edad transcriptómica de la hipófisis, una glándula del cerebro que participa en la regulación hormonal de la reproducción.
➡️ Estos resultados sugieren una relación bidireccional entre los ovarios y el organismo. El cuerpo puede modificar el estado molecular de los ovarios, pero estos también pueden influir en otros tejidos mediante señales hormonales, metabólicas e inmunitarias.
No obstante, una reducción de la edad molecular del cerebro no equivale a demostrar que mejoren la memoria, las capacidades cognitivas o la esperanza de vida. Para comprobar esas posibilidades serían necesarios experimentos específicos.
Otro estudio de 2026 demuestra que los corazones trasplantados también adoptan la edad biológica del receptor
El fenómeno observado en los ovarios no parece ser exclusivo de los órganos reproductores. Prueba de ello es una investigación publicada en septiembre de 2026 en bioRxiv con el título Transplanted hearts assimilate the recipient's biological age (Los corazones trasplantados adoptan la edad biológica del receptor) encontró que los corazones trasplantados también tienden a adoptar características moleculares correspondientes a la edad biológica del organismo receptor.
El trabajo, dirigida por Jesse Poganik, del Brigham and Women’s Hospital y la Universidad de Harvard, estudió trasplantes cardíacos entre ratones de distintas edades y analizó también muestras procedentes de trasplantes realizados en pacientes humanos.
Los científicos recurrieron a herramientas de análisis molecular y relojes epigenéticos para determinar si la edad del corazón dependía principalmente del donante o del receptor.
Los resultados mostraron que los corazones envejecidos trasplantados a receptores jóvenes adquirían características moleculares más juveniles. Por el contrario, los corazones jóvenes implantados en organismos de mayor edad desarrollaban señales propias de un tejido envejecido.
En los pacientes humanos, los análisis encontraron una asociación más estrecha entre la edad biológica del corazón trasplantado y la edad del receptor que con la edad original del donante.
Esto no demuestra que todos los corazones trasplantados rejuvenezcan funcionalmente ni permite afirmar que un órgano envejecido vaya a durar más tiempo por ser implantado en una persona joven.
Sin embargo, refuerza una idea que está adquiriendo importancia en la investigación sobre longevidad: el organismo receptor puede influir considerablemente en la edad molecular de los órganos trasplantados.
TRASPLANTE DE ÓRGANOS
Un experimento de 2024 ya había conseguido rejuvenecer ovocitos envejecidos
La capacidad del entorno celular para influir en el envejecimiento reproductivo había recibido anteriormente un importante respaldo experimental.
En septiembre de 2024, investigadores encabezados por HaiYang Wang y Rong Li, de la Universidad Nacional de Singapur, anunciaron en la revista Nature Aging que habían logrado diseñar folículos ováricos experimentales en los que combinaron ovocitos envejecidos con células de sostén procedentes de folículos jóvenes.
Los resultados mostraron que los ovocitos viejos mejoraban su maduración cuando se desarrollaban en ese entorno rejuvenecido. También presentaban un mejor funcionamiento mitocondrial y una distribución más precisa de los cromosomas durante su división.
Los investigadores observaron además mejoras en la formación de blastocistos —embriones en una fase temprana— y en la obtención de crías vivas después de la fecundación in vitro y la transferencia embrionaria.
El experimento inverso confirmó la importancia del ambiente celular: los ovocitos jóvenes perdían parte de su capacidad de desarrollo cuando se introducían en folículos envejecidos.
La diferencia entre ambas investigaciones es relevante. El estudio de 2024 examinó el entorno inmediato de los ovocitos, mientras que el nuevo trabajo de Harvard demuestra que el organismo completo también puede modificar el estado molecular y reproductivo del ovario.
Una mujer embarazada durante una consulta ginecológica. Las investigaciones sobre el envejecimiento ovárico abren nuevas vías para comprender cómo preservar la fertilidad femenina. Cortesía: Trinity Women Specialists
¿Se podrán rejuvenecer los ovarios humanos y retrasar la menopausia?
La posibilidad de rejuvenecer los ovarios despierta un evidente interés médico, especialmente por sus posibles aplicaciones en la preservación de la fertilidad y el envejecimiento reproductivo femenino.
Sin embargo, actualmente no existe evidencia clínica de que este procedimiento permita revertir la menopausia natural ni restaurar una reserva ovárica agotada en mujeres.
Los ratones utilizados en los experimentos conservaban cierta capacidad reproductiva residual. El trasplante permitió que algunos de sus ovocitos supervivientes completaran su desarrollo, pero no demostró la formación de nuevos óvulos.
Además, los ratones no experimentan una menopausia equivalente a la de las mujeres, y los resultados obtenidos en esta especie no pueden trasladarse directamente a la práctica clínica.
Para explorar posibles aplicaciones médicas, los científicos deberán responder a varias preguntas fundamentales:, como qué señales del organismo favorecen el rejuvenecimiento ovárico, qué células responden a ellas, cuánto duran los cambios moleculares y si es posible reproducirlos sin recurrir al trasplante.
También deberán establecer si modificar la edad molecular de un ovario supone una mejora duradera de su funcionamiento y de la salud de la mujer.
Una revisión publicada en septiembre de este año en Cell Stem Cell por científicos chinos destaca precisamente la relación entre el envejecimiento ovárico, la inflamación, el deterioro metabólico y el envejecimiento general del organismo. Sus autores examinan estrategias experimentales dirigidas a preservar la función ovárica y modificar algunos de estos procesos, aunque todavía existen importantes obstáculos para su aplicación clínica.
El estudio de Harvard no representa, por tanto, un tratamiento contra la infertilidad o la menopausia, sino una nueva vía para investigar los mecanismos del envejecimiento reproductivo.
Su contribución más importante consiste en mostrar que la edad de un órgano no depende únicamente del tiempo transcurrido ni de los daños acumulados dentro de sus células.
También puede depender de las señales que recibe del organismo que lo mantiene vivo.
Quizá el envejecimiento no sea simplemente una suma de relojes biológicos que funcionan por separado, sino una conversación permanente entre órganos. Y comprender ese diálogo molecular podría ayudar a descubrir, algún día, cómo retrasar determinadas consecuencias del envejecimiento.▪️(29-octubre-2026)
BIOLOGÍA REPRODUCTIVA
Preguntas frecuentes sobre el rejuvenecimiento ovárico
¿Es posible devolver la juventud a los ovarios y recuperar la fertilidad? Estas son las respuestas de la ciencia a las principales preguntas que plantea el nuevo estudio de Harvard.
¿Es posible rejuvenecer los ovarios?
En ratones, los investigadores han observado un rejuvenecimiento molecular parcial de ovarios envejecidos después de trasplantarlos a animales jóvenes. Este fenómeno se detectó mediante análisis de expresión genética y relojes epigenéticos, pero todavía no se ha demostrado que pueda reproducirse en mujeres.
¿Los ovarios viejos pueden volver a producir óvulos fértiles?
Algunos ovarios envejecidos de ratones conservaron ovocitos capaces de dar lugar a crías vivas después de ser trasplantados a receptoras jóvenes. El experimento no demostró que se formaran nuevos ovocitos, sino que algunos de los existentes recuperaron capacidad funcional.
¿Qué determina la edad biológica de los ovarios?
La edad biológica ovárica depende de procesos internos, como la pérdida de folículos, el deterioro mitocondrial y la inflamación, pero también está influida por señales hormonales, metabólicas e inmunitarias procedentes del resto del organismo.
¿Qué es el reloj molecular OvaAge?
OvaAge es un modelo experimental desarrollado para estimar la edad de los ovarios de ratón mediante los patrones de actividad de sus genes. Permite estudiar cómo cambian determinados indicadores de envejecimiento ovárico después de intervenciones experimentales.
¿Puede revertirse la menopausia gracias a este descubrimiento?
No. El estudio se realizó en ratones y no demuestra que sea posible revertir la menopausia humana. Tampoco acredita que se pueda reconstruir una reserva ovárica agotada mediante rejuvenecimiento molecular.
¿Qué relación existe entre los ovarios y el envejecimiento del cerebro?
Los ovarios producen hormonas y otras señales que influyen en el funcionamiento de diferentes órganos. En el estudio, los ovarios jóvenes trasplantados a ratones envejecidos redujeron determinados indicadores moleculares de envejecimiento cerebral, pero no se evaluó si esto mejoraba las capacidades cognitivas.
¿Otros órganos trasplantados también pueden rejuvenecer?
Sí, se han observado cambios compatibles con un rejuvenecimiento molecular en corazones trasplantados. Un estudio de 2026 detectó que su edad biológica tendía a aproximarse a la del receptor, tanto en experimentos con ratones como en análisis de trasplantes humanos. Sin embargo, estos hallazgos no equivalen a demostrar un rejuvenecimiento funcional completo.
Fuente: Investigaciones publicadas en bioRxiv en octubre y septiembre de 2026. Ambos estudios son preprints pendientes de revisión por pares.
SALUD REPRODUCTIVA Y FERTILIDAD
Fuente: Iqbal, S., Tyshkovskiy, A., Gladyshev, V. N. et al. Systemic control and inter-organ communication of ovarian aging. bioRxiv (2026). DOI: 10.64898/2026.10.11.758357
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