Científicos descubren cómo las alas de las mariposas crean ilusiones ópticas para confundir a sus depredadores
La diversidad de colores y patrones de las alas de las mariposas no pasa desapercibida en la naturaleza, pero también puede hacer que un pájaro cierre el pico sin llevarse el preciado bocado. Un estudio revela ahora cómo los dibujos y el aleteo de las alas de estos insectos alteran la percepción del movimiento y desvían los ataques.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Recreación artística de una mariposa esquivando el picotazo de un abejaruco. Sus patrones alares, combinados con el aleteo, pueden generar ilusiones ópticas que desvían los ataques del enemigo. Ilustración generada con IA.
Una mariposa levanta el vuelo y un pájaro se lanza tras ella. Para atraparla, el ave necesita calcular dónde estará el cuerpo del insecto una fracción de segundo después. Lo hace según sus cálculos, pero en el picotazo solo atrapa… ¡aire! El lepidóptero sigue volando. Ese fallo puede esconder algo más que un quiebro afortunado: las alas podrían haber enviado al depredador información engañosa sobre la trayectoria de su dueño.
Un estudio publicado en la revista Nature aporta pruebas de que los patrones de las alas de muchas mariposas, combinados con el aleteo, generan ilusiones ópticas capaces de alterar la percepción de su velocidad y dirección.
El trabajo, realizado por investigadores de las universidades británicas de Exeter y Essex, ofrece una explicación para una paradoja evolutiva. Muchas mariposas lucen dibujos que parecen anunciar su presencia a cualquier animal hambriento. Sin embargo, son sorprendentemente pocos los depredadores especializados en capturarlas en vuelo.
Por qué unas alas tan llamativas pueden proteger a las mariposas
El llamativo colorido de las alas puede cumplir varias funciones. En algunas especies, ayuda a atraer pareja y reconocer a otros individuos de la misma especie. En otras, advierte a los depredadores de que la mariposa es tóxica o tiene mal sabor; algunas especies comestibles imitan esas señales y obtienen protección mediante el engaño. Los tonos oscuros también pueden favorecer la absorción del calor del sol, mientras que ciertos dibujos ayudan a camuflarse entre la vegetación cuando el insecto está posado.
Un mismo patrón puede desempeñar varias tareas, a las que ahora se suma una posible ventaja durante el vuelo: desorientar a quien intenta capturarlo.
En efecto, la investigación sugiere que parte de esa vistosidad podría funcionar como una defensa: facilitar que las vean, pero dificultar que sus enemigos calculen con precisión dónde atacarlas. La clave está en la combinación de contraste, geometría y movimiento.
«Las rayas y manchas de las alas de muchas mariposas interfieren en la manera en que los sistemas visuales intentan estimar la dirección y la velocidad de los objetos en movimiento, reforzando las señales falsas y ocultando el rumbo real del insecto», explica George Hancock, del Centro de Ecología y Conservación de la Universidad de Exeter, en un comunicado de prensa de la institución.
Según el ecólogo, ese engaño puede perturbar el tramo final de la captura, cuando quedan apenas unas decenas de milisegundos para reaccionar con puntería.
Análisis del despegue de una mariposa atalanta (Vanessa atalanta), con sus dibujos naturales y con las alas convertidas digitalmente en blancas. El modelo de visión de aves muestra cómo los patrones generan señales engañosas sobre la dirección del movimiento. Cortesía: Hancock, G. R. A., Briolat, E. S., Hughes, A. E. et al.
Cómo crean ilusiones ópticas las alas de las mariposas
Para interceptar una presa, verla no es suficiente. El cazador necesita anticipar dónde estará la comida cuando llegue hasta ella. Su sistema visual compara los cambios de la imagen y extrae señales de movimiento. Pero esas señales pueden resultar ambiguas: una raya que se desplaza dentro de un ala no tiene por qué indicar hacia dónde avanza el cuerpo.
Si el depredador interpreta mal esa información, puede dirigir el ataque hacia un punto que la mariposa ya ha dejado atrás.
La ilusión del poste de barbero
Un ejemplo cotidiano ayuda a entenderlo. En los postes giratorios de algunas barberías, las bandas diagonales parecen subir o bajar, aunque el cilindro solo esté rotando sobre su eje. Es la llamada ilusión del poste de barbero: el movimiento percibido depende de cómo están orientadas las franjas y de los límites que encuadran su recorrido. Las mariposas producirían un efecto comparable, con una complicación añadida: sus alas cambian de forma y orientación mientras vuelan.
Al subir, las alas pueden juntarse; al bajar, se separan y se despliegan. Las bandas que las recorren se inclinan, giran y presentan sucesivamente distintos ángulos al observador. Todo sucede mientras el insecto avanza y modifica su trayectoria. Esa superposición de movimientos puede generar señales visuales que apuntan hacia una dirección distinta de la que sigue el animal, o dificultar la estimación de su velocidad.
Jolyon Troscianko, también investigador de Exeter, recuerda una observación reveladora: «El primer vídeo a cámara lenta de una mariposa que procesé con nuestro modelo informático de visión de aves mostraba intensamente movimiento hacia abajo, aunque la mariposa se desplazaba hacia arriba».
La primera reacción de Troscianko fue comprobar si había confundido ambas direcciones al programar. Después comprendió que aquella contradicción podía ser precisamente el mecanismo que buscaban: un modo de desorientar a quien intentara atraparla.
Qué pruebas aporta el estudio publicado en Nature
Para explorar esa posibilidad, el equipo reunió cuatro líneas de investigación:
✅ Grabaciones de vuelos reales: filmaron despegues a 1.057 imágenes por segundo.
✅ Análisis comparativo: estudiaron 757 variantes de aspecto de 397 especies europeas.
✅ Pruebas de captura: cien voluntarios intentaron atrapar mariposas virtuales en una pantalla.
✅ Evolución digital: generaron 57.600 diseños alares mediante algoritmos que favorecían determinadas señales de movimiento.
Rayas, manchas y bordes contrastados dibujan las alas de esta mariposa. En muchas especies, esos patrones pueden generar ilusiones ópticas durante el aleteo y dificultar que los depredadores calculen dónde atacar. Foto de Alfred Schrock en Unsplash
Vuelos reales y patrones modificados digitalmente
Troscianko y sus colegas, grabaron primero despegues de mariposas reales con una cámara capaz de registrar 1.057 imágenes por segundo. Después procesó los vídeos mediante un modelo inspirado en los mecanismos elementales de detección del movimiento, ajustado a propiedades de la visión de pequeñas aves.
El objetivo no era otro que identificar las señales disponibles para el observador durante esas brevísimas secuencias.
La comparación se hizo modificando digitalmente las mismas grabaciones. En unas versiones se conservaron los dibujos naturales; en otras, las alas se sustituyeron por superficies uniformes negras, blancas o de su luminosidad media. Así podían mantener el movimiento y cambiar el patrón. Las alas con dibujos naturales generaron más confusión que las versiones uniformes, tanto mediante señales opuestas al avance como mediante señales laterales. El diseño alar contribuía al engaño.
A continuación, ampliaron el análisis a 397 especies de mariposa europeas, representadas por 757 variantes de aspecto, incluidas diferencias entre sexos y subespecies. Simularon su vuelo y examinaron qué características favorecían la confusión. Entre ellas figuraban el contraste de las alas anteriores, determinadas bandas verticales y las prolongaciones de las alas posteriores.
Los resultados variaron entre grupos: algunos mostraron efectos elevados de forma consistente; otros abarcaron desde una fuerte confusión hasta efectos casi inexistentes.
Europa ofrecía un escenario especialmente útil, porque relativamente pocas de sus mariposas cuentan con defensas químicas. Sus dibujos llamativos no siempre pueden explicarse como advertencias de toxicidad o mal sabor. El nuevo mecanismo añade una función posible a otras ya mencionadas, como el reconocimiento entre individuos, las señales sexuales, el camuflaje o la regulación de la temperatura. Un mismo patrón puede cumplir varias tareas.
Casi cuatrocientas especies y cien cazadores humanos
La prueba de comportamiento tuvo unos cazadores peculiares: cien personas. Los voluntarios intentaron capturar mariposas virtuales tocando una pantalla que se actualizaba 240 veces por segundo.
En 3.000 ensayos, los patrones que el modelo identificaba como más engañosos tendieron a desplazar los ataques hacia atrás respecto al movimiento.
Entre las mariposas más y menos confusas, la diferencia en el centro de los ataques equivalía aproximadamente al 38 % de la longitud corporal media. Un error considerable para una presa pequeña.
Comparación de patrones naturales y diseños generados por un algoritmo sobre tres formas de alas. Tras 20 generaciones de evolución digital, los patrones seleccionados para confundir la percepción del movimiento desarrollaron rasgos similares a los de mariposas reales. Cortesía: Hancock, G. R. A., Briolat, E. S., Hughes, A. E. et al.
La evolución digital produjo dibujos parecidos a los naturales
Finalmente, los investigadores hicieron evolucionar 57.600 diseños alares mediante algoritmos. Partieron de patrones aleatorios y, generación tras generación, favorecieron aquellos que producían determinadas señales de movimiento.
Los diseños seleccionados para aumentar la confusión acabaron pareciéndose a patrones presentes en mariposas reales. La coincidencia respalda la posibilidad de que la dificultad de captura haya contribuido a modelar sus alas durante la evolución.
Hablando de precisión, el descubrimiento requiere echar mano de ella. En efecto, la investigación combina vuelos reales, modelos visuales, simulaciones evolutivas y capturas realizadas por seres humnao humanos; no incluye un experimento de aves cazando mariposas que permita medir directamente cuánto aumenta su supervivencia.
Tampoco establece una regla según la cual cualquier mariposa más colorida sea más difícil de capturar. Importan el patrón, el contraste y su interacción con el vuelo.
La comparación con las polillas también debe interpretarse con cuidado. Los autores señalan que los lepidópteros nocturnos suelen presentar dibujos menos contrastados y frecuencias de aleteo mayores. Ese movimiento rápido podría difuminar los patrones e impedir que generen las mismas señales engañosas. Es una explicación propuesta para diferencias entre ambos grupos, no una demostración de que las mariposas carezcan de enemigos.
«Las hermosas alas de las mariposas no son solo para lucirse: son vitales para sobrevivir», concluye Anna Hughes, coautora del estudio y psicóloga de la Universidad de Essex.
La investigación invita a estudiar los dibujos animales mientras sus portadores se mueven: unas alas batiendo, una cola oscilando o unas franjas cambiando de orientación pueden contar una historia distinta de la que muestra una fotografía. En las mariposas, esa historia podría decidirse en un instante: el que separa un picotazo certero de uno al vacío.▪️(1-octubre-2026)
LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
- Alas que engañan a la vista: determinados patrones, combinados con el aleteo, crean ilusiones ópticas que alteran la percepción de la velocidad y la dirección de la mariposa.
- Una posible defensa: esas señales engañosas podrían desviar los ataques de los depredadores y dificultar la captura en vuelo.
- Un fenómeno extendido: los investigadores analizaron 757 variantes de aspecto de 397 especies europeas, con distintos niveles de confusión visual.
- Errores de puntería comprobados: cien voluntarios intentaron atrapar mariposas virtuales; los patrones más engañosos desplazaron sus ataques hacia atrás respecto al movimiento.
- La evolución digital respalda la hipótesis: entre 57.600 diseños alares, los seleccionados para generar confusión acabaron pareciéndose a patrones naturales.
- El límite del hallazgo: falta medir directamente la protección frente a aves reales. El estudio tampoco demuestra que cualquier mariposa más colorida sea más difícil de capturar.
Información facilitada por la Universidad de Exeter
Fuente: Hancock, G. R. A., Briolat, E. S., Hughes, A. E. et al. Butterfly wing patterns in flight create powerful illusory motion cues. Nature (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s41586-026-11062-w
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