Cómo la literatura puede inspirarnos a perdonar, según un estudio
Conocer el arrepentimiento íntimo de un personaje literario puede favorecer nuestro perdón hacia él y modificar cómo valoramos una ofensa propia. Tres experimentos de la Universidad Estatal de Ohio exploran esta conexión entre la lectura, la empatía y el perdón.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Un estudio con 1.563 participantes sugiere que comprender el arrepentimiento de un personaje puede acercarnos al perdón, también ante agravios reales. Foto de Mohamed Marey en Unsplash
Mary tiene 85 años y acaba de volver a confiar en un perro. De niña vio morir atropellado a su cachorro y decidió que nunca tendría otro. Ahora, después de una vida marcada por aquella pérdida, se ha permitido adoptar uno. Cuando llama a un técnico para arreglar el horno, le hace una advertencia: la puerta de casa debe permanecer cerrada. El hombre la deja abierta y el animal se escapa. Mary se desploma, horrorizada. El lector conoce su historia y tiene motivos para indignarse. Pero una pequeña modificación del relato puede cambiar lo que siente hacia el técnico.
La diferencia cabe en una frase. En una versión, el técnico le dice a Mary que lamenta haber dejado la puerta abierta. En otra, el narrador nos permite escuchar ese mismo pesar dentro de su cabeza. Las palabras expresan un arrepentimiento equivalente; cambia el lugar desde el que las recibimos. Una disculpa puede parecer una fórmula de cortesía. Un pensamiento íntimo, presentado como tal por la narración, ofrece otra impresión de sinceridad.
Ese desplazamiento es el centro de una investigación de Angus Fletcher y Mark Matthews, de la Universidad Estatal de Ohio, en Estados Unidos, publicada en la revista Frontiers in Psychology. Sus tres experimentos, con 1.563 participantes incluidos en los análisis, sugieren que acceder al mundo interior de un personaje literario arrepentido favorece el perdón hacia él.
Además, encontraron indicios de que esa experiencia puede trasladarse a la valoración de una ofensa real recordada por el lector.
Qué es la focalización interna y cómo influye en el lector
Este recurso se llama focalización interna y permite al lector conocer lo que un personaje piensa y siente. Es habitual en las novelas: el narrador cuenta qué hace alguien y revela, además, qué le pasa por la cabeza. En la historia de Mary, nos muestra un pensamiento íntimo del técnico: «Ojalá no hubiera dejado la puerta abierta». Así conocemos su pesar desde dentro, lo que puede hacer que su arrepentimiento nos parezca más sincero.
Desde hace más de 2.000 años, se cree que la literatura ayuda a generar empatía, lo que nos permite superar la ira y ver las situaciones desde la perspectiva de otra persona; todo ello resulta beneficioso para la salud mental y el funcionamiento social. Los científicos afirmaron haber demostrado esta influencia en un estudio de 2013 en el que descubrieron que la lectura de pasajes de ficción literaria, en comparación con la no ficción o la ficción popular, mejoraba la capacidad del lector para comprender las creencias y los deseos de los demás, un concepto conocido como teoría de la mente.
Así pues, la idea de que las historias ensanchan nuestra capacidad para comprender a los demás tiene una larga trayectoria. Sin embargo, convertir esa intuición en una prueba científica no ha sido moco de pavo. Los estudios sobre ficción y empatía han arrojado resultados dispares, y algunas investigaciones influyentes no se han reproducido de manera consistente. También hay un problema de definición: decidir qué textos son literarios y compararlos con otros mezcla numerosas diferencias de estilo, contenido y complejidad.
Fletcher, profesor de literatura inglesa e integrante del Project Narrative, y Matthews, doctor en Psicología Social, optaron por una pregunta más concreta: qué ocurre si se modifica un único recurso dentro de la misma historia. «Al ser más precisos, pudimos identificar estos mecanismos y conexiones muy específicos», afirma Fletcher en un comunicado de la universidad. La propuesta consiste en descomponer la literatura en herramientas cuyo efecto pueda examinarse por separado.
La focalización interna permite conocer los pensamientos íntimos de un personaje y puede hacer que su arrepentimiento nos parezca más sincero. Foto de Nataliia Hordiiuk en Unsplash
Cómo se estudió la relación entre lectura y perdón
Los tres estudios se realizaron por internet, con participantes remunerados de Amazon Mechanical Turk. Sus hipótesis y planes de análisis se registraron antes de recoger los datos, una práctica que limita la posibilidad de acomodar después las preguntas a los resultados.
El diseño avanzó en tres pasos:
1️⃣ Primer experimento, 371 personas: examinó el perdón hacia el técnico y cambió tanto el acceso a sus pensamientos como la explicación de su negligencia.
2️⃣ Segundo experimento, 449 personas: incorporó el recuerdo de una ofensa grave cometida por alguien cercano y preguntas sobre el perdón de ese agravio.
3️⃣ Tercer experimento, 743 personas: añadió un grupo que leía un informe técnico y varió el momento de recordar la ofensa personal.
En el primer ensayo, algunos lectores conocían a un técnico que había desatendido la advertencia de Mary; otros, a un hombre distraído por problemas personales. Cuando existía esa explicación externa, los lectores ya estaban más dispuestos a perdonarlo. Acceder a sus pensamientos no añadió una diferencia significativa.
El recurso sí favoreció el perdón cuando el técnico había ignorado la petición. Comprender su arrepentimiento podía ablandar el juicio aun cuando se le atribuía el control de sus actos. El relato no necesitaba exonerarlo.
🗣️ «Una vez que sabemos que la ofensa es culpa de alguien, descubrimos que, si podemos crear una situación en la que se vea su remordimiento interno, su mundo interior, las personas pueden sentir su sinceridad —explica Matthews. Y añade—: Pueden abrirse y conectar con las emociones que esa persona está sintiendo».
Según su interpretación, contemplar el pesar desde dentro abre una oportunidad para perdonar. El estudio, sin embargo, no permite asomarse a un cerebro real: manipula el acceso narrativo a una conciencia ficticia. Esa certeza sobre lo que otro siente es una de las posibilidades que ofrece la literatura.
Qué diferencia hay entre decidir perdonar y sentir el perdón
Los investigadores distinguieron dos dimensiones del perdón.
Perdón decisional: la intención de cambiar la conducta
Una es la decisión de perdonar, el perdón decisional. Este xonsiste en la intención de perdonar a quien nos ha ofendido y modificar cómo nos comportamos hacia esa persona. Podemos decidir que una discusión deje de condicionar una relación aunque todavía sintamos rabia al recordarla.
Perdón emocional: la disminución de los sentimientos negativos
La otra es el perdón emocional: implica que disminuyan los sentimientos negativos asociados al agravio. Las dos dimensiones pueden avanzar a ritmos distintos. Los investigadores las evaluaron mediante cuestionarios; no observaron directamente la conducta posterior de los participantes.
¿Puede el perdón de un personaje trasladarse a la vida real?
Los otros dos experimentos exploraron esta posibilidad. En el segundo, todos los participantes leyeron la versión que responsabilizaba al técnico. Después recordaron una ofensa grave de alguien cercano, describieron lo ocurrido y respondieron cuánto habían perdonado a esa persona. El tercer estudio añadió un grupo que leía un informe técnico en lugar del relato y cambió el momento de recordar el agravio: algunos lo evocaron antes de conocer a Mary. Así intentaban descartar que la lectura llevara a seleccionar recuerdos más fáciles de perdonar. La evaluación del perdón personal se hizo después de la lectura.
El efecto sobre el personaje volvió a aparecer, aunque fue pequeño. En el tercer estudio, la disposición media a perdonar al técnico alcanzó 6,92 sobre 10 con focalización interna, frente a 6,30 sin ella. Leer simplemente una historia, comparado con leer el informe técnico, no produjo diferencias significativas en el perdón de ofensas personales.
El vínculo con los agravios reales apareció en análisis de mediación: el acceso al arrepentimiento favorecía el perdón ficticio y este se asociaba con el perdón personal. Esa vía indirecta fue más consistente para la decisión de perdonar; la señal del perdón emocional resultó menos concluyente en el segundo ensayo.
Los resultados apoyan una posible transferencia, pero no demuestran por sí solos que perdonar al personaje cause el cambio hacia alguien real. Tampoco hubo seguimiento para saber cuánto duraba el efecto o si daba lugar a reconciliaciones.
Qué límites tiene el estudio y qué queda por investigar
La investigación utilizó un solo relato y muestras de una plataforma digital, sin recoger datos demográficos. No sabemos hasta dónde se generalizan los resultados a otras historias, culturas o conflictos. Tampoco se evaluaron tratamientos ni mejoras de salud mental.
Los autores recuerdan, además, que perdonar de forma indiscriminada puede exponernos a nuevos daños. Proponen investigar cómo perdonar sin mantener una relación perjudicial. La ficción podría ofrecer un espacio seguro para explorar esa respuesta, pero su utilidad terapéutica queda pendiente de comprobar.
🗣️ «La gente suele decir que se siente mucho más en sintonía con sus emociones cuando ve una película o lee una novela que en la vida cotidiana, y eso dice mucho —comenta Fletcher. Y concluye—: Así que creo que lo que este artículo realmente pone de manifiesto es un ejemplo concreto de un fenómeno mucho más amplio: la crisis de salud emocional que estamos viviendo porque dedicamos demasiado tiempo a la tecnología y no lo suficiente a estas fuentes ancestrales de sabiduría humana».
En palabras del investigador, «lo realmente estupendo de la literatura es que no hace falta estar en un momento de crisis para recurrir a ella». Esa posibilidad cotidiana inspira el trabajo. La historia tampoco revela si Mary perdona al técnico: los investigadores evitaron ofrecer una conducta que imitar. El lector debe decidir. Quizá ahí resida su fuerza: permitirnos examinar el arrepentimiento ajeno antes de volver, con otra perspectiva, a nuestras propias heridas.
Como dijo el teólogo y predicador estadounidense Matthew Potts, el perdón «es más un duelo que un milagro, una forma de convivir con un pasado roto, en lugar de arreglarlo por arte de magia». Y quizá la literatura pueda acompañarnos en ese duelo, prestándonos por un momento la mirada de quien nos hirió.▪️(13-octubre-2026)
Información facilitada por la Universidad Estatal de Ohio
Fuente: Fletcher A. and Matthews M. Internal focalization influences real-life empathy: a literary contribution to wellbeing. Frontiers in Psychology (2026). DOI: 10.3389/fpsyg.2026.1968457
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