Descubierto un sistema solar con dos «Tierras» en un orden jamás visto que desafía las teorías de formación planetaria
Un sistema planetario a años luz de la Tierra rompe el patrón clásico de cómo nacen los mundos: dos planetas rocosos similares al nuestro aparecen separados por gigantes gaseosos. El descubrimiento obliga a repasar las teorías sobre la formación de planetas y sugiere que los sistemas solares pueden surgir en un orden mucho más caótico de lo que se creía.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Recreación del sistema de la enana roja LHS 1903, una estrella más fría y tenue que el Sol, alrededor de la cual orbitan cuatro planetas: uno rocoso interior, dos gigantes gaseosos y un cuarto mundo exterior posiblemente rocoso similar a Venus, una disposición poco común en el universo. Las distancias y tamaños no están a escala. Cortesía: ESA.
Un sistema planetario «del revés» en la Vía Láctea
Un sistema planetario recién analizado ha puesto en cuestión una de las ideas más sólidas sobre cómo se forman los mundos alrededor de las estrellas. Un equipo internacional de astrónomos ha descubierto en torno a la enana roja LHS 1903 una configuración que rompe el patrón habitual del cosmos: dos planetas rocosos similares a la Tierra separados por gigantes gaseosos, en un orden que nunca se había observado.
En el Sistema Solar, así como en la mayoría de los sistemas planetarios detectados en la Vía Láctea, la arquitectura es relativamente predecible:
✅ Los planetas interiores, como Mercurio, Venus, la Tierra y Marte, son rocosos.
✅ Los exteriores —Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno— son gigantes gaseosos.
No hay que olvidar que los planetas rocosos están formados principalmente por materiales sólidos como silicatos y metales, tienen superficies definidas y densas y suelen ser de menor tamaño. En cambio, los planetas gaseosos están compuestos en su mayor parte por hidrógeno, helio y otros gases, carecen de una superficie sólida clara y alcanzan tamaños mucho mayores, con atmósferas extensas y complejas que dominan su estructura.
Este esquema que observamos en nuestro sistema solar, o sea, roca en el interior y gas en el exterior, se consideraba prácticamente universal. Hasta ahora.
Roca, gas y otra vez roca
La estrella LHS 1903, una tenue y fría estrella enana roja, alberga cuatro planetas que desafían esa regla:
1️⃣ El primero, cercano a la estrella, es rocoso.
2️⃣ A continuación aparecen dos mundos gaseosos, en línea con lo esperado.
3️⃣ Pero en el extremo exterior del sistema los astrónomos han encontrado un cuarto planeta que no encaja en ningún modelo: es también rocoso y recuerda a la Tierra.
El hallazgo, liderado por el astrónomo Thomas Wilson, profesor de la Universidad de Warwick (Reino Unido), se ha realizado con la ayuda del satélite CHEOPS (CHaracterising ExOPlanet Satellite) de la Agencia Espacial Europea (ESA), diseñado para estudiar exoplanetas con gran precisión.
🗣️«Este extraño desorden lo convierte en un sistema único del revés —explica Wilson. Y añade—: Los planetas rocosos no suelen formarse lejos de su estrella, más allá de los mundos gaseosos».
Un hallazgo clave para entender la formación de exoplanetas
El paradigma dominante sostiene que los planetas cercanos a una estrella son rocosos, porque la intensa radiación estelar elimina los gases ligeros, dejando núcleos densos y sólidos.
En cambio, los gigantes gaseosos se forman en regiones más frías y lejanas, donde el gas puede acumularse y permanecer atrapado. En LHS 1903, sin embargo, el planeta más externo parece haber perdido su atmósfera o no haberla tenido nunca.
«El paradigma de formación planetaria es que tenemos planetas rocosos interiores muy cerca de las estrellas, como en nuestro sistema solar —subraya Wilson—. Esta es la primera vez que tenemos un planeta rocoso tan alejado de su estrella anfitriona y además situado después de estos planetas ricos en gas».
Un planeta rocoso exterior que no debería existir
Ante esta anomalía, el equipo de astrónomos exploró varias hipótesis. Una posibilidad era que los planetas hubieran intercambiado posiciones con el tiempo. Otra, que el planeta rocoso exterior hubiera sufrido una colisión que le arrebató su atmósfera. Sin embargo, las simulaciones y los datos disponibles no apoyaban esas explicaciones.
La clave, según los investigadores, podría estar en que los cuatro planetas no se formaron al mismo tiempo. En lugar de nacer como cuatrillizos de una misma nube de gas y polvo, el sistema habría generado sus mundos de forma secuencial, en un proceso conocido como formación planetaria de dentro hacia fuera. Cada planeta se habría formado en su momento, absorbiendo el material disponible en su entorno y dejando a los siguientes con menos recursos.
🗣️ «Para cuando se formó este último planeta exterior, el sistema puede que ya se hubiera quedado sin gas, considerado vital para la formación de planetas —propone Wilson—. Sin embargo, aquí hay un pequeño mundo rocoso que desafía las expectativas. Parece que hemos encontrado la primera evidencia de un planeta que se formó en un entorno empobrecido en gas».
Un descubrimiento que trastoca lo que sabemos sobre los planetas
Según el investigador, las diferencias entre los planetas del sistema podrían deberse precisamente a que nacieron en ambientes muy distintos. «Creemos que estos planetas se gestaron en entornos muy diferentes entre sí, y eso es lo que hace único a este sistema —dice el astrónomo en un comunicado de la Universidad de Warwick—. Este planeta exterior, que es más rocoso en comparación con los dos del medio, no debería haber ocurrido según la teoría estándar de formación planetaria. Pero lo que pensamos es que se formó más tarde que los otros planetas».
El descubrimiento abre la puerta a replantear algunas de las ideas básicas sobre la evolución de los sistemas planetarios. Para Isabel Rebollido, investigadora de la ESA, la diversidad creciente de exoplanetas está obligando a revisar los modelos clásicos: «Históricamente, nuestras teorías de formación planetaria se basan en lo que vemos y conocemos de nuestro sistema solar. A medida que vemos cada vez más sistemas de exoplanetas diferentes, estamos empezando a revisar estas teorías», comenta Rebollido.
Maximilian Günther, astrofísico del proyecto CHEOPS (CHaracterising ExOPlanet Satellite) en la ESA, coincide en que el hallazgo ilustra lo mucho que queda por entender: «Gran parte de cómo se forman y evolucionan los planetas sigue siendo un misterio. Encontrar pistas como esta para resolver el rompecabezas es precisamente lo que CHEOPS se propuso hacer».
Por ahora, el pequeño planeta rocoso que orbita en el borde del sistema LHS 1903 puede ser una rareza cósmica o la primera señal de un patrón aún desconocido. En cualquier caso, su mera existencia obliga a los astrónomos a mirar más allá de los modelos habituales y a aceptar que el universo sigue siendo capaz de sorprender incluso en los mecanismos que parecían mejor comprendidos.▪️(13-febrero-2026)
Información facilitada por la Universidad de Warwick
Fuente: Thomas G. Wilson et al. Gas-depleted planet formation occurred in the four-planet system around the red dwarf LHS 1903.
Science. DOI: 10.1126/science.adl2348

