Descubren en el océano Índico el cementerio de ballenas más antiguo y profundo del planeta
Durante más de cinco millones de años, las profundidades del océano Índico han estado acumulando silenciosamente los restos de cientos de cetáceos, algunos ya extintos. Ahora, una expedición científica ha descubierto la necrópolis de ballenas más antigua y profunda conocida, un extraordinario oasis de vida y fósiles oculto a casi 7.000 metros bajo el mar.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Recreación artística de la necrópolis de cetáceos descubierta en la zona de Diamantina, en el océano Índico. Los esqueletos de ballenas acumulados durante millones de años forman auténticos oasis de biodiversidad en las profundidades abisales, donde gusanos perforadores, estrellas frágiles y otros organismos especializados transforman la muerte en una fuente de vida. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones
A más de siete kilómetros bajo la superficie del océano Índico, donde la oscuridad es absoluta, la presión supera las 700 atmósferas y la temperatura apenas se mantiene unos grados por encima del punto de congelación, los científicos han descubierto uno de los lugares más extraordinarios jamás encontrados en las profundidades marinas: una gigantesca necrópolis de ballenas que lleva acumulando cadáveres y fósiles durante al menos 5,3 millones de años.
El hallazgo, publicado en la revista Nature, saca a la luz la existencia de cientos de restos de cetáceos repartidos a lo largo de unos 1.200 kilómetros del fondo oceánico en la llamada zona de Diamantina, una inmensa fractura submarina situada al sureste de Australia. Allí, entre los 4.616 y los 7.001 metros de profundidad, los investigadores han documentado 476 fósiles de cetáceos y cinco cadáveres recientes de ballenas que todavía albergan ecosistemas activos.
Los autores consideran que se trata del cementerio de cetáceos más antiguo y profundo conocido hasta la fecha. «Nunca habíamos visto una acumulación de ballenas de estas dimensiones en un entorno tan extremo», vienen a señalar los investigadores. A su juicio, la Zona de Diamantina constituye una auténtica necrópolis marina capaz de conservar un registro biológico y fósil único en el planeta.
Cómo una ballena muerta crea un oasis de vida en las profundidades
Pero lo más sorprendente del descubrimiento es que este inmenso camposanto submarino no es un lugar yermo. Muy al contrario: sigue siendo una fuente de vida.
Cuando una ballena muere en alta mar, su cuerpo inicia un lento descenso hacia las profundidades. Lo que parece el final de una existencia se transforma en el comienzo de un ecosistema completamente nuevo. Durante décadas e incluso siglos, los tejidos y huesos del animal alimentan a una multitud de organismos especializados.
Los biólogos marinos conocen este fenómeno como caída de ballena (whale fall). En esencia, una ballena muerta que alcanza el fondo marino funciona como una isla biológica en medio de uno de los ambientes más pobres en nutrientes de la Tierra. Allí proliferan bacterias, gusanos, moluscos, crustáceos y equinodermos capaces de aprovechar la enorme reserva energética contenida en el esqueleto del cetáceo.
Comunidades de caída de ballena descubiertas a más de 5.600 metros de profundidad en la zona de Diamantina. Los esqueletos de cetáceos sirven de refugio y alimento para una fauna altamente especializada, incluidos gusanos devoradores de huesos (Osedax), estrellas frágiles y moluscos asociados a bacterias quimiosintéticas, transformando los restos de las ballenas en auténticos oasis de vida del océano profundo. Image by IDSSE
Fendouzhe, el sumergible tripulado chino capaz de bajar a 11.000 metros
Hasta ahora se habían documentado algo más de setenta yacimientos de este tipo en los océanos del mundo. Sin embargo, la inmensa mayoría se encontraba a profundidades inferiores a los 4.000 metros. El récord anterior apenas superaba los 4.200 metros. El descubrimiento de la zona de Diamantina amplía de golpe el límite conocido de estos ecosistemas de las profundidades oceánicas en más de 2.500 metros.
La expedición fue posible gracias al sumergible tripulado chino Fendouzhe, capaz de descender hasta 11.000 metros de profundidad. Durante una inmersión realizada en febrero de 2023, los investigadores localizaron los primeros restos de cetáceos cerca del punto más profundo de la región. Lo que inicialmente parecía un hallazgo aislado terminó revelándose como algo mucho mayor.
A lo largo de 32 inmersiones, el equipo fue encontrando vértebras, cráneos, costillas y esqueletos dispersos por una vasta extensión del fondo marino. Conforme avanzaban las exploraciones, la magnitud de la acumulación se hizo evidente. Los científicos acabaron documentando 485 emplazamientos con fósiles o caídas de ballena activas distribuidos a lo largo de 1.200 kilómetros.
El sumergible tripulado chino Fendouzhe, capaz de alcanzar los 11.000 metros de profundidad, fue la herramienta clave para explorar la zona de Diamantina y documentar cientos de fósiles de cetáceos y comunidades activas de caídas de ballena. Image by IACAS
Especies nuevas y ecosistemas desconocidos
Entre los restos recientes identificaron cinco esqueletos todavía habitados por comunidades biológicas activas. Uno de ellos pertenecía a una ballena Minke antártica (Balaenoptera bonaerensis), mientras que otro correspondía a un zifio o zífilo, una familia de cetáceos especializados en inmersiones extremas. Este último constituía además la comunidad activa de caída de ballena más profunda observada hasta ahora, a casi 6.800 metros de profundidad.
Gusanos zombis que devoran huesos
Los huesos aparecían cubiertos por densas alfombras bacterianas blanquecinas y por organismos adaptados a explotar este recurso efímero. Entre ellos destacaban los gusanos perforadores del género Osedax, conocidos popularmente como gusanos zombis, capaces de disolver y consumir el interior de los huesos. T
También abundaban estrellas frágiles, moluscos bivalvos que viven asociados a bacterias quimiosintéticas y numerosos invertebrados que parecen estar restringidos exclusivamente a este tipo de hábitats.
Muchas de las especies encontradas podrían ser completamente nuevas para la ciencia. Los análisis genéticos realizados por el equipo sugieren que gran parte de los organismos recuperados no coincide con ninguna especie descrita previamente. El aislamiento extremo de estas profundidades habría favorecido la aparición de comunidades biológicas únicas.
Sin embargo, la verdadera sorpresa apareció cuando los investigadores comenzaron a estudiar los fósiles.
Fósiles de especies actuales y extinguidas
Los restos recuperados incluían tanto especies actuales como especies extinguidas. Entre ellas figuraban varios zifios modernos, como el zifio de Andrews (Mesoplodon bowdoini) y el zifio de Layard (Mesoplodon layardii), dos cetáceos que todavía habitan las aguas del Índico meridional. Pero también aparecieron cráneos pertenecientes a géneros desaparecidos hace millones de años, como Pterocetus e Izikoziphius.
De hecho, los investigadores describen incluso una nueva especie para la ciencia: Pterocetus diamantinae, bautizada en honor a la región donde fue descubierta.
Para determinar la antigüedad de los fósiles, el equipo recurrió al análisis isotópico del estroncio conservado en los huesos. Los resultados revelaron una cronología extraordinaria. Algunos restos tenían apenas unos cientos de miles de años, mientras que los más antiguos alcanzaban los 5,26 millones de años. Esto significa que la acumulación de cadáveres de ballenas en esta zona comenzó al menos a principios del Plioceno, cuando nuestros ancestros más remotos apenas comenzaban a expandirse por África.
➡️ «Este lugar demuestra que algunos fondos oceánicos pueden actuar simultáneamente como refugios de biodiversidad y como archivos fósiles capaces de documentar la evolución de los cetáceos durante millones de años», destacan los autores del estudio.
La pregunta inmediata es evidente: ¿por qué tantas ballenas acaban precisamente allí? La respuesta parece encontrarse en una combinación muy particular de geología, oceanografía y biología.
Cráneos fósiles de zifios recuperados en la zona de Diamantina, incluidos ejemplares de especies actuales y géneros extinguidos que habitaron los océanos durante millones de años. Entre los hallazgos destaca Pterocetus diamantinae, una nueva especie para la ciencia descrita a partir de restos conservados en el mayor cementerio de cetáceos conocido de las profundidades marinas. Image by IDSSE
Por qué tantas ballenas terminan en la zona de Diamantina
La zona de Diamantina presenta una topografía abrupta, con profundos valles submarinos y una característica forma de V. Además, constituye un área especialmente atractiva para los zifios, cetáceos famosos por realizar algunas de las inmersiones más profundas conocidas entre los mamíferos marinos. Estos animales pueden superar los 1.000 metros de profundidad de forma rutinaria y permanecer más de una hora sin respirar. Algunas estimaciones sugieren incluso que ciertas especies son capaces de alcanzar los 3.000 metros durante sus búsquedas de calamares y peces.
Los investigadores creen que las enormes exigencias fisiológicas de estas inmersiones incrementan el riesgo de agotamiento, accidentes o problemas relacionados con la descompresión. A lo largo de millones de años, las muertes naturales habrían ido acumulando cadáveres en este corredor submarino. La propia configuración del relieve actuaría además como una trampa natural que concentra los restos en determinadas zonas del fondo oceánico.
Ante un archivo fósil de cinco millones de años
Existe otro factor clave: la sedimentación en la región es extraordinariamente lenta. En muchas áreas del océano los restos terminan enterrados relativamente rápido, pero en la zona de Diamantina los sedimentos apenas se acumulan. Como consecuencia, los huesos pueden permanecer expuestos durante cientos de miles o incluso millones de años. Algunos de los fósiles encontrados se han conservado gracias a la enorme densidad mineral de los cráneos de los zifios y al recubrimiento progresivo de óxidos de hierro y manganeso que los protege de la degradación.
El resultado es un fenómeno excepcional: una especie de archivo geológico natural que registra la historia evolutiva de los cetáceos durante millones de años.
Un supercorredor biológico en las profundidades del Índico
Pero las implicaciones del descubrimiento van mucho más allá de la paleontología.
Los científicos creen que esta sucesión de esqueletos repartidos a lo largo de más de 1.200 kilómetros podría formar un gigantesco supercorredor biológico hasta ahora desconocido. Estas caídas de ballena proporcionarían escalas evolutivas para organismos que también viven en fuentes hidrotermales y filtraciones frías de metano, algunos de los ecosistemas más extraños y extremos del planeta.
➡️ «Las caídas de ballena podrían actuar como auténticos puntos de conexión para la dispersión y evolución de especies dependientes de compuestos sulfurosos en las profundidades oceánicas», sostienen los investigadores.
Además, la acumulación de restos de zifios modernos proporciona una oportunidad sin precedentes para estudiar un grupo de cetáceos que sigue siendo uno de los más misteriosos del planeta. Debido a que pasan gran parte de su vida lejos de la costa y a enormes profundidades, su biología, abundancia y comportamiento continúan siendo poco conocidos.
Un cementerio muy animado
EL CEMENTERIO DE CETÁCEOS MÁS ANTIGUO Y A MAYOR PROFUNDIDAD
Imágenes captadas por el sumergible Fendouzhe en laZona de Diamantina, en el océano Índico, donde los investigadores documentaron comunidades activas de caídas de ballenas y cientos de fósiles de cetáceos repartidos por el fondo marino. CORTESÍA: Peng, X., Zhou, P., Song, X. et al.
Por eso, para los autores, la necrópolis de la zona de Diamantina representa mucho más que una curiosidad geológica. Constituye una ventana única a la historia evolutiva de los cetáceos desde el Plioceno hasta la actualidad.
Y quizá también una pista de que otros cementerios de ballenas similares permanecen ocultos en los rincones más remotos del planeta.
Porque allí, en la oscuridad perpetua del océano profundo, donde la muerte de una ballena parece marcar un final, la naturaleza lleva millones de años demostrando exactamente lo contrario: que incluso los mayores cementerios pueden convertirse en extraordinarias fábricas de vida.▪️(10-junio-2026)
PALEONTOLOGÍA Y FÓSILES
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PREGUNTAS & RESPUESTAS: Cementerio de Ballenas y Diamantina
🐳 ¿Dónde se ha descubierto el cementerio de ballenas?
En la zona de Diamantina, una fractura submarina situada en el océano Índico al sureste de Australia.
🐳 ¿Cuántos fósiles se han encontrado?
Los investigadores documentaron 476 fósiles de cetáceos y cinco comunidades activas asociadas a caídas de ballena.
🐳 ¿Cuál es la antigüedad de los fósiles?
Los restos más antiguos datan de hace aproximadamente 5,3 millones de años.
🐳 ¿Por qué es importante este hallazgo?
Porque constituye el cementerio de cetáceos más antiguo y profundo conocido y ofrece información sobre la evolución de las ballenas y los ecosistemas de las profundidades oceánicas.
🐳 ¿Qué es una caída de ballena?
Es el ecosistema que se forma cuando el cadáver de una ballena se hunde hasta el fondo marino y sirve de alimento y refugio para numerosos organismos.
LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
Científicos han descubierto el mayor cementerio de ballenas conocido en la Zona de Diamantina, en el océano Índico.
El yacimiento contiene 476 fósiles de cetáceos y cinco caídas de ballena activas.
Algunos restos tienen una antigüedad de 5,3 millones de años.
El enclave se encuentra entre 4.600 y 7.000 metros de profundidad.
Alberga especies posiblemente nuevas para la ciencia.
Los investigadores creen que funciona como un corredor biológico para la fauna del océano profundo.
Información facilitada por la Academia China de Ciencias
Fuente: Peng, X., Zhou, P., Song, X. et al. A 5.3-million-year-old deep-sea whale necropolis in the Diamantina Zone.Nature (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s41586-026-10546-z

