El Pentágono publica cientos de archivos secretos sobre ovnis: qué revelan realmente los nuevos documentos desclasificados
Durante décadas alimentaron teorías conspirativas, rumores sobre extraterrestres y sospechas de encubrimiento estatal. Ahora, el Gobierno de Estados Unidos desclasifica cientos de archivos sobre ovnis que muestran qué investigó realmente el Pentágono… y qué sigue sin poder explicar.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Imagen difundida por el Departamento de Defensa de EE. UU. que supuestamente muestra objetos no identificados sobre el oeste de Estados Unidos en septiembre de 2025. Cortesía: Departamento de Defensa de Estados Unidos.
El Gobierno de Estados Unidos ha vuelto a abrir una de las carpetas más persistentes de la cultura contemporánea: la de los ovnis. O, para usar la terminología oficial actual, los UAP (unidentified anomalous phenomena, fenómenos anómalos no identificados).
El Pentágono publicó el pasado viernes 8 de mayo una primera gran remesa de archivos desclasificados —más de 160 documentos y cientos de páginas de informes, fotografías, vídeos y comunicaciones internas— en una operación de transparencia impulsada por la Administración de Donald Trump. Y aunque el material no contiene pruebas concluyentes de vida extraterrestre, sí ofrece una radiografía fascinante de casi ocho décadas de obsesión política, militar y social con los objetos extraños en el cielo.
La nueva plataforma oficial, habilitada por el Departamento de Defensa estadounidense, reúne documentos procedentes del FBI, la Fuerza Aérea, la NASA y otros organismos federales. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, defendió la publicación apelando a una idea que lleva décadas alimentando la imaginación pública: que el Gobierno ocultaba información relevante.
🗣️«Estos archivos, escondidos tras clasificaciones, han alimentado especulaciones justificadas durante mucho tiempo», afirma Hegseth en un comunicado.
Qué ha publicado exactamente el Pentágono sobre los ovnis
La realidad que emerge de los documentos, sin embargo, es menos cinematográfica y más burocrática. La mayoría de los archivos muestran algo que los investigadores ya intuían: el Gobierno estadounidense sí tomó en serio miles de avistamientos, pero no encontró evidencias sólidas de que fueran de origen extraterrestre.
Las imágenes publicadas son, en muchos casos, decepcionantemente ambiguas. Puntos luminosos en el cielo. Formas ovaladas captadas por cámaras militares. Destellos difíciles de interpretar. Algunos vídeos fueron grabados en Irak, Siria o los Emiratos Árabes Unidos entre 2022 y 2024, y muestran objetos moviéndose a gran velocidad o emitiendo luces extrañas.
De forma resumido, podemos decir que los archivos incluyen:
✅ Informes militares desclasificados.
✅ Fotografías y vídeos de objetos no identificados.
✅ Comunicaciones internas del FBI y la Fuerza Aérea.
✅ Testimonios civiles recopilados desde 1947.
✅ Transcripciones de misiones espaciales de la NASA.
✅ Grabaciones de incidentes en Irak, Siria y Emiratos Árabes Unidos.
✅ Informes de astronautas de Apollo y Gemini
El propio Pentágono advierte en su web de que las descripciones reflejan interpretaciones subjetivas de quienes redactaron los informes y no constituyen pruebas concluyentes.
Imagen de archivo de la misión Apollo 17 a la Luna. El recuadro amarillo amplía una zona de la fotografía original en la que se observan tres luces sobre la superficie lunar. Cortesía: Departamento de Defensa de Estados Unidos.
Qué dicen los documentos sobre los ovnis y los UAP
Aun así, la publicación tiene un enorme valor político y cultural. No tanto por lo que demuestra, sino por lo que revela sobre la relación entre el Estado y el misterio. Durante décadas, la sospecha de que Washington escondía secretos sobre extraterrestres se convirtió en uno de los grandes mitos modernos estadounidenses, alimentado por episodios como el caso Roswell, la Guerra Fría y la cultura popular de Hollywood.
La desclasificación llega además en un momento de renovado interés institucional. En 2022, el Congreso de Estados Unidos celebró las primeras audiencias públicas sobre ovnis en más de medio siglo.
➡️ Desde entonces, el Pentágono y la NASA han prometido mayor transparencia sobre los UAP, un término deliberadamente más amplio que ovni, y que fueelegido para incluir fenómenos atmosféricos, drones, anomalías ópticas o cualquier objeto no identificado.
Los casos más llamativos: astronautas de Apollo y objetos en el espacio
Entre los documentos más comentados aparecen transcripciones de misiones espaciales históricas. En una conversación relacionada con el Apollo 11, Buzz Aldrin describió haber observado una «fuente de luz bastante brillante» durante el viaje a la Luna en 1969.
En otra misión, Apollo 12, el astronauta Alan Bean habló de «partículas» y «destellos» que parecían alejarse de la superficie lunar. Y durante el Apollo 17, en 1972, Jack Schmitt comparó unas luces intermitentes visibles desde la nave con «el Cuatro de Julio».
Décadas después, la mayoría de estos fenómenos han recibido explicaciones plausibles: impactos de micrometeoritos, fragmentos de hielo, residuos espaciales o defectos ópticos de las cámaras. Pero algunos casos permanecen oficialmente «sin resolver», una categoría que no implica necesariamente la existencia de tecnología alienígena, sino simplemente falta de datos suficientes.
Ese matiz es fundamental y suele perderse en el debate público. «No identificado» no significa «extraterrestre». Significa que no hay información suficiente para clasificar un fenómeno con certeza.
➡️ De hecho, tanto la NASA como el Pentágono han insistido en los últimos años en que la mayoría de avistamientos ovni terminan teniendo explicaciones convencionales: globos meteorológicos, aeronaves, drones, reflejos atmosféricos o errores de percepción.
Qué concluyen la NASA y el Pentágono sobre los ovnis
Un informe del Pentágono publicado en 2024 concluía que no existía evidencia de actividad extraterrestre y que muchos incidentes respondían a confusiones con pájaros, satélites o fenómenos meteorológicos. Otro documento de la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios (AARO) negó que el Gobierno estadounidense haya ocultado tecnología alienígena o restos biológicos no humanos.
Pero las teorías de conspiración persisten. Y los propios archivos ayudan a entender por qué.
Entre las páginas desclasificadas aparecen cartas de ciudadanos enviadas al FBI desde finales de los años cuarenta hasta la actualidad. Algunas son relatos detallados de supuestos encuentros. Otras son solicitudes de escolares pidiendo información para trabajos de clase. Muchas comparten un tono común: la convicción de que algo está ocurriendo y de que las autoridades no cuentan toda la verdad.
Resulta especialmente llamativo comprobar cómo esa narrativa apenas ha cambiado en setenta años. En los documentos aparecen asociaciones con nombres casi literarios, como la Fraternity of Cosmic Sons and Daughters y los Amalgamated Flying Saucer Clubs of America, que ya en los años cincuenta denunciaban encubrimientos gubernamentales.
Por qué el Gobierno de Estados Unidos publica ahora estos archivos
La liberación de archivos también responde a un cambio tecnológico. Durante décadas, los relatos sobre ovnis dependían de testimonios orales o fotografías borrosas. Hoy, la proliferación de cámaras de alta definición, satélites, sensores militares y teléfonos móviles multiplica los registros disponibles, pero también la complejidad de analizarlos. Paradójicamente, tener más imágenes no siempre implica tener mejores pruebas.
Los expertos en percepción visual recuerdan además que el cerebro humano está programado para buscar patrones y atribuir significado a fenómenos ambiguos. Un punto brillante en el cielo puede parecer extraordinario en determinadas circunstancias psicológicas o culturales. Y pocas narrativas son tan poderosas como la posibilidad de no estar solos en el universo.
En realidad, la propia ciencia considera perfectamente plausible la existencia de vida extraterrestre. La cuestión no es si podría existir, sino si hay evidencias de contacto con ella. Y ahí el consenso científico sigue siendo rotundo: no las hay.
El nuevo administrador de la NASA, Jared Isaacman, insistió precisamente en esa diferencia al apoyar la política de transparencia de la Casa Blanca. «Las probabilidades de encontrar algo que sugiera que no estamos solos son altas», afirmó recientemente. Pero eso se refiere a la posibilidad estadística de vida en otros planetas, no a visitas de naves espaciales a la Tierra.
Captura incluida en un informe no resuelto sobre UAP del Departamento de Defensa estadounidense. La imagen, registrada por la Fuerza Aérea estadounidense en 2020 sobre el sur de Estados Unidos, muestra un objeto aéreo no identificado detectado mediante sensores militares. Cortesía: Departamento de Defensa de Estados Unidos
La dimensión poítica de la desclasificación
La dimensión política del anuncio también es imposible de ignorar. Donald Trump impulsó personalmente la desclasificación tras afirmar que respondía al «tremendo interés público por el asunto». Algunos legisladores republicanos celebraron la medida como un avance histórico hacia la transparencia. Otros, en cambio, la consideraron una maniobra de distracción frente a problemas más urgentes, desde la inflación hasta las tensiones internacionales.
Lo cierto es que la cuestión ovni ocupa un espacio singular en la cultura estadounidense porque mezcla tres ingredientes muy contemporáneos:
✅ Desconfianza hacia las instituciones.
✅ Fascinación tecnológica.
✅ Necesidad de creer en algo extraordinario.
Los archivos recién publicados muestran menos una invasión extraterrestre que un retrato de la ansiedad y la imaginación de la sociedad estadounidense desde la posguerra hasta la era digital.
Y, sin embargo, el misterio nunca desaparece del todo.
Lo que realmente revelan los nuevos archivos sobre ovnis
Entre cientos de páginas burocráticas siguen apareciendo pequeños fragmentos difíciles de clasificar: un piloto que observa un objeto naranja desapareciendo tras una nube en 1947; un operador de drones que describe una luz con bandas visibles en 2023; astronautas sorprendidos por destellos inexplicables en la oscuridad del espacio.
Probablemente muchos —o todos— terminarán teniendo una explicación convencional. Pero la historia demuestra que el atractivo de los ovnis no depende solo de las pruebas. Depende de algo más profundo: la posibilidad de que el universo aún conserve secretos capaces de desafiar nuestra comprensión.
Por eso el Pentágono ya ha anunciado nuevas tandas de documentos «cada pocas semanas». Y por eso, aunque los archivos desclasificados publicados no hayan revelado naves alienígenas ni conspiraciones definitivas, millones de personas seguirán mirando al cielo esperando encontrar algo más.▪️(10-mayo-2026)
PREGUNTAS&RESPUESTAS: Ovnis y Pentágono
🛸 ¿Qué ha publicado exactamente Estados Unidos sobre los ovnis?
El Pentágono publicó cientos de páginas de documentos desclasificados sobre UAP, incluyendo vídeos militares, informes del FBI, archivos de la NASA y testimonios históricos.
🛸 ¿Los documentos prueban la existencia de extraterrestres?
No. Ninguno de los archivos publicados contiene evidencia concluyente de vida extraterrestre o tecnología alienígena.
🛸 ¿Qué significa UAP?
UAP significa Unidentified Anomalous Phenomena (fenómenos anómalos no identificados), el término oficial que actualmente sustituye a “ovni”.
🛸 ¿Por qué algunos casos siguen sin resolver?
Porque las imágenes o datos disponibles son insuficientes para identificar con certeza el fenómeno observado.
🛸 ¿Habrá más documentos desclasificados?
Sí. El Pentágono anunció nuevas publicaciones periódicas «cada pocas semanas».

