Brote de hantavirus en el crucero MV Hondius: qué ocurrió, cómo se transmite el virus y por qué preocupa a los científicos

Un crucero polar frente a Cabo Verde, varios fallecidos y un virus transmitido por roedores han activado las alarmas sanitarias internacionales. El brote de hantavirus detectado en el MV Hondius ha vuelto a poner el foco sobre las enfermedades zoonóticas y los riesgos invisibles de la globalización.

Por Enrique Coperías, periodista científico

El crucero polar MV Hondius, durante una expedición antártica. El buque quedó bajo vigilancia sanitaria tras detectarse varios casos de hantavirus vinculados al virus Andes.

El crucero polar MV Hondius, operado por la compañía neerlandesa Oceanwide Expeditions, durante una expedición en aguas antárticas. El buque quedó bajo vigilancia sanitaria internacional tras detectarse varios casos de hantavirus vinculados al virus Andes, una rara infección transmitida por roedores que ha provocado fallecidos y evacuaciones médicas a bordo. Al cierre de esta edición, el MV Hondius se dirige hacia Tenerife, en las Islas Canarias (España), donde las autoridades españolas, la OMS y varios Gobiernos internacionales preparan una operación de evacuación sanitaria y repatriación de pasajeros tras el brote de hantavirus detectado a bordo.

La imagen parece salida de una novela de epidemias marítimas del siglo XIX: un crucero detenido frente a las costas de Cabo Verde, pasajeros confinados en sus camarotes, evacuaciones médicas de urgencia y varios fallecidos bajo investigación. Pero el protagonista microscópico de esta historia no es un virus nuevo ni un agente patógeno especialmente contagioso.

Es un viejo conocido de los epidemiólogos: el hantavirus (Hantaviridae), una familia de virus transmitidos por roedores que rara vez salta a los titulares de la prensa globale.

El detonante fue el MV Hondius, un buque de expedición polar de 107 metros y con capacidad para 196 pasajeros operado por la compañía neerlandesa Oceanwide Expeditions. A comienzos de mayo de 2026, la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó que varios pasajeros y tripulantes presentaban síntomas compatibles con una infección por hantavirus.

Tres personas dieron positivo; una de ellas murió a bordo. Otras cinco quedaron bajo sospecha clínica y dos fallecieron antes de obtener confirmación diagnóstica. Dos miembros de la tripulación desarrollaron síntomas respiratorios graves y tuvieron que ser evacuados.

La noticia provocó una mezcla de fascinación científica y alarma pública. No porque el hantavirus sea particularmente transmisible —de hecho, los expertos insisten en que no representa un riesgo de pandemia—, sino porque el episodio reunía varios elementos inquietantes: un espacio cerrado, viajeros internacionales, muertes rápidas y la posible implicación del virus Andes, una variante sudamericana excepcional porque sí puede transmitirse ocasionalmente entre personas.

El caso del MV Hondius poen de manifiesto hasta qué punto los brotes infecciosos contemporáneos ya no dependen únicamente de la biología de un virus, sino también de las rutas globales del turismo, del cambio climático, de la expansión humana en ecosistemas silvestres y de la fragilidad de los sistemas de vigilancia epidemiológica.

Qué ocurrió en el crucero MV Hondius

El MV Hondius, uno de los buques más avanzados de la industria turística, había iniciado su travesía en Ushuaia, en el extremo sur de Argentina, una de las puertas de entrada habituales a las expediciones antárticas. El recorrido incluía escalas y navegación por aguas australes antes de dirigirse hacia el Atlántico.

En algún momento del trayecto comenzaron a aparecer los primeros síntomas: fiebre, dolores musculares, fatiga extrema y, posteriormente, complicaciones respiratorias. Lo que inicialmente podía parecer una gripe grave terminó convirtiéndose en una investigación internacional de salud pública.

La OMS confirmó que algunos pasajeros habían contraído una variante del hantavirus relacionada con el virus Andes, identificado por primera vez en Argentina y Chile en los años noventa. Este detalle resultó crucial. La mayoría de los hantavirus solo pasan de animales a humanos; el virus Andes constituye una excepción parcial, porque existen evidencias de transmisión interpersonal en contactos estrechos y prolongados.

La principal hipótesis de los investigadores, sin embargo, no apunta a un contagio masivo dentro del barco. Los virólogos creen más probable que varias personas se expusieran a una misma fuente contaminada: restos de orina, saliva o heces de roedores infectados, aerosolizados en espacios cerrados.

🗣️ «El escenario más probable es una exposición común», explicaba el virólogo Rhys Parry, de la Universidad de Queensland, en declaraciones recogidas por la revista Nature. Es decir, varias personas inhalaron partículas virales procedentes de roedores en algún punto del viaje o incluso antes de embarcar.

Ahí comienza una de las mayores incertidumbres del caso.

Cómo pudo originarse el brote en el crucero

Los investigadores todavía intentan reconstruir dónde se produjo exactamente el contagio. Y eso no es sencillo.

El período de incubación del hantavirus puede variar entre una y ocho semanas. Una persona puede infectarse mucho antes de desarrollar síntomas. Eso significa que algunos pasajeros pudieron contagiarse en excursiones previas, durante desplazamientos por Argentina o incluso en instalaciones turísticas antes de llegar al puerto.

Existe además otro elemento desconcertante. Ushuaia se encuentra a más de 1.500 kilómetros de las zonas argentinas donde tradicionalmente circula el virus Andes. Para algunos científicos, eso abre dos posibilidades:

1️⃣ Los viajeros estuvieron expuestos durante desplazamientos previos en otras regiones del país.

2️⃣ El virus podría estar expandiéndose silenciosamente hacia el sur.

Imagen microscópica de partículas de hantavirus, una familia de virus transmitidos por roedores que puede causar graves enfermedades respiratorias y renales en humanos. Algunas variantes, como el virus Andes, han sido relacionadas con el brote detectado en el crucero MV Hondius. Cortesía: CDC

Un brote persistente de virus Andes en Argentina

Esa hipótesis preocupa especialmente a los epidemiólogos, porque Argentina atraviesa desde 2025 un brote persistente de virus Andes. Entre julio de 2025 y enero de 2026 se registraron al menos veinte muertes. El número total de casos no era extraordinariamente superior al de otros años, pero sí aumentó la letalidad: aproximadamente un 34% de las personas infectadas murieron, frente a tasas históricas que oscilaban entre el 10% y el 32%.

Para comprender lo ocurrido en el Hondius, los laboratorios intentan secuenciar el genoma de las muestras obtenidas de pacientes infectados. Ese análisis permitirá comparar las variantes detectadas con cepas conocidas en Argentina y quizá identificar la ruta epidemiológica del brote.

Sin duda alguna, la secuenciación genética se ha convertido en una herramienta esencial en la vigilancia de enfermedades emergentes. Desde la pandemia de covid-19, este tipo de análisis permite rastrear el movimiento de los virus casi en tiempo real, y reconstruir árboles evolutivos y conexiones geográficas invisibles.

En el caso del Hondius, cada fragmento de ARN viral puede actuar como una huella dactilar microscópica.

Un virus antiguo y poco conocido

Aunque el brote haya generado titulares internacionales, los hantavirus no son nuevos. De hecho, llevan décadas circulando silenciosamente entre poblaciones de roedores de todo el planeta.

Pertenecen a la familia Hantaviridae, dentro del orden Bunyavirales. Cada variante suele estar asociada a una especie concreta de roedor, que actúa como reservorio del agente viral. En esos animales, el virus provoca infecciones persistentes sin síntomas aparentes. El problema surge cuando el virus salta accidentalmente a los seres humanos.

Los especialistas distinguen dos grandes grupos:

✅ Por un lado, los hantavirus del Viejo Mundo, presentes en Europa, Asia y África, causan la llamada fiebre hemorrágica con síndrome renal.

✅ Por otro lado, los hantavirus del Nuevo Mundo, localizados en América, provocan el síndrome cardiopulmonar por hantavirus, mucho más agresivo desde el punto de vista respiratorio.

El virus Andes pertenece a este segundo grupo.

Cómo ocurre el paso de roedor a humano

La transmisión humana suele producirse al inhalar partículas contaminadas procedentes de excrementos, saliva u orina de roedores infectados. Espacios cerrados, mal ventilados o con acumulación de polvo contaminado aumentan el riesgo de transmisión.

También puede haber contagio por contacto directo con animales muertos, superficies contaminadas o alimentos almacenados en lugares donde circulan roedores.

La transmisión entre personas, en cambio, es extraordinariamente rara. Hasta ahora solo se ha documentado claramente con el virus Andes y siempre en contextos de contacto estrecho y prolongado, normalmente entre familiares o parejas.

Eso explica por qué los epidemiólogos insisten en que el brote del Hondius no debe interpretarse como el inicio de una nueva pandemia.

Por qué el hantavirus tiene una mortalidad tan alta

El síndrome cardiopulmonar por hantavirus

Una de las razones por las que el hantavirus genera temor es su elevada mortalidad.

En América, el síndrome cardiopulmonar por hantavirus puede alcanzar tasas de letalidad cercanas al 50 %, según la cepa y las condiciones clínicas. El problema es que la enfermedad suele comenzar con síntomas inespecíficos: fiebre, dolores musculares, náuseas o cansancio extremo.

Por qué el diagnóstico es complicado

Durante varios días puede confundirse con una gripe, covid-19 o incluso gastroenteritis. Después llega, en algunos pacientes, la fase crítica.

El virus desencadena una reacción inflamatoria intensa que aumenta la permeabilidad de los vasos sanguíneos. El líquido se filtra hacia los pulmones y provoca insuficiencia respiratoria aguda. Algunos enfermos desarrollan shock cardiovascular en cuestión de horas.

Los médicos no disponen de un tratamiento antiviral específico. El manejo clínico consiste básicamente en soporte intensivo: oxígeno, ventilación mecánica, control hemodinámico y monitorización continua.

La rapidez del diagnóstico resulta crucial. Cuanto antes reciba atención especializada el paciente, mayores son sus posibilidades de supervivencia.

Sin embargo, detectar la enfermedad no siempre es fácil. En regiones donde el hantavirus es infrecuente, muchos médicos apenas han visto casos. Y eso puede retrasar el reconocimiento del cuadro clínico.

¿Existe vacuna contra el hantavirus?

El brote del Hondius también ha puesto sobre la mesa un problema recurrente en salud global: qué ocurre con las enfermedades poco frecuentes pero potencialmente devastadoras.

Los hantavirus afectan a relativamente pocas personas cada año. En todo el mundo, se estima que se producen entre 10.000 y más de 100.000 infecciones por este virus, y Asia y Europa son las regiones con mayor incidencia, según la OMS.

Precisamente por eso reciben menos financiación, menos atención mediática y menos incentivos industriales para desarrollar vacunas o tratamientos.

🗣️ «El mercado comercial es pequeño y no resulta atractivo desde una perspectiva empresaria», reconocía recientemente el virólogo Jay Hooper, investigador del Instituto de Investigación Médica de Enfermedades Infecciosas del Ejército de Estados Unidos.

Hooper lleva más de treinta años intentando desarrollar vacunas contra el hantavirus y distintas variantes del virus, incluido el virus Andes. Su equipo ha logrado avances relevantes: modelos animales que reproducen la enfermedad humana, ensayos clínicos en fase I y vacunas experimentales basadas en ADN.

Pero el proyecto avanza lentamente.

Uno de los mayores obstáculos resulta paradójico: hay demasiado pocos casos humanos para realizar ensayos clínicos clásicos de eficacia. Las infecciones aparecen de forma dispersa y en regiones geográficas concretas, lo que dificulta reclutar suficientes participantes.

Además, la investigación con hantavirus requiere laboratorios de alta bioseguridad, qeu son caros y escasos.

La situación recuerda a lo ocurrido durante años con otros virus zoonóticos considerados amenazas potenciales pero no prioritarias. Hasta que un brote inesperado los coloca de pronto bajo los focos internacionales.

Ejemplar de Peromyscus maniculatus, conocido como ratón ciervo, una de las principales especies de roedores asociadas a la transmisión de hantavirus en América del Norte. Estos animales actúan como reservorio natural del virus sin desarrollar síntomas. Cortesía: Seney Natural History Association

Qué relación tiene el cambio climático con los hantavirus

En las últimas décadas, numerosos estudios han vinculado las dinámicas de enfermedades zoonóticas con alteraciones ambientales.

El cambio climático puede modificar las poblaciones de roedores, alterar sus áreas de distribución y aumentar el contacto entre animales reservorio y humanos, afirman los expertos.

Más lluvias, inviernos suaves o cambios en la disponibilidad de alimento pueden provocar explosiones demográficas de ciertas especies de ratones y ratas. Eso incrementa la probabilidad de transmisión viral.

El precedente de Estados Unidos en los años noventa

No es una teoría abstracta. Ya ocurrió en el suroeste de Estados Unidos durante los años noventa, cuando un aumento excepcional de lluvias favoreció el crecimiento de vegetación y, con ello, de poblaciones de roedores portadores del virus Sin Nombre. Poco después apareció un brote humano mortal.

En Sudamérica, algunos investigadores sospechan que fenómenos similares podrían estar influyendo en la circulación del virus Andes.

La expansión del ecoturismo y de los viajes de aventura añade otro elemento. Cada vez más personas visitan regiones remotas donde circulan patógenos poco conocidos para el gran público. El Hondius, especializado en expediciones polares y de naturaleza extrema, encarna precisamente esa tendencia.

La globalización ha transformado incluso las enfermedades más raras en asuntos internacionales.

Por qué el caso del MV Hondius ha tenido impacto internacional

Hace apenas unos años, probablemente un episodio como este habría quedado relegado a páginas interiores de prensa científica. Pero después de la covid-19, cualquier noticia sobre virus emergentes en un barco activa automáticamente una memoria colectiva muy concreta.

Los cruceros se convirtieron durante la pandemia en símbolos del contagio globalizado. Espacios cerrados, alta densidad humana, circulación internacional y dificultades de aislamiento. El caso del Diamond Princess quedó grabado en el imaginario mundial.

Por eso el crucero MV Hondius genera una inquietud desproporcionada respecto al riesgo real.

Los expertos subrayan que el hantavirus no posee la capacidad de transmisión necesaria para desencadenar una pandemia comparable al coronavirus. Su propagación entre seres humanos es muy limitada y excepcional.

Aun así, el episodio funciona como recordatorio de algo más amplio: la aparición de enfermedades zoonóticas seguirá siendo una constante del siglo XXI.

Cada salto viral desde animales a humanos constituye una prueba de estrés para los sistemas sanitarios y de vigilancia epidemiológica.

Personal sanitario protegido con equipos de bioseguridad durante la evacuación médica de pasajeros presuntamente infectados por hantavirus en Cabo Verde, el 6 de mayo de 2026. La OMS coordina el seguimiento internacional del brote detectado en el crucero MV Hondius.

La vigilancia científica en tiempo real

Uno de los aspectos más llamativos del brote ha sido la rapidez con la que la comunidad científica internacional comenzó a intercambiar información.

Virólogos, epidemiólogos y organismos de salud pública siguen prácticamente en tiempo real la evolución de los casos, las secuencias genéticas y las posibles cadenas de contagio.

Ese sistema de vigilancia global es una de las herencias positivas de la pandemia de covid-19. Laboratorios que antes trabajaban de manera relativamente aislada ahora comparten datos con mucha más velocidad.

La OMS coordina actualmente el seguimiento clínico y epidemiológico del Hondius, mientras distintos centros analizan muestras virales para confirmar si todos los casos corresponden efectivamente al virus Andes.

En palabras de Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, «desde que le fue notificada la situación, el sábado 2 de mayo de 2026, la OMS ha adoptado diversas medidas. Entre las más recientes figura el envío de un experto a bordo del buque para colaborar en la realización de una evaluación médica exhaustiva de todos los pasajeros y la tripulación, así como para recabar información fundamental que permita evaluar su riesgo de infección».

También se monitoriza la aparición de nuevos síntomas entre pasajeros y tripulación. Debido al largo período de incubación, aún podrían surgir casos adicionales semanas después de la exposición inicial.

🗣️ «Nuestras prioridades son garantizar que los pacientes afectados reciban atención, que los pasajeros que permanecen en el barco estén a salvo y sean tratados con dignidad, y evitar cualquier propagación adicional del virus», ha afirmado el doctor Tedros.

La trazabilidad se ha convertido en una carrera contrarreloj.

Sin vacuna, sin antiviral y con pocas herramientas

A diferencia de otras enfermedades virales, el arsenal médico frente al hantavirus sigue siendo extremadamente limitado.

China y Corea del Sur disponen de vacunas frente a variantes asiáticas que producen fiebre hemorrágica con síndrome renal, pero no sirven contra las cepas americanas responsables del síndrome cardiopulmonar por hantavirus.

No existe ningún antiviral específico aprobado.

Algunos grupos investigan tratamientos basados en anticuerpos monoclonales y plataformas de ARN mensajero similares a las utilizadas contra la covid-19. Hooper y otros investigadores trabajan incluso con anticuerpos producidos por vacas modificadas genéticamente capaces de generar inmunoglobulinas humanas.

Pero todos esos desarrollos permanecen todavía lejos de una aplicación masiva.

La paradoja vuelve a ser la misma: el virus es demasiado raro para movilizar grandes inversiones, pero demasiado letal para ser ignorado.

Lo que nos enseña el caso Hondius

Quizá la principal lección de este episodio sea que las amenazas infecciosas no funcionan como una jerarquía simple entre virus peligrosos y virus irrelevantes.

El hantavirus probablemente nunca provocará una pandemia global. Pero sí puede generar brotes mortales, tensar sistemas sanitarios locales y revelar vulnerabilidades estructurales en vigilancia epidemiológica, investigación biomédica y prevención ambiental.

También muestra cómo la frontera entre salud humana y ecología es cada vez más difusa.

Un roedor infectado en Sudamérica, una ruta turística internacional, un crucero de expedición y una cadena de contagios sospechosos bastan para activar protocolos sanitarios internacionales y atraer la atención de la comunidad científica mundial.

En cierto modo, el MV Hondius se ha convertido en un laboratorio flotante sobre los riesgos biológicos del mundo contemporáneo.

Los pasajeros embarcaron buscando paisajes remotos y naturaleza extrema. Terminaron formando parte involuntaria de una investigación global sobre uno de los virus más esquivos y menos comprendidos de América.

Y aunque el brote probablemente quede contenido, el episodio deja una conclusión incómoda: los próximos grandes desafíos sanitarios quizá no provengan únicamente de virus altamente transmisibles, sino también de aquellos agentes patógenos emergentes que prosperan silenciosamente en los márgenes entre humanos, animales y ecosistemas alterados.▪️(9-mayo-2026)

PREGUNTAS&RESPUESTAS: Hantavirus y MV Hondius

🦠 ¿Qué virus se detectó en el crucero MV Hondius?

Los investigadores sospechan que los casos están relacionados con el virus Andes, una variante sudamericana del hantavirus.

🦠 ¿El hantavirus se contagia entre personas?

Normalmente no. La transmisión entre humanos es muy rara y solo se ha documentado claramente con el virus Andes en contactos estrechos y prolongados.

🦠 ¿Cuál es la mortalidad del hantavirus?

Depende de la variante. Algunas cepas americanas pueden alcanzar tasas de letalidad cercanas al 50%.

🦠 ¿Existe vacuna contra el hantavirus?

Actualmente no existe una vacuna aprobada de uso general contra el virus Andes.

🦠 ¿Por qué investigan el cambio climático?

Porque los cambios ambientales pueden alterar las poblaciones de roedores reservorio y aumentar el riesgo de exposición humana.

🦠 ¿El brote del MV Hondius puede convertirse en pandemia?

Los expertos consideran que no. El hantavirus tiene una capacidad de transmisión humana muy limitada.

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