¿Humanos o glaciares? Cómo viajó 700 kilómetros la piedra más misteriosa de Stonehenge

Un nuevo estudio científico reconstruye el extraordinario viaje de la piedra del Altar de Stonehenge, un bloque de seis toneladas que habría recorrido hasta 700 kilómetros desde el noreste de Escocia hasta su ubicación en el monumento megalítico. La investigación combina análisis geológicos y modelos glaciares para responder a una pregunta histórica: ¿la movieron los seres humanos o la transportó el hielo?

Por Enrique Coperías, periodista científico

La piedra viajera de Stonehenge
Con Google NotebookLM / RexMolón, la Cieencia en Acción
Recreación artística del traslado de la  piedra del Altar hacia Stonehenge hace más de 4.500 años.

Recreación artística del traslado de la piedra del Altar hacia Stonehenge hace más de 4.500 años. La imagen muestra a decenas de personas de comunidades neolíticas arrastrando el enorme bloque de arenisca mediante cuerdas, trineos y rodillos de madera, una de las hipótesis que mejor encaja con las nuevas evidencias sobre el origen escocés del megalito. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones

Durante más de un siglo, Stonehenge ha planteado una de las preguntas más fascinantes de la arqueología: ¿cómo lograron las comunidades neolíticas transportar enormes bloques de piedra a lo largo de cientos de kilómetros para levantar uno de los monumentos más emblemáticos de la humanidad?

Ahora, un nuevo estudio añade un capítulo inesperado a esta historia al investigar el origen y el posible recorrido de la llamada piedra del Altar, una losa de seis toneladas de arenisca situada en el corazón del monumento. Y la respuesta podría obligarnos a imaginar un viaje épico que comenzó en las remotas tierras altas de Escocia.

La piedra del Altar es una de las rocas más singulares de Stonehenge. Situado en Salisbury Plain, en el condado inglés de Wiltshire, a unos 130 kilómetros al suroeste de Londres, Stonehenge es uno de los monumentos prehistóricos más famosos del mundo y Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1986. Construido en varias fases entre aproximadamente el 3000 y el 1500 a. C., este círculo monumental de enormes megalitos sigue siendo uno de los mayores enigmas de la arqueología.

Aunque se desconoce con certeza su función original, los investigadores creen que pudo servir como lugar ceremonial, centro religioso, observatorio astronómico o espacio de reunión para comunidades procedentes de distintas regiones de la antigua Gran Bretaña.

De dónde procede realmente la piedra del Altar de Stonehenge

Mientras que las gigantescas piedras sarsen —bloques de arenisca silicificada que aparecen dispersos por diversas zonas del sur de Inglaterra —proceden de zonas relativamente cercanas al monumento y las famosas bluestones llegaron desde las colinas de Preseli, en Gales, la piedra del Altar ha resultado ser una auténtica forastera.

Investigaciones publicadas en 2024 ya habían señalado que este bloque de arenisca rojiza probablemente procedía de la cuenca de Orcadia, en el noreste de Escocia, a unos 700 kilómetros de Salisbury Plain, donde se alza Stonehenge.

La distancia es tan extraordinaria que ha obligado a los investigadores a replantearse por completo las capacidades logísticas de las comunidades neolíticas británicas. Transportar una piedra de casi cinco metros de largo y unas seis toneladas de peso a través de montañas, ríos y costas habría sido una hazaña monumental incluso para sociedades mucho más avanzadas tecnológicamente.

🗣️ Anthony Clarke, investigador de la Universidad John Curtin, en Australia, y uno de los autores del estudio, cree que este hallazgo obliga a revisar la imagen tradicional de aquellas comunidades: «Transportar una piedra de este tamaño a lo largo de una distancia tan grande habría requerido planificación, coordinación y un profundo conocimiento del territorio, por no hablar de una enorme determinación».

El nuevo trabajo, publicado en el Journal of Quaternary Science, intenta responder a una pregunta clave: ¿realmente recorrió toda esa distancia arrastrada por seres humanos o parte del viaje pudo hacerlo gracias a los glaciares de la última Edad de Hielo?

Anthony Clarke, investigador de la Universidad Curtin y coautor del estudio, posa junto a Stonehenge. Cortesía: Curtin University

Cómo los científicos identificaron el origen escocés de la piedra

Para resolver el misterio, los investigadores recurrieron a una especie de ADN mineral. Analizaron diminutos cristales de circón presentes en la roca. Estos minerales conservan información sobre su edad geológica y permiten comparar diferentes afloramientos de arenisca como si fueran huellas dactilares.

Los resultados apuntan con bastante claridad hacia la región escocesa de Caithness, en el extremo noreste de la Gran Bretaña continental. Entre todas las muestras comparadas, una procedente de Sarclet mostró una coincidencia casi perfecta con la composición mineral de la piedra del Altar. Otras zonas cercanas, como Braemore y Portskerra, también encajan muy bien con la firma geológica observada en Stonehenge.

🗣️ La precisión alcanzada por los investigadores ha sido posible gracias a la combinación de técnicas geológicas avanzadas y simulaciones por ordenador. «Este estudio demuestra cómo la combinación de análisis geológicos y modelización informática puede ayudar a resolver cuestiones que llevan décadas abiertas sobre cómo se construyó Stonehenge», señala Clarke.

Por el contrario, varias regiones más meridionales de Escocia, que habrían facilitado una explicación basada en el transporte glaciar, fueron descartadas porque sus minerales no coinciden con los de la piedra. Esto supone un problema interesante: las zonas que mejor encajan geológicamente son precisamente aquellas desde las que resulta más difícil explicar un desplazamiento natural hacia el sur.

¿Pudieron los glaciares transportar la piedra del Altar?

Desde hece tiempo, algunos investigadores defienden que ciertas piedras de Stonehenge pudieron haber sido transportadas por glaciares durante las glaciaciones del Cuaternario. La idea no es descabellada. Los glaciares son capaces de arrancar bloques enormes del terreno y desplazarlos cientos de kilómetros antes de abandonarlos en lugares muy alejados de su origen.

Sin embargo, el caso de la piedra del Altar resulta especialmente complicado.

Los autores utilizaron modelos informáticos avanzados para reconstruir los movimientos de la capa de hielo que cubrió Gran Bretaña e Irlanda hace entre 30.000 y 15.000 años. En lugar de estudiar solo la dirección del flujo glaciar en un momento concreto, simularon cómo cambiaron esos movimientos durante miles de años y permitieron que una roca fuera transportada primero en una dirección y después en otra distinta.

Los resultados muestran que, en teoría, algunos bloques procedentes del noreste escocés pudieron desplazarse hacia el sureste. Pero existe una importante limitación: ninguno de los modelos conduce directamente hasta la región donde se encuentra Stonehenge.

🗣️ «Nuestros modelos muestran que los glaciares pudieron transportar algunas rocas durante parte del recorrido en la última Edad de Hielo, quizá hasta Dogger Bank, en el mar del Norte, pero no hasta el sur de Inglaterra —detalla Clarke—. Eso significa que la piedra aún habría tenido que ser trasladada por personas a lo largo de cientos de kilómetros».

Lo máximo que consiguen es llevar hipotéticos bloques hasta Dogger Bank, una extensa elevación situada bajo las aguas del actual mar del Norte.

Según el investigador australiano, «la investigación indica que no existían rutas glaciares viables que conectaran de forma directa la región de origen con Stonehenge, lo que refuerza la conclusión de que fue necesario el transporte humano».

Plano de Stonehenge que muestra la disposición de los megalitos conservados y el origen geológico de cada grupo de piedras.

Plano de Stonehenge que muestra la disposición de los megalitos conservados y el origen geológico de cada grupo de piedras. Mientras los grandes bloques sarsen proceden de zonas cercanas al monumento, las bluestones llegaron desde Gales y la enigmática piedra del Altar parece haber recorrido unos 700 kilómetros desde el noreste de Escocia. Fuente: Clarke et al. (2026), Journal of Quaternary Science.

Doggerland: el continente perdido que pudo formar parte del viaje

Hoy Dogger Bank es conocido principalmente por sus parques eólicos marinos, pero hace miles de años era algo muy diferente. Durante el final de la última glaciación, cuando el nivel del mar era mucho más bajo, esta zona formaba parte de una gran extensión terrestre conocida como Doggerland.

Doggerland conectaba Gran Bretaña con Europa continental y estaba habitada por grupos de cazadores-recolectores. Bosques, ríos y llanuras ocupaban un territorio que hoy yace bajo las aguas del mar del Norte.

Los modelos del estudio indican que un bloque como la piedra del Altar podría haber llegado hasta esta región arrastrado por el hielo. En ese escenario, el glaciar habría reducido el trayecto humano desde unos 700 kilómetros hasta aproximadamente 400 kilómetros.

Sin embargo, esta hipótesis abre un nuevo problema cronológico.

Doggerland comenzó a desaparecer bajo el mar entre hace unos 8.000 y 7.000 años debido al aumento del nivel oceánico tras el fin de la Edad de Hielo. Pero la piedra del Altar no fue incorporada a Stonehenge hasta varios milenios después.

Eso significa que, si realmente pasó por Dogger Bank, alguien tuvo que rescatarla antes de que la región quedara inundada, trasladarla a otro lugar y conservarla durante generaciones, quizá durante siglos o incluso milenios, antes de llevarla finalmente a Stonehenge.

➡️ Para Clarke, el recorrido probablemente fue mucho más complejo de lo que suele imaginarse. «Esto sugiere que la piedra fue desplazada por etapas, combinando posiblemente el arrastre terrestre con el transporte fluvial o costero siempre que fuera posible».

Modelos de dispersión glaciar de la arenisca roja antigua durante la última glaciación en Gran Bretaña e Irlanda.

Modelos de dispersión glaciar de la arenisca roja antigua durante la última glaciación en Gran Bretaña e Irlanda. Los mapas muestran las posibles rutas que pudieron seguir bloques procedentes de distintas regiones del noreste de Escocia y sugieren que algunos megalitos pudieron alcanzar Dogger Bank, en el mar del Norte, aunque ningún escenario explica por sí solo su llegada hasta Stonehenge. Fuente: Clarke et al. (2026), Journal of Quaternary Science.

Una historia aún más extraordinaria

Lejos de simplificar el enigma, la hipótesis glaciar lo hace todavía más complejo.

Los investigadores señalan que aceptar un origen en Dogger Bank implicaría una cadena de acontecimientos extraordinaria: la piedra habría sido transportada por el hielo hasta una región habitada del continente perdido, recuperada posteriormente por grupos humanos, preservada durante un largo periodo de tiempo y, finalmente, integrada en el proyecto monumental de Stonehenge mucho después.

Por ello, los autores consideran que el transporte glaciar, aunque posible como etapa intermedia, difícilmente puede explicar por sí solo la presencia de la piedra en Salisbury Plain.

«En lugar de haber sido transportada de forma natural por el hielo, las pruebas apuntan a un desplazamiento deliberado y cuidadosamente planificado a través de un paisaje complejo y diverso», resume Clarke.

Además, otros estudios recientes han encontrado pocas evidencias geológicas de que materiales procedentes del noreste escocés llegaran de forma natural al sur de Inglaterra durante las glaciaciones.

Anthony Clarke (izquierda) examina una muestra de la piedra del Altar mediante técnicas de análisis microscópico digital.

Anthony Clarke (izquierda) examina una muestra de la piedra del Altar mediante técnicas de análisis microscópico digital. El estudio de los minerales y cristales de circón presentes en la roca permitió rastrear su origen hasta el noreste de Escocia y reconstruir parte de su extraordinario viaje hasta Stonehenge. Crédito: Curtin University

Qué revela este hallazgo sobre las comunidades neolíticas británicas

Sea cual sea la solución definitiva, el trabajo refuerza una idea cada vez más aceptada por los arqueólogos: las comunidades neolíticas británicas estaban mucho más conectadas de lo que se pensaba.

Si la piedra del Altar fue transportada íntegramente por seres humanos desde el noreste de Escocia, ello implicaría redes sociales, intercambios culturales y capacidades organizativas de una escala extraordinaria. Incluso en el escenario más favorable para la hipótesis glaciar, seguiría siendo necesario trasladar una roca de seis toneladas durante unos 400 kilómetros.

Los autores concluyen que la glaciación pudo ayudar en parte del recorrido, pero no elimina la necesidad de una intervención humana masiva. En otras palabras, el hielo pudo ser un colaborador accidental, pero los verdaderos arquitectos del viaje fueron probablemente las personas.

Más de 4.500 años después de la construcción de Stonehenge, la piedra del Altar continúa planteando preguntas fascinantes. Cada nuevo análisis parece acercarnos un poco más a la respuesta, pero también revela una historia más compleja y sorprendente. Y quizá ese sea el verdadero legado de Stonehenge: recordarnos que las sociedades prehistóricas fueron capaces de realizar proyectos cuya ambición todavía hoy resulta difícil de imaginar.▪️(6-junio-2026)

PREGUNTAS & RESPUESTAS: Piedra del Altar y Stonehenge

🪨 ¿Qué es la piedra del Altar de Stonehenge?

La piedra del Altar es un bloque de arenisca de unas seis toneladas situado en el centro del monumento de Stonehenge.

🪨 ¿De dónde procede la piedra del Altar?

Las evidencias geológicas apuntan al noreste de Escocia, especialmente a la región de Caithness.

🪨 ¿Cuántos kilómetros recorrió?

La distancia entre la zona de origen propuesta y Stonehenge ronda los 700 kilómetros.

🪨 ¿La transportaron los glaciares?

Los investigadores consideran que los glaciares pudieron ayudar parcialmente al traslado de la piedra del Altar, pero no explican todo el recorrido.

🪨 ¿Quién llevó la piedra hasta Stonehenge?

La hipótesis más sólida es que las comunidades neolíticas transportaron la piedra mediante una combinación de rutas terrestres, fluviales y costeras.

🪨 ¿Por qué es importante este descubrimiento?

Porque demuestra que las sociedades prehistóricas poseían capacidades de organización y cooperación mucho mayores de lo que se creía.

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