Los papás «fofisanos» también cuentan: cómo la salud del padre puede influir en el riesgo de obesidad infantil

Mientras la ciencia llevaba décadas mirando casi exclusivamente a las madres, nuevas investigaciones revelan que el peso, la alimentación y los hábitos de los papás pueden dejar una huella biológica y conductual en sus hijos incluso antes de que nazcan. El aparentemente inofensivo padre fofisano, gordiflaco o lorzalamero podría tener más consecuencias de las que imaginábamos.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Los investigadores destacan que los padres físicamente activos no solo mejoran su propia salud, sino que también tienden a fomentar hábitos saludables en sus hijos. Compartir juegos y actividades al aire libre puede contribuir a reducir el riesgo de obesidad infantil. Foto de Amber Faust en Unsplash

Hasta hace bien poco, cuando los científicos intentaban entender por qué algunos niños tienen más probabilidades de desarrollar obesidad infantil que otros, casi todas las miradas se dirigían hacia las madres. La alimentación durante el embarazo, el aumento de peso gestacional, la diabetes materna o incluso el estrés durante la gestación han ocupado el centro del debate científico.

Sin embargo, una creciente cantidad de investigaciones está obligando a replantear esta visión sesgada. Y la conclusión es sorprendente: el padre también importa, y mucho.

Un nuevo análisis realizado por Matthew J. Landry, profesor de Salud Poblacional y Prevención de Enfermedades de la Universidad de California en Irvine, y John James Parker, del Ann & Robert H. Lurie Children’s Hospital of Chicago, sostiene que la influencia paterna sobre la salud futura de los hijos comienza incluso antes de la concepción y puede extenderse durante toda la infancia. Según los autores, el sobrepeso y la obesidad de los padres no solo aumentan la probabilidad de que sus hijos desarrollen obesidad, sino que pueden hacerlo a través de mecanismos biológicos, conductuales y sociales que la ciencia apenas empieza a comprender.

🗣️«Descubrimos que la salud de los padres es un factor importante para la salud de los hijos a través de mecanismos biológicos, conductuales y ambientales», explica Landry.

La imagen popular del llamado padre fofisano, gordiflaco o lorzalamero —ese padre con algunos kilos de más, barriga prominente y una vida cada vez más sedentaria— podría tener implicaciones mucho más profundas de lo que parecía.

El papel de la genética y la epigenética paterna

A primera vista, la explicación parece sencilla. Si los padres tienen obesidad, sus hijos heredan genes que aumentan su predisposición a ganar peso. Y efectivamente, la genética desempeña un papel importante. Los investigadores recuerdan que entre un 40 % y un 70 % del riesgo de obesidad tiene una base hereditaria.

Sin embargo, la genética solo explica una parte de la historia.

«La obesidad no es simplemente el resultado de decisiones individuales —señala Landry. Y añade—: Nuestro estudio pone de manifiesto que entre el 40 % y el 70 % del riesgo de obesidad es hereditario y puede transmitirse de generación en generación mediante una compleja combinación de factores biológicos y ambientales».

Qué es el POHaD

En los últimos años ha cobrado fuerza un nuevo campo de investigación conocido como POHaD (Paternal Origins of Health and Disease u orígenes paternos de la salud y la enfermedad). Esta disciplina estudia cómo el estado de salud del padre antes de la concepción puede influir en el desarrollo biológico de los futuros hijos.

La clave está en la epigenética, un conjunto de mecanismos que regulan qué genes se activan o permanecen silenciados sin modificar el ADN en sí mismo. Los espermatozoides no solo transportan información genética; también llevan señales químicas capaces de influir en el desarrollo embrionario.

Los estudios muestran que la obesidad masculina altera estas señales epigenéticas. Como consecuencia, determinados genes relacionados con el apetito, el metabolismo de la glucosa o el almacenamiento de grasa pueden comportarse de forma diferente en la descendencia.

Experimentos realizados con animales han demostrado que los machos alimentados con dietas ricas en grasas producen descendientes con mayor tendencia a acumular grasa corporal y sufrir alteraciones metabólicas. En los seres humanos, diversas investigaciones han encontrado asociaciones entre el índice de masa corporal del padre antes de la concepción y cambios epigenéticos detectables posteriormente en sus hijos.

La influencia paterna sobre la salud infantil va mucho más allá de la genética.

La influencia paterna sobre la salud infantil va mucho más allá de la genética. El peso corporal, la alimentación, la salud mental y los hábitos cotidianos de los padres ayudan a moldear el entorno en el que crecen los niños. Foto de alexandre araujo en Unsplash‍ ‍

El esperma también refleja el estilo de vida

Uno de los hallazgos más llamativos es que los espermatozoides son extraordinariamente sensibles al estilo de vida masculino.

A diferencia de los óvulos, que se forman antes del nacimiento, los espermatozoides se producen continuamente durante toda la vida. El proceso completo dura aproximadamente dos meses y medio, y durante ese tiempo factores como la alimentación, el ejercicio físico, el estrés, el sueño o el consumo de alcohol y tabaco pueden modificar su calidad biológica.

Los hombres con obesidad suelen presentar una menor concentración de espermatozoides, menor movilidad y mayores niveles de fragmentación del ADN espermático. Además, la obesidad altera el equilibrio hormonal masculino y favorece procesos inflamatorios que afectan directamente a la fertilidad masculina.

La buena noticia es que estos cambios no son necesariamente permanentes. Los investigadores destacan que las intervenciones destinadas a perder peso, mejorar la alimentación o aumentar la actividad física pueden modificar positivamente los patrones epigenéticos del esperma en apenas unos meses.

En otras palabras, la salud del futuro padre antes de la concepción podría convertirse en una herramienta preventiva tan importante como la de la futura madre.

El aumento de peso durante la paternidad: un fenómeno frecuente

La influencia paterna no termina en el momento de la fecundación. De hecho, uno de los fenómenos que más llama la atención de los investigadores es que muchos hombres ganan peso precisamente cuando se convierten en padres.

Diversos estudios longitudinales muestran que el índice de masa corporal, el porcentaje de grasa corporal y el perímetro abdominal de los hombres tienden a aumentar durante el embarazo de su pareja y los primeros meses de vida del bebé.

Las razones son fáciles de imaginar: menos horas de sueño, menos tiempo para hacer ejercicio, mayores niveles de estrés y una tendencia creciente a recurrir a alimentos rápidos y poco saludables.

Ese aumento de peso no solo afecta a la salud del propio padre. También influye en el ambiente familiar en el que crecerá el niño.

Los expertos explican que los hijos aprenden observando. Si un padre consume habitualmente bebidas azucaradas, alimentos ultraprocesados o pasa gran parte de su tiempo libre sentado frente a una pantalla, es más probable que los niños adopten esos mismos hábitos.

Por el contrario, cuando los padres practican actividad física regularmente, participan en actividades deportivas con sus hijos o mantienen hábitos alimentarios saludables, los niños tienden a desarrollar conductas similares.

Según el estudio, la salud del padre antes de la concepción puede afectar al desarrollo futuro de sus hijos.

Según el estudio, la salud del padre antes de la concepción puede afectar al desarrollo futuro de sus hijos. Factores como la obesidad, la dieta o el estrés pueden modificar señales epigenéticas presentes en los espermatozoides y dejar huella en la siguiente generación. Foto de Tim Mossholder en Unsplash

Alimentación, actividad física y ejemplo familiar

Los investigadores destacan que los padres ejercen una influencia directa sobre las decisiones alimentarias de sus hijos.

Las preferencias culinarias paternas afectan a los productos que entran en casa, a la frecuencia con la que se cocina y a la calidad general de la dieta familiar. Incluso durante el embarazo, los hábitos alimentarios del padre pueden influir indirectamente en la alimentación de la madre.

Más adelante, cuando los niños empiezan a comer alimentos sólidos, la participación paterna se vuelve todavía más relevante.

Numerosos estudios muestran que los hijos tienden a imitar lo que comen sus padres. Si ven frutas, verduras y comidas caseras sobre la mesa, es más probable que incorporen esos alimentos a su dieta. En cambio, si predominan las comidas rápidas y los productos ultraprocesados, el riesgo de obesidad aumenta significativamente.

Las comidas familiares compartidas también desempeñan un papel importante. Los hogares en los que los padres participan activamente en la preparación de los alimentos y comen junto a sus hijos suelen presentar patrones dietéticos más saludables.

La importancia de la salud mental de los padres

La revisión también pone el foco en un aspecto menos visible: la salud mental de los padres.

La depresión, la ansiedad y el estrés crónico no solo afectan al bienestar individual. También modifican la forma en que los padres interactúan con sus hijos y gestionan la vida familiar.

Los investigadores señalan que los hombres con depresión tienen más probabilidades de desarrollar obesidad, mientras que la obesidad también incrementa el riesgo de sufrir depresión. Es una relación bidireccional que puede crear un círculo difícil de romper.

Cuando un padre experimenta problemas de salud mental, suele disminuir su implicación en las actividades familiares, empeoran los hábitos alimentarios del hogar y aumentan las probabilidades de que los niños desarrollen patrones poco saludables relacionados con la alimentación, el sueño o la actividad física.

Además, las dificultades económicas, la inseguridad alimentaria, la falta de espacios seguros para hacer ejercicio o la exposición a situaciones de estrés prolongado afectan simultáneamente a padres e hijos, multiplicando el riesgo de obesidad a lo largo de varias generaciones.

Un cambio de paradigma en la prevención de la obesidad infantil

Durante mucho tiempo, las estrategias de prevención de la obesidad infantil —en España, el exceso de peso (sobrepeso y obesidad) afecta a cerca del (36 % de los menores de entre 6 y 9 años— se han centrado casi exclusivamente en las madres. Sin embargo, los autores sostienen que esta visión resulta insuficiente.

🗣️ «Históricamente, los padres han sido pasados por alto en la investigación y en las intervenciones centradas en la salud materna e infantil —afirma Landry—. Reconocerlos como participantes activos en la salud familiar abre nuevas oportunidades para mejorar el bienestar de las futuras generaciones».

La evidencia acumulada indica que los padres desempeñan un papel fundamental desde antes incluso de la concepción y durante toda la infancia. Por ello, proponen que los programas de salud pública incorporen activamente a los hombres en las intervenciones destinadas a mejorar la salud familiar.

Eso incluye asesoramiento previo al embarazo, programas específicos para futuros padres, políticas laborales que faciliten la conciliación familiar y campañas que promuevan estilos de vida saludables dirigidas también a los hombres.

La obesidad infantil, concluyen los investigadores, no es simplemente el resultado de lo que come un niño o de cuánto ejercicio realiza. Es el reflejo de una compleja red de factores biológicos, familiares y sociales que comienza mucho antes de su nacimiento.

Y en esa historia, el padre ya no puede seguir siendo un personaje secundario. Cada vez hay más pruebas de que su salud, sus hábitos y su bienestar emocional pueden dejar una huella duradera en la próxima generación. Como resume Landry, «reconocer a los padres como participantes activos en la salud familiar abre nuevas oportunidades para mejorar el bienestar de las futuras generaciones».▪️ (6-junio-2026)

PREGUNTAS & RESPUESTAS: Obesidad Infantil y Padres

👨 ¿La obesidad infantil se hereda?

La genética influye significativamente en el riesgo de obesidad, pero no es el único factor. La alimentación, el entorno familiar, la actividad física y otros elementos ambientales también desempeñan un papel importante.

👨 ¿Qué es el dad bod?

El término dad bod o padre fofisano describe de forma coloquial a hombres que, tras convertirse en padres, presentan un aumento moderado de peso y una menor actividad física. Aunque suele utilizarse con humor, algunos estudios sugieren que puede reflejar cambios de salud con consecuencias para toda la familia.

👨 ¿La salud del padre antes de la concepción importa?

Sí. La investigación indica que la alimentación, el peso corporal, el ejercicio físico, el estrés y otros factores pueden afectar a la calidad del esperma y a determinadas señales epigenéticas que influyen en el desarrollo futuro del niño.

👨 ¿Puede mejorar la salud paterna reducir el riesgo de obesidad infantil?

Los estudios sugieren que perder peso, seguir una alimentación saludable y aumentar la actividad física antes de la concepción pueden mejorar la calidad del esperma y reducir algunos factores asociados al riesgo metabólico de la descendencia.

👨 ¿Por qué se había estudiado más a las madres que a los padres?

Tradicionalmente, la investigación sobre obesidad infantil se ha centrado en la gestación y el entorno materno. Sin embargo, el creciente conocimiento sobre genética, epigenética y comportamiento familiar está demostrando que los padres también desempeñan un papel fundamental.

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