Ig Nobel 2026: besos neandertales, leche de cucaracha y calzoncillos enterrados
Los premios a las investigaciones más insólitas distinguen este año estudios sobre urinarios sin salpicaduras, trompas de mosquito convertidas en impresoras 3D y serpientes pisadas miles de veces. Detrás de cada extravagancia, sin embargo, se esconde una pregunta científica muy seria. Descubre además, los 10 mejores experimentos de la historia de los Ig Nobel.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Los científicos suizos Pia Viviani y Marcel van der Heijden posan con algunos de los calzoncillos de algodón enterrados durante dos meses para medir la actividad biológica del suelo, una investigación distinguida con el Ig Nobel de Ciencia del Suelo 2026. Cortesía: AFP
Qué son los premios Ig Nobel y por qué importan
Hay muchas maneras de examinar la salud del suelo. Se pueden analizar sus nutrientes, medir la respiración microbiana o secuenciar el ADN de las criaturas que lo habitan. También se pueden enterrar unos calzoncillos, esperar dos meses y comprobar cuánto queda de ellos.
Esta última estrategia, aplicada a un millar de prendas idénticas repartidas por más de veinticinco países, ha merecido el Ig Nobel de Ciencia del Suelo de 2026, uno de los diez galardones concedidos el 3 de septiembre en Zúrich (Suiza) a investigaciones capaces de provocar primero una carcajada y, unos segundos después, una pregunta.
Los galardones Ig Nobel nacieron en 1991 por iniciativa de Marc Abrahams, editor de la revista Annals of Improbable Research. No premian necesariamente mala ciencia ni pretenden ridiculizar a sus autores. Su criterio declarado es reconocer logros que «hacen reír y después pensar».
Con el tiempo, lo que algunos investigadores consideraban una broma incómoda se ha convertido en un formidable escaparate para trabajos que difícilmente aparecerían en una ceremonia académica convencional. La lista oficial de 2026 abarca desde la biomecánica del beso hasta la aerodinámica de sonarse la nariz.
Una ceremonia marcada por la política migratoria de Estados Unidos
La 36.ª edición introdujo, además, una novedad política. Por primera vez, la ceremonia salió de Estados Unidos, donde había pasado por instituciones como Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).
Los organizadores trasladaron el espectáculo a Suiza ante las dificultades para garantizar la entrada y la seguridad de invitados internacionales debido al endurecimiento de los visados estadounidenses.
El cambio de continente no alteró el ritual: hubo aviones de papel, auténticos premios Nobel entregando los trofeos y galardones con aspecto de seta gigante.
Los 10 ganadores de los Ig Nobel 2026
- Biomecánica: una definición científica del beso aplicable a humanos y otros animales.
- Economía: la relación entre una posición social elevada y ciertas conductas poco éticas.
- Química: los cristales nutritivos producidos por una cucaracha vivípara.
- Medicina: la aerodinámica de sonarse correctamente la nariz.
- Biología: las circunstancias que inducen a una serpiente venenosa a morder.
- Física: el diseño de urinarios capaces de reducir las salpicaduras.
- Tecnología: el uso de probóscides de mosquito como boquillas de impresión 3D.
- Olfacción: la diferente percepción parental del olor de bebés y adolescentes.
- Paz: la preferencia por amigos hostiles con las personas que nos desagradan.
- Ciencia del Suelo: el entierro de calzoncillos para medir la actividad biológica del terreno.
Una definición científica del beso
El premio de Biomecánica recayó en Matilda Brindle, Catherine Talbot y Stuart West por enfrentarse a un problema que parecía resuelto desde hacía milenios: determinar qué es exactamente un beso.
Su definición científica describe el beso como un contacto oral dirigido entre individuos de la misma especie, de carácter no agresivo, con movimiento de los labios o de estructuras equivalentes y sin transferencia de comida. Este último requisito permite diferenciarlo, por ejemplo, de la alimentación boca a boca.
Aplicada de manera uniforme, la definición revela que los seres humanos no poseen la exclusiva. También se besan algunos primates, aves, osos polares e incluso hormigas.
Mediante comparaciones evolutivas, los investigadores situaron el probable origen del comportamiento en el antepasado común de los grandes simios, hace unos 21,5 millones de años. El análisis sugiere asimismo que los neandertales besaban y que pudieron intercambiar besos con Homo sapiens.
No existe, por supuesto, un beso fosilizado. La conclusión es una reconstrucción probabilística basada en el comportamiento de especies actuales y en sus relaciones evolutivas.
«Espero que, además de encontrar divertida la investigación, la gente se lleve una perspectiva un poco diferente sobre nuestro lugar en el reino animal —afirma Brindle, bióloga evolutiva de la Universidad de Oxford y coautora del estudio sobre los besos, en la revista Nature. Y añade—: Me quedé boquiabierta cuando recibí la llamada. Sin duda, es uno de los logros de mi vida de los que me siento más orgullosa».
La bióloga evolutiva Matilda Brindle, ganadora del Ig Nobel de Biomecánica 2026 por contribuir a definir científicamente el beso y rastrear su origen evolutivo, durante una expedición de observación de primates y otros animales en el valle de Danum, en Borneo. Cortesía: Leakey Foundation
El urinario que utiliza la física contra las salpicaduras
Igualmente cotidiana, aunque bastante menos romántica, es la pregunta que inspiró el premio de Física. Randy Hurd, Zhao Pan, Tadd Truscott y Kaveeshan Thurairajah estudiaron cómo impedir que el chorro de orina rebote en la superficie de un urinario.
El equipo combinó experimentos con líquidos, modelos matemáticos y diseños inspirados en curvas naturales. Sus prototipos consiguieron reducir las salpicaduras hasta aproximadamente el 1,4% de las generadas por algunos urinarios convencionales.
Uno de los modelos, bautizado Nautilus, podría mejorar la higiene y la accesibilidad de los baños públicos. Los autores estiman que sustituir los cerca de 56 millones de urinarios instalados en edificios no residenciales de Estados Unidos evitaría que alrededor de un millón de litros de orina acabaran cada día fuera de su destino. La mecánica de fluidos también libra sus batallas silenciosas.
Imágenes de alta velocidad muestran las salpicaduras producidas en un urinario comercial (a) y cuando un chorro generado por una boquilla anatómicamente realista impacta sobre un disco de vidrio con ángulos de 90, 60 y 30 grados (b–d). Cuanto más reducido es el ángulo de incidencia, menor resulta la dispersión de gotas.
Impresión 3D con una trompa de mosquito
El Ig Nobel de Tecnología reconoció una solución aún más inesperada: utilizar la probóscide de un mosquito hembra muerto como boquilla de impresión 3D.
El procedimiento, denominado necroprinting, aprovecha un conducto biológico extremadamente fino, perfeccionado por la evolución para perforar la piel y transportar líquidos. El equipo de Changhong Cao demostró que esta estructura puede extruir materiales con gran precisión y a bajo coste.
La técnica, publicada en Science Advances, no anuncia una industria de mosquitos impresores, pero sí ilustra el potencial de reutilizar componentes naturales difíciles de fabricar mediante métodos convencionales.
Esquema y demostración de la «necroimpresión» 3D: una probóscide de mosquito hembra, acoplada a una boquilla convencional mediante resina, actúa como conducto microscópico capaz de extruir biotinta con gran precisión. Las imágenes inferiores muestran la formación progresiva de una gota de gel. Escala: 50 micrómetros. Foto del mosquito: CDC / James D. Gathany.
Los cristales de «leche» de una cucaracha
También parece salida de una película la ganadora de Química. La cucaracha Diploptera punctata, una de las pocas especies vivíparas conocidas entre estos insectos, alimenta a sus embriones con una secreción que se transforma en pequeños cristales dentro de su intestino.
El equipo premiado determinó mediante cristalografía de rayos X que esas estructuras contienen proteínas, azúcares y grasas densamente empaquetados. Un cristal puede almacenar más de tres veces la energía de una masa equivalente de leche de vaca.
El descubrimiento no convierte la llamada leche de cucaracha en el próximo superalimento. Obtenerla en cantidades comerciales resultaría extraordinariamente complicado y su seguridad para el consumo humano no está demostrada. Su verdadero interés reside en revelar una estrategia evolutiva muy eficiente para nutrir a los embriones.
La aerodinámica de sonarse la nariz
El premio de Medicina, concedido a título póstumo al otorrinolaringólogo japonés Tokuji Unno, recuperó un trabajo publicado en 1977 sobre cómo sonarse correctamente la nariz.
Unno analizó el flujo de aire, la duración de la espiración y las variaciones de presión producidas durante la maniobra. Su conclusión fue sencilla: una espiración nasal amplia y sostenida —cerrando una fosa cuando sea necesario para limpiar la otra— resulta más eficaz para expulsar la mucosidad.
Casi medio siglo después, una acción que millones de personas realizan sin pensar ha obtenido su reconocimiento aerodinámico.
Qué ocurre cuando se pisa una serpiente venenosa
Más arriesgado fue el trabajo ganador del premio de Biología. Investigadores brasileños presionaron suavemente con botas de protección diferentes partes del cuerpo de ejemplares de Bothrops jararaca, una víbora venenosa responsable de numerosos accidentes en Brasil.
Según los resultados publicados, tocar la cabeza provocaba una respuesta defensiva en aproximadamente el 44% de las pruebas, frente al 20% cuando el contacto se producía en la zona media del cuerpo y al 11% cuando se presionaba la cola. El tamaño, el sexo, la edad, la temperatura y la hora del día también parecían modificar el riesgo de mordedura.
Este galardón encierra una importante advertencia. El artículo fue retractado por Scientific Reports en febrero de 2025 y actualmente aparece identificado como estudio retirado, después de que se cuestionaran aspectos de su diseño y de la autorización ética de algunos procedimientos.
La concesión del Ig Nobel no rehabilita sus conclusiones. Más bien recuerda que una investigación puede resultar llamativa y abordar un problema sanitario relevante sin quedar exenta de controles metodológicos y éticos.
Situaciones naturales que aumentan el riesgo de mordedura de la víbora Bothrops jararaca: el animal puede atacar defensivamente al ser pisado o acorralado (A); los ejemplares jóvenes, más propensos a morder, resultan difíciles de detectar entre la vegetación (B); y su eficaz camuflaje en zonas cultivadas y bordes de plantaciones favorece los encuentros accidentales con humanos (C y D).
¿Son las personas ricas menos éticas?
Los premios dedicados al comportamiento humano tampoco dejaron a nuestra especie en una posición especialmente airosa. El Ig Nobel de Economía fue para Paul Piff y sus colaboradores por una serie de experimentos que relacionaron una posición socioeconómica elevada con una mayor disposición a infringir reglas, cerrar el paso a otros conductores, mentir o hacer trampas.
En una de las pruebas, los participantes con un estatus social más alto tomaron más caramelos de un recipiente expresamente reservado para niños.
Estos resultados describen tendencias estadísticas observadas en determinados experimentos. No demuestran que la riqueza convierta automáticamente a una persona en inmoral ni permiten juzgar la conducta individual de todas las personas con ingresos elevados.
Por qué queremos amigos crueles con nuestros enemigos
El Ig Nobel de la Paz descubrió otra grieta en nuestra idea de la bondad. Después de seis estudios con más de un millar de participantes, Jaimie Arona Krems y su equipo comprobaron que deseamos amigos amables, fiables y generosos con nosotros, pero podemos preferir que se muestren hostiles con quienes consideramos enemigos.
La crueldad selectiva puede interpretarse como una señal de lealtad. Según esta investigación, no buscamos simplemente buenas personas: también valoramos aliados que demuestren estar de nuestro lado cuando aparece un conflicto.
Marc Abrahams, fundador y maestro de ceremonias de los premios Ig Nobel, los galardones que desde 1991 celebran investigaciones capaces de hacer reír primero y pensar después. Cortesía: YouTube/Improbable Research.
Los bebés huelen mejor que los adolescentes
El premio de Olfacción completa el retrato familiar. Una investigación realizada con 235 progenitores polacos y 367 hijos observó que la valoración del olor corporal descendía a medida que aumentaba la edad de los menores.
El 93,7% de los participantes calificó el olor de los bebés como agradable o muy agradable. La proporción descendió hasta el 75,2% entre los hijos que ya habían pasado la pubertad.
Los adolescentes, por tanto, no huelen tan mal como sugiere el enunciado humorístico del premio: tres de cada cuatro padres seguían valorando positivamente su olor. El trabajo se basó en cuestionarios y no en el análisis directo de muestras corporales, una limitación importante a la hora de interpretar sus resultados.
Los investigadores Ilona Croy, Tomasz Frackowiak, Thomas Hummel y Agnieszka Sorokowsk plantean que la percepción agradable del olor infantil podría contribuir al vínculo afectivo y favorecer los cuidados durante los primeros años. El estudio detecta una asociación, pero no demuestra que el aroma sea la causa directa del apego entre progenitores e hijos.
Calzoncillos enterrados para medir la salud del suelo
Finalmente, los calzoncillos enterrados resumen mejor que ningún otro proyecto el espíritu de los Ig Nobel. Franz Bender, Marcel van der Heijden, Atlant Bieri y Pia Viviani distribuyeron un millar de prendas idénticas entre participantes de más de veinticinco países. Después de enterrarlas, las recuperaron dos meses más tarde para estudiar su grado de descomposición.
Al estar confeccionados principalmente con algodón, los calzoncillos contienen celulosa que sirve de alimento a bacterias, hongos y otros organismos. Cuanto mayor es la actividad biológica del terreno, más tejido desaparece. Las costuras sintéticas suelen permanecer como último vestigio de la prenda.
El método no sustituye a un análisis profesional del suelo, pero convierte un proceso invisible en una prueba visual que cualquier agricultor, jardinero o ciudadano puede comprender. Unos calzoncillos muy deteriorados sugieren una comunidad de organismos descomponedores especialmente activa.
Calzoncillos de algodón recuperados por científicos ciudadanos tras permanecer enterrados para evaluar la salud del suelo. Los distintos grados de descomposición reflejan la actividad de bacterias, hongos y otros organismos del terreno. Cortesía: Gabriela Braendle / Agroscope
La ciencia también comienza con preguntas extravagantes
Los ganadores de los Ig Nobel 2026 no ofrecen una colección de respuestas definitivas. Algunos trabajos son exploratorios, otros fueron publicados hace décadas y uno de ellos acabó retractado. Los premios tampoco poseen relación institucional con los Nobel concedidos en Suecia y Noruega.
Su valor reside en mostrar que una pregunta aparentemente absurda puede conducir a conocimientos útiles sobre evolución, salud pública, materiales, ecología o comportamiento social. Por qué besamos, cómo elegimos a nuestros aliados, qué hace saludable a un suelo o cómo puede la trompa de un mosquito inspirar una herramienta tecnológica son interrogantes legítimos.
La risa abre la puerta. La curiosidad científica hace el resto. ▪️(4-septiembre-2026)
Selección histórica de RexMolón
Los 10 mejores experimentos de la historia de los Ig Nobel
Desde una rana levitando hasta una montaña rusa capaz de ayudar a expulsar cálculos renales: diez investigaciones que representan como pocas el espíritu de unos premios creados para hacer reír primero y pensar después.
¿Cómo se ha elaborado este ranking?
Esta es una selección editorial, no una clasificación oficial. Se han valorado la originalidad de la pregunta, el ingenio del método, el rigor científico, la utilidad del hallazgo y su capacidad para despertar curiosidad. El ranking abarca los premios concedidos entre 1991 y 2026.
Química · 2005
¿Se nada más rápido en agua o en jarabe?
Edward Cussler y Brian Gettelfinger llenaron una piscina con una mezcla espesada con goma guar para comprobar si la elevada viscosidad frenaba a los nadadores. El resultado fue contraintuitivo: las velocidades eran prácticamente iguales, porque el aumento de la resistencia también permitía impulsarse con más fuerza.
Por qué está aquí: convirtió una pregunta aparentemente infantil en una elegante demostración de mecánica de fluidos.
Física · 2017
¿Puede un gato comportarse como un líquido?
Marc-Antoine Fardin aplicó conceptos de reología, la ciencia que estudia cómo se deforman y fluyen los materiales, para analizar la conocida habilidad de los gatos para adaptarse a recipientes de cualquier forma. Según la escala temporal de observación, un gato puede mostrar propiedades propias de un sólido o de un líquido.
Por qué está aquí: utilizó una broma de internet para explicar con claridad conceptos genuinos de física de materiales.
Dinámica de fluidos · 2005
La presión con la que defecan los pingüinos
Victor Benno Meyer-Rochow y József Gál recurrieron a fotografías, principios físicos y cálculos hidrodinámicos para estimar la presión interna necesaria para que los pingüinos expulsen sus deposiciones lejos del nido. El trabajo mostró que estas aves generan una presión considerable sin emplear contracciones musculares adicionales.
Por qué está aquí: unió fisiología, comportamiento animal y física para resolver uno de los problemas logísticos más insólitos de la naturaleza.
Biología · 2006
Mosquitos atraídos por el queso y los pies humanos
Bart Knols y Ruurd de Jong demostraron que las hembras del mosquito de la malaria Anopheles gambiae se sienten atraídas de manera semejante por el olor de los pies humanos y por el del queso Limburger. Algunas sustancias volátiles producidas por sus bacterias presentan similitudes químicas.
Por qué está aquí: el hallazgo trascendió la anécdota y contribuyó al desarrollo de cebos olorosos para vigilar y atrapar mosquitos transmisores de enfermedades.
Física · 2019
El misterio de las heces cúbicas de los wombats
Patricia Yang, David Hu y sus colaboradores estudiaron intestinos de wombat para descubrir cómo estos marsupiales producen excrementos con forma de cubo. La explicación no está en un ano cuadrado, sino en las diferencias de elasticidad y contracción de las paredes intestinales, que moldean progresivamente las esquinas.
Por qué está aquí: resolvió un enigma zoológico y reveló un mecanismo natural de fabricación de formas geométricas sin moldes rígidos.
Planificación del transporte · 2010
Un moho mucilaginoso rediseña los trenes de Tokio
Toshiyuki Nakagaki, Atsushi Tero y su equipo colocaron copos de avena sobre un mapa representando las ciudades del área de Tokio y dejaron que el moho mucilaginoso Physarum polycephalum construyera una red para alcanzarlos. El organismo generó conexiones con una eficiencia, coste y resistencia comparables a la red ferroviaria real.
Por qué está aquí: mostró que un organismo sin cerebro puede inspirar algoritmos para diseñar redes de transporte y comunicación.
Medicina · 2018
Una montaña rusa contra los cálculos renales
Marc Mitchell y David Wartinger viajaron repetidamente en una montaña rusa de Disney con un modelo anatómico de riñón que contenía orina y cálculos reales. Comprobaron que las vibraciones y aceleraciones podían favorecer su desplazamiento, sobre todo al viajar en los asientos traseros.
Por qué está aquí: sometió una observación comunicada por pacientes a una prueba experimental sencilla, reproducible y con posible utilidad clínica.
Química · 2011
La alarma de incendios que despierta con wasabi
Makoto Imai y sus colaboradores determinaron la concentración adecuada de wasabi vaporizado para despertar a una persona dormida sin causarle lesiones. A partir del experimento desarrollaron una alarma olfativa pensada especialmente para personas sordas o con dificultades auditivas.
Por qué está aquí: detrás de una idea cómica apareció una solución inclusiva a un problema de seguridad real, que llegó a ser patentada.
Física · 2005
El experimento que necesita años para producir una gota
Thomas Parnell inició en 1927 el célebre experimento de la gota de brea para demostrar que este material, aparentemente sólido, es en realidad un fluido extremadamente viscoso. La brea tarda varios años en formar y desprender cada gota. John Mainstone continuó después la vigilancia del experimento.
Por qué está aquí: es una de las demostraciones científicas más pacientes de la historia y transforma nuestra percepción del tiempo y de los estados de la materia.
Física · 2000
La rana que levitó dentro de un campo magnético
André Geim y Michael Berry hicieron levitar una rana viva mediante un potente campo magnético. El agua de sus tejidos es diamagnética y responde al campo con una fuerza capaz de contrarrestar la gravedad. La rana salió ilesa y el experimento se convirtió en una espectacular demostración de levitación diamagnética.
Por qué ocupa el primer puesto: reúne sorpresa, rigor, fuerza visual y física de primer nivel. Diez años después, Geim ganó el Nobel de Física por sus investigaciones sobre el grafeno, convirtiéndose en la primera persona galardonada tanto con un Ig Nobel como con un Nobel.

