Infrasonidos: el sonido que no oímos y que podría explicar las experiencias paranormales

Un sonido invisible, imperceptible para el oído humano, podría estar influyendo en nuestras emociones sin que lo sepamos. La ciencia empieza a señalar al infrasonido como una pista sólida para entender por qué algunos lugares nos resultan inquietantes.

Por Enrique Coperías, periodista científico

El cerebro intenta dar sentido a la incomodidad que provoca el infrasonido, lo que podría explicar por qué algunas personas interpretan esas sensaciones como experiencias paranormales. Foto de Jr Korpa en Unsplash

Hay lugares que inquietan sin razón aparente. Habitaciones donde uno siente una presencia, pasillos que provocan escalofríos, edificios que parecen cargados de algo difícil de explicar... Durante décadas, estas experiencias han alimentado relatos de lo paranormal. Pero ¿y si la causa no fuera sobrenatural, sino física? ¿Y si existiera un sonido que no podemos oír, pero sí sentir?

Un reciente estudio científico sugiere que esa posibilidad no solo es plausible, sino medible.

El protagonista no es otro que el infrasonido, una vibración acústica por debajo de los 20 hercios, es decir, fuera del rango de la audición humana. Aunque no lo percibimos como un sonido, podría estar influyendo en nuestro cuerpo y nuestras emociones más de lo que imaginamos.

Recordemos que nuestro rango de audición suele situarse entre los 20 Hz y los 20.000 Hz (20 kHz).

Por debajo de 20 Hzinfrasonido (no audible, pero puede percibirse físicamente).

Entre 20 Hz y 20 kHzsonido audible.

✅ Por encima de 20 kHzultrasonido (inaudible para humanos, pero perceptible para algunos animales como perros o murciélagos).

Dónde está el infrasonido: un fenómeno invisible y cotidiano

El infrasonido no es raro. Se produce de forma natura, por ejemplo, en tormentas, erupciones volcánicas y movimientos tectónicos, aunque también forma parte del paisaje cotidiano: sistemas de ventilación, tráfico, maquinaria industrial o incluso ciertos conciertos pueden generarlo. Es, en cierto modo, un ruido invisible que nos acompaña constantemente.

🗣️ «El infrasonido está presente en muchos entornos cotidianos, y aparece cerca de sistemas de ventilación, el tráfico y la maquinaria industrial —dice en un comunicado de Frontiers Rodney Schmalt, coautor del estudio y profesor de Psicología en la Universidad MacEwan, en Canadá. Y añade—: Muchas personas están expuestas a él sin saberlo. Nuestros hallazgos sugieren que incluso una exposición breve puede alterar el estado de ánimo y elevar el cortisol, lo que subraya la importancia de comprender cómo afecta el infrasonido a las personas en situaciones reales».

Durante años, algunos investigadores han planteado que este tipo de vibraciones podría estar detrás de sensaciones extrañas en lugares supuestamente embrujados. La hipótesis no es nueva, pero hasta ahora carecía de pruebas experimentales sólidas en seres humanos.

El estudio, publicado en la revista Frontiers in Behavioral Neuroscience, da un paso importante en esa dirección.

Experimento científico: cómo se estudia un sonido que no se oye

El equipo de investigadores diseñó un experimento sencillo en apariencia, pero revelador en sus resultados. Schmalt y sus colegas reclutaron a 36 jóvenes adultos y los expusieron a música —unas veces relajante, otras inquietante— en una sala controlada. La clave estaba en que, en algunos casos, la música iba acompañada de infrasonido (alrededor de 18 Hz), y en otros, no.

Los participantes no sabían cuándo estaba presente esa frecuencia inaudible. Tras la sesión, evaluaban cómo se sentían y se analizaban sus niveles de cortisol, la hormona asociada al estrés.

El resultado fue contundente: los voluntarios no fueron capaces de detectar el infrasonido conscientemente. Es decir, no podían decir si estaba presente o no mejor que al azar . Sin embargo, su cuerpo y su estado emocional contaban otra historia.

🗣️ «Este estudio sugiere que el cuerpo puede responder al infrasonido incluso cuando no podemos oírlo de forma consciente. Los participantes no pudieron identificar de manera fiable si el infrasonido estaba presente, y sus creencias sobre si estaba activado o no no tuvieron un efecto detectable en su cortisol ni en su estado de ánimo», dice Schmaltz.

Aunque no podemos oírlo, el infrasonido puede aumentar la irritabilidad y el cortisol, activando una respuesta de estrés en el cuerpo sin una causa visible.

Aunque no podemos oírlo, el infrasonido puede aumentar la irritabilidad y el cortisol, activando una respuesta de estrés en el cuerpo sin una causa visible. Foto de Roberto Martins en Unsplash

Más irritables, menos interesados, más estresados

Cuando el infrasonido estaba activo, los participantes mostraban cambios claros. Declaraban sentirse más irritables, menos interesados y percibían la música como más triste. No se trataba de un efecto sutil: algunas de estas diferencias eran estadísticamente significativas.

Pero quizá lo más llamativo ocurrió a nivel fisiológico. Los niveles de cortisol aumentaban tras la exposición al infrasonido, independientemente del tipo de música que escuchaban . Es decir, el cuerpo reaccionaba como si estuviera bajo una ligera amenaza, aunque la persona no fuera consciente de ningún estímulo extraño.

🗣️ «El aumento de la irritabilidad y del cortisol están naturalmente relacionados, porque cuando las personas se sienten más irritadas o estresadas, el cortisol tiende a aumentar como parte de la respuesta normal del organismo al estrés —explica Kale Scatterty, primer autor del trabajo y neurocientífico de la Universidad de Alberta, en Canadá. Y añade—: Pero la exposición al infrasonido tuvo efectos en ambos aspectos que iban más allá de esa relación natural».

Este hallazgo es clave porque apunta a un efecto directo, no mediado por la sugestión. De hecho, los investigadores comprobaron que las expectativas de los participantes —si creían o no que había infrasonido— no influían en los resultados.

¿Por qué los infrasonidos afectan al cuerpo?

Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que el infrasonido no parece provocar miedo en el sentido clásico. No aumenta la ansiedad de forma clara, pero sí genera irritación, incomodidad y desinterés.

Es un matiz importante. No estamos ante un desencadenante de pánico, sino ante un irritante ambiental. Algo que no se percibe de modo consciente, pero que erosiona el bienestar.

🗣️ «El aumento de los niveles de cortisol ayuda al organismo a responder a estresores inmediatos al inducir un estado de alerta. Es una respuesta adaptativa desde el punto de vista evolutivo que nos resulta útil en muchas situaciones —comenta Trevor Hamilton, profesor de Psicología en la Universidad MacEwan y coautor del ensayo—. Sin embargo, una liberación prolongada de cortisol no es algo positivo. Puede provocar diversas alteraciones fisiológicas y afectar a la salud mental».

Este patrón coincide con investigaciones previas en animales, donde el infrasonido provoca respuestas de evitación. Algunos peces, por ejemplo, reaccionan alejándose de fuentes de baja frecuencia, como si detectaran un peligro .

En seres humanos, la explicación podría estar en el sistema vestibular, el conjunto de estructuras del oído interno que nos ayuda a mantener el equilibrio. Aunque no oigamos el infrasonido, podríamos detectarlo a través de estas vías, que están conectadas con regiones cerebrales implicadas en las emociones.

Infrasonido y experiencias paranormales: ¿una explicación científica?

La relación entre infrasonido y experiencias paranormales ha sido objeto de especulación durante décadas. Algunos estudios ya habían sugerido que frecuencias cercanas a los 18 Hz podían generar sensaciones extrañas, como la impresión de una presencia e incluso alteraciones visuales leves.

El nuevo trabajo no prueba directamente esa conexión, pero sí aporta una pieza importante del puzle: demuestra que el infrasonido puede modificar nuestro estado emocional y fisiológico sin que seamos conscientes.

En otras palabras, podría predisponernos a interpretar un entorno como inquietante o amenazante.

🗣️ «Imagina visitar un edificio supuestamente embrujado. Tu estado de ánimo cambia, te sientes inquieto, pero no ves ni oyes nada extraño. En un edificio antiguo, es muy probable que haya infrasonido, especialmente en los sótanos, donde las tuberías envejecidas y los sistemas de ventilación producen vibraciones de baja frecuencia —comenta Schmaltz. Y añade—: Si te dicen que el edificio está embrujado, podrías atribuir esa inquietud a algo sobrenatural. En realidad, puede que simplemente hayas estado expuesto a infrasonido».

En un edificio antiguo, con ruidos estructurales o sistemas mecánicos generando vibraciones de baja frecuencia, este efecto podría amplificarse. El resultado: una sensación subjetiva de incomodidad que el cerebro intenta explicar… a veces recurriendo a lo inexplicable.

Un problema cotidiano (y poco estudiado)

Más allá de lo paranormal, el estudio abre una cuestión relevante: el infrasonido como forma de contaminación ambiental.

A diferencia del ruido convencional, que podemos identificar y evitar, el infrasonido es insidioso. No lo oímos, pero podría estar afectando a nuestro bienestar, especialmente en entornos urbanos o cerca de infraestructuras energéticas.

Algunos trabajos ya habían vinculado estas frecuencias con problemas de sueño, fatiga o malestar general. Sin embargo, la evidencia era contradictoria. Este nuevo estudio científico aporta datos experimentales controlados que refuerzan la idea de que sí hay un efecto real, aunque sutil.

El cerebro intenta dar sentido a la incomodidad que provoca el infrasonido, lo que podría explicar por qué algunas personas interpretan esas sensaciones como experiencias paranormales.

El cerebro intenta dar sentido a la incomodidad que provoca el infrasonido, lo que podría explicar por qué algunas personas interpretan esas sensaciones como experiencias paranormales. Foto de Jr Korpa en Unsplash

Limitaciones del estudio y qué falta por investigar

Como toda investigación, el estudio tiene limitaciones. La muestra es pequeña y está compuesta principalmente por jóvenes universitarios. Además, solo se probó una frecuencia concreta (18 Hz) y una exposición breve.

«Este estudio es, en muchos sentidos, un primer paso para comprender los efectos del infrasonido en los humanos. Hasta ahora solo hemos probado una frecuencia concreta —confiesa Scatterty—. Y añade—: Podría haber muchas más frecuencias y combinaciones con efectos diferentes. Además, solo recogimos informes subjetivos sobre cómo se sentían los participantes después de la exposición, sin observar directamente sus respuestas durante el experimento».

Los propios autores señalan que es necesario replicar los resultados en muestras más amplias y explorar diferentes frecuencias e intensidades. También sería útil analizar efectos a largo plazo, ya que la exposición cotidiana al infrasonido podría tener consecuencias acumulativas.

«La prioridad sería analizar una gama más amplia de frecuencias y duraciones de exposición. El infrasonido en entornos reales rara vez es un tono limpio único, y todavía no sabemos cómo distintas frecuencias o combinaciones afectan al estado de ánimo y la fisiología», dice Schmaltz.

Si estos patrones se aclaran, los resultados podrían influir en normativas sobre ruido o en el diseño de edificios. «Como investigador de pseudociencia y desinformación, lo que me llama la atención es que el infrasonido produce reacciones reales y medibles sin una fuente visible ni audible. Así que, la próxima vez que algo resulte inquietante en un sótano o edificio antiguo, quizá la causa sean tuberías vibrando y no espíritus inquietos», comenta este psicólogo.

Escuchar lo que no suena

La idea de que un sonido inaudible pueda influir en nuestras emociones resulta, en sí misma, inquietante. Pero también es un recordatorio de hasta qué punto nuestro cuerpo percibe el mundo más allá de lo que creemos.

No todo lo que sentimos tiene una causa visible —o audible—. A veces, la explicación está en fenómenos físicos que apenas empezamos a comprender.

Quizá, en algunos casos, los fantasmas no estén en las casas, sino en las ondas que las atraviesan.

Y aunque no podamos oírlas, nuestro cuerpo sí las escucha.▪️(27-abril-2026)

PREGUNTAS&RESPUESTAS: Ultrasonidos y Fenómenos Paranormales

👻 ¿Qué es el infrasonido?

Es un sonido de baja frecuencia (<20 Hz) inaudible para humanos, pero capaz de afectar al cuerpo.

👻 ¿Puede el infrasonido afectar a las emociones?

Sí. Puede aumentar irritabilidad, estrés y percepción negativa del entorno.

👻 ¿Se puede detectar el infrasonido?

No de forma consciente, pero el cuerpo puede responder fisiológicamente.

👻 ¿Puede explicar fenómenos paranormales?

Podría contribuir a sensaciones de inquietud o presencia, especialmente en ciertos entornos.

👻 ¿Dónde se encuentra el infrasonido?

En la naturaleza y en entornos urbanos: tráfico, maquinaria, ventilación, edificios.

  • Información facilitada por Frontiers

  • Fuente: Scatterty K. R., VonStein D., Prichard L. B., Franczak B. C., Hamilton T. J. and Schmaltz R. M. Infrasound exposure is linked to aversive responding, negative appraisal, and elevated salivary cortisol in humans. Frontiers in Behavioral Neuroscience (2026). DOI: https://doi.org/10.3389/fnbeh.2026.1729876

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