Cómo se forman los recuerdos: nuestro cerebro no parte de cero, se reorganiza desde que nacemos

El cerebro no llega al mundo como un folio blanco: nace con una red de conexiones neuronales que la experiencia va puliendo desde el primer día. Un equipo de neurocientíficos ha descubierto cómo esa arquitectura inicial de neuronas se reorganiza para hacer posible algo tan esencial como recordar.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Los recuerdos no surgen de la nada: el cerebro construye y reorganiza, desde el nacimiento, las redes que nos permiten almacenar experiencias y dar sentido al pasado.

Los recuerdos no surgen de la nada: el cerebro construye y reorganiza, desde el nacimiento, las redes que nos permiten almacenar experiencias y dar sentido al pasado. Foto de Jon Tyson en Unsplash

¿Cómo se forman los recuerdos en el cerebro?

En el corazón de la investigación sobre la memoria hay una duda que parece irresoluble: ¿nacemos con un cerebro en blanco, como una pizarra en blanco, que se va llenando de experiencias, o, por el contrario, cuenta con un entramado inicial que se va afinando con el paso de los años?

Un nuevo estudio liderado por investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología de Austria (ISTA) aporta una respuesta matizada —y fascinante—: el encéfalo no empieza desde cero, sino que nace con conexiones abundantes que después se reorganizan, se recortan y se especializan con la experiencia.

El trabajo, aún en proceso de edición, pero ya disponible en Nature Communications, se centra en una de las estructuras clave para la memoria. Hablamos del hipocampo, una de las principales estructuras de nuestro cerebro, con foma de caballito de mar, que se halla en el lóbulo temporal. En concreto,los investigadores han centrado la mirada en la región CA3, que es considerada una especie de centro de asociación donde se almacenan y recuperan recuerdos. Allí, las neuronas no solo reciben información, sino que también se conectan entre sí para formar una red capaz de reconstruir recuerdos completos a partir de fragmentos, un proceso conocido como completado de patrones.

La pregunta que guía el estudio es tan simple como profunda: ¿cómo se construye esa red?

Un cerebro con exceso de conexiones al nacer

Para responderla, el equipo de neurocientíficos, liderado por Magdalena Walz, profesora de Ciencias de la Vida, y Peter Jonas, del Instituto de Ciencia y Tecnología de Austria (ISTA), ha analizado el cerebro de ratones en distintas etapas del desarrollo: desde apenas una semana de vida hasta la edad adulta. Y lo han hecho con una técnica extremadamente precisa de registros simultáneos de múltiples neuronas que permite observar cómo se comunican entre sí.

➡️ El resultado de la onvestigación cuestiona la idea de la tabula rasa, según la cual cada individuo nace con la mente vacía, sin cualidades innatas, y todo conocimiento se adquiere únicamente a través de la experiencia y la percepción sensorial.

Lejos de empezar con pocas conexiones que se multiplican con el aprendizaje, el cerebro joven presenta una red densa y local, en la que muchas neuronas están conectadas entre sí de forma aparentemente aleatoria.

Neuronálmente etiquetadas con biocitina —un trazador que las marca durante el registro—, estas células son posteriormente fijadas y teñidas para reconstruir con precisión la compleja arquitectura de sus ramificaciones.

Neuronálmente etiquetadas con biocitina —un trazador que las marca durante el registro—, estas células son posteriormente fijadas y teñidas para reconstruir con precisión la compleja arquitectura de sus ramificaciones. Cortesía: Jose Guzman / Jonas group at ISTA

Poda sináptica: por qué el cerebro elimina conexiones

Pero esa abundancia inicial no dura mucho tiempo.

Así es, a medida que el encéfalo madura, la red se vuelve más escasa, más distribuida y, sobre todo, más organizada. Las conexiones se reducen en número, pero ganan en especificidad. Es decir: el cerebro elimina enlaces para afinar su funcionamiento.

Este proceso encaja con lo que los neurocientíficos llaman poda sináptica, una especie de jardinería neuronal en la que se eliminan conexiones redundantes para mejorar la eficiencia del sistema.

De red caótica a sistema inteligente

El estudio cuantifica este fenómeno con precisión: la probabilidad de que dos neuronas estén conectadas disminuye claramente con la edad. En los animales más jóvenes, las conexiones son más frecuentes; en los adultos, mucho más raras.

Pero esta reducción no implica una pérdida de capacidad. Al contrario: los investigadores sugieren que este cambio optimiza el almacenamiento y la recuperación de recuerdos.

En paralelo a la poda, la red también se reorganiza. En las etapas tempranas, las conexiones son locales: neuronas cercanas se comunican más entre sí. Con el desarrollo, las conexiones se distribuyen de forma más amplia, lo que permite integrar información de diferentes zonas.

Es como pasar de una conversación en pequeños grupos a una red social más compleja, donde la información circula con mayor alcance.

Aprendizaje, experiencia y memoria

Uno de los hallazgos más relevantes es que la organización final de la red no parece estar completamente predeterminada por la genética. En los cerebros maduros aparecen patrones de conexión no aleatorios —estructuras específicas llamadas motivos— que no estaban presentes en las etapas tempranas.

Esto sugiere que la experiencia juega un papel clave: las conexiones se reorganizan en función de la actividad y el aprendizaje.

En otras palabras, los recuerdos no solo se almacenan en la intensidad de las conexiones, sino también en la arquitectura misma de la red. La memoria deja una huella estructural.

Red de neuronas piramidales CA3 en el hipocampo de ratón

De un entramado caótico a una red afinada: así madura el cerebro que forma los recuerdos

Red de neuronas piramidales CA3 en el hipocampo de ratón: en etapas tempranas (amarillo) las conexiones son densas y aparentemente aleatorias, mientras que con la maduración (azul) la red se vuelve más escasa, estructurada y eficiente en el procesamiento de la memoria.

Un cambio en la forma de procesar la información

La transformación no se limita a la estructura. También cambia la forma en que las neuronas se comunican. Veamos:

✅ En el cerebro joven, las conexiones son sorprendentemente potentes: una sola señal puede ser suficiente para activar otra neurona, en un fenómeno que los investigadores describen como casi detonante.

✅ En cambio, en el cerebro adulto, las conexiones individuales son más débiles. Para que una neurona se active, necesita recibir señales simultáneas de muchas otras. Esto obliga a un procesamiento más complejo, basado en la integración de múltiples inputs.

El cambio tiene implicaciones profundas: el encéfalo pasa de un modo de funcionamiento más reactivo a otro más selectivo y preciso.

Cómo cambia la comunicación entre neuronas

Este proceso de refinamiento puede ayudar a explicar algunos fenómenos conocidos del desarrollo cognitivo.

➡️ Por ejemplo, los bebés y los niños pequeños tienden a generalizar más: reconocen patrones amplios, pero con menor precisión. Con el tiempo, la memoria se vuelve más específica, capaz de distinguir detalles finos.

El estudio sugiere que este cambio podría estar relacionado con la evolución de la red del hipocampo: una estructura más densa favorece la generalización, mientras que una red más escasa y organizada permite recuerdos más precisos.

Por qué olvidar también es importante

Uno de los aspectos más llamativos del trabajo es que la pérdida de conexiones no es un defecto, sino una ventaja.

Los modelos computacionales desarrollados por el equipo muestran que una red más escasa pero estructurada puede mejorar la capacidad de almacenar y recuperar información.

Esto se debe a que reduce la interferencia entre recuerdos y facilita su recuperación a partir de pistas incompletas. En cierto modo, olvidar —o al menos simplificar— es necesario para recordar mejor.

Claves para entender la memoria humana

Aunque el estudio se ha realizado en ratones, sus implicaciones van más allá.

El desarrollo del hipocampo humano sigue un patrón similar, aunque más lento. De hecho, algunos fenómenos como la llamada amnesia infantil —la dificultad para recordar experiencias de los primeros años de vida— podrían estar relacionados con estos cambios estructurales.

El cerebro puede formar recuerdos desde etapas muy tempranas de la vida, pero si la red que los sostiene cambia radicalmente con el tiempo, esos recuerdos podrían volverse inaccesibles.

El neurocientífico Peter Jonas, que lidera el grupo de investigación en neurociencia celular en el Instituto de Ciencia y Tecnología de Austria (ISTA), autor principal del estudio sobre cómo se reorganizan las redes de memoria en el cerebro.

El neurocientífico Peter Jonas, que lidera el grupo de investigación en neurociencia celular en el Instituto de Ciencia y Tecnología de Austria (ISTA), autor principal del estudio sobre cómo se reorganizan las redes de memoria en el cerebro. Cortesía: ISTA

Un equilibrio delicado

El trabajo dirigido por Walz y Jonas también apunta a un equilibrio delicado entre diferentes mecanismos.

Por un lado, la poda sináptica reduce conexiones. Por otro, las dendritas —las estructuras de las neuronas que reciben señales de sus vecinas, a través de los axones— crecen y aumentan su complejidad.

El resultado es una red más eficiente, pero también más exigente: requiere la coordinación de múltiples señales para activarse.

Este equilibrio podría ser clave para evitar tanto la hiperactividad neuronal —asociada a trastornos como la epilepsia— como la falta de plasticidad, que dificultaría el aprendizaje.

La memoria como proceso dinámico

En conjunto, el estudio ofrece una visión dinámica de la memoria.

Lejos de ser un sistema estático, el cerebro reorganiza continuamente sus conexiones en función del desarrollo y la experiencia. Los recuerdos no solo se almacenan: moldean la propia estructura que los sostiene.

Así, la pregunta que planteamos al inicio del artículo, o sea, si los recuerdos se forman desde cero, encuentra una respuesta compleja: nacemos con una red rica en conexiones, pero es la experiencia la que la esculpe.

🗣️ «El descubrimiento fue bastante sorprendente —afirma Jonas. Y añade—: Intuitivamente, cabría esperar que una red creciera y se volviera más densa con el tiempo. Aquí vemos lo contrario. Sigue lo que llamamos un modelo de poda: empieza siendo abundante y luego se simplifica y optimiza».

El cerebro no es una hoja en blanco ni un sistema cerrado. Es un organismo en constante transformación, donde aprender implica también olvidar, eliminar y reorganizar.

«Es una tarea compleja para las neuronas. Una conectividad inicialmente exuberante, seguida de una poda selectiva, podría ser precisamente lo que permite esta integración», concluye Jonas.

Y en ese delicado equilibrio, se construye lo que somos capaces de recordar.▪️(27-abril-2026)

PREGUNTAS&RESPUESTAS: Cerebro y Memoria

🧠 ¿El cerebro nace en blanco?

No. Nace con muchas conexiones que luego se reorganizan mediante poda sináptica.

🧠 ¿Qué es la poda sináptica?

Es el proceso por el cual el cerebro elimina conexiones neuronales para mejorar su eficiencia.

🧠 ¿Dónde se forman los recuerdos?

Principalmente en el hipocampo, especialmente en la región CA3.

🧠 ¿Por qué olvidamos la infancia?

Podría deberse a cambios estructurales en el cerebro durante el desarrollo (amnesia infantil).

🧠 ¿La experiencia cambia el cerebro?

Sí. La experiencia y el aprendizaje modifican la estructura y las conexiones neuronales.

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