Los animales pudieron surgir 200 millones de años antes que sus primeros fósiles
Diminutos fósiles de Mongolia han reabierto uno de los grandes enigmas de la evolución: cuándo nacieron los primeros animales. Su historia pudo comenzar entre hace 800 y 700 millones de años, antes de que unas enormes glaciaciones transformaran la Tierra en una bola de nieve.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Recreación del fondo marino del Ediacárico, hace 543 millones de años. Los animales ya habitaban estos mares, aunque un nuevo estudio sugiere que su historia evolutiva pudo comenzar unos 200 millones de años antes de sus primeros fósiles conocidos. Crédito: IA-Genini / RexMolón Producciones
Las rocas pueden preservar detalles microscópicos de organismos que vivieron hace cientos de millones de años y, aun así, dejar grandes lagunas en la historia de la evolución. Esa paradoja está detrás de una investigación que vuelve a mover hacia el pasado el posible nacimiento del reino animal. Tambien llamado Animalia, agrupa a los seres vivos formados por muchas células que se alimentan de otros organismos o de materia orgánica. Incluye desde esponjas y medusas hasta insectos, aves y seres humanos.
Un equipo encabezado por investigadores de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, propone que el último antepasado común de los animales actuales pudo vivir hace entre 800 y 700 millones de años, mucho antes de sus primeros fósiles corporales inequívocos, de unos 574 millones de años.
El trabajo, publicado en la revista Science Advances, cuestiona una de las referencias utilizadas para ajustar los relojes moleculares, las herramientas que reconstruyen la historia evolutiva a partir de diferencias genéticas. Sus resultados permiten adelantar algunas estimaciones unos 200 millones de años. La pieza decisiva es un conjunto de microfósiles de Mongolia que muestra hasta qué punto una conservación excepcional puede ofrecer una imagen incompleta de la vida de su época.
Cuándo aparecieron los primeros animales
La investigación aborda una vieja dificultad. Los animales aparecen en el registro fósil durante el Ediacárico, antes de la gran diversificación del Cámbrico, que arrancó hace unos 539 millones de años. El Ediacárico, que se extendió desde hace unos 635 hasta hace 539 millones de años, fue una etapa decisiva en la historia de la vida.
En sus mares proliferaron organismos de cuerpo blando y formas extrañas, algunos semejantes a discos o frondas, cuyas relaciones con los animales actuales todavía se debaten. Sus fósiles conservan las primeras pruebas corporales inequívocas de animales y permiten estudiar cómo eran los ecosistemas antes de la explosión cámbrica, que dio lugar a la aparición de un gran número de filos de animales y en la que surgió la mayor parte de los planes corporales básicos de los organismos que se han conservado hasta la actualidad.
Por eso, este periodo es clave para reconstruir los primeros capítulos de la evolución animal.
Microfósil de Asterocapsoides wenganensis, procedente de la formación Kheseen, en Mongolia, de finales del Ediacárico o comienzos del Cámbrico. Pese a su excepcional conservación, no puede identificarse con seguridad como animal. Cortesía: Derek Briggs.
Sin embargo, parte de la información genética y ciertas huellas químicas apuntan a una historia anterior. Resolver esa discrepancia ayudaría a entender qué condiciones hicieron posible su aparición y cómo unos organismos inicialmente sencillos acabaron dando lugar a la diversidad actual.
Un fósil nos permite saber que un animal ya existía en una fecha determinada, pero no cuándo apareció por primera vez. Para intentar averiguarlo, algunos investigadores estudian yacimientos que conservan restos muy delicados de otros organismos, pero ningún animal reconocible. Su razonamiento es que, si los animales ya existían, también deberían haber dejado fósiles allí. Por eso, interpretan su ausencia como una señal de que todavía no habían aparecido y sitúan su origen después de la fecha del yacimiento.
Ese argumento se ha aplicado a Weng’an, un yacimiento chino de unos 590 millones de años. Sus minerales de fosfato preservan incluso estructuras internas de microorganismos. Hay formas semejantes a embriones cuya pertenencia al reino animal sigue siendo discutida. La falta de animales inequívocos ha servido para limitar la antigüedad de determinados linajes y, en algunos modelos, del conjunto del reino animal.
Los microfósiles de Mongolia cuestionan ese límite
El equipo de trabajo buscó comprobar la solidez de esa inferencia en el yacimiento paleontológico de Kheseen, junto al lago Khuvsgul, en Mongolia. Ambos conjuntos fósiles comparten especies y un tipo de conservación comparable. Pero el de Kheseen es bastante más reciente: las rocas estudiadas tienen menos de 550 millones de años y quizá se depositaron entre hace 534 y 526 millones. Para entonces, la existencia de animales está documentada en otros lugares del planeta.
Los investigadores examinaron 143 muestras y emplearon microscopía electrónica para estudiar los restos. Encontraron diminutas esferas con espinas y prolongaciones ramificadas, conocidas como acritarcos, además de formas semejantes a embriones con cuerpos celulares internos. Ampliaron la diversidad conocida del yacimiento. Aun así, ninguno de los organismos descritos puede identificarse con seguridad como animal.
«Los microfósiles de Kheseen están igual de bien conservados y, sin embargo, los animales siguen ausentes, pese a que sabemos que en aquel momento existían», explica Ross Anderson, investigador del Museo de Historia Natural de Oxford y autor sénior del estudio, en el comunicado difundido por la universidad. La comparación debilita la idea de que Weng’an necesariamente habría registrado animales si ya hubieran evolucionado.
La ausencia puede tener varias explicaciones. Quizá los primeros animales ocuparan ambientes distintos de los que quedaron representados en esas rocas. O tal vez las condiciones químicas capaces de preservar ciertos microorganismos no conservaran sus tejidos. La tafonomía, la disciplina que estudia lo que sucede desde la muerte hasta la fosilización, nos recuerda que incluso un yacimiento extraordinario selecciona qué parte de un ecosistema llega hasta nosotros.
Ross Anderson, investigador de la Universidad de Oxford y coautor del estudio, durante el trabajo de campo en las montañas al oeste del lago Khuvsgul, en Mongolia, en el verano de 2017. Cortesía: Ross Anderson.
Cómo los relojes moleculares estiman el origen animal
Con esa advertencia, los autores recalcularon los relojes moleculares utilizando los límites más antiguos, que proceden de depósitos de Noruega, Australia y Arizona. Estos conservan abundantes restos de otros organismos mediante distintas vías de fosilización, pero no pruebas animales concluyentes. El reloj compara secuencias de especies actuales y combina sus diferencias con tasas de evolución y referencias fósiles para estimar cuándo vivieron sus antepasados comunes.
El cambio tiene un efecto considerable. Con Weng’an como límite, el modelo sitúa al último antepasado común de los animales cerca de los 590 millones de años. Con las referencias más antiguas, las estimaciones centrales rondan los 746, 772 o 791 millones, según el depósito elegido. Son resultados sujetos a incertidumbre: también esos yacimientos antiguos ofrecen una cobertura incompleta de ambientes y formas de conservación. El estudio demuestra cuánto depende la respuesta de las premisas empleadas.
«Este análisis no demuestra que los animales existieran hace 800 millones de años —advierte Orin Lole Durbin, primer autor del trabajo, que inició la investigación en Oxford y ahora está en el Virginia Tech. Y añade—: Sin embargo, nuestras nuevas pruebas fósiles de Mongolia debilitan uno de los principales argumentos para restringir el origen de los animales al Ediacárico».
Qué aportan los estudios recientes sobre esponjas
Huellas químicas que respaldan una historia antigua
Otras investigaciones recientes aportan pistas complementarias. En 2025, un equipo encabezado por Lubna Shawar, del Departamento de Ciencias de la Tierra, Atmosféricas y Planetarias, en el MIT (Estados Unidos), publicó en la revista PNAS la identificación química de dos compuestos con 31 átomos de carbono conservados en rocas antiguas. Al compararlos con sustancias producidas por esponjas actuales, encontró patrones de abundancia y estructura que respaldan un origen ligado a estos animales.
Los autores también detectaron cantidades mínimas en un alga, lo que subraya la importancia de analizar combinaciones y proporciones, en lugar de considerar una molécula aislada como prueba definitiva. El trabajo refuerza la interpretación animal de ciertas huellas químicas neoproterozoicas.
Al reunir este y otros indicios, los autores de Oxford consideran que el registro de biomarcadores respalda la presencia de esponjas hace al menos 650 millones de años. Eso dejaría unos 75 millones de años entre esas señales químicas y los primeros fósiles corporales inequívocos de animales.
Esponjas sin esqueleto y una cronología diferente
La cronología continúa en discusión. En enero de 2026, Maria Eleonora Rossi, del Grupo de Paleobiología de Bristol, Facultad de la Universidad de Bristol, y sus colaboradores publicaron en Science Advances una reconstrucción que situaba el origen de las esponjas en el Ediacárico temprano, más recientemente que las estimaciones ahora defendidas.
Microfósil de Knollisphaeridium maximum, procedente de la formación Kheseen, en Mongolia, de finales del Ediacárico o comienzos del Cámbrico. Es uno de los organismos excepcionalmente conservados cuya pertenencia al reino animal no puede confirmarse. Cortesía: Derek Briggs
Los primeros animales y la Tierra bola de nieve
Un origen entre hace 800 y 700 millones de años permitiría que los animales hubieran precedido a las grandes glaciaciones del Criogénico o aparecido durante sus primeras fases. En aquellos episodios, conocidos como glaciación generalizada, superglaciación o Tierra bola de nieve, el hielo alcanzó latitudes muy bajas. La nueva cronología reabre la posibilidad de investigar su relación con la evolución animal, sin demostrar que las glaciaciones la impulsaran.
La búsqueda deberá abarcar más regiones y ambientes, y reunir fósiles corporales, rastros de actividad y señales químicas. Los primeros animales pudieron ser pequeños y blandos, difíciles de conservar y reconocer. «Hasta que dispongamos de esas pruebas, la fecha exacta de nacimiento del reino animal seguirá siendo incierta», concluye Anderson.▪️(3-octubre-2026)
⏱️ LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
- Un posible origen mucho más antiguo: los análisis moleculares sugieren que los animales pudieron surgir hace entre 800 y 700 millones de años, unos 200 millones de años antes de sus primeros fósiles conocidos.
- La pista está en Mongolia: los investigadores estudiaron 143 muestras de Kheseen y encontraron microfósiles excepcionalmente conservados, pero ninguno identificable con seguridad como animal.
- Una ausencia que puede engañar: cuando se formó ese yacimiento, los animales ya existían en otros lugares. Por tanto, no encontrar sus fósiles no demuestra que todavía no hubieran evolucionado.
- Un límite cuestionado: el hallazgo debilita el uso del yacimiento chino de Weng’an, de unos 590 millones de años, como referencia para restringir la antigüedad de los animales.
- Antes de las grandes glaciaciones: la nueva cronología permitiría que los primeros animales hubieran aparecido antes de los episodios de Tierra bola de nieve o durante sus primeras fases.
- La fecha sigue abierta: el estudio no demuestra que hubiera animales hace 800 millones de años. Faltan fósiles corporales inequívocos que confirmen esa antigüedad.
EVOLUCIÓN DE LA VIDA
Información facilitada por la Universidad de Oxford
Fuente: Orin M. Lole Durbin et al. Re-evaluating molecular clock maximum age calibrations revives pre-Ediacaran divergence estimates for animals. Scientific Advances (2026). DOI: 10.1126/sciadv.aeg6289
🦖 ¿TE APASIONA LA CIENCIA QUE SORPRENDE?
-
Cada domingo seleccionamos para ti las noticias y los descubrimientos científicos más fascinantes de la semana, explicados con rigor, claridad y el estilo de RexMolón, la Ciencia en Acción.👉 SUSCRÍBETE GRATIS A LA NEWSLETTER DE REXMOLÓN
-
Si quieres recibir las noticias de ciencia de RexMolón cada día, únete a RexMolón News en WhatsApp, el canal donde compartimos las noticias según se publican.👉 ÚNETE GRATIS A REXMOLÓN NEWS

