Los glifos de una cueva de Chalcatzingo aportan nuevas pistas sobre la escritura de Teotihuacán
En una pared casi borrada de México, unas pinceladas rojas parecen nombrar una «Montaña que canta» y evocar a antiguos guerreros. Junto a ellas, las huellas de fuego sugieren que aquel pequeño refugio fue escenario de ceremonias hace unos 1.500 años.

