La Luna pudo nacer casi entera apenas cinco horas después del impacto con Theia, según un nuevo estudio
La Luna pudo no surgir de un lento amasijo de escombros, sino aparecer casi formada pocas horas después de la mayor colisión sufrida por la Tierra. La clave habría estado en una propiedad ignorada durante décadas: la resistencia de las rocas de Theia antes de su destrucción.

