El dodo no era tan torpe como creíamos: uno de los dos únicos cráneos completos nos desvela cómo percibía el mundo
La imagen que ha llegado hasta nuestros días es la de un dodo torpe, ingenuo y poco inteligente. Pero la ciencia acaba de demostrar que esa fama era profundamente injusta. El análisis de uno de los dos únicos cráneos completos conservados en el mundo revela ahora que poseía un olfato muy desarrollado, un pico altamente sensible y un cerebro tan sofisticado como el de sus parientes vivos.

