El nacimiento de un planeta en directo: WISPIT 2b, un gigante en la cuna cósmica
Por primera vez, los astrónomos han fotografiado un planeta bebé creciendo en tiempo real dentro de un anillo oscuro de gas y polvo. WISPIT 2b confirma que los misteriosos huecos de los discos protoplanetarios son la cuna de nuevos mundos gigantes.
Por Enrique Coperías
El sistema WISPIT 2, observado con el Telescopio Magallanes, en Chile, y el Gran Telescopio Binocular, en Arizona. El protoplaneta WISPIT 2b aparece como un punto púrpura en una brecha sin polvo entre un anillo brillante y blanco alrededor de la estrella y un anillo exterior más tenue. El otro planeta potencial, CC1, se muestra como el objeto rojo dentro de la cavidad libre de polvo, a unas 15 veces la distancia Tierra-Sol de su estrella anfitriona. Cortesía: Laird Close / University of Arizona
En la historia de la astronomía hay momentos que iluminan, de golpe, un capítulo entero de nuestro origen cósmico. Así ocurrió en 2018, cuando se confirmó que la estrella PDS 70 albergaba planetas en formación, un hallazgo que permitió, por primera vez, ver mundos naciendo más allá del Sistema Solar.
Siete años más tarde, otro descubrimiento vuelve a situar a la comunidad científica ante una instantánea única: el planeta WISPIT 2b, un bebé de unas cinco veces la masa de Júpiter, ha sido captado en pleno crecimiento dentro de un anillo oscuro en el disco de polvo y gas de su estrella madre, la WISPIT 2.
La trascendencia del hallazgo es interesante por doble partida: no solo se trata del segundo planeta en gestación confirmado fuera del Sistema Solar, sino que es el primero encontrado dentro de una brecha intermedia de un disco con múltiples anillos. Dicho de otro modo, hasta ahora solo se habían visto planetas jóvenes en las cavidades internas de los discos, nunca en las franjas oscuras que separan los anillos.
La prueba del algodón: una de las líneas de emisión del espectro del hidrógeno
WISPIT 2b es, por tanto, la primera confirmación directa de que esos misteriosos huecos pueden ser realmente la obra de un planeta en crecimiento.
El hallazgo se ha presentado en dos artículos publicados de forma simultánea en la revista The Astrophysical Journal Letters:
✅ El primero, liderado por Richelle van Capelleveen, estudiante de doctorado en la Universidad de Leiden (Países Bajos), describe el sistema y la detección del planeta en luz infrarroja.
✅ El segundo, encabezado por Laird Close, profesor de Astronomía en la Universidad de Arizona (Estados Unidos), aporta la prueba definitiva: la detección directa de la luz de hidrógeno Hα, el resplandor del gas que cae sobre el planeta y que certifica que está alimentándose.
Una estrella joven y un planeta «lactante»
La estrella WISPIT 2 (TYC 5709-354-1), situada a 133 años luz de la Tierra en dirección a la constelación de Escorpio, es una versión joven de nuestro sol. Con apenas cinco millones de años, hablamos de una estrella joven rodeada por un enorme disco protoplanetario de 380 unidades astronómicas de diámetro (casi diez veces la extensión de la órbita de Neptuno).
Ese disco, observado con el instrumento SPHERE del Very Large Telescope (VLT), en Chile, muestra una sorprendente arquitectura de cuatro anillos concéntricos separados por huecos oscuros.
Desde hace tiempo, los astrónomos sospechaban que esas brechas eran la huella de planetas en formación que, al orbitar, barren el material a su alrededor, como si fueran unos quitanieves cósmicos. Sin embargo, faltaban pruebas directas. Como recuerda Close en un comunicado de la Universidad de Arizona:
«Se han escrito decenas de artículos teóricos sobre la idea de que estas brechas observadas en los discos son causadas por protoplanetas, pero nadie había encontrado uno de manera definitiva hasta hoy. En realidad, ha sido un punto de tensión en la literatura y en la astronomía en general: tenemos estas brechas realmente oscuras, pero no podemos detectar los exoplanetas débiles que deberían estar en ellas. Muchos han dudado de que los protoplanetas puedan producir dichas brechas, pero ahora sabemos que, de hecho, sí pueden».
La tensión era real: había una paradoja entre los modelos que predecían planetas ocultos en las brechas y la ausencia de detecciones claras. Con WISPIT 2b, esa tensión se resuelve a favor de los modelos: los planetas jóvenes sí son los arquitectos de los anillos y las franjas.
Recreación artística del gas de hidrógeno que cae en el protoplaneta en crecimiento WISPIT 2b hace que este brille intensamente en la línea de emisión del hidrógeno alfa, al que el instrumento MagAO-X es particularmente sensible. Imagen generada con DALLL-E
Cómo se descubrió: la combinación de SPHERE y MagAO-X
La primera pista llegó gracias a Van Capelleveen y su equipo. En cuatro campañas de observación llevadas a cabo entre 2023 y 2025 con el VLT del desierto de Atacama identificaron un punto débil pero persistente en el infrarrojo, exactamente en el hueco entre el segundo y el tercer anillo del disco. El objeto, bautizado como WISPIT 2b, se movía al compás de su estrella, lo que descartaba que fuese una fuente de fondo.
La luz recogida en bandas H y Ks —filtros de observación en el infrarrojo cercano— coincidía con lo esperado para un planeta joven y caliente. Comparado con modelos de evolución planetaria, los datos apuntaban a un gigante gaseoso de unas cinco masas de Júpiter, lo suficientemente grande como para esculpir un hueco de las dimensiones observadas.
Sin embargo, faltaba la confirmación de que se trataba de un planeta en proceso de acreción, y no de un objeto ya formado. Esa pieza llegó con el trabajo de Close y su equipo, que utilizaron el instrumento de óptica adaptativa extrema MagAO-X en el telescopio Magallanes (Chile).
MagAO-X está diseñado para un objetivo muy específico: cazar la luz Hα, un resplandor rojo que emite el hidrógeno cuando cae violentamente sobre la superficie de un planeta en formación. Close nos lo explicaba de la siguiente manera:
«A medida que los planetas se forman y crecen, absorben gas de hidrógeno de su entorno, y cuando ese gas se precipita sobre ellos como una gigantesca cascada proveniente del espacio exterior y golpea su superficie, genera un plasma extremadamente caliente que, a su vez, emite esta característica firma luminosa en H-alfa».
El 13 y el 16 de abril de 2025, el equipo apuntó a WISPIT 2 y allí, en medio del anillo oscuro, apareció el punto rojo de hidrógeno. Era la prueba definitiva: WISPIT 2b estaba alimentándose en ese mismo instante.
Un sistema planetario en construcción
Como las buenas historia, esta tiene un giro adicional. Además de WISPIT 2b, el equipo de Close identificó un segundo candidato, llamado provisionalmente CC1, más cerca de la estrella, a unos 15 AU (la distancia media entre el Sol y Saturno). CC1 podría tener alrededor de nueve veces la masa de Júpiter y se encontraría en la cavidad interna del disco.
La configuración completa sería, según Close, la siguiente: «Alrededor de WISPIT 2 probablemente haya dos planetas y cuatro anillos con sus cuatro brechas. Es un sistema asombroso».
«Es un poco como lo que habrían parecido nuestro propio Júpiter y Saturno cuando eran 5.000 veces más jóvenes de lo que son ahora», explica Gabriel Weible, estudiante de la Universidad de Arizona. Los planetas de WISPIT 2 son más masivos y están más separados que los nuestros, pero el parecido con una versión primitiva del Sistema Solar resulta inevitable.
El instrumento MagAO-X, construido por la Universidad de Arizona, en la sala blanca del telescopio Magallanes, en Chile. El sistema de óptica adaptativa extrema MagAO-X permitió ver el planeta en la línea Hα, un resplandor rojo que emite el hidrógeno al caer sobre su superficie. Esta señal confirma que el planeta está acreciendo material en tiempo real. Cortesía: Jared Male / University of Arizona
La rareza de observar un «tierno» planeta
Uno de los aspectos más subrayados por los investigadores es lo excepcional que resulta detectar mundos en formación en esta fase tan temprana. «Para ver planetas en la fugaz etapa de su juventud, los astrónomos tienen que encontrar sistemas con discos jóvenes, que son raros, porque es en ese momento cuando realmente son más brillantes y, por tanto, detectables», explica Van Capelleveen.
En palabras de esta astrónoma, «si el sistema WISPIT-2 tuviera la edad de nuestro sistema solar y usáramos la misma tecnología para observarlo, no veríamos nada: todo sería demasiado frío y demasiado oscuro».
Por tanto, la oportunidad es única: captar planetas en plena fase de crecimiento es como tomar una fotografía de un recién nacido cósmico antes de que se convierta en un adulto indistinguible de millones de otros.
Un espejo hacia nuestro origen cósmico
El valor científico del hallazgo va mucho más allá de añadir un planeta al catálogo de exoplanetas. WISPIT 2b nos recuerda que nuestro propio sistema solar nació de un escenario similar: un disco de gas y polvo en el que gigantes gaseosos como Júpiter y Saturno crecieron a partir de huecos en la nube primordial.
Como dice Close, este descubrimiento es un big deal —un gran acontecimiento—, porque resuelve una vieja discrepancia teórica y confirma que los planetas son los responsables de los anillos y brechas que tanto han intrigado a los astrónomos.
La detección de WISPIT 2b marca un hito: por primera vez, un planeta bebé ha sido visto crecer dentro de un anillo oscuro de un disco protoplanetario. El hallazgo cierra años de debate, confirma las predicciones teóricas y abre un laboratorio natural para estudiar cómo se forman los mundos gigantes.
Con dos planetas jóvenes, cuatro anillos y varias brechas, WISPIT 2 se convierte en un espejo de la infancia del Sistema Solar. Una ventana que, de manera excepcional, nos permite asomarnos al proceso más íntimo y fugaz del cosmos: el parto de un planeta. ▪️
Información facilitada por la Universidad de Arizona
Fuentes:
1- Laird M. Close et al. Wide Separation Planets in Time (WISPIT): Discovery of a Gap Hα Protoplanet WISPIT 2b with MagAO-X. The Astrophysical Journal Letters (2025). DOI: 10.3847/2041-8213/adf7a5
2- Richelle F. van Capelleveen et al. WIde Separation Planets In Time (WISPIT): A Gap-clearing Planet in a Multi-ringed Disk around the Young Solar-type Star WISPIT 2. The Astrophysical Journal Letters (2025). DOI: 10.3847/2041-8213/adf721