Sombrillas submarinas para corales: una ayuda frente al blanqueamiento por calor
Dar sombra bajo el agua puede ofrecer un respiro a los arrecifes: un ensayo en Florida ha logrado que corales afectados por el calor recuperen parte de su color. La técnica abre una vía para proteger colonias vulnerables, aunque todavía debe demostrar si puede evitar su muerte.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Karen Neely (izquierda) y Kathryn Toth preparan uno de los toldos submarinos utilizados para reducir el blanqueamiento de los corales en los cayos de Florida. Crédito: Arelys Chaparro.
En los Cayos de la Florida, algunos corales han pasado el verano bajo una sombrilla. No tiene varillas plegables ni está clavada en la arena de una playa: es un toldo pequeño que flota a unos 30 centímetros de estos animales invertebrados coloniales y que permanece anclado al fondo marino. La imagen puede parecer extravagante, pero responde a una emergencia muy real.
Cuando el agua del mar se calienta demasiado, la luz intensa agrava el daño que sufren los corales. Darles sombra podría ofrecerles un respiro mientras dura la ola de calor.
Un equipo de investigadores encabezado por Karen Neely, de la Universidad Nova Southeastern, en Estados Unidios, ha probado esta idea con dos especies del coral cerebro del Caribe. El estudio, publicado en la revista especializada Frontiers in Marine Science, muestra que las colonias protegidas de esta manera perdieron menos color que las expuestas al sol y recuperaron parte de su pigmentación después de la instalación de las sombrillas submarinas para corales. El beneficio fue más evidente durante los momentos de mayor estrés térmico.
Por qué las olas de calor amenazan a los arrecifes de coral
El experimento nació a raíz del desastre de 2023. Los cayos de Florida padecieron una ola de calor marina sin precedentes. El estrés térmico acumulado duplicó el de cualquier año desde el inicio de los registros por satélite, en 1985.
En muchos arrecifes murieron los corales ramificados del género Acropora. En una zona próxima a la costa, el 55 % de los corales vigilados perdió parte o la totalidad de sus tejidos.
🗣️ «El blanqueamiento de los corales relacionado con el calor es probablemente la mayor amenaza para los arrecifes de todo el mundo —explica Neely en un comunicado de Frontiers. Y añade—: Este estudio surgió directamente de aquel episodio: queríamos demostrar la viabilidad de herramientas para salvar corales concretos en futuros eventos similares».
Los grandes pólipos de Mussa angulosa muestran la pérdida de color característica del blanqueamiento, un daño que los toldos submarinos buscan mitigar en otras especies de coral. Foto: Emma Hickerson / FGBNMS
Qué es el blanqueamiento y por qué debilita al coral
Los corales mantienen una alianza vital con algas microscópicas que viven dentro de sus tejidos. Estas aprovechan la luz para realizar la fotosíntesis y proporcionan a sus anfitriones buena parte del alimento que necesitan. También contribuyen a su coloración. Cuando el calor rompe esa convivencia, los corales pueden perder las algas o sus pigmentos y dejar al descubierto la blancura del esqueleto. Un coral blanqueado sigue vivo, pero su suministro de energía queda comprometido. Si la situación persiste, puede morir.
La amenaza alcanza una dimensión planetaria. Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), entre enero de 2023 y septiembre de 2025, alrededor del 84,4 % de la superficie mundial de arrecifes de coral estuvo expuesta a un estrés térmico capaz de provocar blanqueamiento. Se documentaron episodios masivos en al menos 83 países y territorios. La cifra describe la exposición al calor; las consecuencias dependen de su intensidad y duración, de las especies presentes y de las condiciones de cada arrecife.
Uno de los casos más preocupantes es la Gran Barrera de Coral de Australia. El Instituto Australiano de Ciencias Marinas registró entre 2024 y 2025 una caída del 30,6 % en la cobertura de coral duro vivo de su región meridional, el mayor descenso anual observado allí desde el inicio del seguimiento. La principal causa fue la mortalidad asociada al blanqueamiento de 2024, agravada por otros factores, como los ciclones. Los datos de 2026 muestran una recuperación parcial en el norte y cierta estabilidad en el sur, una señal de que los arrecifes pueden recuperarse cuando las condiciones ofrecen una tregua.
Lo que está en juego va más allá de la supervivencia de los corales. Su deterioro amenaza los hábitats de numerosas especies, la pesca y el turismo que sostienen a muchas comunidades costeras. También debilita una defensa natural: los arrecifes amortiguan el oleaje y ayudan a proteger las costas frente a las tormentas y la erosión.
Cómo funcionan las sombrillas submarinas para corales
Las sombrillas actúa sobre uno de los factores que empeoran esa crisis. Aquellas son estructuras temporales que reducen la luz que recibe el coral sin enfriar el agua. La luz, indispensable para la simbiosis en condiciones normales, puede intensificar el daño cuando la temperatura es excesiva. La intervención intenta aliviar esa combinación peligrosa de calor y exposición solar.
Para comprobarlo, los investigadores eligieron Newfound Harbor, cerca de Big Pine Key, donde en 2023 habían sufrido especialmente los corales cerebro. Trabajaron con las especies Pseudodiploria clivosa y Colpophyllia natans, cuyos relieves recuerdan las circunvoluciones de un cerebro, e instalaron veinte estructuras, diez por especie, y minitorizaron otras veinte colonias sin protección para comparar su evolución.
Materiales, instalación y coste de los toldos
Las sombrillas se fabricaron a medida con marcos de PVC rellenos de espuma para mantenerlos a flote y una malla agrícola de polietileno resistente a la radiación ultravioleta. Según las especificaciones del fabricante, el tejido reducía la luz entrante un 60 %. Unos cordones unían las esquinas a anclajes colocados alrededor de cada colonia. Los materiales de cada estructura costaron unos 30 dólares, sin incluir embarcaciones, trabajo de montaje, buceo y mantenimiento.
La blancura de este coral revela la pérdida de su coloración característica. Los toldos submarinos ensayados en Florida buscan mitigar este blanqueamiento al reducir la luz que agrava los efectos del calor. Cortesía: G. P. Schmahl / FGBNMS
Qué ha demostrado el experimento en los cayos de Florida
El seguimiento se prolongó de julio a noviembre de 2024. Cada dos semanas, aproximadamente, los buceadores evaluaban el color con una carta estandarizada y recogían pequeñas muestras de tejido para estudiar las algas simbiontes.
Aquel verano fue el segundo de mayor estrés térmico acumulado registrado en el lugar. Los sensores submarinos midieron máximas de entre 32,6 ºC y 32,8 ºC, temperaturas por encima del umbral local de blanqueamiento, que está situado en 30,5 ºC.
Los permisos retrasaron la instalación hasta mediados de agosto, cuando los animales ya habían empezado a palidecer. Pese a ello, los corales sombreados recuperaron color mientras los que hacían las veces de controles seguían aclarándose. Las diferencias entre ambos grupos fueron estadísticamente significativas durante el pico de estrés. Al descender la temperatura, las colonias sin protección también recuperaron su pigmentación.
Menos pérdida de color, pero sin prueba de mayor supervivencia
Este último resultado obliga a precisar el alcance del hallazgo. El blanqueamiento fue leve o moderado, y ninguna colonia sufrió mortalidad atribuible al calor, con sombrilla o sin ella. Por tanto, el ensayo demuestra una reducción de la pérdida de color, pero no permite afirmar que los toldos evitaran muertes.
Una colonia sí perdió tejido después de ser arrancada y arrastrada por una tormenta, un daño distinto del que pretendía mitigar el experimento.
«Las estructuras de sombra revirtieron el blanqueamiento observado, pero el episodio no fue lo bastante intenso como para causar mortalidad en los corales de control ni en los sombreados», señala Neely en el comunicado. Añade que incluso un blanqueamiento que no mata puede afectar a la futura susceptibilidad a enfermedades y a la capacidad reproductiva. Seguir esos efectos después de retirar los toldos permitiría saber si la mejoría visible ofrece beneficios duraderos.
Un coral protegido por uno de los toldos submarinos del ensayo en los cayos de Florida. Estas estructuras reducen la luz para mitigar el blanqueamiento asociado al calor. Cortesía: Karen Neely.
El papel de las algas resistentes al calor
Los investigadores encontraron una posible explicación para la resistencia inesperada de los animales: casi todas las comunidades de algas estaban dominadas por Durusdinium, un género especialmente tolerante al calor.
Sospechan que la catástrofe de 2023 favoreció su predominio entre los supervivientes, aunque carecen de muestras anteriores para comprobarlo. Esa asociación puede tener contrapartidas, como un crecimiento más lento del coral y una posible mayor vulnerabilidad a enfermedades.
Las biopsias tampoco ofrecieron una explicación definitiva del efecto de las sombrillas. Durante el aumento del estrés térmico no se detectaron diferencias significativas entre tratamientos en la evolución de la proporción de algas respecto a las células del coral.
Los permisos solo autorizaban tomar muestras de los bordes, zonas parcialmente sombreadas por la propia colonia. Otra posibilidad es que los cambios de color reflejaran variaciones en la clorofila de las algas, sin una pérdida equivalente de estas. Esa hipótesis requiere nuevas mediciones.
Límites de la técnica: proteger colonias seleccionadas
La logística también impone límites. Hubo que retirar y reinstalar las estructuras ante dos tormentas, aunque se conservaron en buen estado y podían reutilizarse. Cubrir arrecifes enteros exigiría mucho más personal y recursos.
«La ampliación a gran escala es la gran limitación de este estudio —reconoce Neely.— Su uso exigiría decisiones difíciles sobre qué corales merece la pena salvar».
Los autores mencionan posibles interferencias con la pesca y la navegación, riesgos de enredo de animales y cambios en el movimiento del agua o la acumulación de sedimentos. Durante el ensayo no observaron daños de las estructuras sobre los corales protegidos ni sobre el arrecife circundante, pero esos efectos deberían evaluarse en despliegues mayores.
Queda por averiguar si la protección funciona igual en otras especies, cuánto mejoraría con una instalación temprana y qué intensidad de calor anularía sus beneficios. Las sombrillas ofrecen una herramienta de emergencia para colonias seleccionadas.
Su futuro depende, en última instancia, de lo que ocurra fuera del agua: como advierte Neely, afrontar el cambio climático es imprescindible para que los arrecifes que conocemos puedan seguir existiendo.▪️(2-octubre-2026)
⏱️ LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
- Qué se probó: 20 toldos sobre dos especies de coral cerebro, comparados con 20 colonias sin sombra.
- Cómo actúan: reducen la luz un 60 %, según el fabricante, sin enfriar el agua.
- Qué se observó: menor pérdida de color y recuperación parcial de la pigmentación.
- Qué no se demostró: que eviten muertes o protejan arrecifes enteros.
CAMBIO CLIMÁTICO
Información facilitada por Frontiers
Fuente: Neely K. L., Dennison C. E., Toth K. A., Chaparro A. A. and Baker A. C. Casting a shadow: in situ shading of corals reduces hyperthermal paling. Frontiers in Marine Science (2026). DOI: https://doi.org/10.3389/fmars.2026.1910202

