China aplaza la misión Chang’e-7 al polo sur de la Luna hasta 2027: qué ha ocurrido

China tenía ya su gran «cazadora de hielo lunar» sobre la rampa de lanzamiento, pero una tormenta y una ventana orbital perdida obligaron a detener la cuenta atrás. La Chang’e-7 deberá esperar hasta 2027 para adentrarse en la noche perpetua del polo sur de la Luna.

Por Enrique Coperías, periodista científico

La sonda Chang’e-7, protegida dentro de la cofia del cohete Larga Marcha 5 Y14, es trasladada el 19 de agosto a la plataforma de lanzamiento de Wenchang, en la isla china de Hainan, pocos días antes del aplazamiento de la misión hasta 2027.

La sonda Chang’e-7, protegida dentro de la cofia del cohete Larga Marcha 5 Y14, es trasladada el 19 de agosto a la plataforma de lanzamiento de Wenchang, en la isla china de Hainan, pocos días antes del aplazamiento de la misión hasta 2027. Cortesía: Xinhua News Agency

Una cancelación a pocas horas del lanzamiento

El cohete estaba ya en la rampa de lanzamiento. El pasado 19 de agosto, la sonda Chang’e-7 y el cohete pesado Larga Marcha 5 Y14 habían recorrido en posición vertical el breve trayecto hasta el complejo espacial de Wenchang, en la isla china de Hainan.

Solo faltaban las últimas comprobaciones, la carga de combustible y la cuenta atrás. Sin embargo, cuando quedaban apenas unas horas para el despegue previsto el 24 de agosto, Pekín frenó en seco una de sus misiones espaciales más ambiciosas.

El comunicado oficial, publicado el domingo 23, fue tan breve como enigmático. Tras una «evaluación exhaustiva», la misión no reunía las condiciones necesarias para ser lanzada dentro de la ventana prevista en 2026. La decisión, añadía la Oficina del Programa Espacial Tripulado de China, se había tomado conforme a los principios de «prudencia, fiabilidad y éxito absoluto».

No se comunicó una nueva fecha ni se explicó qué problema había obligado a detener una operación que parecía inminente. La nota oficial china ocupa una sola frase.

Por qué se ha aplazado la Chang’e-7

La explicación más probable llegó desde uno de los socios internacionales de la misión. El Instituto Nacional de Investigación Astronómica de Tailandia (NARIT), que aporta un detector de rayos cósmicos, atribuyó el aplazamiento a la tormenta tropical Narra, que se formó en el mar de China Meridional y próxima a Hainan.

Un día después, el organismo tailandés precisó que la Chang’e-7 no volará hasta 2027 porque ya no pueden cumplirse durante este año las exigentes condiciones de iluminación del lugar de alunizaje. China todavía no ha confirmado públicamente el día ni el mes.

En una misión lunar ordinaria, un retraso meteorológico puede resolverse esperando unas jornadas. En el polo sur, el calendario es mucho más rígido. La trayectoria desde la Tierra, la órbita de llegada y el momento del descenso deben coincidir con una iluminación muy concreta. El Sol apenas se eleva sobre el horizonte lunar y proyecta sombras de varios kilómetros, mientras que muchos cráteres permanecen sumidos en una oscuridad perpetua.

Perder la oportunidad adecuada puede obligar a aguardar semanas o meses; en este caso, aparentemente, hasta el próximo año.

Recreación artística de la misión Chang’e-7 aproximándose a la Luna. Su compleja arquitectura incluye un orbitador, un módulo de aterrizaje, un rover y una sonda saltadora destinados a buscar hielo de agua en el polo sur lunar.

Recreación artística de la misión Chang’e-7 aproximándose a la Luna. Su compleja arquitectura incluye un orbitador, un módulo de aterrizaje, un rover y una sonda saltadora destinados a buscar hielo de agua en el polo sur lunar. Imagen: China Media Group.

La sombra del reciente fallo de un cohete chino

La cercanía del fracaso de un Larga Marcha 7A el 10 del pasado mes de agosto alimentó también las especulaciones. El cohete se destruyó menos de 90 segundos después de despegar de Wenchang con un satélite de comunicaciones y todavía se investiga la anomalía.

Aunque el Larga Marcha 5 asignado a la Chang’e-7 es un lanzador distinto, ambos comparten tecnologías y algunos motores. No existe, sin embargo, ninguna prueba pública de que aquel accidente haya influido en el aplazamiento. La información proporcionada por el socio tailandés apunta al mal tiempo y a la pérdida de la ventana lunar, no a un defecto del vehículo o de la sonda.

El contratiempo resulta especialmente llamativo porque China ha convertido la regularidad en una de las señas de identidad de su programa lunar:

✅ La primera Chang’e entró en órbita alrededor del satélite en 2007.

✅ En 2019, la Chang’e-4 consiguió el primer alunizaje de la historia en la cara oculta.

✅ En 2020, la Chang’e-5 trajo muestras de la cara visible de nuestro satélite.

✅ Y en 2024, la Chang’e-6 regresó con las primeras rocas recogidas en el hemisferio que nunca vemos desde la Tierra.

La Chang’e-7 debía inaugurar ahora una etapa diferente: pasar de las demostraciones tecnológicas y la recogida de muestras al reconocimiento sistemático de los recursos lunares.

Qué es la misión Chang’e-7

No se trata de una sonda convencional, sino de una pequeña flotilla robótica integrada por:

✅ Un orbitador para cartografiar la superficie y estudiar la composición y la estructura de la Luna.

✅ Un módulo de aterrizaje equipado con cámaras, sensores ambientales y un sismómetro.

✅ Un róver lunar basado en la experiencia de los vehículos Yutu.

✅ Una sonda saltadora capaz de entrar en cráteres permanentemente oscuros y regresar a zonas iluminadas.

Las comunicaciones se apoyarán en Queqiao-2, el satélite de retransmisión que China mantiene alrededor de la Luna. En conjunto, los cuatro vehículos transportan dieciocho instrumentos científicos, algunos aportados por Tailandia, Italia, Rusia, Egipto, Baréin, Suiza y otras instituciones internacionales.

Recreación del cráter Shackleton, de 21 kilómetros de diámetro y 4,2 de profundidad, uno de los posibles destinos de la Chang’e-7.

Recreación del cráter Shackleton, de 21 kilómetros de diámetro y 4,2 de profundidad, uno de los posibles destinos de la Chang’e-7. Mientras su borde recibe largos periodos de luz solar, el interior permanece en sombra perpetua y podría conservar depósitos de hielo de agua. El pequeño punto luminoso de la izquierda representa un futuro refugio lunar. Imagen: Jorge Mañes Rubio / ESA.

El cráter Shackleton, principal destino de la misión

El principal candidato para el alunizaje es el entorno del cráter Shackleton, una depresión de unos 21 kilómetros situada casi exactamente en el polo sur de nuestro satélite natural. Sus bordes elevados reciben largos periodos de luz, una ventaja decisiva para los paneles solares, pero su interior no ha visto el Sol posiblemente durante miles de millones de años.

Allí, las temperaturas extremadamente bajas pueden haber convertido el subsuelo en una trampa para el agua, el metano y otros compuestos volátiles llegados en asteroides y cometas o formados por la interacción del viento solar con las rocas.

La maniobra exigirá una precisión inédita para China. Si las misiones anteriores disponían de zonas de aterrizaje de varios kilómetros, la Chang’e-7 aspira a posarse con un error inferior a 100 metros.

Un robot saltador para entrar en la oscuridad lunar

Un vez que se pos en la superficie, el róver estudiará el terreno con la ayuda de un radar, la espectrometría Raman, diferentes cámaras y sensores magnéticos. Tendrá también que seguir la luz, y calcular sus recorridos y periodos de hibernación para no agotar la energía.

La pequeña sonda saltadora asumirá la parte más arriesgada: penetrar en un cráter permanentemente sombreado, alejarse con sus patas del suelo alterado por el descenso, perforar el regolito —la capa de polvo, fragmentos de roca y minerales que cubre la superficie de la Luna— y analizar las muestras con un espectrómetro de masas antes de regresar a una zona iluminada.

Esta combinación de desplazamiento aéreo, movilidad sobre patas y análisis directo convierte a la Chang’e-7 en una de las misiones robóticas más complejas concebidas para la Luna.

Recreación de la misión Lunar Polar Exploration (LUPEX), desarrollada conjuntamente por Japón y la India para analizar el hielo de agua y otros recursos del polo sur lunar.

Recreación de la misión Lunar Polar Exploration (LUPEX), desarrollada conjuntamente por Japón y la India para analizar el hielo de agua y otros recursos del polo sur lunar. El proyecto forma parte de la nueva oleada internacional de misiones que explorarán esta región estratégica. Imagen: JAXA.

Por qué es tan importante encontrar agua en la Luna

El agua es el gran premio científico y estratégico. Las observaciones orbitales y el impacto deliberado de la misión estadounidense LCROSS en 2009 demostraron que existe hielo en las regiones polares, pero todavía se desconoce cuánto hay, cómo se distribuye, a qué profundidad se encuentra y si podría extraerse de manera rentable.

Despejar estos interrogantes ayudaría a reconstruir la historia del agua en el Sistema Solar.

Y desde el punto de vista estratégico, el agua lunar podría emplearse para múltiples propósitos. Estos son algunos:

  • Proporcionar agua potable a los astronautas.

  • Obtener oxígeno respirable.

  • Producir hidrógeno y oxígeno para fabricar combustible de cohetes.

  • Reducir la cantidad de suministros transportados desde la Tierra.

Llevar materiales hasta la Luna resulta extraordinariamente caro. Obtenerlos directamente sobre el terreno —una estrategia conocida como utilización de recursos in situ— podría transformar la economía de las futuras bases lunares.

Un contratiempo para el programa lunar de China

De ahí que el aplazamiento tenga una lectura que rebasa la ciencia. La Chang’e-7 y la futura Chang’e-8, prevista hacia 2029, deben preparar tecnologías para la Estación Internacional de Investigación Lunar que China impulsa junto a Rusia y otros socios.

Pekín mantiene además su propósito de llevar taikonautas a la superficie lunar antes de 2030. Estados Unidos persigue una presencia estable en la misma región mediante el programa Artemis y planea enviar el róver VIPER, equipado con un taladro de un metro, a finales de 2027 a bordo de un módulo Blue Moon de Blue Origin, aunque esa entrega todavía depende de superar varias revisiones técnicas y contractuales de la NASA. La fecha estadounidense, por tanto, tampoco está garantizada.

El retraso reduce la ventaja temporal china y abre la posibilidad de que otras misiones se adelanten, entre ellas la citada VIPER, el proyecto europeo PROSPECT o la sonda LUPEX desarrollada por Japón y la India. Pero sería exagerado interpretar el episodio como un descarrilamiento del programa lunar de Pekín. Es, más bien, un recordatorio de la fragilidad de cualquier empresa espacial: años de trabajo pueden quedar detenidos por un temporal, una lectura anómala o una ventana orbital perdida.

La Chang’e-7 continúa esperando sobre su cohete. También su objetivo, el hielo oculto en la noche perpetua de la Luna, lleva allí miles de millones de años. Puede esperar unos meses más. ▪️(25-agosto-2026)

PREGUNTAS & RESPUESTAS: Chang’e-7 y Luna

🚀 ¿Cuándo se lanzará la Chang’e-7?

China ha descartado el lanzamiento durante 2026, pero no ha anunciado una nueva fecha concreta. El Instituto Nacional de Investigación Astronómica de Tailandia, socio de la misión, confirma que el despegue se ha trasladado a 2027.

🚀 ¿Por qué China ha aplazado la misión?

La explicación más probable es la tormenta tropical Narra y la pérdida de la ventana orbital y de iluminación necesaria para alunizar cerca del polo sur. Pekín solo ha señalado oficialmente que no se cumplían las condiciones para garantizar el éxito de la misión.

🚀 ¿Dónde aterrizará la Chang’e-7?

China no ha confirmado el lugar definitivo, pero el principal candidato es el entorno del cráter Shackleton, situado muy cerca del polo sur lunar.

🚀 ¿Cuál es el principal objetivo de la Chang’e-7?

Su objetivo central es localizar y analizar directamente hielo de agua y otros compuestos volátiles en cráteres permanentemente en sombra.

🚀 ¿Está confirmado que existe agua en la Luna?

Sí. Diferentes observaciones orbitales y misiones de impacto han demostrado que existe agua congelada en las regiones polares. Lo que aún se desconoce es su abundancia, distribución, profundidad y facilidad de extracción.

🚀 ¿Para qué podría utilizarse el agua lunar?

Podría proporcionar agua potable y oxígeno a los astronautas. También permitiría producir hidrógeno y oxígeno para fabricar combustible, reduciendo la dependencia de los suministros enviados desde la Tierra.

🚀 ¿Qué relación tiene la Chang’e-7 con una futura base china?

La Chang’e-7 cartografiará recursos y probará operaciones polares. Sus resultados servirán a la Chang’e-8 y a la futura Estación Internacional de Investigación Lunar promovida por China.

🚀 ¿Podría la NASA llegar antes al hielo del polo sur?

Es posible. El rover VIPER está previsto para finales de 2027, pero su calendario también depende de que el módulo de aterrizaje de Blue Origin supere las correspondientes revisiones técnicas.

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