La Luna se prepara para su primera «hora punta»: así funcionará el control de tráfico de Gateway
Cápsulas tripuladas, cargueros y alunizadores compartirán pronto una misma autopista invisible alrededor de la Luna. Ingenieros de la NASA, la Universidad Texas A&M y la Universidad Purdue desarrollan las reglas orbitales que permitirán que el tráfico espacial se aproxime con seguridad a Gateway, la futura estación espacial en órbita alrededor de la Luna que a fecha de hoy la NASA la ha puesto en modo «pausa».
Por Enrique Coperías, periodista científico
Recreación de la configuración completa de Gateway, la estación orbital lunar concebida como punto de encuentro para astronautas, cargueros y alunizadores del programa Artemis. La NASA pausó este año el proyecto en su diseño original para priorizar una base en la superficie de la Luna. Crédito: NASA.
El primer puerto espacial lunar necesitará reglas de circulación
En los aeropuertos terrestres, los aviones esperan en las pistas, circulan por las calles de rodaje (taxiways) o dan vueltas en el aire hasta recibir autorización de la torre de control para aterrizar.
En torno a la Luna no habrá asfalto, luces de señalización ni controladores hablando por radio, pero el problema será muy parecido: varias naves tendrán que aproximarse, aparcar, acoplarse y partir sin cruzarse peligrosamente. La diferencia es que allí nada permanece quieto y cada vehículo se moverá bajo la influencia cambiante de la gravedad terrestre y lunar.
Ese era el futuro para el que la NASA había concebido Gateway —denominada inicialmente LOP-G, por Lunar Orbital Platform-Gateway—, una estación espacial internacional destinada a orbitar la Luna. Proyectada como base de operaciones del programa Artemis, debía servir de punto de encuentro para la cápsula tripulada Orion, módulos logísticos, alunizadores y otras naves encargadas de transportar astronautas y suministros.
Un proyecto en pausa, pero no muerto
Sin embargo, en marzo de 2026 la NASA pausó el proyecto en su configuración original para concentrar sus recursos en la construcción de una base cerca del polo sur lunar. El lanzamiento conjunto de sus primeros módulos, PPE y HALO, previsto inicialmente para 2027, ha quedado sin calendario, y parte del hardware ya construido será reutilizado en misiones de propulsión y demostraciones tecnológicas sobre la superficie.
La pausa del proyecto no vuelve irrelevante el desafío que había planteado. Aunque Gateway no despegue conforme al calendario previsto, el espacio comprendido entre la Tierra y la Luna irá recibiendo más cápsulas tripuladas, cargueros, alunizadores y plataformas orbitales. Cualquier futuro nodo de transporte deberá responder a una pregunta tan sencilla de formular como difícil de resolver: ¿dónde deben esperar las naves cuando no pueden acoplarse inmediatamente?
Con ese problema en mente, un equipo de la Universidad Texas A&M, el Centro Espacial Johnson de la NASA, la empresa a.i. solutions y la Universidad Purdue desarrolló algoritmos y estrategias operativas para ordenar el tráfico que habría rodeado a Gateway.
El estudio, publicado en la revista Acta Astronautica, propone unas primeras reglas de circulación capaces de evitar aproximaciones peligrosas sin consumir más combustible del necesario. Sus soluciones, concebidas para la estación ahora en paréntesis, podrían aplicarse también a futuras plataformas y misiones en el espacio cislunar, esto es, en la región comprendida entre la Tierra y la Luna, incluidas sus órbitas.
🗣️ «El futuro de la exploración lunar depende tanto de la gestión del tráfico como de la ciencia de los cohetes», resume Diane Davis, profesora de ingeniería espacial de Texas A&M y autora principal del trabajo, en una nota difundida por esta universidad. Davis conoce el problema desde dentro: antes de incorporarse al mundo académico trabajó durante más de una década en el Centro Espacial Johnson y fue ingeniera principal y responsable del diseño de misiones de Gateway.
Simulación de las trayectorias que habrían seguido Gateway y las naves visitantes alrededor de la Luna. Los investigadores realizaron miles de ensayos informáticos para determinar cómo mantener los vehículos a una distancia segura sin disparar el consumo de combustible. Cortesía: Texas A&M University College of Engineering / Diane C. Davis.
En qué órbita se situaría Gateway
En la arquitectura original, Gateway no habría sobrevolado la Luna siguiendo una trayectoria circular convencional. La estación debía desplazarse por una órbita de halo casi rectilínea, conocida por las siglas NRHO, extraordinariamente alargada y con un periodo aproximado de 6,56 días. En cada vuelta se habría acercado a unos 1.600 kilómetros del polo norte lunar para alejarse después decenas de miles de kilómetros más allá del polo sur.
Esta geometría permite mantener una comunicación prácticamente ininterrumpida con la Tierra y facilita el acceso a las regiones meridionales de la Luna, uno de los objetivos prioritarios de la exploración lunar.
La trayectoria elegida presentaba otra ventaja: exige relativamente poco propelente para mantenerse. Sin embargo, no es completamente estable. Gateway y los vehículos situados en sus proximidades habrían quedado sometidos a una compleja pugna gravitatoria entre la Tierra, la Luna y el Sol. Pequeños errores de navegación, imperfecciones en el encendido de los motores, la presión de la radiación solar o las maniobras utilizadas para controlar la orientación pueden ir alejando cualquier nave de su trayectoria prevista.
Esta dificultad no desaparece con el actual paréntesis de Gateway: afectará también a las futuras plataformas y misiones que utilicen órbitas similares en el espacio cislunar.
Con un único vehículo, esas desviaciones pueden corregirse mediante encendidos periódicos de los propulsores. El desafío cambia de escala cuando varias naves coinciden en el mismo entorno orbital. En el escenario estudiado, una Orion con astronautas, un carguero no tripulado y un gran alunizador podían aproximarse a Gateway o esperar simultáneamente en sus inmediaciones.
🗣️ «Podrían producirse colisiones y daños graves», advierte Davis. Aunque esa configuración ya no tenga un calendario de vuelo, la necesidad de gestionar el tráfico seguirá siendo esencial para proteger a las tripulaciones y garantizar la seguridad de cualquier futura infraestructura alrededor de la Luna.
Cómo se «aparca» una nave espacial cerca de la Luna
El concepto central del estudio es el loitering, término que puede traducirse como permanencia o espera orbital. Una nave que llegue antes de tiempo quizá tenga que aguardar unas horas, varios días o incluso semanas hasta que quede libre un puerto de acoplamiento. No puede detenerse ni quedarse flotando en un punto fijo. Debe seguir una trayectoria controlada y conservar una separación segura respecto a Gateway y a los demás vehículos.
Los investigadores diferencian cuatro situaciones distintas:
1️⃣ Cambio de puerto: Orion se desacopla, se aleja temporalmente y regresa a otro punto de Gateway. La operación puede durar unas horas.
2️⃣ Espera de corta duración: una nave permanece cerca de la estación durante un máximo aproximado de una vuelta orbital.
3️⃣ Espera de duración media: un alunizador o módulo logístico puede aguardar hasta 90 días a que Orion llegue con la tripulación.
4️⃣ Espera prolongada: vehículos vinculados a misiones futuras o independientes permanecen en la NRHO durante periodos mayores.
Diane C. Davis, profesora de Ingeniería Espacial en la Universidad Texas A&M y autora principal del estudio. Antes de incorporarse a la universidad, trabajó durante más de una década en el Centro Espacial Johnson de la NASA y participó en el diseño de las misiones de Gateway. Crédito: Texas A&M University College of Engineering.
Una formación espacial en «collar de perlas»
La solución que explora el equipo recuerda a las cuentas de un collar. Gateway y las naves visitantes se distribuirían a lo largo de la misma órbita, unas por delante y otras por detrás, separadas no solo por kilómetros, sino también por el tiempo transcurrido entre sus respectivos pasos por el punto más cercano a la Luna.
Esta formación en collar de perlas permitiría que cada vehículo avanzara por un carril gravitatorio común hasta que llegase su turno para aproximarse.
Elegir la distancia adecuada exige alcanzar un delicado equilibrio. Cuanto más cerca espere una nave, menos tiempo y combustible necesitará para reunirse con Gateway. Pero una separación pequeña deja menos margen frente a los errores.
«Es una zona Ricitos de Oro: los vehículos aparcados deben estar lo bastante lejos para permanecer seguros, pero suficientemente cerca de su destino para utilizar los recursos con eficiencia», explica Davis.
Miles de simulaciones para evitar una colisión lunar
Para encontrar ese punto intermedio, los científicos simularon cada escenario cien veces, introduciendo en cada repetición pequeñas variaciones aleatorias en la navegación y las maniobras. Algunas de estas simulaciones siguieron la trayectoria de las naves durante cuatrocientas vueltas alrededor de la Luna, equivalentes a unos 7,2 años de operaciones.
Davis y sus colegas incorporaron en los modelos factores realistas como:
✅ Errores de posición y velocidad.
✅ Imperfecciones en el encendido de los propulsores.
✅ Presión de la radiación solar.
✅ Maniobras para controlar la orientación.
✅ Perturbaciones gravitatorias.
✅ Operaciones de acoplamiento y desacoplamiento.
✅ Expulsión de gases desde los módulos.
✅ Fuerzas de contacto entre vehículos.
Después compararon varias estrategias para corregir la posición y el momento exacto en el que cada nave pasa cerca de la Luna.
Animación de la órbita de halo casi rectilínea —NRHO— que habría seguido Gateway alrededor de la Luna. Su trayectoria alargada, influida por la gravedad terrestre y lunar, acercaría periódicamente la estación al satélite antes de alejarla decenas de miles de kilómetros. Cortesía: Texas A&M University
Más precisión con muy poco combustible adicional
Los resultados muestran que una mejora considerable de la precisión no requiere un consumo desmesurado. Con la estrategia más permisiva, el mantenimiento orbital demandó una media de 1,6 metros por segundo de cambio de velocidad al año, pero el momento de paso por el periastro lunar podía desviarse alrededor de 51 minutos respecto a la trayectoria prevista.
Una configuración más estricta elevó el gasto medio a 1,9 metros por segundo anuales y redujo esa desviación a unos ocho minutos. Es decir, un incremento de apenas medio metro por segundo al año permitió predecir mucho mejor dónde estaría la nave. Una tercera opción, todavía más exigente, redujo el desfase medio máximo a 4,9 minutos, aunque aumentó el coste a 2,7 metros por segundo anuales y obligó a efectuar más correcciones.
La diferencia resulta decisiva cuando hay dos vehículos. En una simulación en la que Gateway y una nave situada 30 minutos por detrás mantuvieron sus órbitas de forma independiente, ambos objetos llegaron a acercarse a menos de un kilómetro en el punto más próximo a la Luna y a cuatro kilómetros en la zona más alejada. En varios ensayos, la nave que debía ir detrás terminó adelantando a la estación. Aumentar el intervalo inicial a na hora conservó una distancia superior a 50 kilómetros, pero encareció y alargó el viaje posterior hasta la plataforma orbital lunar.
Otra posibilidad consiste en que el vehículo en espera no trate de seguir una trayectoria teórica independiente, sino la posición calculada de Gateway. Con este mantenimiento relativo, una separación prevista de 30 minutos dejó a las naves a un mínimo de 104 kilómetros en la región más alejada de la órbita, incluso en los escenarios con más perturbaciones. El precio fue un mayor consumo por parte del vehículo visitante.
Reducir el intervalo a solo diez minutos produjo acercamientos de entre cuatro y doce kilómetros, una distancia que los autores consideran probablemente insegura para estancias de duración media. Aun así, el trabajo no fija una frontera definitiva: una evaluación completa deberá incorporar con mayor detalle las incertidumbres de navegación y los requisitos de seguridad de cada misión.
Recreación de CAPSTONE 02, la misión de la NASA que utilizará dos pequeños satélites para ensayar aproximaciones, navegación autónoma y comunicaciones alrededor de la Luna. Su lanzamiento está previsto para 2027. Cortesía: Terran Orbital.
El sistema también funcionó con misiones Artemis simuladas
Los autores del estudio también probaron sus algoritmos con simulaciones más complejas de Artemis IV y Artemis V, dos misiones tripuladas que, según la arquitectura vigente antes de la pausa de Gateway, debían llevar hasta la estación los módulos Lunar I-Hab y Lunar View, respectivamente, y coordinar las operaciones de Orion, los alunizadores y los vehículos logísticos.
Dichas simulaciones incluyeron acoplamientos, separaciones, gases expulsados por los módulos, fuerzas de contacto, actividad de los propulsores y cambios en la orientación de la maltrecha Gateway.
La estrategia reforzada mantuvo la estación cerca de la órbita prevista, aunque las perturbaciones llegaron a producir desfases de entre 11,6 y 25,4 minutos, dependiendo de la posición relativa del Sol, la Tierra y la Luna cuando ocurrían las maniobras.
Un conocimiento que sobrevivirá a la pausa de Gateway
La investigación demuestra mediante simulaciones que el tráfico previsto alrededor de Gateway podría haberse organizado mediante formaciones escalonadas y algoritmos de mantenimiento orbital relativo. También cuantifica el coste en combustible de aumentar la precisión y reducir la distancia entre vehículos, un conocimiento aplicable a cualquier futura estación o plataforma situada entre la Tierra y la Luna.
Los autores advierten, no obstante, de que todavía no puede establecerse una distancia universal que separe una operación segura de otra peligrosa. El riesgo real dependerá de la precisión de los sistemas de navegación, las características de cada nave, los errores de modelización y los márgenes de seguridad exigidos por las agencias y los operadores responsables de cada misión.
La pausa de Gateway tampoco significa que la NASA haya abandonado el desarrollo de infraestructuras orbitales alrededor de la Luna. La agencia estadounidense prepara para 2027 CAPSTONE 02, una misión formada por dos pequeños satélites que ensayarán aproximaciones, navegación autónoma y comunicaciones en el espacio cislunar. Estas pruebas permitirán madurar algunas de las capacidades que necesitaría una futura versión de Gateway o cualquier otra estación construida por agencias internacionales o empresas privadas.
El sistema imaginado en el estudio no sería una torre de control física semejante a la de un aeropuerto, sino una combinación de predicciones orbitales, seguimiento desde la Tierra, navegación autónoma, comunicaciones entre vehículos y reglas operativas compartidas. Gateway puede haber quedado detenida en su forma original, pero el problema que debía resolver no ha desaparecido. Si algún día viajar a la Luna se aproxima a la rutina de cruzar un océano, habrá que decidir con precisión quién avanza, quién espera y a qué distancia. La primera hora punta extraterrestre comenzará mucho antes de que aparezca el atasco: en las ecuaciones que impedirán que llegue a producirse.▪️(25-agosto-2026)
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Gateway y Tráfico Espacial Lunar
🚀 ¿Qué es Gateway?
Gateway fue concebida como una estación espacial internacional destinada a orbitar la Luna y apoyar las misiones Artemis. Debía funcionar como punto de encuentro para la cápsula Orion, los alunizadores, los cargueros y otros vehículos destinados a la exploración lunar.
🚀 ¿Sigue adelante el proyecto Gateway?
No en su configuración original. En marzo de 2026, la NASA pausó Gateway para concentrar sus recursos en la construcción de una base cerca del polo sur de la Luna. El lanzamiento inicial de la estación, previsto para 2027, ha quedado sin calendario y la agencia ha detenido la mayor parte de los trabajos.
🚀 ¿Gateway ha sido cancelada definitivamente?
La NASA utiliza oficialmente el término «pausa», no cancelación definitiva. Sin embargo, la estación ya no avanza hacia su lanzamiento y parte de sus componentes está siendo reasignada a otros programas. No existe una fecha para su posible reactivación ni está claro si una futura Gateway conservaría el diseño original.
🚀 ¿Qué ocurrirá con los módulos ya construidos?
El módulo habitable HALO había llegado a Estados Unidos para completar su equipamiento, mientras que el módulo de energía y propulsión PPE estaba ensamblado aproximadamente al 90 % a comienzos de 2026. La NASA ha comenzado a reutilizar sistemas desarrollados para HALO en demostraciones tecnológicas sobre la superficie lunar y estudia emplear el PPE en otros proyectos de exploración espacial.
🚀 ¿Qué era la órbita NRHO elegida para Gateway?
La NRHO, u órbita de halo casi rectilínea, es una trayectoria muy alargada alrededor de la Luna, influida por la gravedad terrestre y lunar. Gateway habría completado una vuelta aproximadamente cada 6,56 días. Esta órbita ofrece comunicaciones casi permanentes con la Tierra y buenas condiciones de acceso al polo sur lunar.
🚀 ¿Por qué sigue siendo relevante el estudio si Gateway está pausada?
Porque los problemas analizados no son exclusivos de Gateway. Cualquier futura estación, carguero, alunizador o plataforma situada en el espacio cislunar necesitará coordinar sus trayectorias, mantener distancias de seguridad y realizar aproximaciones sin consumir cantidades excesivas de combustible. Los algoritmos desarrollados pueden adaptarse a otras infraestructuras y misiones.
🚀 ¿Por qué las naves no pueden quedarse quietas mientras esperan?
En el espacio no existe un lugar fijo donde «aparcar». Todas las naves permanecen en movimiento y están sometidas a la gravedad de la Tierra, la Luna y el Sol. Mientras esperan para acoplarse, deben seguir una trayectoria controlada y conservar una posición previsible respecto a los demás vehículos.
🚀 ¿Cómo se evitarían las colisiones?
Las naves podrían distribuirse por una trayectoria común, unas por delante y otras por detrás, formando una especie de «collar de perlas». Los algoritmos de mantenimiento orbital corregirían sus posiciones y conservarían la separación temporal y espacial necesaria para evitar aproximaciones peligrosas.
🚀 ¿Cuánto combustible exigirían esas correcciones?
En las simulaciones, mantener una nave cerca de su trayectoria prevista requirió cambios de velocidad acumulados de entre 1,6 y 2,7 metros por segundo al año, dependiendo del grado de precisión buscado. Un pequeño incremento del consumo permitió reducir considerablemente las desviaciones orbitales.
🚀 ¿Cuál sería la distancia segura entre dos naves?
El estudio no establece una cifra universal. En las simulaciones, una separación orbital de solo diez minutos llegó a producir acercamientos de pocos kilómetros y fue considerada probablemente desaconsejable. Un intervalo de treinta minutos, combinado con un mantenimiento orbital relativo, ofreció márgenes mucho mayores.
🚀 ¿Qué ocurre con Artemis IV y Artemis V?
El estudio utilizó las configuraciones de Artemis IV y Artemis V previstas antes de la pausa de Gateway. Estas misiones debían transportar a la estación los módulos Lunar I-Hab y Lunar View, respectivamente. Tras el cambio de estrategia anunciado por la NASA en 2026, esos planes y calendarios deberán revisarse.
🚀 ¿La NASA ha abandonado el desarrollo del tráfico espacial lunar?
No. Aunque Gateway esté pausada, la NASA continúa desarrollando tecnologías para operar varias naves alrededor de la Luna. La misión CAPSTONE 02, prevista para 2027 y formada por dos pequeños satélites, ensayará aproximaciones, navegación autónoma y comunicaciones cislunares. Estas capacidades podrían utilizarse en futuras estaciones y sistemas de transporte lunar.
🚀 ¿Se ha probado ya este sistema de control de tráfico?
No en las condiciones de tráfico previstas para Gateway. Los resultados proceden de simulaciones numéricas que incorporan errores de navegación, maniobras imperfectas y perturbaciones orbitales. Las estrategias deberán validarse y adaptarse a los sistemas reales de cada futura misión.
EXPLORACIÓN LUNAR
Información facilitada por la Texas A&M University
Fuente: Diane C. Davis, Brian P. McCarthy, Stephen T. Scheuerle, Emily M. Zimovan-Spreen, Kathleen C. Howell. Cislunar traffic management: Orbit maintenance and loitering in the Gateway NRHO. Acta Astronautica (2026). DOI: https://doi.org/10.1016/j.actaastro.2026.06.006.

