Científicos logran convertir residuos plásticos en vinagre usando luz solar: así funciona la nueva tecnología que podría revolucionar el reciclaje
Un equipo de investigadores ha desarrollado un sistema capaz de transformar residuos plásticos y microplásticos en ácido acético —el principal componente del vinagre— utilizando únicamente luz solar. El avance abre la puerta a un reciclaje más limpio, sin emisiones adicionales y con potencial para cambiar la gestión global del plástico.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Una vinagrera llena de residuos plásticos ilustra de forma simbólica el nuevo proceso capaz de transformar basura en ácido acético mediante luz solar, una tecnología que podría revolucionar el reciclaje y la economía circular. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones
El sol, el plástico y una botella de vinagre. La combinación parece improbable, pero un equipo de investigadores de la Universidad de Waterloo, en Canadá, ha demostrado que esta triada puede convertirse en una reacción química con potencial para cambiar el futuro del reciclaje.
Su trabajo describe un proceso capaz de transformar residuos plásticos en ácido acético —el principal componente del vinagre— utilizando únicamente luz solar y un catalizador de bajo coste, sin generar emisiones adicionales.
El hallazgo, publicado en la revista Advanced Energy Materials, se inscribe en uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo: qué hacer con los millones de toneladas de plástico que se acumulan cada año en vertederos, ríos y océanos. Desde su irrupción masiva en la segunda mitad del siglo XX, el plástico se ha convertido en un material omnipresente, pero también en un residuo persistente.
Un avance clave contra la contaminación por plásticos
La degradación natural del plástico puede tardar entre 250 y 500 años, lo que ha provocado una contaminación global que ya afecta a todos los ecosistemas del planeta e incluso a la salud humana. Las cifras son mareantes: se estima que producimos más de 400 millones de toneladas de plástico al año y que menos del 10% se recicla; y cada año llegan al océano unos 11 millones de toneladas de plástico.
La respuesta dominante hasta ahora para deshacernos de los plásticos usados ha sido limitada. La acumulación y rescate en vertederos y la incineración siguen siendo los métodos más extendidos, pero ninguno elimina el problema: los primeros pueden contaminar suelos y acuíferos, mientras que la quema libera gases de efecto invernadero y sustancias tóxicas.
El reciclaje mecánico, por su parte, suele degradar la calidad del material y no evita que el plástico termine convertido en residuo.
Cómo funciona el proceso que convierte plástico en ácido acético
Frente a ese panorama, la investigación liderada por el ingeniero químico Yimin Wu propone una alternativa radical: convertir el plástico en un producto químico valioso mediante un proceso inspirado en la naturaleza y alimentado por la energía solar.
Wu y su equipo ha desarrollado un sistema de fotocatálisis en cascada que transforma diferentes tipos de plástico, desde botellas de PET hasta bolsas de polietileno, en ácido acético, una sustancia ampliamente utilizada en la industria alimentaria, farmacéutica y química.
«Nuestro objetivo era resolver el desafío de la contaminación por plásticos convirtiendo los residuos de microplásticos en productos de alto valor utilizando la luz solar», explica Wu.
La clave del proceso es un catalizador formado por átomos individuales de hierro dispersos en una estructura de nitruro de carbono. Este material actúa como una especie de microfábrica molecular que utiliza la energía luminosa para desencadenar una secuencia de reacciones químicas:
1️⃣ Generación de radicales reactivos que rompen las cadenas del plástico.
2️⃣ Conversión del plástico en dióxido de carbono (CO₂) como intermediario.
3️⃣ Transformación del CO₂ en ácido acético mediante reducción química en el mismo catalizador.
Aunque el uso del dióxido de carbono como materia prima química no es nuevo, hacerlo a partir de residuos plásticos en un único paso y con energía solar sí supone un avance significativo. La mayoría de métodos previos requieren temperaturas muy elevadas, presiones extremas o tratamientos químicos agresivos.
En cambio, el sistema desarrollado en Waterloo funciona a temperatura ambiente y presión atmosférica, condiciones mucho más compatibles con un eventual escalado industrial.
👉 «El reto era aprovechar directamente la energía solar para transformar el plástico, sin etapas intermedias costosas», explican los autores en el artículo. Su enfoque se inspira en ciertos hongos capaces de degradar la lignina —un polímero vegetal extremadamente resistente— mediante enzimas que rompen sus enlaces moleculares sin liberar dióxido de carbono a la atmósfera.
Qué tipos de plástico se pueden transformar
En el laboratorio, los investigadores probaron su sistema con varios plásticos comunes, como el PVC (tuberías y materiales de construcción), el polietileno o PE (bolsas y embalajes),el polipropileno o PP (envases y textiles); y el tereftalato de polietileno o PET (botellas y envases).
Bajo irradiación solar simulada, el proceso produjo ácido acético con rendimientos que superan a los de técnicas anteriores. El PVC, por ejemplo, alcanzó tasas de producción de hasta 63,8 miligramos por hora y por gramo de catalizador, mientras que el polietileno y el PET también generaron cantidades significativas.
Lo más llamativo es que la reacción también funcionó bajo luz solar real, no solo en condiciones de laboratorio. En experimentos al aire libre, el sistema mantuvo una producción estable de ácido acético a partir de plásticos como el PET, lo que sugiere que podría integrarse en procesos industriales alimentados por energía renovable.
Wei Wei, doctorando de la Universidad de Waterloo y autora principal del estudio, trabaja en el laboratorio en el desarrollo de un sistema capaz de transformar residuos plásticos en ácido acético mediante luz solar. Crédito: University of Waterloo
Producción de vinagre a partir de residuos: una economía circular del carbono
El mecanismo químico se confirmó mediante técnicas avanzadas de espectroscopia y microscopía. Los investigadores observaron cómo los radicales hidroxilo generados por el catalizador atacaban las cadenas del plástico, fragmentándolas hasta formar CO₂. Este, lejos de liberarse, se convertía inmediatamente en materia prima para la síntesis del ácido acético.
El resultado es un ciclo químico en el que el carbono del plástico no termina en la atmósfera, sino en un producto reutilizable. Desde el punto de vista ambiental, el proceso no genera emisiones adicionales y utiliza peróxido de hidrógeno, o sea, agua oxigenada, como reactivo, una sustancia que se descompone en agua y oxígeno sin dejar residuos tóxicos.
🗣️ «Este método permite que la abundante y gratuita energía solar descomponga la contaminación por plásticos sin añadir dióxido de carbono adicional a la atmósfera», explica Wu.
Ventajas frente a los métodos actuales de reciclaje
Además, el sistema parece capaz de manejar mezclas de plásticos, una condición esencial para su aplicación real. En pruebas con residuos combinados de PET, PE y PP, el rendimiento fue similar al promedio de cada material por separado, lo que indica que el proceso puede tratar flujos de residuos heterogéneos sin necesidad de clasificación exhaustiva.
No obstante, el camino hacia la aplicación industrial está lejos de completarse. Uno de los principales obstáculos es económico: el análisis realizado por los autores muestra que el coste del peróxido de hidrógeno necesario para el proceso sigue siendo elevado y, por ahora, supera el valor del ácido acético producido.
Sin embargo, si se consideran los beneficios ambientales de reducir la contaminación plástica —y los costes evitados de su gestión— el balance podría resultar positivo desde el punto de vista social.
«Tanto desde una perspectiva empresarial como social, los beneficios financieros y económicos asociados a esta innovación parecen prometedores», señala Roy Brouwer, director del Water Institute y coautor del análisis económico del estudio.
El futuro del reciclaje solar de plásticos
Los investigadores sugieren que la integración del sistema con métodos de producción más baratos y sostenibles de peróxido de hidrógeno, por ejemplo mediante electricidad renovable, podría mejorar la viabilidad económica. También apuntan a que la optimización del diseño de los reactores y del aprovechamiento de la luz solar podría aumentar la eficiencia y reducir los costes.
Más allá de su rentabilidad inmediata, el estudio ilustra una tendencia emergente en química y ciencia de materiales: transformar los residuos en recursos mediante procesos inspirados en la naturaleza y alimentados por energía limpia. En lugar de ver el plástico como un problema que hay que eliminar, el enfoque consiste en considerarlo una materia prima que puede reintroducirse en la economía circular.
En ese sentido, la conversión de plástico en ácido acético tiene un valor simbólico y práctico. El vinagre es uno de los productos químicos más antiguos y versátiles conocidos por la humanidad. Que pueda obtenerse a partir de residuos plásticos mediante la luz del sol sugiere un cambio de paradigma: de la contaminación persistente a la reutilización inteligente del carbono.
Aún quedan preguntas por responder: cómo escalar el proceso, cómo reducir costes y cómo integrarlo en sistemas de gestión de residuos existentes. Pero el experimento canadiense demuestra que, al menos en el laboratorio, el plástico no tiene por qué ser el final de la historia. Bajo la luz adecuada, puede convertirse en el principio de otra.▪️(26-febrero-2026)
Información facilitada por la Universidad de Waterloo
Fuente: Wei Wei et al. Bio-Inspired Cascade Photocatalysis on Fe Single-Atom Carbon Nitride Upcycles Plastic Wastes for Effective Acetic Acid Production. Advanced Energy Materials (2026). DOI: https://doi.org/10.1002/aenm.202505453Digital Object Identifier (DOI)

