Cómo la estimulación cerebral puede ayudar a dejar de fumar: el tratamiento con impulsos magnéticos que reduce el consumo de tabaco

Un ensayo clínico muestra que estimular con impulsos magnéticos las áreas cerebrales del autocontrol puede reducir de forma significativa el deseo de fumar y el consumo diario de cigarrillos. La técnica, basada en neurociencia y medicina de precisión, abre una nueva vía terapéutica contra una de las adicciones más difíciles de abandonar.

Por Enrique Coperías, periodista científico

La estimulación magnética transcraneal busca reforzar las áreas cerebrales relacionadas con el autocontrol para reducir el deseo de fumar y facilitar el abandono del tabaco.

La estimulación magnética transcraneal busca reforzar las áreas cerebrales relacionadas con el autocontrol para reducir el deseo de fumar y facilitar el abandono del tabaco. Foto:  Anastasia Vityukova

Desde que existe el tabaco, dejar de fumar ha sido una batalla desigual. La mayoría de quienes lo intentan recaen, incluso después de varios intentos y con ayuda de medicamentos o terapia psicológica.

Ahora, un estudio estadounidense apunta a una estrategia tan futurista como prometedora: utilizar impulsos magnéticos sobre regiones concretas del cerebro para debilitar el deseo de fumar y reforzar el autocontrol.

La investigación, publicada en la revista Journal of Psychiatric Research, muestra que una técnica no invasiva llamada estimulación magnética transcraneal repetitiva (rTMS, por sus siglas en inglés) puede reducir de forma significativa el número de cigarrillos consumidos al día cuando se aplica sobre una zona específica del cerebro relacionada con el control de los impulsos.

El trabajo se centra en una pregunta clave de las neurociencias de la adicción: ¿qué ocurre exactamente en el cerebro de una persona fumadora? Y, sobre todo, ¿se puede intervenir directamente sobre esos circuitos neuronales alterados?

Dejar el tabaco: más allá de la voluntad

Los investigadores, de la Universidad Médica de Carolina del Sur (MUSC), en Estados Unidos, partieron de una idea cada vez más aceptada: la adicción al tabaco no depende solo de la voluntad, sino de un desequilibrio entre dos sistemas cerebrales:

1️⃣ Por un lado, las áreas relacionadas con la recompensa y el placer, hiperactivadas ante estímulos asociados al cigarrillo.

2️⃣ Por otro, las regiones encargadas del autocontrol y la toma racional de decisiones, que funcionan con menos intensidad en las personas dependientes de la nicotina.

🗣️ «En la adicción, los sistemas cerebrales pueden desequilibrarse. Un sistema, relacionado con la recompensa y el deseo compulsivo, se vuelve hiperactivo. Otro, responsable del control y la toma de decisiones, se debilita», recalca Xingbao Li, profesor asociado del Departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento de la MUSC y principal autor de la investigación.

«La adicción al tabaco es, en buena medida, una guerra entre el impulso y el control», resume el estudio.

El psiquiatra Xingbao Li muestra cómo funciona la estimulación magnética transcraneal repetitiva (rTMS), una técnica experimental que utiliza impulsos magnéticos dirigidos a regiones concretas del cerebro para reducir el deseo de fumar y ayudar a dejar el tabaco. Cortesía: Clif Rhodes

Qué es la estimulación magnética transcraneal

La técnica utilizada no requiere cirugía ni anestesia. La citada estimulación magnética transcraneal repetitiva o rTMS funciona mediante una bobina magnética colocada sobre el cuero cabelludo que genera pulsos eléctricos capaces de modular la actividad cerebral. Dependiendo de la frecuencia utilizada, la estimulación puede aumentar o disminuir la excitabilidad de determinadas áreas neuronales.

Desde hace años, esta técnica medica se emplea ya en algunos países para tratar depresiones resistentes, pero su aplicación contra las adicciones sigue siendo experimental.

En este ensayo clínico participaron 46 fumadores adultos que querían dejar el tabaco y consumían al menos diez cigarrillos diarios desde hacía más de un año. Los científicos dividieron a los participantes en tres grupos:

✅ El primero recibió una estimulación simulada, consistente en un placebo magnético.

✅ El segundo recibió estimulación excitatoria sobre la corteza prefrontal dorsolateral izquierda, una región implicada en la capacidad de inhibir impulsos.

✅ El tercero recibió una estimulación inhibitoria sobre otra región cerebral vinculada al circuito de recompensa: la corteza orbitofrontal medial.

Cómo se realizó el estudio sobre estimulación cerebral y tabaquismo

Los tratamientos se administraron durante tres semanas consecutivas, con cinco sesiones semanales. Antes de cada sesión, además, los participantes eran expuestos deliberadamente a estímulos relacionados con el tabaco —cigarrillos, mecheros, ceniceros y vídeos de personas fumando— para activar el deseo de consumir nicotina y comprobar cómo reaccionaba el cerebro tras la estimulación.

Los investigadores utilizaron además resonancias magnéticas funcionales para personalizar el tratamiento y localizar con precisión las regiones cerebrales que debían estimular en cada paciente.

«Es una especie de medicina de precisión. Estamos adaptando el tratamiento al cerebro de cada persona», señala Li.

Qué parte del cerebro ayuda más a dejar los cigarrillos

Los resultados fueron claros. El grupo que recibió estimulación sobre la corteza prefrontal redujo el consumo diario en unos once cigarrillos de media, una caída mucho mayor que la observada tanto en el grupo placebo como en quienes recibieron estimulación sobre el circuito de recompensa.

Más importante aún: el efecto persistió durante al menos un mes después del tratamiento. Los investigadores observaron además una disminución objetiva del monóxido de carbono en el aliento —una medida biológica relacionada con el consumo de tabaco— y una reducción significativa del deseo de fumar.

El hallazgo más interesante quizá no sea clínico, sino neurológico. Las resonancias magnéticas funcionales realizadas antes y después del tratamiento mostraron que la estimulación sobre la corteza prefrontal aumentaba efectivamente la actividad en esa región del cerebro, mientras disminuía la activación de las áreas relacionadas con la recompensa asociada al tabaco.

Es decir: reforzar los circuitos cerebrales del autocontrol parecía silenciar indirectamente los mecanismos neuronales del deseo. «Es un efecto de arriba abajo. Refuerzas el sistema de control y este regula de manera natural el sistema de recompensa», afirma Li.

«Fortalecer el control ejecutivo puede regular los procesos de recompensa que mantienen la adicción a la nicotina», concluyen los autores en el artículo científico.

La investigadora Rebecca Keneally y el psiquiatra Xingbao Li observan las imágenes cerebrales durante una demostración de estimulación magnética transcraneal repetitiva (rTMS.

La investigadora Rebecca Keneally y el psiquiatra Xingbao Li observan las imágenes cerebrales durante una demostración de estimulación magnética transcraneal repetitiva (rTMS), una técnica que permite personalizar el tratamiento según la actividad cerebral de cada paciente para reducir la adicción al tabaco. Cortesía: Clif Rhodes

El tabaquismo, una enfermedad cerebral crónica

El estudio aporta así una pieza importante a un debate científico abierto desde hace años. Hasta ahora, muchos investigadores habían supuesto que la mejor estrategia sería actuar de forma directa sobre las regiones cerebrales hiperactivadas por el placer asociado al tabaco. Sin embargo, los resultados sugieren que quizá sea más eficaz hacer justo lo contrario: potenciar las áreas que permiten resistirse a ese impulso.

La idea encaja con una visión moderna de las adicciones. Durante mucho tiempo se interpretó el tabaquismo como un problema de hábitos o falta de disciplina. Hoy se entiende cada vez más como una enfermedad cerebral crónica, en la que la nicotina altera profundamente los circuitos relacionados con la motivación, la recompensa y la toma de decisiones.

Cuando una persona fumadora ve un cigarrillo o huele el humo, determinadas regiones del cerebro se activan anticipando placer y alivio. Esa respuesta automática puede imponerse incluso cuando el individuo sabe perfectamente que fumar le perjudica. El conflicto no es racional, sino neurobiológico.

Ahí es donde la estimulación magnética podría abrir una nueva vía terapéutica.

Por qué este estudio con rTMS es importante

Los tratamientos actuales para dejar de fumar —parches de nicotina, vareniclina, bupropión o apoyo psicológico— tienen una eficacia limitada. El propio estudio recuerda que menos del 10 % de los fumadores logran mantenerse abstinentes a largo plazo pese a múltiples intentos.

La rTMS podría convertirse en una herramienta complementaria para personas con dependencia severa o con múltiples recaídas. No obstante, los propios autores piden cautela. El ensayo fue pequeño —solo 35 participantes completaron todas las fases del estudio— y todavía no permite saber cuánto duran realmente los efectos ni cuál sería el protocolo óptimo de tratamiento.

Además, aunque la reducción del consumo fue notable, las diferencias en abstinencia completa no alcanzaron significación estadística. Es decir, la técnica ayudó claramente a fumar menos, pero aún no puede afirmarse con rotundidad que consiga que más personas abandonen definitivamente el tabaco.

También queda por resolver una cuestión práctica: el coste. Este tipo de terapias requieren equipos sofisticados, resonancias magnéticas previas y personal especializado. Los investigadores utilizaron, además, una versión especialmente personalizada de la técnica, guiada mediante neuroimagen para localizar con precisión las regiones cerebrales de cada participante.

Interrogantes en el uso de la estimulación cerebral

Pese a ello, el interés por la estimulación cerebral en el campo de las adicciones no deja de crecer. En los últimos años han aparecido estudios preliminares sobre alcoholismo, cocaína, opioides e incluso ludopatía. La hipótesis común es que muchas adicciones comparten alteraciones similares en los circuitos de recompensa y control ejecutivo.

La posibilidad de intervenir directamente sobre esos circuitos representa un cambio de paradigma. Ya no se trataría únicamente de combatir el síndrome de abstinencia o sustituir la nicotina por otros compuestos, sino de modificar de manera temporal el funcionamiento cerebral para facilitar que el propio paciente recupere capacidad de decisión.

Aun así, los expertos advierten contra lecturas simplistas. El cerebro no funciona como un interruptor que pueda apagarse o encenderse sin consecuencias. Las regiones implicadas en la recompensa también participan en procesos emocionales y motivacionales esenciales. Por eso los resultados negativos obtenidos al intentar inhibir directamente la corteza orbitofrontal resultan tan relevantes.

➡️ «El cerebro de la adicción es mucho más complejo de lo que imaginábamos», sugieren indirectamente los datos.

Una nueva vía para tratar la adicción al tabaco

El tabaquismo sigue causando más de ocho millones de muertes anuales en el mundo, según la OMS. Y aunque el número de fumadores ha disminuido en muchos países, abandonar el cigarrillo continúa siendo extraordinariamente difícil. La nicotina sigue siendo una de las sustancias adictivas más poderosas conocidas.

Por eso cualquier herramienta nueva despierta expectación.

Quizá dentro de unos años dejar de fumar implique, además de parches o terapias, sentarse frente a una máquina capaz de modular con precisión los circuitos cerebrales del deseo. De momento, la ciencia apenas empieza a entender hasta qué punto un impulso magnético puede ayudar a vencer una de las adicciones más letales de nuestra época.

«Queríamos comparar los distintos enfoques y elegir un ganador. Ahora sabemos qué dirección debemos seguir en los próximos estudios», concluye Li.▪️(10-mayo-2026)

PREGUNTAS&RESPUESTAS: Estimulación Cerebral y Tabaquismo

🚬 ¿La estimulación magnética transcraneal sirve para dejar de fumar?

Los resultados preliminares sugieren que puede ayudar a reducir el consumo de cigarrillos y disminuir el deseo de fumar, especialmente cuando se estimulan regiones cerebrales vinculadas al autocontrol.

🚬 ¿La rTMS es dolorosa?

Generalmente no. Puede producir molestias leves o sensación de golpeteo sobre el cuero cabelludo, pero no requiere cirugía ni anestesia.

🚬 ¿Está aprobada para tratar la adicción al tabaco?

Todavía no de forma generalizada. Actualmente se considera un tratamiento experimental para tabaquismo, aunque sí se utiliza en otras patologías como la depresión resistente.

🚬 ¿Qué parte del cerebro se estimula para dejar de fumar?

El estudio encontró mejores resultados estimulando la corteza prefrontal dorsolateral izquierda, una región relacionada con el control de impulsos y la toma de decisiones.

🚬 ¿La estimulación cerebral elimina completamente la adicción?

No. El estudio mostró una reducción significativa del consumo, pero no demostró todavía tasas definitivas de abandono total del tabaco.

  • Información facilitada por la Medical University of South Carolina

  • Fuente: Xingbao Li, Kevin A. Caulfield, Matthew J. Carpenter, Viswanathan Ramakrishnan, Evan S. Herrmann, Morgan Dancy, Mark S. George. DLPFC rTMS is more effective than sham or orbitofrontal stimulation for smoking cessation and alters frontal brain activity: A double-blind, sham-controlled randomized clinical trial. Journal of Psychiatric Research (2026). DOI: https://doi.org/10.1016/j.jpsychires.2026.02.053.

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