Cómo preparar al sistema inmunitario para aceptar un hígado trasplantado: el ensayo pionero que puede cambiar los trasplantes

Un ensayo clínico en humanos demuestra que es posible educar al sistema inmunitario antes de un trasplante para reducir el rechazo. La técnica, aún en fase experimental, podría permitir a algunos pacientes prescindir de los inmunosupresores durante años.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Un especialista supervisa un hígado conectado a un sistema de perfusión en el Massachusetts General Hospital, una tecnología que permite conservar el órgano en condiciones óptimas y mejorar su aceptación tras el trasplante.

Un especialista supervisa un hígado conectado a un sistema de perfusión en el Massachusetts General Hospital, una tecnología que permite conservar el órgano en condiciones óptimas y mejorar su aceptación tras el trasplante. Cortesía: Massachusetts General Hospita

El primer trasplante de órgano exitoso de la historia fue un implante de riñón realizado el 23 de diciembre de 1954 en Boston por el doctor Joseph Murray entre los gemelos Ronald y Richard Herrick. Desde entonces, el recambio de una víscera dañada por una nueva ha sido una de las grandes conquistas de la medicina moderna.

Pero esa victoria siempre ha venido acompañada de una renuncia: los pacientes deben tomar de por vida fármacos inmunosupresores para evitar el rechazo. Ahora, un ensayo clínico pionero en seres humanos apunta a una posibilidad largamente soñada: educar al sistema inmunitario para que acepte el órgano trasplantado como propio.

Un equipo internacional de investigadores clínicos del University of Pittsburgh Medical Center y la University of Pittsburgh ha dado un primer paso en esa dirección con una estrategia innovadora: administrar antes del trasplante unas células inmunitarias modificadas procedentes del propio donante. El objetivo es reprogramar la respuesta inmunológica del receptor y facilitar que el nuevo hígado sea tolerado sin necesidad de medicación crónica.

Los resultados, publicados en la revista Nature Communications, muestran que el procedimiento es seguro y que algunos pacientes logran prescindir completamente de los inmunosupresores durante años.

El problema de fondo: vivir con el sistema inmunitario en guardia

El sistema inmunitario está diseñado para reconocer y destruir cualquier elemento extraño que entre en el organismo. Esto sistema de vigilancia afecta inevitablemente a los órganos trasplantados. Para evitarlo, los pacientes reciben un tratamiento inmunosupresor que reduce esa respuesta defensiva.

El precio es alto: mayor riesgo de infecciones, de cáncer, de problemas cardiovasculares o de daño renal. Por eso, desde hace años, la investigación busca una alternativa: lograr lo que se denomina tolerancia operativa, es decir, que el organismo acepte el órgano sin necesidad de medicación.

«El uso prolongado de fármacos inmunosupresores puede dañar los riñones, provocar complicaciones metabólicas y hacer que los pacientes sean más propensos a sufrir infecciones y ciertos tipos de cáncer, así como diabetes», afirma el autor principal del ensayo, Angus Thomson, profesor de Cirugía e Inmunología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh.

Sin embargo, esa tolerancia es extremadamente rara. Solo entre un 13 % y un 16 % de los pacientes con trasplante hepático consiguen dejar los fármacos sin rechazar la glándula vital, y normalmente tras varios años de evolución.

La idea: educar al sistema inmunitario antes del trasplante

El nuevo ensayo se basa en un tipo especial de células del sistema inmunitario: las células dendríticas reguladoras. Estos entes celulares actúan como maestros del sistema inmune, ya que son capaces de indicar a otras células cuándo deben activarse… y cuándo deben tolerar.

La estrategia consiste en obtener células del donante, transformarlas en el laboratorio en una versión reguladora, capaz de inducir tolerancia inmunológica,e infundirlas en el receptor una semana antes del trasplante.

La hipótesis es sencilla y audaz: si el sistema inmunitario del receptor aprende a reconocer los antígenos del donante en un contexto tolerante, es más probable que acepte el órgano después.

Un ensayo pequeño, pero histórico

El estudio incluyó inicialmente a dieciséis parejas de donantes y receptores en trasplante hepático de donante vivo. Finalmente, trece pacientes completaron el seguimiento y fueron analizados.

Todos ellos recibieron una infusión de estas células reguladoras una semana antes de la cirugía. Después del trasplante, siguieron el tratamiento inmunosupresor estándar durante un año. A partir de ese momento, si las biopsias del hígado indicaban estabilidad, se iniciaba la retirada progresiva de los fármacos.

El seguimiento se prolongó durante una media de cinco años, lo que permite observar no solo efectos inmediatos, sino también la evolución a medio plazo.

Seguridad: el primer requisito

El principal objetivo del ensayo era comprobar si esta estrategia era segura. Y en ese aspecto, los resultados son muy interesantes. Las infusiones celulares fueron bien toleradas por los voluntarios, sin reacciones adversas relevantes ni complicaciones graves atribuibles al tratamiento.

Tampoco se observaron aumentos significativos en infecciones, complicaciones quirúrgicas o rechazo agudo en comparación con pacientes tratados con el protocolo estándar.

Este punto resulta clave: en terapias celulares, la seguridad es el primer filtro antes de evaluar cualquier posible beneficio.

Un equipo médico realiza un trasplante de hígado, un procedimiento en el que los avances en inmunoterapia buscan reducir el rechazo y permitir, en el futuro, prescindir de los fármacos inmunosupresores.

Un equipo médico realiza un trasplante de hígado, un procedimiento en el que los avances en inmunoterapia buscan reducir el rechazo y permitir, en el futuro, prescindir de los fármacos inmunosupresores. Cortesía: Northwestern Memorial Hospital

¿Funciona? Primeras señales prometedoras

Más allá de la seguridad, la nueva invstigación ofrece indicios de eficacia, aunque todavía preliminares. De los trece pacientes analizados, ocho reunían las condiciones para intentar retirar la medicación inmunosupresora un año después del trasplante.

De esos ocho:

✅ Cuatro lograron suspender completamente los fármacos.

✅ Tres permanecieron sin medicación durante más de un año sin signos de rechazo.

Esto equivale a una tasa de tolerancia operativa del 37,5 % entre los pacientes que pudieron intentar la retirada de los inmunodepresores, una cifra notablemente superior a la observada en estudios previos sin intervención adicional.

Además, estos pacientes se mantuvieron estables durante unos tres años sin necesidad de inmunosupresión, un resultado especialmente relevante.

Qué ocurre dentro del sistema inmunitario

El estudio no solo analiza resultados clínicos, sino también los mecanismos inmunológicos implicados. Los investigadores observaron que, tras la infusión de las células dendríticas reguladoras:

1️⃣ Disminuía la actividad de las células T responsables del rechazo.

2️⃣ Se reducían marcadores inflamatorios en sangre.

3️⃣ El sistema inmunitario respondía menos intensamente a células del donante que a células de terceros.

En otras palabras, el organismo parecía desarrollar una tolerancia específica hacia el órgano trasplantado, sin quedar globalmente inmunodeprimido. Este matiz es fundamental, ya que no se trata de apagar el sistema inmunitario, sino de hacerlo más selectivo.

Un equilibrio delicado

No todos los pacientes respondieron igual. A algunos no se les pudo retirar la medicación, y a otros hubo que reintroducirla tras signos de activación inmunitaria.

En un caso, la reactivación coincidió con una vacunación frente al covid-19, lo que sugiere que factores externos pueden influir en ese delicado equilibrio inmunológico.

También se detectaron anticuerpos frente al donante en algunos pacientes, aunque sin una correlación clara con el rechazo o el daño del órgano.

Estos resultados reflejan la complejidad del sistema inmunitario y la dificultad de inducir una tolerancia estable en la persona que recibe el implante. Recodermos que el trasplante hepático consiste en la extirpación del hígado enfermo del paciente y su sustitución por otro sano de un donante fallecido o vivo, ya sea la glándula completo o una parte de ella (el hígado sano puede regenerarse por sí solo).

«Desde que el trasplante de órganos es una especialidad médica, la tolerancia ha sido su santo grial —afirma Abhinav Humar, director clínico del Instituto de Trasplantes Starzl— Y, aunque todavía no hemos marcado un jonrón, sin duda hemos llegado a la base al eliminar de forma fiable y segura la inmunosupresión poco después del trasplante en un porcentaje significativo de pacientes, lo cual supone un gran avance».

Limitaciones: un primer paso, no una solución definitiva

Los propios autores subrayan que el estudio tiene importantes limitaciones, y destacan estas tres:

✅ El número de pacientes es reducido.

✅ No hay un grupo control paralelo.

✅ Se trata de un ensayo en una población seleccionada de bajo riesgo.

Por tanto, los resultados deben interpretarse con cautela. No demuestran aún que la estrategia sea eficaz de forma generalizada, pero sí que es viable y prometedora.

Imagen de una célula dendrítica humana, clave en la regulación del sistema inmunitario y protagonista de las nuevas terapias que buscan inducir tolerancia en el trasplante de hígado.

Imagen de una célula dendrítica humana, clave en la regulación del sistema inmunitario y protagonista de las nuevas terapias que buscan inducir tolerancia en el trasplante de hígado. Cortesía: Dr. Karla Daniels / University of Iowa / https://www.nikonsmallworld.com/

Hacia una nueva era en los trasplantes

A pesar de estas limitaciones, el ensayo abre una vía de investigación con enorme potencial. Si futuras investigaciones confirman estos resultados en ensayos clínicos más amplios y controlados, podría cambiar radicalmente el paradigma del trasplante de órganos:

❌ Menos dependencia de fármacos inmunosupresores.

❌ Menor riesgo de efectos secundarios a largo plazo.

❌ Mejor calidad de vida para los pacientes.

Además, la estrategia podría adaptarse a otros órganos, como el riñón, donde el rechazo es aún más problemático.

El futuro: personalizar la tolerancia

Los investigadores de Pittsburgh ya trabajan en nuevos ensayos para optimizar el tratamiento: ajustar el momento de la infusión, la dosis celular o la combinación con fármacos.

El objetivo final es ambicioso, y no es otro que lograr una medicina personalizada en trasplantes, en la que cada paciente reciba una terapia diseñada para inducir tolerancia inmunológica específica.

En ese horizonte, el trasplante dejaría de ser una lucha constante contra el sistema inmunitario y pasaría a ser una negociación exitosa con él.

Por ahora, este ensayo no cambia la práctica clínica, pero sí marca un hito: por primera vez, se demuestra en humanos que es posible preparar al sistema inmunitario para aceptar un órgano antes incluso de que sea trasplantado.

Un pequeño paso en número de pacientes, pero un salto conceptual en la forma de entender el trasplante de hígado; solo en España se realizan entre 1.250 y 1.350 interveneciones de este tipo, gracias a la labor de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT).▪️(17-abril-2026)

  • Fuente: Humar, A., Hadjiyannis, Y., Macedo, C. et al. Donor-derived regulatory dendritic cell infusion and early immunosuppressive drug withdrawal in living-donor liver transplantation: a phase I/IIa trial. Nature Communications (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s41467-026-71280-8

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