Metano en el cometa interestelar 3I/ATLAS: qué dice sobre su origen y los sistemas planetarios
El famoso cometa interestelar 3I/ATLAS libera metano a medida que abandona el Sistema Solar, y deja a la vista de los astrónomos capas profundas nunca antes observadas. Este hallazgo ofrece una ventana única al origen de otros sistemas planetarios y a la química que los hace distintos del nuestro.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Imagen del cometa interestelar 3I/ATLAS captada el 6 de noviembre de 2025 por la cámara científica JANUS de la misión Juice de la ESA, procesada para resaltar la estructura de su coma. Crédito: ESA/Juice/JANUS.
El metano que brota de las entrañas de un cometa interestelar a medida que se aleja del Sol no es solo una curiosidad química. En efecto, se trata de una pista directa sobre su historia térmica, su origen y, en última instancia, sobre los procesos que moldean los sistemas planetarios más allá del nuestro.
Esa es una de las conclusiones más sugerentes de un nuevo estudio basado en observaciones del telescopio espacial James Webb sobre el objeto 3I/ATLAS, el tercer visitante confirmado procedente de otra estrella que atraviesa fugazmente el Sistema Solar.
El trabajo, publicado en The Astrophysical Journal Letters, ofrece la primera caracterización espectroscópica en el infrarrojo medio de un objeto interestelar. Y lo hace en un momento particularmente revelador: cuando el cometa ya ha pasado su punto más cercano al Sol (perihelio) y se dirige de nuevo hacia el espacio interestelar. En ese trayecto de salida, su actividad cambia de forma drástica, como si el calor recibido hubiera reconfigurado su interior.
Qué es 3I/ATLAS y por qué es importante
3I/ATLAS no es un cuerpo cualquiera. A diferencia de ‘Oumuamua —el primer objeto interestelar detectado, que apenas mostró actividad—, este cometa presenta una coma extensa, una nube de gas y polvo que envuelve su núcleo.
Se estima que su tamaño ronda los 2,6 kilómetros y que podría tener una edad dinámica de entre 3.000 y 11.000 millones de años, lo que lo convierte en un fósil de los primeros tiempos de su sistema de origen.
Su paso por el Sistema Solar ha permitido a los astrónomos analizar, con un nivel de detalle sin precedentes, la composición de materiales formados alrededor de otra estrella. Y ahí es donde entra en juego el telescopio espacial James Webb, que está equipado con el instrumento MIRI. Este es capaz de descomponer la luz en longitudes de onda infrarrojas y revelar las huellas de distintas moléculas.
🗣️ «Es un objeto muy interesante», afirma Matthew Belyakov, estudiante de posgrado del Caltech y autor principal del nuevo artículo. Y añade—: Lleva al menos mil millones de años viajando por la galaxia. La gran velocidad a la que pasó junto a nosotros nos dejó solo un breve margen de tiempo para estudiarlo».
Qué ha descubierto el James Webb: metano, agua y CO₂
Las observaciones realizadas en diciembre de 2025 detectaron varias especies volátiles en la coma del cometa: vapor de agua (H₂O), dióxido de carbono (CO₂), monóxido de carbono (CO), metanol y, de forma especialmente significativa, metano (CH₄). Esta última detección es histórica, pues es la primera vez que se observa directamente metano en un objeto interestelar.
Pero más importante que la mera detección es cómo cambia su abundancia con el tiempo. En apenas doce días, mientras el cometa se alejaba del Sol —de 2,20 a 2,54 unidades astronómicas—, la actividad del cometa disminuyó de forma notable. Sin embargo, no todas las moléculas se comportaron por igual.
En cocreto, el vapor de agua cayó de forma brusca, mucho más rápido que el dióxido de carbono o el metano. Este patrón encaja con lo que se conoce sobre la volatilidad de estas sustancias: el agua necesita temperaturas más altas para sublimarse, mientras que el CO₂ y, sobre todo, el metano pueden seguir evaporándose en condiciones más frías .
Observaciones del cometa interestelar 3I/ATLAS realizadas en diciembre de 2025 por la misión SPHEREx de la NASA, que muestran en infrarrojo la emisión de polvo, agua, moléculas orgánicas y dióxido de carbono en su coma. Cortesía: NASA/JPL-Caltech
Por qué el metano aumenta: una pista sobre su interior
El dato más intrigante no es tanto la caída de la actividad como el comportamiento relativo del metano. A medida que el cometa se aleja, la proporción de metano respecto al agua aumenta de forma notable. En términos simples: hay cada vez más metano en comparación con el vapor de agua.
Michael Brown, astrofísico de la División de Ciencias Geológicas y Planetarias, en el Caltech, y coautor del estudio, interpreta este fenómeno como «la señal de un pasado complejo». El metano es una molécula extremadamente volátil: si estuviera en la superficie del cometa, habría comenzado a evaporarse mucho antes, cuando el objeto aún estaba lejos del Sol. Sin embargo, las observaciones indican que no estaba disponible en grandes cantidades en las capas externas.
La explicación más plausible es que el metano superficial ya se había perdido en algún momento anterior, quizá durante una fase de calentamiento en su sistema natal. El metano que ahora se detecta provendría de capas más profundas, que permanecieron intactas hasta que el calor del paso por el perihelio penetró en el interior del cometa.
Es, en cierto modo, como si el cometa hubiera sido pelado como una cebolla por el Sol, dejando al descubierto material más primitivo.
Un cometa químicamente distinto a los del Sistema Solar
El estudio indica además que 3I/ATLAS tiene una composición poco común en comparación con los cometas del Sistema Solar. En particular, presenta una proporción de dióxido de carbono respecto al agua significativamente más alta de lo habitual, hasta un orden de magnitud superior en algunos caso .
También el metano parece estar enriquecido en relación con el agua. Mientras que en los cometas conocidos las proporciones típicas de metano oscilan entre el 0,1 % y el 10 %, en 3I/ATLAS se sitúan entre el 11 % y el 22 % en las observaciones realizadas .
Estos datos sugieren que el entorno en el que se formó este cometa interestelar —en torno a otra estrella— podría haber tenido condiciones distintas a las del disco protoplanetario que dio origen al Sistema Solar. En otras palabras, no todos los sistemas planetarios producen los mismos tipos de cuerpos helados.
La influencia del calor solar
Uno de los aspectos más reveladores del estudio es la comparación entre distintas fases de la trayectoria del cometa. Antes del perihelio, las observaciones mostraban una actividad cometaria diferente, con menos metano del que cabría esperar según las tendencias posteriores.
Esto indica que el paso cerca del Sol no solo activa el cometa, sino que transforma su comportamiento. El calor penetra en el interior, libera gases atrapados y modifica la estructura superficial mediante la sublimación de las capas externas.
El resultado es un objeto en evolución, cuya composición química observable cambia en cuestión de semanas. Esta variabilidad convierte a los cometas interestelares en laboratorios naturales para estudiar cómo responden los materiales primitivos a diferentes condiciones térmicas.
Más allá del agua: fuentes extendidas
El estudio también aporta detalles sobre cómo se liberan estos gases. En el caso del agua, una parte significativa no procede directamente del núcleo, sino de granos de hielo expulsados a la coma que continúan sublimándose allí. Esto crea una fuente extendida de vapor de agua alrededor del cometa .
El dióxido de carbono, en cambio, parece originarse más cerca del núcleo y presenta una distribución más compacta.
El metano, por su parte, es más difícil de mapear con precisión, pero su presencia confirma que los hidrocarburos simples forman parte del inventario de estos objetos interestelares.
Un vistazo a otros sistemas planetarios
La importancia de estos resultados va más allá del caso concreto de 3I/ATLAS. Los objetos interestelares son fragmentos expulsados de otros sistemas planetarios, probablemente durante las fases caóticas de formación de planetas. Cada uno de ellos es una muestra directa de materiales que no se formaron alrededor del Sol.
Estudiarlos permite comparar la química de sistemas planetarios y poner a prueba las teorías sobre cómo se forman los planetesimales —los bloques de construcción de los planetas— en la galaxia.
El hecho de que 3I/ATLAS muestre una composición rica en CO₂ y metano sugiere que los discos protoplanetarios pueden producir cuerpos con características muy distintas dependiendo de su historia y de las condiciones locales.
El telescopio espacial Hubble de la NASA/ESA reobservó el cometa interestelar 3I/ATLAS el 30 de noviembre de 2025 con su cámara Wide Field Camera 3, cuando se encontraba a unos 286 millones de kilómetros de la Tierra. El seguimiento del movimiento del cometa hace que las estrellas de fondo aparezcan como trazos luminosos. Cortesía: NASA, ESA, STScI, D. Jewitt (UCLA); procesado de imagen: J. DePasquale (STScI).
Qué significa este descubrimiento para la astronomía
Como todos los objetos interestelares, 3I/ATLAS es un visitante efímero. Su paso por el Sistema Solar es breve y no volverá. Por eso, cada observación cuenta.
El uso del telescopio espacial James Webb ha permitido aprovechar al máximo esta oportunidad, obteniendo datos de una calidad sin precedentes. Sin embargo, los propios autores subrayan que aún quedan incógnitas. Por ejemplo, la distribución exacta del metano en la coma o la naturaleza de los compuestos que liberan níquel —otro elemento detectado en el cometa— requieren estudios adicionales.
«El James Webb volverá a observar al 3I/ATLAS esta primavera —afirma Belyakov—. Ya está resultando difícil observarlo; ahora se encuentra más allá de Júpiter».
Un mensajero de otro sistema estelar
La detección de metano en 3I/ATLAS marca un hito en la exploración de objetos interestelares. A medida que los telescopios mejoren y los sistemas de detección sean más sensibles, es probable que se descubran muchos más visitantes de este tipo.
Cada uno aportará una pieza al puzle de cómo se forman y evolucionan los sistemas planetarios en la galaxia. Y, como muestra este estudio, incluso un detalle aparentemente menor —como el aumento del metano al alejarse del Sol— puede contener información crucial sobre la historia de un objeto que ha viajado durante miles de millones de años entre las estrellas.
En ese sentido, 3I/ATLAS no es solo un cometa: es un mensajero. Uno que, al descomponerse lentamente bajo la luz del Sol, revela secretos guardados desde el origen de otro mundo.▪️(17-abril-2026)
PREGUNTAS&RESPUESTAS: El Cometa 3I/ATLAS y el Metano
☄️ ¿Qué es un objeto interestelar?
Un objeto interestelar es un cuerpo —como un cometa o asteroide— que se ha formado en otro sistema estelar y viaja por el espacio interestelar hasta entrar en el Sistema Solar.
☄️ ¿Por qué es importante detectar metano?
El metano es un compuesto volátil que indica condiciones de formación y evolución térmica. Su presencia ayuda a reconstruir la historia interna del cometa.
☄️ ¿Qué hace especial a 3I/ATLAS?
Es uno de los pocos objetos interestelares observados y el primero en el que se detecta metano de forma directa, lo que proporciona información única sobre otros sistemas planetarios.
☄️ ¿Qué papel juega el telescopio James Webb?
El James Webb permite analizar la luz infrarroja y detectar moléculas específicas, algo esencial para estudiar la composición química de cometas distantes.
Información facilitada por el Caltech
Fuente: Matthew Belyakov et al. The Volatile Inventory of 3I/ATLAS as Seen with JWST/MIRI. The Astrophysical Journal Letters (2026). DOI: 10.3847/2041-8213/ae5700

