Cómo unos fósiles marinos revelan que los antepasados de los milpiés desarrollaron sus patas antes de salir del agua
Un fósil de hace 437 millones de años hallado en Wisconsin desmonta una de las grandes ideas sobre la conquista de la tierra firme. Los antepasados de milpiés y ciempiés ya habían desarrollado patas adaptadas para caminar cuando todavía vivían en el fondo del océano.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Reconstrucción artística de Waukartus muscularis, el antiguo artrópodo marino del Silúrico hallado en Wisconsin que podría representar una de las formas más primitivas del linaje evolutivo de los milpiés y ciempiés actuales. El animal, de cuerpo segmentado y patas simples adaptadas al desplazamiento sobre el fondo marino, vivió hace unos 437 millones de años, mucho antes de la colonización de la tierra firme. Ilustración: Leia Francis.
Hace unos 437 millones de años, mucho antes de que los bosques cubrieran la Tierra y de que los primeros vertebrados se aventuraran fuera del agua, una diminuta criatura recorría lentamente el fondo marino de lo que hoy es Wisconsin, en Estados Unidos.
Tenía un cuerpo alargado, segmentado, y numerosas patas cortas con las que caminaba sobre el sedimento. A simple vista, habría recordado a un milpiés moderno. Pero vivía bajo el agua. Y precisamente ahí reside el hallazgo que acaba de sacudir la historia evolutiva de los artrópodos terrestres.
Un equipo internacional de paleontólogos, dirigido por Derek E. G. Briggs, del Departamento de Ciencias de la Tierra y Planetarias de la Universidad de Yale, ha descrito en la revista Proceedings of the Royal Society B un nuevo fósil excepcionalmente conservado que apunta a que algunas de las características anatómicas consideradas esenciales para la vida terrestre aparecieron mucho antes de que los antepasados de los milpiés y ciempiés abandonaran el mar.
Qué es «Waukartus muscularis», el fósil que reescribe la evolución de los miriápodos
La criatura ha sido bautizada como Waukartus muscularis y pertenece al grupo evolutivo que dio origen a los miriápodos actuales, es decir, los milpiés y los ciempiés, además de los paurópodos y los sínfilos. Todos ellos, terrestres. El fósil en custión procede del yacimiento de Waukesha, un depósito marino del Silúrico famoso por preservar tejidos blandos con un detalle extraordinario. Allí han aparecido músculos fosilizados, estructuras internas y delicados apéndices que raramente sobreviven al paso de cientos de millones de años.
➡️ Para los autores, el descubrimiento permite asomarse a un momento decisivo de la evolución animal. «Waukartus proporciona evidencias de cómo pudo ser la morfología ancestral de los miriápodos», escriben los investigadores en las conclusiones del trabajo.
La importancia del hallazgo no reside solo en identificar una nueva especie, sino en demostrar que algunos rasgos considerados típicamente terrestres surgieron todavía en ambientes marinos.
El descubrimiento clave: las patas aparecieron antes de la vida terrestre
Durante décadas, muchos paleontólogos pensaron que las patas simples de los miriápodos —sin las ramas respiratorias que poseen muchos artrópodos marinos— habían evolucionado como una adaptación directa para caminar en tierra. Pero Waukartus demuestra lo contrario: esas patas ya existían en un animal marino.
«La pérdida de las ramas externas de las patas ocurrió antes de la transición terrestre y no fue una adaptación al desplazamiento fuera del agua», concluyen los autores del estudio.
La idea puede parecer técnica, pero tiene profundas implicaciones evolutivas. En biología, existe un concepto conocido como exaptación: rasgos que evolucionan originalmente para una función y que más tarde resultan útiles para otra completamente distinta. Las plumas, por ejemplo, aparecieron en algunos dinosaurios antes de servir para volar.
Según Briggs, algo parecido ocurrió aquí. Las patas no ramificadas de los antepasados de los miriápodos surgieron en el mar y solo mucho después facilitaron la vida terrestre.
Distintos ejemplares fósiles de Waukartus muscularis conservados en el yacimiento silúrico de Waukesha, en Wisconsin. Las imágenes muestran la estructura segmentada del cuerpo, las patas articuladas y restos del endoesqueleto interno preservados de forma excepcional en este antiguo artrópodo marino, considerado un antepasado primitivo de milpiés y ciempiés. Cortesía: Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences (2026)
Conserva músculos y tejidos blandos fosilizados
El fósil hallado mide entre uno y tres centímetros de longitud y presenta once segmentos corporales, cada uno con un par de patas. El animal tenía además cuatro apéndices cefálicos y una cola rematada por estructuras en forma de cuchilla. Sus patas eran cortas y articuladas, claramente adaptadas a caminar sobre el fondo marino.
Los científicos no han encontrado indicios de estructuras respiratorias acuáticas especializadas, lo que sugiere que quizá intercambiaba oxígeno de manera directa a través de una cutícula fina, como hacen algunos invertebrados actuales.
Uno de los aspectos más espectaculares del estudio es el grado de conservación de los tejidos blandos. En algunos ejemplares, Briggs y sus colegas identificaron fibras musculares mineralizadas e incluso detalles microscópicos comparables a miofibrillas celulares. La fosilización fue tan rápida que los músculos quedaron replicados por minerales fosfatados antes de descomponerse por completo.
Ese tipo de conservación es extraordinariamente raro y convierte al yacimiento de Waukesha en una ventana privilegiada a la anatomía de organismos del Paleozoico.
Cómo se movía «Waukartus»
Los propios autores subrayan el carácter excepcional del hallazgo. «La interpretación de fósiles paleozoicos como miembros del linaje ancestral de los miriápodos requiere una preservación verdaderamente extraordinaria», recuerdan en el artículo, y citan trabajos previos sobre el problema de reconstruir la evolución temprana de estos animales.
En este caso, la preservación fue tan buena que permitió esbozar incluso parte de la musculatura interna.
Gracias a esa conservación excepcional, este equipo de paleontólogos pudo reconstruir parcialmente cómo se movía el animal. Waukartus poseía una musculatura longitudinal a lo largo del cuerpo y músculos verticales asociados a las patas, una combinación considerada intermedia entre los gusanos aterciopelados actuales —parientes lejanos de los artrópodos— y los artrópodos modernos.
Un eslabón perdido entre artrópodos marinos y terrestres
La investigación también ayuda a rellenar un vacío temporal importante en la evolución de los miriápodos. Los fósiles inequívocos más antiguos de milpiés y ciempiés terrestres tienen unos 420 millones de años. Sin embargo, los análisis genéticos sugerían desde hace tiempo que su origen debía de remontarse mucho más atrás, quizá hasta el Cámbrico, hace más de 500 millones de años. Waukartus encaja precisamente en ese hueco evolutivo.
Los análisis filogenéticos realizados por el equipo sitúan al nuevo fósil justo en la base del linaje de los miriápodos, antes de la aparición de los grupos plenamente terrestres. En otras palabras, se trataría de una forma muy cercana al aspecto que pudo tener el ancestro común de los milpiés y ciempiés modernos.
➡️ Eso no significa que el paso del agua a la tierra fuera sencillo. Salir del océano implicó resolver problemas enormes: evitar la desecación, respirar aire, sostener el cuerpo sin flotabilidad y reproducirse fuera del agua. Pero el nuevo fósil indica que algunas de las herramientas anatómicas necesarias para esa transición ya estaban disponibles mucho antes.
Briggs y sus colegas comparan este proceso con lo ocurrido en otros grupos animales. En los primeros tetrápodos, por ejemplo, varias características asociadas tradicionalmente a la vida terrestre parecen haber evolucionado millones de años antes de que los vertebrados salieran realmente del agua. La evolución, sugieren los investigadores, no funciona como una respuesta inmediata y perfectamente adaptativa a cada nuevo ambiente. A menudo reutiliza estructuras antiguas para funciones nuevas.
Fósiles de Waukartus muscularis hallados en el yacimiento marino de Waukesha (Wisconsin, Estados Unidos). Las imágenes muestran distintos ejemplares y reconstrucciones anatómicas del artrópodo, incluyendo segmentos corporales, patas articuladas y restos de musculatura fosilizada excepcionalmente conservada. Los investigadores identificaron incluso fibras musculares mineralizadas, un nivel de preservación extremadamente raro en fósiles de hace 437 millones de años. Cortesía: Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences (2026)
Cómo era el ecosistema marino donde vivía «Waukartus»
El entorno en el que vivía Waukartus tampoco era precisamente paradisíaco. El yacimiento de Waukesha corresponde a una especie de trampa sedimentaria marina pobre en oxígeno, donde los organismos quedaban enterrados rápidamente en lodos finos. Esa falta de oxígeno impidió que los tejidos blandos fueran destruidos por carroñeros y bacterias, favoreciendo una conservación excepcional.
Curiosamente, el ecosistema de Waukesha parece mezclar criaturas propias de épocas muy antiguas con otras más modernas. Los autores destacan que el yacimiento es «inusual entre las localidades del Silúrico», porque conserva organismos típicos del Cámbrico junto a artrópodos más evolucionados. Es como si se hubiera preservado un instante de transición evolutiva, un ecosistema híbrido entre dos mundos biológicos.
El hallazgo también ilustra hasta qué punto el registro fósil sigue siendo incompleto. Los investigadores calculan que el linaje de Waukartus debió separarse del resto de los miriápodos decenas de millones de años antes de la edad del fósil hallado. Eso significa que existieron muchos otros animales similares de los que todavía no tenemos rastro.
Un pequeño animal marino que cambió la historia evolutiva
Durante mucho tiempo, la historia de la conquista de la tierra firme se narró como una sucesión de innovaciones bruscas: primero aparecieron las patas aptas para caminar, después los pulmones, luego las adaptaciones contra la desecación. Pero fósiles como Waukartus obligan a matizar esa visión lineal. La evolución parece más bien un proceso de bricolaje biológico, donde estructuras antiguas se reciclan una y otra vez para usos inesperados.
En este caso, las patas que un día ayudaron a un pequeño artrópodo marino a desplazarse por el fondo fangoso del Silúrico terminaron convirtiéndose, millones de años después, en la base anatómica que permitiría a sus descendientes colonizar continentes enteros.
Hoy, más de 13.000 especies de milpiés y ciempiés habitan la Tierra. Bajo piedras, entre hojas húmedas o excavando en el suelo, siguen utilizando un diseño corporal cuyos orígenes, según este estudio, no nacieron en tierra firme, sino en antiguos mares desaparecidos hace cientos de millones de años.▪️(8-mayo-2026)
EVOLUCIÓN Y VIDA
PREGUNTAS&RESPUESTAS: Waukartus muscularis y Evolución
🐛 ¿Qué es Waukartus muscularis?
Es un antiguo artrópodo marino del periodo Silúrico considerado cercano al ancestro de los milpiés y ciempiés modernos.
🐛 ¿Cuántos años tiene el fósil?
El fósil tiene aproximadamente 437 millones de años.
🐛 ¿Por qué es importante este descubrimiento?
Porque demuestra que algunas características asociadas a la vida terrestre evolucionaron primero en animales marinos.
🐛 ¿Dónde se encontró el fósil?
En el yacimiento paleontológico de Waukesha, en Wisconsin (Estados Unidos).
🐛 ¿Qué son los miriápodos?
Los miriápodos son artrópodos terrestres que incluyen milpiés y ciempiés.
🐛 ¿Qué significa exaptación?
Es un rasgo evolutivo que aparece originalmente para una función y después se reutiliza para otra diferente.
Fuente: Derek E. G. Briggs, James C. Lamsdell, Joanne Kluessendorf, Donald G. Mikulic. A marine stem-myriapod from the Silurian Waukesha Lagerstätte, Wisconsin, USA: terrestrial traits pre-date the transition to land. Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences (2026). DOI: https://doi.org/10.1098/rspb.2026.0131

