El arte rupestre más antiguo del mundo ofrece pistas sobre las primeras migraciones humanas a Australia

Una mano pintada hace casi 70.000 años en una cueva de Indonesia se ha convertido en la obra de arte más antigua conocida. El hallazgo no solo adelanta el origen del arte rupestre, sino que aporta nuevas claves sobre cómo los primeros seres humanos llegaron a Australia.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Fotografía en la que puede esbozarse la plantilla de mano de al menos 67.800 años de antigüedad hallada en una cueva de la isla de Muna, en Sulawesi (Indonesia), considerada el arte rupestre más antiguo conocido hasta ahora.

Fotografía en la que puede esbozarse la plantilla de mano de al menos 67.800 años de antigüedad hallada en una cueva de la isla de Muna, en Sulawesi (Indonesia), considerada el arte rupestre más antiguo conocido hasta ahora. Arriba, a la izquierda, la mano, perfilada en blanco por sus descubridores. El hallazgo aporta nuevas claves sobre las primeras migraciones humanas hacia Australia. Cortesía: Max Aubert

El origen del arte es con diferencia uno de los grandes enigmas de la prehistoria. ¿Cuándo empezó el ser humano a dejar huellas simbólicas de su paso por el mundo? ¿En qué momento la necesidad de sobrevivir dio paso también a la de expresarse? La mano dibujada en la pared de una cueva del sudeste asiático acaba de desplazar esas preguntas miles de años atrás en el tiempo. Y, de paso, ha obligado a reescribir una parte clave de la historia de la expansión humana.

En una remota cueva de la isla de Sulawesi, en Indonesia, un equipo internacional de arqueólogos ha datado una plantilla de mano con una antigüedad mínima de 67.800 años, lo que la convierte en el arte rupestre más antiguo conocido hasta ahora en el mundo.

El hallazgo, publicado en la revista Nature, no solo supera en más de 15.000 años las pruebas anteriores encontradas en la misma región, sino que también ofrece una pista inesperada sobre uno de los episodios más decisivos de la prehistoria: la llegada de los primeros seres humanos a Australia.

Datación por uranio y por qué es fiable

La imagen en sí es modesta. Apenas queda un fragmento difuso del contorno de una mano, de unos 14 por 10 centímetros, impreso mediante la técnica clásica del estarcido: apoyar la mano sobre la roca y soplar pigmento alrededor. No hay animales ni escenas de caza, solo dedos y palma. Pero ese gesto, repetido miles de veces a lo largo del planeta, encierra una carga simbólica profunda. Es, literalmente, una firma humana en la piedra.

Lo extraordinario no es solo la imagen, sino su edad. Para datarla, los investigadores no analizaron el pigmento —imposible de fechar directamente—, sino las finas capas de calcita que se formaron encima con el paso del tiempo, como una costra mineral producida por el goteo de agua en la cueva. Mediante una técnica avanzada de datación por series de uranio, lograron establecer una fecha mínima para la pintura: al menos 67.800 años. Es decir, la mano ya estaba allí cuando esa calcita comenzó a depositarse.

Hasta ahora, el récord del arte rupestre más antiguo se disputaba entre varias cuevas europeas, especialmente en España, donde algunas pinturas abstractas y plantillas de mano se habían fechado en torno a los 65.000 años. En esos casos, incluso se llegó a sugerir que los autores podrían haber sido neandertales. El nuevo hallazgo indonesio no solo es más antiguo, sino que se sitúa fuera de Europa, lo que refuerza una idea que gana peso desde hace años: el arte no nació en un único lugar ni fue una invención tardía, sino una capacidad profundamente arraigada en los primeros Homo sapiens.

Una mano con dedos estrechados en Sulawesi

La cueva donde apareció la mano se llama Liang Metanduno y se encuentra en la isla de Muna, frente a la costa sudeste de Sulawesi. No es un enclave aislado. Desde 2019, el mismo equipo ha documentado más de cuarenta yacimientos con arte rupestre en esta región poco explorada de Indonesia. En ocho de ellos han podido datar directamente las pinturas, lo que revela una sorprendente continuidad artística que se extiende desde el Pleistoceno hasta épocas mucho más recientes.

Entre las imágenes más antiguas predominan las plantillas de mano, algunas de ellas con un rasgo peculiar: dedos deliberadamente estrechados o modificados, un estilo que, hasta ahora, se creía relativamente reciente. La nueva datación demuestra que esta variante existía ya hace más de 60.000 años, lo que apunta a tradiciones simbólicas complejas y duraderas.

🗣️ «El significado simbólico de los dedos estrechados es, por ahora, objeto de especulación —señala Adam Brumm, investigador del Australian Research Centre for Human Evolution de la Universidad Griffith y codirector del estudio. Y añade—: Este arte podría simbolizar la idea de que los humanos y los animales estaban estrechamente conectados, algo que ya parece apreciarse en el arte pintado más antiguo de Sulawesi, con al menos un ejemplo de una escena que interpretamos como la representación de seres mitad humanos, mitad animales».

El arqueólogo Adhi Agus Oktaviana ilumina una plantilla de mano en una cueva de Sulawesi, Indonesia. Este tipo de arte rupestre figura entre las evidencias más antiguas de expresión simbólica humana.

El arqueólogo Adhi Agus Oktaviana ilumina una plantilla de mano en una cueva de Sulawesi, Indonesia. Este tipo de arte rupestre figura entre las evidencias más antiguas de expresión simbólica humana. Cortesía: Max Aubert

Wallacea y la migración humana hacia Australia

Pero el hallazgo va más allá del arte. Su ubicación es trascendental para comprender uno de los grandes movimientos migratorios de la humanidad. Sulawesi forma parte de Wallacea, un conjunto de islas situadas entre el sudeste asiático continental y Australia–Nueva Guinea. Durante las glaciaciones, cuando el nivel del mar era más bajo, muchas masas terrestres estaban conectadas, pero Wallacea siempre permaneció fragmentada por brazos de mar profundos. Cruzarla exigía navegación deliberada.

La llegada de los primeros humanos a Australia, conocida como Sahul en términos geográficos, es uno de los hitos más tempranos de la expansión humana fuera de África. Las evidencias arqueológicas más antiguas en el norte de Australia sitúan esa colonización humana en torno a los 65.000 años. Sin embargo, durante mucho tiempo ha existido un vacío de pruebas entre el sudeste asiático y Australia que impidiera reconstruir con certeza la ruta migratoria seguida.

La mano de Liang Metanduno ayuda a rellenar ese vacío. Su antigüedad coincide casi exactamente con las fechas más tempranas de ocupación humana en Australia. Y su localización encaja con una de las rutas migratorias propuestas por los modelos arqueológicos y paleogeográficos: la ruta norte, que partiría desde Borneo, atravesaría Sulawesi y continuaría hacia Papúa y Australia mediante sucesivos cruces marítimos.

🗣️ «Con la datación de este arte rupestre extremadamente antiguo en Sulawesi, contamos ahora con la evidencia directa más antigua de la presencia de humanos modernos a lo largo de este corredor de migración septentrional hacia Sahul», explica Renaud Joannes-Boyau, investigador del Geoarchaeology and Archaeometry Research Group de la Universidad Southern Cross y codirector del trabajo.

Panel de arte rupestre en la cueva de Liang Metanduno, en Sulawesi, con dos plantillas de mano superpuestas. La imagen muestra la fotografía original (a) y su calco digital (b), correspondientes a las muestras LMET1 y LMET2.

Panel de arte rupestre en la cueva de Liang Metanduno, en Sulawesi, con dos plantillas de mano superpuestas. La imagen muestra la fotografía original (a) y su calco digital (b), correspondientes a las muestras LMET1 y LMET2. Cortesía: Nature

Qué nos dice este arte sobre los primeros «Homo sapiens»

Según los autores del estudio, la presencia de arte rupestre tan antiguo en Sulawesi refuerza la idea de que esta isla no fue un simple lugar de paso, sino un territorio habitado durante generaciones por comunidades con una cultura simbólica desarrollada. No se trataba de grupos errantes improvisando travesías desesperadas, sino de poblaciones capaces de planificar viajes por mar, adaptarse a nuevos entornos insulares y mantener tradiciones artísticas complejas.

«Ahora es evidente, a partir de esta nueva fase de nuestra investigación, que Sulawesi fue el hogar de una de las culturas artísticas más ricas y duraderas del mundo, cuyos orígenes se remontan a los primeros momentos de la ocupación humana de la isla, hace al menos 67.800 años», afirma Maxime Aubert, arqueólogo y geoquímico de la Universidad Griffith y uno de los responsables del estudio.

El arte, en este contexto, se convierte en una prueba indirecta pero poderosa de comportamiento moderno. Pintar una mano en una pared no tiene una utilidad práctica inmediata. Implica tiempo, intención y significado compartido. Que ese gesto se repita miles de años antes de la llegada a Australia sugiere que los primeros colonizadores del continente ya poseían un bagaje cultural sofisticado.

🗣️«Es muy probable que las personas que realizaron estas pinturas en Sulawesi formaran parte de la población más amplia que posteriormente se expandió por la región y que, con el tiempo, llegó a Australia», subraya Adhi Agus Oktaviana, especialista en arte rupestre de la agencia indonesia BRIN y miembro del equipo.

Detalle resaltado de una plantilla de mano de al menos 67.800 años en una cueva de Sulawesi, Indonesia. La imagen corresponde al ejemplo más antiguo de arte rupestre conocido hasta la fecha.

Detalle resaltado de una plantilla de mano de al menos 67.800 años en una cueva de Sulawesi, Indonesia. La imagen corresponde al ejemplo más antiguo de arte rupestre conocido hasta la fecha. Cortesía: Max Aubert

Las cuevas, un lugar para el arte rupestre

El estudio también revela una larga historia de superposición de imágenes en las cuevas. En el mismo panel donde aparecen las manos más antiguas se han identificado pinturas mucho más recientes, algunas de apenas 4.000 años, que representan figuras humanas o animales domésticos como gallinas, introducidas por poblaciones austronesias. Las cuevas, así, funcionan como archivos visuales donde distintas culturas dejaron su rastro a lo largo de decenas de milenios.

A diferencia de Europa, donde el arte rupestre más antiguo suele asociarse a escenas figurativas de animales, en Sulawesi las manos parecen haber tenido un papel central desde el inicio. Para los investigadores, esto abre nuevas preguntas sobre el significado de estas imágenes. ¿Eran marcas de identidad? ¿Señales territoriales? ¿Rituales? No hay respuestas definitivas, pero su persistencia sugiere que cumplían una función social importante.

Por qué este hallazgo cambia la historia de la prehistoria

El hallazgo también tiene implicaciones para Australia. Si los humanos que llegaron allí hace unos 65.000 años ya producían arte rupestre, es razonable pensar que las pinturas más antiguas del continente australiano podrían ser mucho más viejas de lo que se creía hasta ahora. La dificultad, como siempre, está en encontrarlas y datarlas con precisión.

🗣️«Este descubrimiento respalda firmemente la idea de que los antepasados de los primeros australianos ya se encontraban en Sahul hace 65.000 años», concluye Oktaviana.

En definitiva, una mano casi borrada en una cueva tropical ha conseguido lo que pocos descubrimientos logran: cambiar el marco de referencia de toda una disciplina. No solo adelanta el origen del arte conocido, sino que refuerza la idea de que la creatividad y el simbolismo acompañaron al ser humano desde muy temprano, incluso en los momentos más arriesgados de su expansión por el planeta.

«Estos descubrimientos subrayan la enorme importancia arqueológica de las muchas otras islas indonesias situadas entre Sulawesi y el extremo occidental de Nueva Guinea», recuerda Aubert.

Hace casi 70.000 años, alguien apoyó su mano en la roca y sopló pigmento alrededor. No sabía que ese gesto sobreviviría al tiempo, al clima y al olvido. Hoy, esa mano nos devuelve la mirada desde el pasado y nos recuerda que la historia de la humanidad no se escribió solo con herramientas y huesos, sino también con imágenes, símbolos y la necesidad profundamente humana de dejar constancia de estar aquí. ▪️

Entrada de la cueva Liang Metanduno, en la isla de Muna, en Sulawesi (Indonesia), donde se ha hallado el dibujo de la mano. El enclave forma parte de una región clave para comprender las primeras migraciones humanas hacia Australia.

Entrada de la cueva Liang Metanduno, en la isla de Muna, en Sulawesi (Indonesia), donde se ha hallado el dibujo de la mano. El enclave forma parte de una región clave para comprender las primeras migraciones humanas hacia Australia. Cortesía: Ratno Sardi

  • Fuente: Oktaviana, A.A., Joannes-Boyau, R., Hakim, B. et al. Rock art from at least 67,800 years ago in Sulawesi. Nature (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s41586-025-09968-y

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