El pariente de los cocodrilos que vivió hace 215 millones de años y que pasaba de caminar a cuatro patas a dos en edad adulta

El Sonselasuchus cedrus, un antiguo pariente de los cocodrilos, comenzaba su vida como cuadrúpedo y se volvía bípedo al crecer, según un estudio publicado en el Journal of Vertebrate Paleontology. El hallazgo nos descubre cómo algunos reptiles del Triásico evolucionaron rasgos similares a los dinosaurios mediante evolución convergente.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Recreación artística del Sonselasuchus cedrus en un bosque del Triásico tardío.

Recreación artística del Sonselasuchus cedrus en un bosque del Triásico tardío. Este pequeño reptil, emparentado con los cocodrilos, habría comenzado su vida desplazándose sobre cuatro patas, pero al crecer desarrollaba patas traseras más largas y robustas que le permitían moverse sobre dos, en un entorno dominado por coníferas, helechos y otros reptiles prehistóricos. Crédito: IA-DALL-E-Rexmolón Producciones

Hace unos 215 millones de años, en un paisaje de bosques húmedos y coníferas que hoy forma parte del desierto de Arizona, un pequeño reptil recorría el suelo del Triásico tardío. No era un dinosaurio, aunque lo parecía. Tampoco era un cocodrilo, aunque pertenecía a su linaje evolutivo. Y, según revela ahora un estudio científico reciente, su forma de moverse cambiaba radicalmente a medida que crecía: empezaba su vida caminando a cuatro patas y terminaba desplazándose sobre dos patas.

La especie recién descrita se llama Sonselasuchus cedrus, un antepasado de los cocodrilos que formaba parte de los llamados shuvosáuridos, un grupo de reptiles prehistóricos del linaje crocodiliano que vivió durante el Triásico. Su hallazgo, publicado en la revista científica Journal of Vertebrate Paleontology, revela un patrón de crecimiento poco habitual: un animal que cambia su forma de locomoción durante la vida, pasando de cuadrúpedo a bípedo.

Para los paleontólogos, este hallazgo aporta una pieza inesperada al rompecabezas de la evolución de los reptiles que dominaron la Tierra antes de la extinción masiva del final del Triásico.

Un animal pequeño en un mundo dominado por gigantes

Los restos del Sonselasuchus cedrus proceden del Parque Nacional del Bosque Petrificado en Arizona (Estados Unidos), uno de los yacimientos fósiles más ricos del mundo para estudiar la vida del Triásico. Allí, en una campaña iniciada en 2014, un equipo del Museo Burke y de la Universidad de Washington recuperó cientos de fragmentos óseos pertenecientes a este animal. En total, más de 950 restos fósiles que han tardado más de una década en ser preparados y analizados.

El paleontólogo Christian Sidor, profesor en la Universidad de Washington y coautor del estudio, explica que el trabajo de campo en la zona ha sido especialmente fructífero:

🗣️ «Desde que comenzamos el trabajo de campo en el Bosque Petrificado en 2014, hemos recolectado más de 3.000 fósiles del yacimiento óseo de Sonselasuchus, y no parece mostrar señales de agotarse. Además del Sonselasuchus, el yacimiento ha proporcionado fósiles de peces, anfibios, dinosaurios y otros reptiles. Más de 30 estudiantes y voluntarios de la Universidad de Washington han participado a lo largo de los años. Es emocionante ver que el lugar sigue produciendo fósiles nuevos e interesantes».

Premaxilar izquierdo de Sonselasuchus cedrus (PEFO 47068/UWBM 119072) mostrado en vistas lateral, medial, dorsal y ventral. La línea discontinua indica el margen reconstruido a partir de otro espécimen del yacimiento.

Premaxilar izquierdo de Sonselasuchus cedrus (PEFO 47068/UWBM 119072) mostrado en vistas lateral, medial, dorsal y ventral. La línea discontinua indica el margen reconstruido a partir de otro espécimen del yacimiento. El hueso presenta estructuras como la superficie alveolar, el proceso maxilar y diversos forámenes neurovasculares asociados al pico sin dientes del reptil. Cortesía: Smith, E. A., & Sidor, C. A. (2026).

Un reptil del tamaño de un caniche

A partir de esos restos, los investigadores reconstruyeron un reptil prehistórico de apenas unos 60 centímetros de altura —aproximadamente del tamaño de un caniche—, con un cuerpo ligero, huesos huecos, una órbita ocular grande y un pico sin dientes.

Su aspecto habría resultado sorprendentemente familiar para cualquiera que conozca los dinosaurios: recordaba a los ornitomímidos (Ornithomimidae), un grupo de dinosaurios terópodos ágiles y veloces, de patas largas y cuerpo esbelto, popularmente conocidos como dinosaurios avestruz. Pero esa semejanza no significa que estuvieran estrechamente emparentados.

En realidad, se trata de un caso clásico de evolución convergente: organismos distintos que desarrollan formas similares porque ocupan nichos ecológicos parecidos. Mientras los dinosaurios evolucionaban en la rama de las aves de los arcosaurios, los shuvosáuridos lo hacían en la rama de los cocodrilos. Aun así, ambos terminaron adoptando rasgos parecidos: bipedalismo, huesos ligeros o picos desdentados.

El misterio de las proporciones de sus extremidades

Lo que intrigó a los paleontólogos no fue tanto el aspecto general del animal como la forma de sus extremidades. Al comparar distintos esqueletos del yacimiento, observaron que las proporciones entre brazos y piernas variaban notablemente entre individuos.

En los ejemplares más jóvenes, los miembros delanteros y traseros tenían tamaños relativamente similares, lo que sugiere que el animal se desplazaba apoyando las cuatro patas en el suelo. Sin embargo, en los individuos más adultos, las patas traseras se volvían claramente más largas y robustas que las delanteras.

Ese patrón de crecimiento, conocido como crecimiento diferencial, es la pista que llevó a los científicos a plantear una hipótesis poco común: que el animal cambiaba de forma de locomoción a lo largo de su vida.

Cambio de locomoción durante el crecimiento

El autor principal del estudio, Elliott Armour Smith, explica que el análisis comparado de los huesos fue decisivo. «Al analizar las proporciones de los esqueletos de las extremidades de distintos individuos, determinaron que su postura bípeda (de pie sobre dos patas) podría haber sido el resultado de un patrón de crecimiento diferencial», explica en un comunicado de la editorial Taylor & Francis Group.

Según Armour Smith, la transformación del animal se habría producido progresivamente durante su desarrollo. «Creemos que el Sonselasuchus tenía extremidades anteriores y posteriores más proporcionadas cuando era joven, y que sus patas traseras se volvían más largas y robustas a medida que alcanzaba la edad adulta».

La consecuencia de ese crecimiento desigual habría sido un cambio radical en la forma de desplazarse. «En esencia, pensamos que estas criaturas empezaban su vida sobre cuatro patas… y que luego comenzaban a caminar sobre dos patas a medida que crecían” —afirma Armour Smith—. Esto es particularmente peculiar».

No es un cambio trivial. En la mayoría de los animales terrestres, la forma de desplazarse queda fijada desde etapas tempranas del desarrollo. La posibilidad de que un reptil del Triásico cambiara de estrategia locomotora durante su crecimiento abre nuevas preguntas sobre la evolución de los arcosaurios.

Aunque los cocodrilos actuales son animales semiacuáticos y de cuerpo robusto, su linaje fue mucho más diverso en el Triásico: algunos de sus parientes lejanos eran ágiles, terrestres e incluso bípedos, como Poposaurus

Aunque los cocodrilos actuales son animales semiacuáticos y de cuerpo robusto, su linaje fue mucho más diverso en el Triásico: algunos de sus parientes lejanos eran ágiles, terrestres e incluso bípedos, como Poposaurus, un reptil que caminaba sobre dos patas pese a estar más emparentado con los cocodrilos que con los dinosaurios. Foto: Shelly Collins

Un linaje extraño dentro del árbol evolutivo

Los shuvosáuridos, el grupo al que pertenece Sonselasuchus cedrus, son una de las ramas más desconcertantes del árbol evolutivo de los arcosaurios. Este gran grupo incluye tanto a los dinosaurios y aves como a los cocodrilos y sus parientes.

Durante mucho tiempo, algunos de estos reptiles del Triásico fueron confundidos con dinosaurios precisamente por su anatomía similar. Sin embargo, estudios posteriores demostraron que pertenecían a la rama evolutiva que conduce a los cocodrilos modernos.

Esto significa que, en el Triásico, el linaje de los cocodrilos no se parecía en absoluto al de hoy. En lugar de animales semiacuáticos y de cuerpo pesado, existían formas ágiles, terrestres e incluso bípedas.

De hecho, otros parientes antiguos de los cocodrilos también mostraron adaptaciones sorprendentes. El género Poposaurus, por ejemplo, era un reptil del Triásico que caminaba exclusivamente sobre dos patas, a pesar de estar más emparentado con los cocodrilos que con los dinosaurios.

Este mosaico de formas refleja que, antes de que los cocodrilos modernos adoptaran su estilo de vida actual, su linaje experimentó una extraordinaria diversidad evolutiva.

Un ecosistema compartido con dinosaurios

El mundo en el que vivía Sonselasuchus cedrus era muy distinto al actual. El Triásico tardío, hace entre 225 y 201 millones de años, fue un periodo de intensa experimentación evolutiva, en el que los dinosaurios, otros reptiles gigantes y numerosos grupos de arcosaurios competían por los mismos ecosistemas.

Los shuvosáuridos convivían con los primeros dinosaurios, pero también con grandes depredadores y herbívoros de otros linajes. En ese contexto, adoptar una postura bípeda podía ofrecer ventajas: mayor velocidad, mejor campo visual o mayor eficiencia al desplazarse.

La similitud entre el Sonselasuchus cedrus y ciertos dinosaurios quizá refleja precisamente esa presión ecológica compartida. Animales distintos que evolucionaron hacia soluciones parecidas para sobrevivir en entornos similares.

🗣️ «Aunque estas características se parecen a las de los dinosaurios ornitomímidos, habrían evolucionado de forma independiente. Esta similitud probablemente se debe a que los arcosaurios de la línea de los cocodrilos y los de la línea de las aves evolucionaron en los mismos ecosistemas y convergieron hacia roles ecológicos similares», explica Armour Smith, que recalca que esas semejanzas no implican parentesco directo.

El investigador añade que este caso demuestra que rasgos típicamente asociados a ciertos dinosaurios también aparecieron en otros linajes. «Además, a pesar de que rasgos como el bipedalismo, un pico sin dientes, huesos huecos y una órbita ocular grande son característicos de los dinosaurios terópodos ornitomímidos, los shuvosáuridos como el Sonselasuchus muestran que estas características también evolucionaron en la línea de los cocodrilos».

Vértebras caudales de Sonselasuchus cedrus mostradas en vistas lateral izquierda, dorsal y ventral. Las áreas reconstruidas aparecen delineadas en negro y sombreadas en gris.

Vértebras caudales de Sonselasuchus cedrus mostradas en vistas lateral izquierda, dorsal y ventral. Las áreas reconstruidas aparecen delineadas en negro y sombreadas en gris. Se identifican estructuras como la espina neural, las prezigapófisis y postzigapófisis o las facetas para los cheurones. Cortesía: Smith, E. A., & Sidor, C. A. (2026).

Cambiar de postura para crecer

El aspecto más llamativo del nuevo estudio científico no es solo que este reptil prehistórico pudiera caminar sobre dos patas, sino que aprendiera a hacerlo con la edad.

En cierto modo, este patrón recuerda a algunos cambios de locomoción en vertebrados actuales. Los seres humanos, por ejemplo, comienzan gateando antes de caminar erguidos. Sin embargo, en la mayoría de los animales cuadrúpedos la postura básica se mantiene durante toda la vida.

El caso del Sonselasuchus cedrus sugiere que el desarrollo corporal podía alterar profundamente la biomecánica del animal. A medida que las patas traseras crecían más que las delanteras, el centro de gravedad se desplazaba, lo que favorecía una postura erguida.

El resultado sería un animal juvenil relativamente estable sobre cuatro patas y un adulto más ágil y veloz, capaz de desplazarse principalmente sobre las extremidades posteriores.

Redibujando la historia de los cocodrilos

La imagen popular de los cocodrilosreptiles robustos, de movimientos pesados y asociados al agua— es en realidad una versión muy reciente de su historia evolutiva.

Durante gran parte del Mesozoico, el linaje que conduce a los cocodrilos experimentó una enorme variedad de formas: corredores terrestres, animales bípedos, depredadores gigantes e incluso especies con adaptaciones herbívoras.

El hallazgo del Sonselasuchus cedrus añade un nuevo capítulo a esa diversidad evolutiva. Demuestra que el linaje crocodiliano no solo produjo animales bípedos, sino que algunos de ellos pudieron adquirir esa postura a lo largo de su crecimiento.

En palabras de los investigadores, este pequeño reptil del Triásico muestra que rasgos como el bipedalismo, el pico sin dientes o los huesos ligeros —a menudo asociados a los dinosaurios— también evolucionaron en la rama de los cocodrilos.

Un pasado más complejo de lo que imaginábamos

Cada nuevo fósil del Triásico tiende a reforzar una idea que los paleontólogos repiten cada vez con más frecuencia: la historia temprana de los arcosaurios fue mucho más diversa y experimental de lo que se pensaba.

Antes de que los dinosaurios dominaran los ecosistemas terrestres durante el Jurásico y el Cretácico, otros reptiles prehistóricos ocupaban papeles ecológicos similares. Muchos de ellos pertenecían al linaje evolutivo que acabaría dando lugar a los cocodrilos modernos.

Sonselasuchus cedrus es uno de esos experimentos evolutivos. Un animal pequeño, aparentemente modesto, pero capaz de revelar hasta qué punto la evolución probó diferentes combinaciones de forma y función.

En los sedimentos fósiles del Bosque Petrificado, este reptil dejó algo más que huesos fosilizados: dejó pistas sobre una época en la que los límites entre dinosaurios y cocodrilos primitivos eran mucho menos claros que hoy.

Y también sobre un rasgo inesperado en un antepasado de los cocodrilos actuales: la capacidad de aprender, literalmente, a caminar de otra manera al crecer.▪️(9-marezo-2026)

PREGUNTAS&RESPUESTAS: «Sonselasuchus cedrus» y Locomoción

🐊 ¿Qué es Sonselasuchus cedrus?

Es un reptil del Triásico tardío, pariente antiguo de los cocodrilos, perteneciente al grupo de los shuvosáuridos, que vivió hace más de 215 millones de años.

🐊 ¿Por qué es un fósil importante?

Porque muestra que algunos reptiles antiguos cambiaban su forma de caminar al crecer, pasando de cuatro patas a dos, algo muy poco común en vertebrados terrestres.

🐊 ¿Era un dinosaurio?

No. Aunque se parecía a ciertos dinosaurios terópodos, en realidad pertenecía al linaje evolutivo de los cocodrilos.

🐊 ¿Qué revela este hallazgo sobre la evolución?

Que rasgos asociados a los dinosaurios, como el bipedalismo, los huesos huecos y los picos sin dientes, también evolucionaron en otros arcosaurios mediante evolución convergente.

  • Fuente: Smith, E. A., & Sidor, C. A. (2026). Osteology and relationships of a new shuvosaurid (Pseudosuchia, Poposauroidea) from the Upper Triassic Chinle Formation of Petrified Forest National Park, Arizona, U.S.A. Journal of Vertebrate Paleontology (2026). DOI: https://doi.org/10.1080/02724634.2025.2604859

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