El tamaño del pene humano influye en la atracción femenina y en cómo los hombres valoran a sus rivales
Durante mucho tiempo relegado al terreno del mito y la inseguridad, el tamaño del pene humano entra ahora en el laboratorio. Un experimento con cuerpos virtuales revela que influye tanto en la atracción femenina como en la forma en que los hombres evalúan a sus rivales sexuales y físicos.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Un experimento con cuerpos virtuales a tamaño real muestra que el tamaño del pene, junto con la estatura y la forma corporal, influye tanto en la atracción sexual femenina como en la percepción masculina de amenaza y rivalidad, según una investigación publicada en PLOS Biology. Cortesía: Upama Aich et al
El tamaño del pene humano ha sido desde siempre objeto de bromas, inseguridades y mitos culturales, pero rara vez de estudios científicos rigurosos. Sin embargo, una investigación publicada en la revista PLOS Biology aporta ahora evidencias experimentales de que esta característica anatómica no solo influye en la atracción sexual femenina, sino también en cómo los propios hombres evalúan a sus rivales masculinos, tanto en términos de competencia sexual como de amenaza física.
El trabajo sugiere que el miembro viril del hombre, excepcionalmente grande en comparación con el de otros primates, podría haber evolucionado bajo la presión conjunta de la elección femenina y la competencia entre machos.
El punto de partida del estudio es una vieja pregunta de la biología evolutiva: ¿por qué el pene humano es tan grande en relación con el tamaño corporal, carece de hueso peneano o báculo—a diferencia de otros grandes simios— y resulta tan visible en estado flácido?
Un viejo enigma de la evolución humana
Estas características lo convierten en una auténtica rareza evolutiva. El tamaño medio del pene humano en estado flácido se sitúa en torno a 8–10 centímetros, mientras que en erección la media ronda los 12–16 centímetros, con variaciones normales entre individuos y poblaciones. El pene de los gorilas, que en edad adulta pesan más de doscientos kilos, es muy pequeño, pues solo alcanza los 3-5 cm en erección, en comparación con el de los chimpancés, que llega a los 7 cm de longitud.
Tradicionalmente, las explicaciones a la combinación de rasgos del pene humano —mayor longitud y grosor relativos, ausencia de báculo y prominencia visual— se han centrado en la selección postcopulatoria, es decir, en los procesos evolutivos que actúan después del apareamiento y que determinan qué espermatozoides logran finalmente fecundar el óvulo.
Desde esta perspectiva, la forma y el tamaño del pene humano podrían haber evolucionado para favorecer la competencia entre espermatozoides de distintos machos, aumentando de este modo las probabilidades de éxito reproductivo en contextos donde las mujeres mantenían relaciones sexuales con más de una pareja en un corto intervalo de tiempo.
Una morfología para retirar el esperma enemigo
Una de las hipótesis más influyentes plantea que la morfología del pene —en particular el ensanchamiento del glande— funcionaría como un mecanismo de desplazamiento de semen, capaz de retirar parte del esperma depositado previamente por otros hombres durante la penetración. Otros enfoques sugieren que un pene de mayor tamaño y grosor podría aumentar la estimulación vaginal, lo que elevaría la probabilidad de orgasmo femenino, un fenómeno que algunos estudios han vinculado a una mayor retención de esperma y a contracciones uterinas que facilitarían la fecundación.
Sin embargo, estas explicaciones no están exentas de debate. Investigaciones más recientes indican que, en humanos, la competencia espermática podría haber sido relativamente limitada en comparación con otras especies, y que las estrategias reproductivas masculinas habrían estado más orientadas a mecanismos defensivos, como una mayor producción de esperma o conductas de vigilancia de la pareja, que a la eliminación física del semen rival.
Esta controversia ha llevado a muchos científicos a plantear que la selección postcopulatoria, aunque relevante, no basta por sí sola para explicar el tamaño excepcional del pene humano, abriendo la puerta a un papel más destacado de la selección sexual precopulatoria, basada en la atracción visual y la competencia entre hombres antes del apareamiento.
Para los autores del nuevo trabajo la clave estaría antes del sexo, en la fase de evaluación visual de parejas y rivales.
Cómo se diseñó el experimento científico
Para poner a prueba esta hipótesis, el equipo internacional de investigadores diseñó un experimento poco habitual en estudios sobre humanos. Crearon 343 figuras masculinas digitales, anatómicamente realistas, que variaban únicamente en tres rasgos: tamaño del pene flácido, estatura y forma corporal —medida como la proporción hombros-caderas, desde cuerpos en forma de pera hasta la clásica silueta en V—. Todos los valores se situaban dentro de rangos reales observados en poblaciones humanas.
Más de 800 participantes, hombres y mujeres heterosexuales, evaluaron estas figuras en dos tipos de condiciones. En algunos casos, las imágenes se proyectaban a tamaño real, de modo que los observadores se enfrentaban a cuerpos virtuales a escala humana. En otros, las figuras se mostraban en línea, en pantallas de ordenador o dispositivos móviles. Las mujeres calificaban el atractivo sexual de los hombres.
Los hombres, por su parte, respondían a dos preguntas distintas: cómo de celosos se sentirían si ese hombre hablara con su pareja —una medida indirecta de amenaza sexual— y cómo de amenazados se sentirían si ese mismo individuo quisiera iniciar una pelea.
Las figuras masculinas con mayor estatura, torso en forma de V y pene de mayor tamaño recibieron las puntuaciones más altas de atractivo sexual en el experimento, según muestran los resultados estadísticamente consistentes del estudio. Foto: Deon BlackDeon Black
Qué resulta atractivo para las mujeres
Los resultados fueron consistentes y estadísticamente sólidos. En todos los escenarios, un mayor tamaño del miembro viril se asoció con puntuaciones más altas de atractivo sexual. Lo mismo ocurrió con una mayor estatura y con un torso en forma de V.
Para las mujeres, el rasgo más influyente fue la forma corporal, seguido de la altura y, en tercer lugar, el tamaño del pene. Sin embargo, este último mostró un efecto claro y significativo, incluso cuando se controlaban los otros factores.
Además, los datos revelan un matiz importante: el efecto del tamaño del pene no es lineal. A partir de cierto punto, el aumento de tamaño produce beneficios decrecientes en la percepción del atractivo. Es decir, más grande sigue siendo mejor, pero cada centímetro adicional suma menos que el anterior. Esta meseta sugiere que la selección femenina no empuja hacia tamaños extremos sin límite, sino que favorece valores relativamente grandes dentro de un rango realista.
Cómo los hombres evalúan a sus rivales
Los hombres, en cambio, mostraron una percepción algo distinta. Cuando evaluaban la amenaza sexual que representaban otros hombres, tendían a asumir que cuanto mayores eran el pene, la estatura y la musculatura, mayor sería el interés que despertarían en las mujeres.
A diferencia de las evaluaciones femeninas, en este caso no aparecía un claro efecto de saturación: para los hombres, el atractivo del rival seguía aumentando de forma casi lineal con la exageración de los rasgos. Los autores interpretan esta diferencia como una posible sobreestimación masculina de lo que realmente prefieren las mujeres.
Pero el hallazgo más novedoso del estudio aparece cuando se analizan las valoraciones sobre capacidad de lucha. Por primera vez, un experimento controlado demuestra que el tamaño del pene influye en cómo los hombres juzgan la peligrosidad física de otros hombres. Los participantes se sentían más amenazados ante la idea de enfrentarse a un rival con un pene más grande, incluso cuando este rasgo tenía un peso menor que la altura o la forma corporal.
El pene como señal de estatus y amenaza
Este efecto, aunque modesto en comparación con otros indicadores de fuerza, resulta significativo desde el punto de vista evolutivo. Sugiere que el falo podría funcionar como una señal visual de estatus o capacidad competitiva, reduciendoasí la probabilidad de que otros hombres inicien un conflicto.
En el lenguaje de la biología evolutiva, se trataría de una señal honesta: un rasgo costoso de desarrollar que transmite información relevante sobre el individuo.
Los autores del estudio plantean varias hipótesis para explicar este fenómeno:
✅ Una de ellas es hormonal: la testosterona influye tanto en el desarrollo genital durante la pubertad como en la masa muscular y la agresividad en la edad adulta.
✅ Otra apunta al estado fisiológico inmediato: el pene flácido se contrae en situaciones de estrés o ansiedad, de modo que un pene aparentemente más grande podría interpretarse, de forma inconsciente, como un signo de confianza, dominancia o control de la situación.
Más allá de su función reproductiva, el pene humano habría evolucionado como un ornamento sexual y, en menor medida, como una señal de estatus entre hombres, fruto del equilibrio entre atracción, competencia y límites biológicos. Imagen de Darko Djurin en Pixabay
El cerebro dedica más recursos a evaluar a la competencia
El estudio, dirigido por Upama Aich, bióloga del Centro de Biología Evolutiva, en Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Australia Occidental, también analizó el tiempo de respuesta que tardaban los participantes en emitir sus juicios. Curiosamente, las figuras consideradas menos atractivas o menos amenazantes —más bajas, con cuerpos menos marcados y penes más pequeños— recibían valoraciones más rápidas.
Las figuras con rasgos más exagerados requerían más tiempo de procesamiento, como si el cerebro dedicara más recursos a evaluar individuos potencialmente relevantes como pareja sexual o rival.
Las diferencias entre las pruebas presenciales y las realizadas online aportan otra enseñanza relevante. En general, los efectos eran más intensos cuando los participantes observaban figuras a tamaño real. La percepción de la estatura, en particular, se veía atenuada en las evaluaciones online. Esto sugiere que muchos estudios previos, basados en imágenes pequeñas, podrían haber subestimado la selección sexual sobre determinados rasgos físicos.
Implicaciones evolutivas y culturales
Los investigadores subrayan que sus resultados no implican que el tamaño del pene determine el éxito reproductivo individual en las sociedades actuales. La atracción humana está profundamente mediada por factores culturales, sociales y personales. Sin embargo, el patrón observado —notablemente consistente entre participantes de distintos orígenes— apunta a preferencias universales con posibles raíces evolutivas profundas.
En este sentido, el trabajo reabre el debate sobre el papel de la selección sexual en la evolución humana. Aunque en muchas sociedades tradicionales las decisiones de pareja estaban influidas por la familia o el grupo, las mujeres no carecían por completo de agencia sexual, y la competencia masculina por el acceso a parejas ha sido una constante en nuestra historia evolutiva.
La existencia de preferencias femeninas claras, combinadas con la sensibilidad masculina a señales de rivalidad, habría bastado para ejercer presión selectiva durante miles de generaciones.
En su justa medida
El pene humano, concluyen los autores, no sería solo un órgano reproductor, sino también un ornamento sexual y, en menor medida, una señal de estatus entre hombres.
Su tamaño habría sido moldeado por un delicado equilibrio entre atraer a las parejas, intimidar a los rivales y evitar los costes fisiológicos y funcionales de una exageración extrema.
Más allá del inevitable interés mediático, el estudio ilustra cómo la ciencia puede abordar cuestiones íntimas con rigor científico y sin sensacionalismo. Al fin y al cabo, entender por qué somos como somos —también en lo que respecta a nuestra anatomía humana más privada— es una forma de comprender mejor nuestra historia evolutiva como especie.▪️(23-enero-2016)
Preguntas&Respuestas: Pene y Tamaños
🍌 ¿Influye realmente el tamaño del pene en la atracción femenina?
Sí, según el estudio, un mayor tamaño se asocia con mayor atractivo, aunque con beneficios decrecientes a partir de cierto punto.
🍌 ¿Es el factor más importante?
No. La forma corporal y la estatura tienen un efecto mayor en la percepción de atractivo y amenaza.
🍌 ¿Los hombres se fijan en el tamaño del pene de otros hombres?
Sí. El experimento muestra que los hombres perciben a rivales con penes más grandes como más amenazantes física y sexualmente.
🍌 ¿Esto significa que el tamaño determina el éxito sexual?
No. El estudio analiza percepciones, no resultados reales de éxito reproductivo.
Fuente: Upama Aich, Chloe Tan, Rebecca Bathgate, Khandis R. Blake, Robert C. S. Capp, Jacob C. Kuek, Bob B. M. Wong, Brian S. Mautz, Michael D. Jennions. Experimental evidence that penis size, height, and body shape influence assessment of male sexual attractiveness and fighting ability in humans. PLOS Biology. DOI: https://doi.org/10.1371/journal.pbio.3003595

