El telescopio James Webb detecta una riqueza inédita de moléculas orgánicas en una galaxia ultraluminosa
El hallazgo revela una complejidad química inesperada en el núcleo oculto de una galaxia cercana y apunta a que estos entornos extremos actúan como auténticas fábricas cósmicas de carbono. Las observaciones del James Webb ofrecen nuevas pistas sobre el origen y la evolución de las moléculas orgánicas que podrían estar en la base de la química de la vida en el universo.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Imagen en falso color de la galaxia ultraluminosa IRAS 07251–0248 obtenida con la cámara NIRCam del James Webb, a partir de la combinación de exposiciones en distintos filtros infrarrojos dentro del programa científico GO 3368. Cortesía: Mikulski Archive for Space Telescopes / Space Telescope Science Institute / Association of Universities for Research in Astronomy, Inc. / NASA
El telescopio espacial James Webb ha sacado a la luz una sorprendente riqueza de moléculas orgánicas en el núcleo de una de las galaxias más luminosas en el infrarrojo del universo cercano, un hallazgo que arroja información jugosa sobre la química del carbono en algunos de los entornos más extremos del cosmos.
El descubrimiento, liderado por el Centro de Astrobiología (CAB, CSIC-INTA), en Madrid (España), con técnicas de modelado desarrolladas en la Universidad de Oxford y publicado en la revista Nature Astronomy, sugiere que estos núcleos galácticos ocultos podrían funcionar como auténticas fábricas de moléculas orgánicas.
Una galaxia oculta tras gas y polvo
El estudio se centra en la IRAS 07251–0248, una galaxia ultraluminosa en el infrarrojo, situada a cientos de millones de años luz de la Tierra, en dirección a la constelación de Monoceros (el Unicornio), y cuyo núcleo permanece oculto tras enormes cantidades de gas y polvo.
Ese material absorbe gran parte de la radiación emitida por el agujero negro supermasivo central, lo que dificulta su observación con telescopios convencionales.
Sin embargo, la luz infrarroja puede atravesar esas densas nubes y revelar los procesos químicos dominantes en estas regiones profundamente oscurecidas.
Observaciones del James Webb: moléculas orgánicas en el espacio profundo
Gracias a observaciones espectroscópicas del James Webb en longitudes de onda de entre 3 y 28 micras, el equipo combinó datos del espectrógrafo de infrarrojo cercano NIRSpec y del instrumento MIRI (Mid-Infrarred Instrument)) del telescopio espacial para detectar las huellas químicas de moléculas en fase gaseosa, así como de hielos y granos de polvo.
Estas mediciones permitieron caracterizar con precisión la abundancia y temperatura de numerosas especies químicas en el núcleo de la galaxia.
Los resultados muestran un inventario extraordinariamente rico de pequeñas moléculas orgánicas, entre ellas destacan estas:
✅ benceno (C₆H₆)
✅ Metano (CH₄)
✅ Acetileno (C₂H₂)
✅ Diacetileno (C₄H₂)
✅ Triacetileno (C₆H₂)
✅ Radical metilo (CH₃), detectado por primera vez fuera de la Vía Láctea
Junto a estas moléculas en fase gaseosa, los investigadores identificaron una gran abundancia de materiales moleculares sólidos, como granos carbonáceos y hielos de agua.
🗣️ «Nos encontramos con una complejidad química inesperada, con abundancias mucho mayores de lo que predicen los modelos teóricos actuales —explica Ismael García Bernete, investigador del CAB y primer autor del estudio en un comunicado del Centro de Astrobiología. Y añade—: Esto indica que en estos núcleos galácticos debe existir una fuente continua de carbono que alimente esta química tan extrema».
Representación del núcleo de la galaxia IRAS 07251–0248 y su compleja química de hidrocarburos: a la izquierda, un esquema muestra el núcleo caliente rodeado por capas con moléculas en gas y en fase sólida; a la derecha, una ilustración conceptual de cómo los rayos cósmicos procesan granos de carbono y PAH, generando la rica química orgánica observada. Cortesía: CAB
Rayos cósmicos y polvo de carbono: el origen de las moléculas
Los hidrocarburos desempeñan un papel fundamental en la química del medio interestelar, pero hasta ahora faltaban observaciones claras sobre su origen y su relación con los granos de carbono y los hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH).
Las nuevas observaciones del James Webb sugieren que la abundancia de estas moléculas no puede explicarse únicamente por procesos químicos en gas a alta temperatura, por la escasez de oxígeno o la desorción de hielos. Este es el proceso por el cual moléculas congeladas en granos de polvo del espacio, como agua, metano o CO₂, se liberan al gas cuando esos hielos se calientan o reciben radiación. Se trata de una forma clave de pasar de moléculas congeladas a moléculas libres que pueden participar en reacciones químicas en el espacio.
En cambio, el escenario más plausible es la erosión y fragmentación de granos de polvo ricos en carbono y de los PAH.
Chorros de gas a más de 160 km/h
Según el análisis, los rayos cósmicos —especialmente abundantes en estos núcleos extremos— estarían fragmentando esas partículas y liberando pequeñas moléculas orgánicas al gas.
El equipo de astrónomos encontró además una correlación clara entre la abundancia de hidrocarburos y la intensidad de ionización por rayos cósmicos en galaxias similares, lo que refuerza esta hipótesis.
Estas moléculas, expulsadas en flujos de gas a unos 160 kilómetros por segundo, podrían incluso contribuir a la formación de nuevos granos amorfos hidrogenados.
Implicaciones para la química prebiótica y el origen de la vida
El hallazgo tiene implicaciones que van más allá de la astrofísica. Las moléculas orgánicas simples detectadas no forman parte de los seres vivos, pero sí constituyen los ladrillos básicos de la química prebiótica.
🗣️«Aunque las pequeñas moléculas orgánicas no se encuentran en las células vivas, podrían desempeñar un papel vital en la química prebiótica, representando un paso importante hacia la formación de aminoácidos y nucleótidos», señala Dimitra Rigopoulou, profesora del Departamento de Física de la Universidad de Oxford y coautora del estudio.
En conjunto, los resultados apuntan a que los núcleos galácticos profundamente oscurecidos no son meras regiones caóticas y opacas, sino entornos donde la materia rica en carbono se transforma de forma continua.
Estas regiones podrían actuar como verdaderas factorías cósmicas de moléculas orgánicas, influyendo en la evolución química de las galaxias.
El trabajo abre nuevas vías para investigar cómo se forman y se procesan las moléculas orgánicas en el espacio en los entornos espaciales más extremos y confirma el enorme potencial del telescopio espacial James Webb para explorar regiones del universo que, hasta ahora, permanecían prácticamente invisibles.▪️(7 de febrero de 2026)
Información facilitada por la Universidad de Oxford y el Centro de Astrobiología
Fuente: García-Bernete, I., Pereira-Santaella, M., González-Alfonso, E. et al. Abundant hydrocarbons in a buried galactic nucleus with signs of carbonaceous grain and polycyclic aromatic hydrocarbon processing. Nature Astronomy (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s41550-025-02750-0

