Hallan en China el primer esqueleto con evidencias de una amputación nasal como castigo
Los textos de la China imperial relatan que algunos delitos se castigaban con amputaciones destinadas a marcar al condenado de por vida. Ahora, el esqueleto de una mujer enterrada hace 700 años parece aportar la primera prueba física de esta práctica.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Recreación realista de una escena hipotética de amputación nasal punitiva durante la dinastía Yuan, con personal médico preparado para atender a la condenada. Imagen generada con IA a partir de la ilustración original de Yawei Zhou et al. (2026). Crédito: RexMolón Producciones
Hace alrededor de 700 años, una mujer de entre 40 y 45 años fue enterrada boca abajo en un cementerio de la actual provincia china de Henan. Su cuerpo fue colocado dentro de un ataúd de madera y acompañado únicamente por una horquilla de cobre para el cabello. No había objetos valiosos ni indicios de que perteneciera a una familia poderosa. Sin embargo, su rostro conservaba la huella de un castigo destinado a acompañarla durante el resto de su vida: buena parte de la estructura ósea de su nariz había desaparecido.
Un equipo internacional de arqueólogos y antropólogos sostiene que la mujer sufrió una amputación nasal deliberada, probablemente impuesta como pena por algún delito. Si esta interpretación es correcta, sus restos constituyen la primera evidencia esquelética de una mutilación nasal punitiva en la antigua China.
La amputación de la nariz aparece mencionada en antiguos códigos legales y crónicas chinas. Su existencia histórica, por tanto, no era desconocida. Lo novedoso es que hasta ahora no se había encontrado un esqueleto que mostrara de manera tan clara las lesiones compatibles con este castigo.
El estudio, dirigido por Yawei Zhou, de la Universidad de Zhengzhou, ha sido publicado en la revista científica Journal of Archaeological Science: Reports. En la investigación también participaron especialistas del Instituto de Reliquias Culturales y Arqueología de Sanmenxia y de la Universidad de Texas A&M, en Estados Unidos.
Una mujer enterrada boca abajo hace 700 años
Los restos fueron descubiertos en 2019 durante unas excavaciones arqueológicas de rescate en el cementerio de Sanzhiyuan, situado en la ciudad de Sanmenxia, en el centro de China. Los arqueólogos localizaron 299 tumbas pertenecientes a diferentes periodos históricos.
Entre los 213 enterramientos estudiados del periodo correspondiente, la tumba identificada como M318 resultaba excepcional por dos motivos. Era la única en la que el cadáver había sido colocado boca abajo y también la única que contenía un individuo con una extraña desfiguración facial en la región de la nariz.
El análisis del cráneo y de la pelvis permitió determinar que los restos pertenecían a una mujer que murió cuando tenía entre 40 y 45 años. La datación por radiocarbono de un hueso de la pierna situó su fallecimiento entre los años 1298 y 1404.
Este intervalo comprende las últimas décadas de la dinastía Yuan, que fue fundada por los mongoles, y los comienzos de la dinastía Ming, que tomó el poder en 1368 y gobernó el país durante 276 años. Fue una época de profundos cambios políticos y sociales en China, pero también de continuidad en algunas prácticas judiciales y formas de castigo corporal.
El cráneo de la mujer hallada en el cementerio de Sanzhiyuan presenta lesiones óseas compatibles con una amputación nasal, probablemente practicada como castigo durante la transición entre las dinastías Yuan y Ming. Cortesía: Qian Wang et al. (2026)
La tomografía reveló que la nariz había sido cortada
La clave para reconstruir lo ocurrido se encontraba en el cráneo. Los investigadores utilizaron una tomografía computarizada de alta resolución para examinar el interior de la cavidad nasal y estudiar con detalle los bordes de los huesos dañados.
Las imágenes mostraron que faltaban las partes inferiores de ambos huesos nasales. También se habían visto afectados los bordes de la abertura piriforme —la entrada ósea de la cavidad nasal, con una característica forma de pera invertida o de corazón— y la espina nasal anterior, una pequeña proyección situada en la parte inferior y central del cráneo.
Pese a la magnitud de la lesión, los dientes frontales permanecían intactos y no aparecieron fracturas importantes en los huesos que rodeaban la nariz.
Esta combinación de lesiones resulta difícil de explicar mediante una caída o un golpe accidental. Un traumatismo suficientemente violento como para destruir la región nasal habría causado con toda seguridad lesiones adicionales en el rostro, desplazamientos de los huesos o la pérdida de alguno de los incisivos.
Los autores también valoraron otras posibles explicaciones, como una malformación congénita, una enfermedad infecciosa, un tumor, la lepra o una intervención médica. Sin embargo, el esqueleto no presentaba las alteraciones características de ninguna de estas causas.
La distribución y la forma de las lesiones apuntan, por tanto, a un corte intencionado.
«La causa más probable de la desfiguración de la parte central del rostro fue una amputación nasal punitiva», concluyen los investigadores.
¿Qué era la amputación nasal punitiva en la antigua China?
La amputación nasal punitiva consistía en cortar total o parcialmente la nariz de una persona condenada por determinados delitos. En la antigua China se conocía como yì y formó parte de distintos sistemas de castigos corporales.
Su objetivo no era únicamente causar dolor. Al producir una desfiguración permanente y difícil de ocultar, convertía el cuerpo del condenado en un recordatorio público de la infracción. La pena continuaba actuando mucho después de que terminara el procedimiento: identificaba a la persona, favorecía su estigmatización y podía condenarla a la exclusión social.
«Sospecho que llevó una vida difícil, y que tuvo que enfrentrse al estigma y a los retos sociales», afirma David Shaye, de la Universidad de Harvard, que no participó en el estudio, en la revista New Scientist—. Las deformidades faciales pueden afectar profundamente a la identidad, a la interacción social y al lugar que ocupa una persona dentro de una comunidad. En este sentido, este hallazgo arqueológico guarda una relación muy directa con los retos a los que la gente sigue enfrentándose hoy en día».
Los textos históricos indican que estos castigos fueron modificados, abolidos y recuperados en diferentes momentos de la historia china. Algunas disposiciones legales citadas por los investigadores mencionan la amputación de la nariz como castigo por el robo de ganado vacuno o de caballos. En el caso del hurto de otros animales, podía aplicarse a los reincidentes.
No existe, sin embargo, ningún documento que identifique a la mujer de Sanzhiyuan o permita saber qué delito pudo cometer. Relacionarla directamente con el robo de ganado sería una especulación. El estudio demuestra que sufrió una mutilación compatible con un castigo penal, pero no permite reconstruir el juicio ni las circunstancias que condujeron a su condena.
La tumba y el esqueleto M318, hallados en el yacimiento de Sanzhiyuan. La posición de la columna vertebral y la pelvis indica que la mujer fue enterrada boca abajo, una orientación inusual que refuerza la hipótesis de un posible castigo o estigma social. Cortesía: Journal of Archaeological Science: Reports (2026)
La posición del cuerpo refuerza la hipótesis del castigo
La mujer fue enterrada en decúbito prono, es decir, con el rostro dirigido hacia el suelo. Esta posición es muy poco frecuente en el cementerio de Sanzhiyuan: ninguno de los demás individuos estudiados había sido depositado de esa forma.
En algunos contextos históricos chinos, los enterramientos boca abajo se han relacionado con personas consideradas delincuentes, peligrosas o socialmente rechazadas. La posición podía funcionar como una prolongación simbólica del castigo y como una forma de humillación después de la muerte.
No obstante, un entierro boca abajo no demuestra por sí solo que una persona fuera una criminal. Estas sepulturas también pueden responder a ritos locales, decisiones familiares o circunstancias particulares. En este caso, su importancia reside en la combinación de indicios: la posición del cadáver, la mutilación facial, la austeridad de la tumba y las referencias históricas a la amputación nasal como pena judicial.
Sobrevivió varios años después de perder la nariz
Por otro lado, los huesos revelaron otro dato fundamental: la mutilación no fue la causa inmediata de la muerte.
En los bordes dañados aparecieron señales de remodelación y crecimiento de tejido óseo nuevo. La lesión había cicatrizado ampliamente, lo que indica que la mujer sobrevivió durante años después de que le amputaran la nariz.
Superar una herida abierta de esa magnitud en una época sin antibióticos habría requerido algún tipo de atención. La zona tuvo que mantenerse relativamente limpia y protegida para evitar una infección mortal. Los investigadores consideran que los cuidados recibidos después del procedimiento permitieron su supervivencia.
La mujer pudo utilizar alguna protección facial o incluso una prótesis nasal rudimentaria, pero no se ha encontrado ningún objeto que lo demuestre. Esta posibilidad debe considerarse una hipótesis y no una conclusión del estudio.
Un equipo de arqueólogos excava una de las 42 tumbas antiguas descubiertas el 28 de mayo de 2021 durante unas obras en la Escuela Secundaria Hunan Dizhi, en la ciudad china de Changsha. Foto: Yang Huafeng/China News Service.
Su alimentación indica que no pertenecía a la élite
Los investigadores analizaron los isótopos estables de carbono y nitrógeno conservados en sus huesos. Estos indicadores permiten aproximarse a los alimentos consumidos durante los últimos años de vida.
Los resultados mostraron que su dieta se basaba principalmente en plantas como el mijo y contenía pocas proteínas de origen animal. Esta alimentación, unida a la sencillez del ajuar funerario, sugiere que no pertenecía a los grupos sociales más privilegiados.
Probablemente fue una mujer común, de recursos limitados, que regresó a su comunidad después de la mutilación y convivió durante años con sus consecuencias físicas y sociales. La pérdida de la nariz habría afectado a su respiración, al aspecto de su rostro y, posiblemente, a su integración social.
La primera prueba física de un castigo conocido por los textos
El hallazgo conecta dos tipos de evidencias que no siempre coinciden en arqueología: las normas redactadas por quienes ejercían el poder y las huellas que esas normas dejaron en el cuerpo de quienes las padecieron.
Hasta ahora, la amputación de la nariz como castigo en China pertenecía fundamentalmente al registro escrito. El esqueleto de la tumba M318 proporciona la primera evidencia física compatible con esos relatos históricos.
El estudio no puede demostrar con absoluta certeza que la lesión fuera ordenada por un tribunal. Los propios autores admiten que no es posible descartar por completo un accidente extraordinario o una intervención destinada a tratar una enfermedad. Sin embargo, la ausencia de fracturas asociadas, la conservación de los dientes, la forma de los cortes, la cicatrización de los huesos y el entierro boca abajo hacen que la explicación punitiva sea la más sólida.
Siete siglos después de su muerte, el rostro de esta mujer permite comprender el funcionamiento de una forma de justicia basada no solo en castigar, sino también en marcar el cuerpo de manera permanente. Lo que durante siglos fue una pena conocida únicamente por leyes y crónicas ha adquirido, por primera vez, una realidad física y humana.▪️(19-septiembre-2026)
⏱️ LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
- Primera prueba física conocida: el esqueleto aporta la primera evidencia arqueológica compatible con la amputación de la nariz como castigo penal en China, una práctica hasta ahora documentada únicamente en textos históricos.
- Una mujer de hace 700 años: los restos pertenecen a una mujer de entre 40 y 45 años, fallecida entre 1298 y 1404, durante la transición entre las dinastías Yuan y Ming.
- Una mutilación deliberada: la tomografía reveló la pérdida de parte de los huesos nasales, sin las lesiones faciales y dentales propias de una caída o un accidente grave.
- Sobrevivió durante años: la cicatrización y el crecimiento de nuevo tejido óseo demuestran que la mujer vivió bastante tiempo después de la amputación.
- Fue enterrada boca abajo: era el único individuo del cementerio de Sanzhiyuan sepultado en esta posición, relacionada en algunos contextos históricos con el castigo, la deshonra o la exclusión social.
- Probablemente no pertenecía a la élite: su alimentación, basada principalmente en mijo y con pocas proteínas animales, y la austeridad de su tumba apuntan a un origen humilde.
- Su delito continúa siendo un misterio: algunos textos asociaban esta pena al robo de vacas o caballos, pero no existe ninguna prueba que permita saber por qué fue castigada.
Fuente: Yawei Zhou, Chuyan Zhang, Fei Yan, Qian Wang. First skeletal evidence of facial mutilation as a form of punishment from ancient China (1298–1404 CE): A unique archaeological case of nasal amputation in Yuan-Ming Dynasties. Journal of Archaeological Science (2026). DOI: https://doi.org/10.1016/j.jasrep.2026.106031
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