Hallan en China un dinosaurio gigante cubierto de plumas, con garras enormes y montones de dientes

Una nueva especie de dinosaurio superaba los 3,6 metros de longitud, tenía decenas de pequeños dientes apiñados y lucía en sus manos unas enormes garras con forma de guadaña. El Kayrasaurus changliensis, un tericinosaurio del Cretácico Inferior, ayuda a explicar cómo algunos descendientes de dinosaurios carnívoros acabaron convirtiéndose en grandes consumidores de plantas.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Reconstrucción artística de una pareja de Kayrasaurus changliensis en el paisaje de la biota de Jehol, durante el Cretácico Inferior.

Reconstrucción artística de una pareja de Kayrasaurus changliensis en el paisaje de la biota de Jehol, durante el Cretácico Inferior. Este gran tericinosaurio, de más de 3,6 metros, lucía una cobertura de plumas y utilizaba sus enormes garras y su peculiar dentición para alimentarse de vegetación. Crédito: IA-DALL-E / RexMolón Producciones

A primera vista, no se corresponde con el retrato de un herbívoro. Un cuerpo de varios metros de longitud, brazos largos terminados en garras curvas, un cuello estilizado y una boca equipada con decenas de dientes. Sin embargo, el nuevo dinosaurio descubierto en el nordeste de China pertenece a uno de las familias más extravagantes de toda la historia evolutiva de los dinosaurios: los tericinosaurios (Therizinosauridae). Se trata de unos terópodos manirraptores emparentados con el linaje que acabaría dando origen a las aves que, pese a proceder de antepasados carnívoros, desarrollaron una anatomía cada vez más adaptada a alimentarse de plantas.

Con el paso del tiempo, muchos tericinosaurios desarrollaron una anatomía profundamente distinta: cabeza relativamente pequeña, cuello largo, pelvis ancha, grandes garras y dientes adaptados a procesar vegetación. El nuevo fósil descubierto en el nordeste de China permite observar una fase temprana de esa transformación.

El hallazgo ha sido descrito por los paleontólogos Chun-Chi Liao, William J. Freimuth, Lindsay E. Zanno y Xing Xu en la revista Journal of Systematic Palaeontology. El animal procede de la formación Yixian, en la provincia china de Liaoning, uno de los yacimientos más importantes de la célebre biota de Jehol, un ecosistema del Cretácico Inferior que ha proporcionado algunos de los fósiles de dinosaurios emplumados más espectaculares conocidos.

El ejemplar conserva un esqueleto casi completo, aunque faltan las patas traseras. Incluye buena parte del cráneo, la mandíbula, la columna vertebral y los miembros anteriores. El análisis filogenético lo sitúa entre los tericinosaurios de ramificación temprana.

Qué era el «Kayrasaurus changliensis»

El Kayrasaurus changliensis era un tericinosaurio que vivió durante el Cretácico Inferior, hace más de 120 millones de años, en lo que hoy es el nordeste de China.

El fósil encontrado alcanza una longitud estimada superior a los 3,6 metros, lo que lo convierte en el tericinosaurio más grande conocido hasta ahora en la biota de Jehol. Su masa corporal se ha estimado entre 117 y 274 kilogramos, dependiendo de cómo se reconstruya su constitución corporal.

La cifra es especialmente llamativa porque el animal aún no había terminado de crecer.

Los investigadores encontraron varias suturas del esqueleto todavía abiertas, entre ellas las existentes entre los arcos neurales y los cuerpos vertebrales, además de una fusión incompleta de algunos huesos del cráneo. Todo apunta a que se trataba probablemente de un individuo subadulto.

Eso significa que un Kayrasaurus completamente adulto pudo alcanzar un tamaño todavía mayor.

Cráneo fósil de Kayrasaurus changliensis visto desde arriba y reconstrucción interpretativa de sus principales huesos.

Cráneo fósil de Kayrasaurus changliensis visto desde arriba y reconstrucción interpretativa de sus principales huesos. Cortesía: Journal of Systematic Palaeontology

Una boca llena de diminutos dientes

Una de las características más reveladoras del Kayrasaurus changliensis se encuentra en su cabeza.

El cráneo medía aproximadamente 48 centímetros. La parte delantera de las mandíbulas carecía de dientes, pero detrás aparecía una dentición extraordinariamente numerosa y compacta.

Los investigadores contabilizaron más de 32 dientes en cada maxilar y más de 45 en la mandíbula inferior, con una densidad superior a tres o cuatro dientes por centímetro.

No eran dientes grandes y cortantes, como los de muchos terópodos depredadores, sino que eran relativamente pequeños y estaban apiñados.

La forma de la mandíbula aporta otra pista. La inferior se curvaba hacia abajo, una anatomía más parecida a la de otros tericinosaurios adaptados a procesar alimentos vegetales que a las mandíbulas de los terópodos carnívoros.

El propio estudio destaca que la mandíbula de los tericinosaurios presenta una morfología que recuerda más a la de dinosaurios herbívoros que a la de otros terópodos.

¿Qué comía este dinosaurio?

El nuevo estudio compara el Kayrasaurus changliensis con otro tericinosaurio de Jehol, el Beipiaosaurus inexpectus. Ambos poseían dientes pequeños y densamente agrupados y una mandíbula curvada hacia abajo.

Los análisis biomecánicos realizados con anterioridad sobre mandíbulas de tericinosaurios indican que esta geometría habría permitido soportar mejor las tensiones generadas durante la alimentación.

Los investigadores proponen, por tanto, que el Kayrasaurus‍ ‍changliensis tal vez tenía una estrategia alimentaria semejante a la del Beipiaosaurus inexpectus: un animal relativamente robusto que utilizaba intensamente la boca para procesar la vegetación.

No obstante, hablar de un herbívoro absoluto sería ir más allá de lo que permiten demostrar los fósiles. La anatomía indica una fuerte adaptación al consumo de plantas, pero resulta mucho más difícil reconstruir hasta el último componente de la dieta de un animal extinguido hace más de cien millones de años.

Unas garras enormes que no necesariamente servían para matar

Las manos del Kayrasaurus changliensis ofrecen otra de sus características más espectaculares.

Sus dedos terminaban en garras fuertemente curvadas, con zonas de inserción para músculos flexores bien desarrollados.

Su aspecto recuerda inevitablemente a un arma. Pero en los tericinosaurios una gran garra no equivale necesariamente a una adaptación para matar presas.

Los estudios biomecánicos realizados durante los últimos años apuntan a que en muchas especies estas estructuras pudieron servir para enganchar ramas, atraer vegetación hacia el cuerpo o manipular alimentos.

Esta interpretación recibió un nuevo impulso en 2025 con la descripción del Duonychus tsogtbaatari, un tericinosaurio mongol con solo dos dedos funcionales. El fósil conservó excepcionalmente parte de la funda de queratina que recubría una de sus garras. Su forma y movilidad apoyan la posibilidad de que estos animales pudieran agarrar vegetación y acercarla a la boca.

La evolución produjo, por tanto, una paradoja: estructuras que parecen las armas de un gran depredador pudieron convertirse en sofisticadas herramientas para alimentarse de plantas.

Serie vertebral conservada del Kayrasaurus changliensis, con vértebras cervicales, dorsales, sacras y caudales.

Serie vertebral conservada del Kayrasaurus changliensis, con vértebras cervicales, dorsales, sacras y caudales. Cortesía: Journal of Systematic Palaeontology

Cuatro tericinosaurios, dos maneras distintas de vivir

Una de las aportaciones más interesantes del nuevo estudio va más allá del Kayrasaurus changliensis.

En los ecosistemas de Jehol convivieron al menos cuatro tericinosaurios primitivos: Kayrasaurus changliensis, Beipiaosaurus inexpectus, Jianchangosaurus yixianensis y Lingyuanosaurus sihedangensis.

Pero no todos explotaban el entorno de la misma manera.

Los investigadores identifican provisionalmente dos grandes estrategias ecológicas:

✅ Por un lado, Kayrasaurus y Beipiaosaurus presentan cuerpos más robustos, mandíbulas capaces de soportar mayores cargas y características asociadas a un procesamiento más intenso de los alimentos con la boca.

✅ Por otro, Jianchangosaurus y Lingyuanosaurus muestran extremidades más gráciles y una anatomía compatible con una mayor movilidad. En ellos, los miembros anteriores pudieron desempeñar un papel más importante en la obtención de vegetación. A new therizinosaur from the Ea…

La conclusión es importante: los tericinosaurios ya habían comenzado a dividirse los recursos disponibles del ecosistema.

No existía una única forma de ser un terizinosaurio herbívoro.

Un gigante que probablemente estaba cubierto de plumas

Existe, sin embargo, un matiz importante.

El fósil de Kayrasaurus changliensis no conserva restos inequívocos de plumas. Por ello, no puede afirmarse que este ejemplar haya aparecido fosilizado con su plumaje.

Pero reconstruirlo como un dinosaurio emplumado es una inferencia evolutiva muy razonable.

Uno de sus parientes cercanos, el Beipiaosaurus, procede también de la formación Yixian y conserva estructuras filamentosas semejantes a plumas. En 2009, investigadores chinos describieron incluso en este dinosaurio un tipo de pluma primitiva formada por estructuras largas y simples.

En otras palabras, no sabemos exactamente cómo era el plumaje de Kayrasaurus, pero existen buenas razones filogenéticas para pensar que poseía algún tipo de cobertura filamentosa o plumosa.

Esta distinción es importante: una reconstrucción científicamente plausible no equivale a una estructura conservada directamente en el fósil.

De dinosaurios depredadores a comedores de plantas

Los tericinosaurios representan uno de los experimentos evolutivos más llamativos de los dinosaurios.

Pertenecían al suborden Theropoda, el gran grupo que incluye al Tyrannosaurus, al Velociraptor y a las aves modernas. Sin embargo, algunas ramas de los terópodos abandonaron de forma progresiva una dieta predominantemente carnívora.

Los tericinosaurios llevaron esta transformación especialmente lejos.

Un estudio reciente sobre Falcarius utahensis, uno de los representantes más primitivos del grupo, ha permitido reconstruir mejor las primeras etapas de esa transición. Su cráneo conserva todavía numerosos rasgos propios de terópodos más convencionales, pero también muestra características que anticipan la especialización herbívora posterior.

El Kayrasaurus aparece más adelante en esa historia evolutiva y demuestra que la transición hacia la herbivoría no desembocó en una única anatomía.

Distintas especies desarrollaron diferentes tamaños corporales, mandíbulas, denticiones, locomoción y formas de utilizar las manos.

Mandíbula derecha del Kayrasaurus changliensis, con detalle de su hilera de pequeños dientes densamente agrupados.

Mandíbula derecha del Kayrasaurus changliensis, con detalle de su hilera de pequeños dientes densamente agrupados. Cortesía: Journal of Systematic Palaeontology

Un nuevo capítulo en la evolución de los tericinosaurios

El análisis filogenético del Kayrasaurus changliensis también incorpora algunos de los tericinosaurios descritos más recientemente, como el Duonychus tsogtbaatari y el Paralitherizinosaurus japonicus.

Los resultados permiten proponer provisionalmente la existencia de dos grandes subgrupos entre los terizinosáuridos más evolucionados, diferenciados, entre otras características, por la forma de las garras de las manos.

En una de esas ramas aparecen formas con garras largas y relativamente poco curvadas, incluido el extraordinario Therizinosaurus. En la otra se agrupan especies con garras más curvadas y determinadas modificaciones de las vértebras dorsales.

Los propios investigadores advierten, no obstante, que muchos fósiles de estos dinosaurios continúan siendo fragmentarios y que harán falta nuevos ejemplares para confirmar esa clasificación. Por qué es importante el descubrimiento de Kayrasaurus

La importancia del nuevo dinosaurio no reside únicamente en su tamaño

El Kayrasaurus changliensis demuestra que los tericinosaurios del Cretácico Inferior de China habían alcanzado ya una diversidad ecológica considerable. Algunos eran relativamente ágiles; otros, mucho más robustos. Algunos dependían probablemente más de las manos para obtener alimento; otros desarrollaron mandíbulas y denticiones capaces de desempeñar un papel mayor en el procesamiento de las plantas.

El nuevo animal combina además características aparentemente contradictorias: un cuerpo de terópodo, enormes garras, docenas de dientes, un probable plumaje y una dieta esencialmente vegetal.

La imagen final es casi surrealista: un descendiente de dinosaurios depredadores, probablemente cubierto de plumas y armado con grandes garras, utilizando buena parte de aquella anatomía intimidante para alcanzar, agarrar y procesar plantas.

Y eso es precisamente lo que hace extraordinarios a los tericinosaurios. La evolución tomó el cuerpo de un depredador y lo transformó, pieza a pieza, en algo completamente distinto.▪️(28-septiembre)

⏱️ LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS

  • Una nueva especie: los investigadores describen Kayrasaurus changliensis, un nuevo terizinosaurio del Cretácico Inferior hallado en la Formación Yixian, en Liaoning, China.
  • El mayor terizinosaurio conocido de Jehol: el ejemplar superaba los 3,6 metros de longitud y se estima que pesaba entre 117 y 274 kilos. Era al menos 1,6 veces mayor que Beipiaosaurus inexpectus.
  • Todavía no había terminado de crecer: varias partes del esqueleto no estaban completamente fusionadas, lo que indica que probablemente era un subadulto.
  • Una boca con decenas de dientes diminutos: tenía más de 32 dientes en el maxilar y más de 45 en la mandíbula inferior, muy pequeños y densamente agrupados.
  • Garras enormes, pero probablemente no para cazar: sus grandes uñas curvas encajan mejor con funciones relacionadas con la alimentación y manipulación de vegetación que con una vida de depredador.
  • Un probable comedor de plantas: la mandíbula curvada, la dentición y su parecido con Beipiaosaurus indican una estrategia basada en un procesamiento oral más intenso de vegetación.
  • Dos formas de vivir en el mismo ecosistema: el estudio propone que los tericinosaurios de Jehol se repartían los recursos. Kayrasaurus y Beipiaosaurus eran más robustos y dependían más de la boca, mientras que Jianchangosaurus y Lingyuanosaurus eran más ágiles y probablemente recurrían más a los brazos para alimentarse.
  • Importante para entender su evolución: el hallazgo muestra que los tericinosaurios ya habían desarrollado una gran diversidad de tamaños, anatomías y estrategias ecológicas en el Cretácico Inferior.
  • Fuente: Liao, C. C., Freimuth, W. J., Zanno, L. E., & Xu, X. A new therizinosaur from the Early Cretaceous Jehol Biota and ecomorphological patterns among early therizinosaurians. Journal of Systematic Palaeontology (2026). DOI: https://doi.org/10.1080/14772019.2026.2710287

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