La mayor imagen del centro de la Vía Láctea desvela la química oculta del corazón galáctico

Un mosaico sin precedentes del núcleo galáctico revela cómo el gas frío y decenas de moléculas complejas alimentan el nacimiento y la muerte de estrellas junto al agujero negro central. El mayor mapa obtenido con el ALMA abre una nueva ventana para entender la formación estelar en entornos extremos y la evolución de las galaxias en el universo temprano.

Por Enrique Coperías, periodista científico

La mayor imagen jamás obtenida con ALMA muestra la distribución del gas molecular en la Zona Molecular Central de la Vía Láctea, una región de 650 años luz de extensión equivalente a tres lunas llenas en el cielo.

La mayor imagen jamás obtenida con ALMA muestra la distribución del gas molecular en la Zona Molecular Central de la Vía Láctea, una región de 650 años luz de extensión equivalente a tres lunas llenas en el cielo. El mapa, parte del proyecto ACES, revela decenas de moléculas —representadas en distintos colores— que ayudan a comprender cómo se forman estrellas en el entorno extremo del corazón galáctico. Cortesía: ALMA (ESO/NAOJ/NRAO) / S. Longmore et al. Background: ESO/D. Minniti et al.

La imagen más grande obtenida hasta ahora con el radiotelescopio ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) ha revelado, con un nivel de detalle sin precedentes, la compleja química y la estructura del gas en el corazón de la Vía Láctea.

El mosaico, fruto de un ambicioso programa internacional de observación, permite asomarse al entorno extremo que rodea al agujero negro supermasivo central, Sagitario A*, y abre una nueva ventana para comprender cómo nacen las estrellas en condiciones radicalmente distintas a las habituales.

La nueva imagen muestra la región central de nuestra galaxia como nunca antes se había visto: un entramado de filamentos de gas cósmico frío, nubes densas de polvo y materia en constante movimiento. Este conjunto de datos, el mayor producido hasta la fecha por el ALMA, permitirá a los astrónomos estudiar con detalle la vida y muerte de las estrellas en una de las zonas más turbulentas del universo cercano.

«Es un lugar de extremos, invisible a nuestros ojos, pero ahora revelado con un detalle extraordinario», explica Ashley Barnes, astrónoma del Observatorio Europeo Austral (ESO) en Alemania y miembro del equipo responsable de las observaciones.

Una imagen sin precedentes del centro galáctico

La investigación ofrece una visión única del gas frío —la materia prima de la que nacen las estrellas— dentro de la llamada Zona Molecular Central de la galaxia. Es la primera vez que este gas se explora de forma tan completa y minuciosa en toda la región.

🗣️ La zona captada por la imagen abarca más de 650 años luz y contiene densas nubes de gas y polvo que rodean el agujero negro supermasivo del centro galáctico. «Es el único núcleo galáctico lo suficientemente cercano a la Tierra como para que podamos estudiarlo con tanto detalle», subraya Barnes en un comunicado del ESO.

El conjunto de datos permite observar la Zona Molecular Central a múltiples escalas: desde estructuras de gas de decenas de años luz hasta pequeñas nubes que envuelven estrellas individuales.

Montaje de ALMA que revela la distribución de distintas moléculas en la Zona Molecular Central de la Vía Láctea, observado dentro del proyecto internacional ACES. El mapa muestra cinco compuestos clave —entre ellos monóxido de silicio y cianoacetileno— que permiten rastrear la química del gas donde nacen las estrellas del núcleo galáctico. Cortesía: ALMA(ESO / NAOJ / NRAO)/S. Longmore et al.

Química compleja en la Zona Molecular Central

El proyecto, denominado ACES (ALMA CMZ Exploration Survey), se centra en el gas molecular frío y en la compleja química que alberga. Gracias a la sensibilidad del ALMA, los investigadores han identificado decenas de moléculas distintas, desde compuestos simples, como el monóxido de silicio, hasta moléculas orgánicas más complejas, caso del metanol, la acetona y el etanol.

Ese gas frío fluye a lo largo de filamentos que alimentan cúmulos de materia de los que pueden surgir nuevas estrellas. En las regiones exteriores de la Vía Láctea, este proceso se comprende relativamente bien, pero en el centro galáctico las condiciones son mucho más extremas.

🗣️ «La Zona Molecular Central alberga algunas de las estrellas más masivas conocidas de nuestra galaxia, muchas de las cuales viven rápido y mueren jóvenes, terminando sus vidas en poderosas explosiones de supernova e incluso hipernovas», explica Steve Longmore, líder del ACES y profesor de Astrofísica en la Liverpool John Moores University (Reino Unido).

Un laboratorio para entender el universo temprano

Con el nuevo conjunto de datos, los astrónomos esperan comprender mejor cómo estos fenómenos influyen en el nacimiento de nuevas estrellas y si las teorías actuales de formación estelar se mantienen en entornos tan extremos.

«Al estudiar cómo nacen las estrellas en la Zona Molecular Central, también podemos obtener una imagen más clara de cómo crecieron y evolucionaron las galaxias —dice Longmore. Y añade—: Creemos que la región comparte muchas características con las galaxias del universo temprano, donde las estrellas se formaban en entornos caóticos y extremos».

Para reunir este conjunto de datos, los investigadores utilizaron el citado ALMA, el radiotelescopio situado en el desierto de Atacama (Chile) y operado por el Observatorio Europeo Austral y sus socios internacionales. Es la primera vez que una zona tan amplia se escanea con este instrumento, lo que ha permitido crear la mayor imagen obtenida hasta ahora por ALMA.

Este vídeo explora el gas molecular presente en el centro de la Vía Láctea con un detalle sin precedentes. Esta nueva imagen, obtenida con ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array), muestra la distribución de diferentes moléculas, cada una de ellas con un color diferente.

El futuro de la exploración del centro de la Vía Láctea

En el cielo, el mosaico resultante —formado al unir cientos de observaciones individuales como piezas de un rompecabezas— tiene una longitud equivalente a tres lunas llenas colocadas una junto a otra.

«Anticipábamos un alto nivel de detalle cuando diseñamos el estudio, pero nos sorprendió genuinamente la complejidad y riqueza reveladas en el mosaico final —señala Katharina Immer, astrónoma del ALMA en el ESO y también integrante del proyecto. Los datos del programa ACES se presentan en cinco artículos científicos aceptados para su publicación en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, con un sexto en fase final de revisión.

El mapa del centro galáctico es, sin embargo, solo un primer paso. Las futuras mejoras tecnológicas permitirán profundizar aún más en esta región.

«La próxima actualización de sensibilidad de banda ancha de ALMA, junto con el Extremely Large Telescope del ESO, pronto nos permitirá adentrarnos aún más en esta región: resolver estructuras más finas, rastrear una química más compleja y explorar la interacción entre estrellas, gas y agujeros negros con una claridad sin precedentes —comenta Barnes. Y añade—: En muchos sentidos, esto es solo el comienzo».▪️(26-febrero-2026)

  • Información facilitada por el ESO

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