La misteriosa «mancha fría» del Atlántico esconde el debilitamiento de una gran corriente oceánica y acerca el riesgo de un punto de inflexión climático

Mientras el planeta se calienta a un ritmo sin precedentes, una extraña región del Atlántico Norte lleva más de un siglo haciendo justo lo contrario. Ahora, un nuevo estudio advierte de que esta anomalía podría ser la señal visible de que una de las grandes corrientes oceánicas que regulan el clima mundial se está debilitando de forma muy peligrosa.

Por Enrique Coperías, periodista científico

La mancha fría del Atlántico Norte se localiza al sur de Groenlandia, una región donde el océano lleva décadas enfriándose pese al calentamiento global.

La mancha fría del Atlántico Norte se localiza al sur de Groenlandia, una región donde el océano lleva décadas enfriándose pese al calentamiento global. Los científicos creen que esta anomalía podría estar revelando el debilitamiento de la circulación oceánica AMOC, uno de los grandes reguladores del clima terrestre. Foto de Dave Meckler en Unsplash

Mientras el planeta bate récords de calor año tras año, existe una extraña región del Atlántico Norte que parece resistirse al calentamiento global. Un nuevo estudio concluye que esta anomalía no se debe a cambios atmosféricos locales, sino al debilitamiento de una gigantesca cinta transportadora oceánica que podría estar acercándose a un peligroso punto de inflexión.

Hay algo desconcertante en los mapas globales del calentamiento climático. Allí donde casi todos los océanos y continentes muestran tonos rojos cada vez más intensos, una zona situada al sur de Groenlandia y de Islandia destaca desde hace décadas por un comportamiento anómalo: se calienta mucho menos que el resto del planeta e incluso presenta una tendencia al enfriamiento.

Los climatólogos la conocen como la Atlantic Warming Hole —literalmente, el agujero de calentamiento del Atlántico— o, de forma más gráfica, la masa fría o cold blob del Atlántico Norte.

Esta singular anomalía lleva años intrigando a los científicos. ¿Por qué una región del océano se enfría mientras el resto del mundo se calienta? ¿Se trata simplemente de una fluctuación natural o es la señal visible de un cambio mucho más profundo en el sistema climático terrestre?

Qué es la circulación de vuelco meridional del Atlántico

Ahora, un nuevo estudio publicado en la revista Geophysical Research Letters aporta una de las evidencias más sólidas hasta la fecha. Tras analizar décadas de observaciones oceánicas y atmosféricas, los investigadores concluyen que la explicación más plausible no está en la atmósfera, sino en el océano. La masa fría sería la huella de un debilitamiento progresivo de la circulación de vuelco meridional del Atlántico (AMOC), uno de los sistemas de corrientes más importantes del planeta.

La AMOC funciona como una gigantesca cinta transportadora de calor. Incluye corrientes tan conocidas como la corriente del Golfo, que transportan enormes cantidades de agua cálida desde las regiones tropicales hacia el Atlántico Norte. Allí, el agua se enfría, aumenta su densidad y se hunde hacia las profundidades oceánicas antes de regresar lentamente hacia el sur.

Gracias a este mecanismo, Europa Occidental disfruta de un clima mucho más suave de lo que correspondería a su latitud. Sin esta transferencia de calor, ciudades como Londres, París o Madrid experimentarían inviernos mucho más severos.

Según Stefan Rahmstorf, climatólogo del Instituto de Investigación sobre el Impacto Climático de Potsdam y autor principal del estudio, la región de la masa fría coincide precisamente con el lugar donde la AMOC entrega buena parte de ese calor al océano y a la atmósfera. «La interpretación de esta anomalía como una señal de debilitamiento de la AMOC está respaldada por múltiples líneas independientes de evidencia», señalan los autores.

Este mapa muestra cómo ha cambiado la temperatura superficial del mar entre 1880 y 2025. Mientras la mayor parte de los océanos se ha calentado, una extensa región al sur de Groenlandia e Islandia destaca por su enfriamiento relativo, la llamada mancha fría del Atlántico Norte, considerada por muchos científicos una de las principales señales del debilitamiento de la circulación oceánica AMOC. Cortesía: Geophysical Research Letters

La masa fría no es un fenómeno superficial

Durante años, algunos investigadores propusieron que el enfriamiento podría deberse simplemente a una mayor pérdida de calor desde la superficie del océano hacia la atmósfera. En otras palabras, el océano se estaría enfriando porque estaría liberando más energía al aire.

La nueva investigación pone a prueba esta hipótesis utilizando registros de temperatura oceánica, contenido de calor oceánico y datos de reanálisis atmosféricos que reconstruyen el intercambio energético entre océano y atmósfera desde mediados del siglo XX.

Los resultados son claros. La región fría no es un fenómeno superficial. El enfriamiento afecta a una gran parte de la columna de agua y se extiende hasta aproximadamente los primeros mil metros de profundidad. Es decir, el océano está perdiendo calor en volumen, no solo en la fina capa superficial que interactúa directamente con la atmósfera.

➡️ «Está claro que la masa fría no es simplemente un fenómeno de la capa superficial», escriben los autores tras analizar las variaciones del contenido térmico oceánico durante las últimas siete décadas.

De hecho, los investigadores descubrieron algo especialmente revelador: la pérdida de calor en superficie no ha aumentado, como requeriría la hipótesis atmosférica. Ocurre justo lo contrario. En la zona de la masa fría, la pérdida de calor hacia la atmósfera ha disminuido ligeramente desde 1955 y de forma significativa desde la década de 1990.

Si el océano estuviera recibiendo menos calor desde las corrientes oceánicas, resulta lógico que también tuviera menos energía disponible para transferir a la atmósfera. Los datos observados encajan precisamente con este escenario.

La huella dactilar de una circulación oceánica debilitada

Los investigadores identifican además otro indicio importante. Mientras la región situada al sur de Groenlandia se enfría, una franja de océano frente a la costa este de Estados Unidos se calienta con intensidad.

Este patrón ya había sido descrito anteriormente como una auténtica huella dactilar del debilitamiento de la AMOC. Los modelos climáticos predicen que cuando la circulación atlántica pierde fuerza, la corriente del Golfo tiende a desplazarse ligeramente hacia el norte, y acumula más calor frente a las costas estadounidenses mientras reduce el transporte de energía hacia el Atlántico subpolar.

Las observaciones recientes parecen confirmar este comportamiento. Mediciones realizadas mediante la red internacional de flotadores oceánicos Argo muestran que la corriente del Golfo ha experimentado un desplazamiento hacia el norte desde comienzos de este siglo. Al mismo tiempo, las observaciones directas de la AMOC registran una tendencia al debilitamiento.

Según el análisis, las variaciones del contenido térmico de la masa fría se correlacionan mucho mejor con los cambios en el transporte oceánico de calor que con las fluctuaciones de los intercambios energéticos en la superficie marina.

«Las variaciones multidecadales del contenido de calor no pueden explicarse mediante la variabilidad de los flujos de calor superficiales, lo que implica que los cambios en el transporte oceánico de calor son el principal motor de estas variaciones», concluyen los autores.

Los mapas superiores muestran cómo la mancha fría del Atlántico Norte ha permanecido prácticamente inmune al calentamiento observado en el resto del océano entre 1955 y 2022.

Los mapas superiores muestran cómo la mancha fría del Atlántico Norte ha permanecido prácticamente inmune al calentamiento observado en el resto del océano entre 1955 y 2022. Los paneles inferiores revelan que esta anomalía no coincide con una mayor pérdida de calor hacia la atmósfera, lo que refuerza la hipótesis de que su origen está en un debilitamiento del transporte oceánico de calor asociado a la circulación AMOC. Cortesía: Geophysical Research Letters

¿Podría acercarse la AMOC a un punto de inflexión?

La importancia de estos resultados va mucho más allá de una curiosidad oceanográfica. La AMOC desempeña un papel esencial en la regulación del clima global y cualquier debilitamiento sostenido podría tener consecuencias de gran alcance.

Diversos estudios paleoclimáticos sugieren que esta circulación es actualmente más débil que en cualquier otro momento del último milenio. Además, múltiples indicadores independientes, desde cambios en la salinidad del Atlántico Norte hasta observaciones del propio sistema de corrientes, apuntan en la misma dirección: la AMOC estaría perdiendo intensidad.

La gran preocupación de los científicos es que este sistema podría poseer un punto de inflexión climático. Más allá de cierto umbral, la circulación podría sufrir una reorganización abrupta o incluso un colapso de la AMOC, lo que desencadenaría cambios climáticos de gran magnitud.

Aunque persiste una considerable incertidumbre sobre la proximidad de ese umbral, investigaciones recientes han identificado señales de alerta temprana compatibles con una aproximación progresiva a dicho punto crítico. Algunos modelos climáticos incluso sugieren que una parte de las simulaciones alcanza ese umbral hacia mediados de este siglo bajo escenarios de calentamiento global elevado.

➡️ Rahmstorf y sus colegas son prudentes, pero también claros sobre las implicaciones. «La sólida evidencia de un debilitamiento de la AMOC constituye una seria preocupación para la sociedad y para los responsables políticos», advierten.

Qué significa este hallazgo para el cambio climático

La imagen que emerge de este trabajo es la de un Atlántico Norte que está enviando mensajes inequívocos sobre los cambios que se están produciendo bajo la superficie. La misteriosa masa fría no parece ser una simple anomalía meteorológica ni una rareza pasajera. Más bien sería la manifestación visible de alteraciones profundas en uno de los grandes motores del sistema climático terrestre.

En un mundo que se calienta rápidamente, resulta paradójico que una de las señales más inquietantes del cambio climático adopte la forma de una región que se enfría. Pero precisamente esa aparente contradicción es lo que convierte a la masa fría del Atlántico en un indicador tan valioso para los científicos.

Porque, en ocasiones, las señales más importantes no aparecen donde el planeta se calienta más deprisa, sino allí donde deja de comportarse como debería.▪️(9-junio-2026)

REGUNTAS & RESPUESTAS: Mancha Fría y Cambio Climático

🌎 ¿Qué es la mancha fría del Atlántico?

Es una región situada al sur de Groenlandia e Islandia que muestra temperaturas anormalmente bajas en comparación con el resto del planeta.

🌎 ¿Por qué se enfría una zona del océano mientras el planeta se calienta?

Las evidencias indican que la causa principal es la reducción del transporte de calor por parte de las corrientes oceánicas del Atlántico Norte.

🌎 ¿Qué significa AMOC?

AMOC son las siglas de circulación de vuelco meridional del Atlántico, un sistema de corrientes que redistribuye calor entre los trópicos y las altas latitudes del Atlántico Norte.

🌎 ¿Está colapsando la crriente del Golfo?

No. La corriente del Golfo sigue funcionando, pero existen evidencias de que el sistema oceánico del que forma parte podría estar debilitándose.

🌎 ¿Podría afectar a Europa?

Sí. Un debilitamiento importante de la AMOC podría modificar las temperaturas, las precipitaciones y diversos patrones climáticos en Europa y otras regiones del planeta.

  • Fuente: Rahmstorf, S., Jendrkowiak, J., Gou, R., Cheng, L., Ruiz-Angulo, A., & Björnsson, H. Multidecadal Atlantic “warming hole” heat content variations are caused by ocean heat transport, not by surface fluxes. Geophysical Research Letters. DOI:  https://doi.org/10.1029/2025GL118383

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