El autismo podría dividirse en dos subtipos biológicos: un estudio identifica patrones distintos de conectividad cerebral
Lo que durante años se consideró un único trastorno podría ocultar realidades biológicas muy diferentes. Un estudio internacional revela que algunas personas con autismo presentan dos patrones opuestos de conectividad cerebral, asociados a mecanismos genéticos e inmunitarios distintos.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Los neurólogos consideran el autismo un espectro extremadamente diverso. Dos personas con el mismo diagnóstico pueden presentar capacidades, dificultades y comportamientos muy diferentes. Esa enorme variabilidad ha llevado a los científicos a preguntarse si, detrás de la etiqueta clínica común, podrían esconderse distintos mecanismos biológicos.
Ahora, un estudio internacional publicado en la revista Nature Neuroscience aporta una de las pruebas más sólidas hasta la fecha de que, al menos en una parte de los casos, el autismo podría dividirse en dos grandes subtipos biológicos identificables mediante el funcionamiento de las redes cerebrales.
La investigación, liderada por científicos del Instituto Italiano de Tecnología (IIT) y de varios centros internacionales, combinó datos de resonancia magnética funcional (fMRI) de ratones modificados genéticamente y de casi dos mil personas. El resultado apunta a la existencia de dos patrones claramente diferenciados de conectividad cerebral: uno caracterizado por una disminución de las conexiones funcionales entre regiones cerebrales y otro por un aumento de esas conexiones.
Los autores, encabezados por Alessandro Gozzi, del Centro de Neurociencia y Sistemas Cognitivos del IIT, sostienen que estos patrones no son simples variaciones estadísticas, sino que reflejan procesos biológicos distintos. «La variabilidad en la conectividad funcional del cerebro codifica vías biológicas diferenciadas», explican los investigadores en el artículo, que propone una nueva forma de clasificar algunos casos de autismo basándose en la biología cerebral y no únicamente en los síntomas observables.
🗣️ «Durante décadas hemos observado una enorme variabilidad en la forma en que se manifiesta el autismo, pero carecíamos de pruebas directas de que esas diferencias reflejaran una biología subyacente distinta —resume Gozzi en un comunicado del IIT. Y añade—: Nuestro enfoque nos permitió aislar factores genéticos e inmunitarios específicos y trasladar posteriormente esas firmas biológicas a escáneres cerebrales humanos, demostrando que diferentes patrones de conectividad reflejan distintos mecanismos biológicos implicados en el autismo».
Dos subtipos de autismo con firmas cerebrales opuestas
La idea surgió a partir del estudio de veinte modelos diferentes de ratón diseñados para reproducir alteraciones genéticas asociadas al autismo. Mediante resonancia magnética funcional en reposo, los investigadores analizaron cómo se comunicaban distintas regiones cerebrales en cada modelo animal.
Los resultados revelaron una sorprendente polarización. Algunos modelos presentaban una reducción predominante de la conectividad funcional, mientras que otros mostraban el patrón opuesto, con una conectividad aumentada. Al agrupar los datos mediante técnicas estadísticas, aparecieron dos grandes grupos bien diferenciados:
✅ Un subtipo de hipoconectividad: implica que determinadas regiones cerebrales se comunican entre sí con menor intensidad de lo habitual.
✅ Un subtipo de hiperconectividad: refleja una comunicación excesiva o más intensa entre ciertas áreas.
Aunque ambos patrones afectaban a redes cerebrales relacionadas con el comportamiento social, la atención o el procesamiento de la información, cada uno seguía una arquitectura funcional distinta. Algunas regiones, como la corteza prefrontal medial y el cuerpo estriado, podían verse alteradas en ambos grupos, pero otras mostraban alteraciones específicas de un subtipo.
🗣️ «Los modelos de ratón nos proporcionaron una especie de piedra Rosetta biológica —dice Adriana Di Martino, neuróloga del Child Mind Institute de Nueva York. Y añade—: Pudimos identificar qué vías biológicas impulsan determinados patrones de conectividad cerebral y después buscar esas mismas señales en seres humanos».
Esquema del método utilizado por los investigadores para identificar dos posibles subtipos biológicos del autismo. El estudio combinó datos de resonancia magnética funcional en modelos de ratón y en personas con autismo para detectar patrones de hipoconectividad e hiperconectividad cerebral, que posteriormente se relacionaron con distintas vías genéticas y moleculares asociadas al trastorno. Cortesía: Nature Neuroscience (2026)
La pista genética detrás de las diferencias
La siguiente pregunta era evidente: ¿qué significan estas diferencias a escala biológica?
Para responderla, Gozzi y el resto de investigadores analizaron los genes y las vías moleculares asociadas a cada uno de los grupos de ratones. Descubrieron que los animales pertenecientes al subtipo de hipoconectividad compartían alteraciones relacionadas principalmente con las sinapsis, es decir, los puntos de comunicación entre neuronas. También aparecían afectados procesos fundamentales para la plasticidad cerebral y la transmisión de señales nerviosas.
En cambio, los modelos asociados a la hiperconectividad mostraban una firma biológica muy diferente. En ellos predominaban alteraciones relacionadas con el sistema inmunitario, la señalización de citoquinas inflamatorias y mecanismos de regulación genética y transcripcional.
En otras palabras, los dos patrones de conectividad cerebral parecían reflejar dos rutas biológicas distintas hacia un mismo diagnóstico clínico.
➡️ En palabras de los autores, «la disfunción sináptica está vinculada a la hipoconectividad, mientras que la desregulación inmunitaria y transcripcional aparece más estrechamente asociada a la hiperconectividad».
El salto a los seres humanos
Los hallazgos en ratones eran prometedores, pero la cuestión fundamental era si esos mismos patrones podían encontrarse en personas con autismo.
Para comprobarlo, el equipo recurrió a una enorme base de datos internacional de neuroimagen que incluía resonancias funcionales de 940 personas con autismo y 1.036 individuos neurotípicos, con edades comprendidas entre los 5 y los 30 años.
Los investigadores utilizaron los patrones identificados previamente en los ratones como una especie de plantilla biológica. Al aplicar este método a los datos humanos, encontraron dos grupos comparables a los observados en los modelos animales.
Uno de ellos mostraba hipoconectividad y representaba aproximadamente el 8 % de las personas analizadas. El otro presentaba hiperconectividad y agrupaba alrededor del 17 % de los participantes. En conjunto, ambos subtipos de autismo sumaban cerca de una cuarta parte de toda la muestra estudiada.
Lo más llamativo fue que estos resultados se reprodujeron de forma consistente en conjuntos de datos independientes, lo que refuerza su fiabilidad científica.
Alessandro Gozzi, director del Centro de Neurociencia y Sistemas Cognitivos del Instituto Italiano de Tecnología (IIT), coordinó la investigación que identificó dos posibles subtipos biológicos del autismo a partir de patrones diferenciados de conectividad cerebral. Cortesía: IIT
Diferencias también en el comportamiento
Los dos subtipos no solo mostraban patrones cerebrales distintos. También presentaban diferencias en algunos aspectos conductuales.
El grupo de hiperconectividad tendía a mostrar una mayor gravedad global de los síntomas medidos mediante herramientas clínicas estandarizadas. Las diferencias aparecían especialmente en el ámbito de la interacción social y la comunicación, aunque no en los comportamientos repetitivos característicos del autismo.
Además, los análisis sugieren que cada subtipo involucra redes cerebrales relacionadas con funciones diferentes.
La hipoconectividad, por su parte, se asociaba principalmente a circuitos vinculados con el lenguaje, los movimientos oculares y diversos procesos cognitivos. Por el contrario, la hiperconectividad aparecía relacionada con sistemas sensoriales, motores, emocionales y de recompensa.
Estas diferencias podrían ayudar a explicar por qué personas con diagnósticos aparentemente similares presentan perfiles conductuales tan distintos.
Hacia una medicina más personalizada
Uno de los mayores problemas en la investigación del autismo es que el diagnóstico engloba realidades biológicas muy heterogéneas. Dos personas pueden compartir el mismo diagnóstico clínico y, sin embargo, tener causas biológicas completamente diferentes.
Esa diversidad ha dificultado durante años el desarrollo de tratamientos personalizados. Un fármaco o una intervención que funcione para un determinado mecanismo biológico puede resultar inútil para otro.
Los autores creen que sus resultados podrían abrir la puerta a una clasificación más precisa del autismo. En lugar de considerar el autismo como una única entidad, sería posible identificar subgrupos basados en las alteraciones cerebrales y moleculares subyacentes.
«Nuestro trabajo proporciona un nuevo marco empírico para la identificación dirigida de subtipos dentro del espectro autista», señalan los investigadores.
Aunque el autismo comparte un diagnóstico común, cada persona presenta una combinación única de capacidades, desafíos y formas de percibir el mundo. Comprender la diversidad biológica que existe dentro del espectro podría abrir la puerta a apoyos y tratamientos más personalizados en el futuro. Foto de Ihnatsi Yfull en Unsplash
Un primer paso, no una respuesta definitiva
Pese a la importancia del hallazgo, los propios autores subrayan que no significa que todo el autismo pueda dividirse únicamente en dos categorías. De hecho, los subtipos identificados representan aproximadamente una cuarta parte de la muestra analizada.
Esto sugiere que podrían existir otros patrones biológicos aún por descubrir o que muchos casos combinan mecanismos diferentes de forma más compleja.
Además, la resonancia magnética funcional todavía no es una herramienta diagnóstica de uso rutinario para clasificar a las personas con autismo. Será necesario realizar nuevos estudios que confirmen los resultados en poblaciones más amplias y determinen si estos subtipos pueden utilizarse en la práctica clínica.
Aun así, el trabajo supone un avance significativo en uno de los grandes desafíos de la neurociencia moderna: comprender por qué un mismo diagnóstico engloba realidades tan diversas.
«Los biomarcadores biológicos basados en el cerebro revelan diferencias que las evaluaciones conductuales actuales no logran captar por completo», dice Di Martino.
La investigación aporta una idea poderosa. Tal vez el autismo no sea una única condición biológica expresada de múltiples formas, sino un conjunto de trayectorias cerebrales diferentes que convergen en síntomas similares. Y comprender esas diferencias podría ser la clave para desarrollar diagnósticos más precisos y tratamientos personalizados en el futuro.▪️(7-junio-2026)
SALUD MENTAL Y NEURODIVERSIDAD
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Autismo y Hipoconectividad Cerebral
🧠 ¿Qué es la hipoconectividad cerebral?
Es una disminución de la comunicación funcional entre distintas regiones del cerebro.
🧠 ¿Qué es la hiperconectividad cerebral?
Es un aumento de la intensidad de las conexiones funcionales entre determinadas áreas cerebrales.
🧠 ¿Todos los casos de autismo pertenecen a uno de estos dos grupos?
No. El estudio identifica estos patrones en aproximadamente una cuarta parte de los participantes analizados.
🧠 ¿Puede utilizarse este descubrimiento para diagnosticar el autismo?
Todavía no. Se trata de una investigación básica que necesita validación adicional antes de llegar a la práctica clínica.
🧠 ¿Qué implicaciones tiene para los tratamientos?
Sugiere que diferentes personas con autismo podrían beneficiarse de estrategias terapéuticas distintas según los mecanismos biológicos implicados.
NEUROCIENCIA Y EVOLUCIÓN HUMANA
Información facilitada por el Istituto Italiano di Tecnologia
Fuente: Pagani, M., Zerbi, V., Gini, S. et al.Autism subtypes identified using cross-species functional connectivity analyses. Nature Neuroscience (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s41593-026-02287-z

