La mitad de los novelistas británicos temen ser reemplazados por la inteligencia artificial, según un estudio de Cambridge

La irrupción de la IA generativa ha encendido todas las alarmas en la literatura del Reino Unido: muchos autores sienten que su oficio corre peligro real. Un reciente informe advierte de que hasta qué punto la tecnología está transformando —y amenazando— la creación literaria.

Por Enrique Coperías

¿Veremos en un futuro no muy lejano a robots compitiendo con escritoras como J. K. Rowling? En pleno auge de la inteligencia artificial, los escritores del Reino Unido se preguntan si sus historias seguirán siendo humanas.

¿Veremos en un futuro no muy lejano a robots compitiendo con escritoras como J. K. Rowling? En pleno auge de la inteligencia artificial, los escritores del Reino Unido se preguntan si sus historias seguirán siendo humanas. La investigación de Cambridge muestra un sector dividido entre el vértigo tecnológico y el miedo a desaparecer. Imagen generada con Grok

Apenas dos siglos después de que Mary Shelley imaginara una criatura ensamblada a partir de pedazos humanos, muchos escritores británicos sienten que la literatura vuelve a enfrentar a un nuevo Frankenstein: la inteligencia artificial generativa. Un informe reciente de la Universidad de Cambridge, elaborado tras escuchar a casi cuatrocientos profesionales del sector, revela un dato que habría parecido impensable hace solo tres o cuatro años: el 51% de los novelistas del Reino Unido cree que la inteligencia artificia (IA) podría desplazar por completo su trabajo. Y más de un tercio asegura que ya ha perdido ingresos por culpa de estas tecnologías.

La investigación, dirigida por la doctora Clementine Collett desde el Minderoo Centre for Technology and Democracy, dibuja un paisaje inquietante para uno de los sectores culturales más emblemáticos no solo del Reino Unido, sino del mundo entero. El estudio recoge testimonios de escritores, editores y agentes literarios a través de encuestas, entrevistas y grupos focales.

El resultado es un mosaico de angustias, resistencias, expectativas y, en menor medida, oportunidades. Pero sobre todo, muestra un profundo temor: si la IA aprende de millones de libros, incluidos los suyos —muchas veces sin permiso—, terminará escribiendo novelas que competirán directamente con ellos.

🗣️ «Existe una preocupación generalizada entre los novelistas de que la IA generativa, entrenada con enormes cantidades de ficción, menoscabe el valor de la escritura y compita con los autores humanos —explica Collett en un comunicado de la Universidad de Cambridge. Y añade—: Las novelas aportan más de lo que podemos imaginar a nuestra sociedad, nuestra cultura y la vida de las personas. Las novelas son una parte fundamental de las industrias creativas y la base de innumerables películas, series de televisión y videojuegos».

Un sector literario que se siente vulnerado por el uso de su obra en IA

El dato más repetido en el informe es también el más perturbador para los escritores: el 59% afirma saber que su obra ha sido usada para entrenar modelos de IA, casi siempre sin permiso ni compensación económica. El 99% de quienes detectaron ese uso no habían autorizado nada y el 100% no había recibido pago alguno.

El sentimiento dominante es el de una expropiación silenciosa. La autora de thrillers Jackie (nombre ficticio), citada en el estudio, lo resume así: su preocupación no es solo económica, sino moral; la idea de que su voz, sus palabras y hasta sus errores se integren en gigantescas máquinas que producirán textos capaces de competir con ella.

Piratería masiva y entrenamiento de modelos de IA

Otros novlistas hablan sin rodeos de «piratería masiva». El informe confirma que millones de libros han sido extraídos sin permiso de bibliotecas sombra como Library Genesis o LibGen, un motor de búsqueda que facilita el libre acceso a artículos científicos y obras literarias y una de las principales fuentes de entrenamiento para los grandes modelos de lenguaje (LLM). Esto incluye a autores vivos, con contratos vigentes y carreras en curso, que ven su trabajo convertido en gasolina para una maquinaria industrial ajena a ellos.

«La ironía brutal es que las herramientas de IA generativa que afectan a los novelistas probablemente están entrenadas con millones de novelas pirateadas, extraídas de bibliotecas en la sombra sin el consentimiento ni la remuneración de sus autores», denuncia Collett.

La amenaza económica y creativa percibida por los escritores

La encuesta también evidencia que el 85% de los novelistas cree que sus ingresos futuros se verán afectados de forma negativa a causa de la invasión de la IA en la literatura. Para el 39%, ese daño ya ha comenzado: trabajos suplementarios, como la impartición de clases y talleres y el encargo de correcciones y producciones literarias, empiezan a desaparecer o a pagarse menos ante la irrupción de herramientas automáticas.

🗣️ «La mayoría de los autores no gana lo suficiente [para vivir] solo con sus novelas, y depende de ingresos complementarios, como la redacción por encargo y las traducciones, que están desapareciendo rápidamente debido a la IA generativa», advierte Collett en la nota de prensa de Cambridge.

La sensación de vulnerabilidad es especialmente fuerte en el género de ficción. Dos tercios de los encuestados consideran que la novela romántica es el género más amenazado, seguida por el thriller (61%) y el misterio y crimen (60%). En cambio, la ficción literaria, con mayor exigencia estilística, es vista como algo menos sustituible (solo un 32% la ve en alto riesgo).

«Muchos novelistas dudan de que en los próximos años siga existiendo apetito por la escritura compleja y de largo formato», resume la autora del informe.

La investigadora Clementine Collett, autora del informe.

La investigadora Clementine Collett, autora del informe. Cortesía: https://www.cdh.cam.ac.uk/about/people/dr-clementine-collett/

Riesgos para la creatividad humana

Más allá del bolsillo, muchos creativos advierten de un impacto cultural más profundo. En los grupos focales, escritores y agentes literarios alertan sobre la pérdida de habilidades humanas esenciales, como la imaginación, la paciencia, la empatía y la capacidad crítica, si las generaciones futuras delegan en un sistema automático los procesos creativos más arduos.

«No creo que haya que usarla para algo creativo», resume una novelista citada en el informe. Y el escritor Stephen May, autor de aclamadas novelas históricas como Sell Us the Rope, teme, precisamente, que se pierda esa parte incómoda pero fértil del proceso: «La IA puede eliminar la fricción y el dolor necesarios de un primer borrador, lo que empobrecería el resultado final».

Muchos vaticinan además una erosión de la confianza entre lectores y escritores. En un mundo en el que cualquiera puede publicar un libro en Amazon impulsado por ChatGPT o herramientas similares, ¿cómo saber qué manos —o qué máquinas— hay detrás de un texto? ¿Se romperá el contrato emocional que supone leer a un autor, acompañarlo durante años, identificar una voz?

🗣️ «Novelistas, editores y agentes literarios coinciden en que la finalidad esencial de la novela es explorar y transmitir la complejidad humana —subraya Collett—. Muchos señalaron que el creciente uso de la IA pone esto en riesgo, ya que la IA no puede comprender lo que significa ser humano».

Cómo editoriales y autores afrontan la irrupción de la IA

El informe también matiza que la mayoría de los escritores no usa IA en su día a día. Un 67% nunca la utiliza para escribir, y un 94% tiene una percepción negativa de su uso en tareas creativas.

Pero muchos autores admiten utilizarla para tareas colaterales: búsquedas rápidas, resúmenes, correcciones menores o ideas para campañas de marketing.

Incluso así, casi siempre aparecen dos tensiones: la moral y la ambiental.

¿Y qué opinan los editores de todo esto? Entre ellos la postura obre la incursión de la IA generativa en el mundo editorial no es unánime:

✅ Las grandes editoriales son percibidas como más propensas a experimentar con la IA, especialmente en marketing y procesos internos.

✅ Las editoriales independientes, que, como su nombre indica, son aquellas que realizan su trabajo al margen del radio de acción de los grandes grupos que acaparan la mayor parte del mercado, muestran una resistencia casi militante. Algunas incluso proponen incluir en sus libros un sello de AI-free como declaración de principios.

Kevin Duffy, fundador de la independiente Bluemoose Books, va un paso más allá: «Somos una editorial libre de IA, y tendremos un sello en la portada. Luego dependerá del público decidir si quiere comprar ese libro o no. Pero informemos a los lectores de lo que está haciendo la IA».

Un modelo de derechos en debate: opt-in, no opt-out

Si hay un mensaje nítido en el informe es que el sector rechaza de manera abrumadora el modelo de opt-out, que permitiría a las empresas de IA entrenar a sus modelos con obras con copyright a menos que el autor haya indicado lo contrario.

Por el contrario, el 86% defiende un sistema basado en licencias explícitas (opt-in), donde el autor otorga permiso y es remunerado por ello.

🗣️ «Los novelistas piden claramente políticas y regulaciones que obliguen a las empresas de IA a ser transparentes sobre sus datos de entrenamiento, ya que esto ayudaría a hacer cumplir la ley de derechos de autor —dice Collett—. Y añade—: La legislación de copyright debe seguir revisándose y quizá necesite reformas para proteger aún más a los creadores. Es justo que se pida permiso a los escritores y que se les remunere por el uso de su obra».

¿Existe lugar para la convivencia?

Pese a la angustia dominante entre los escritores, el informe también identifica oportunidades puntuales dentro de los límites de la IA:

✅ La inteligencia artificial puede ser útil para personas con dificultades de accesibilidad.

✅ Las herramientas bien diseñadas pueden facilitar tareas repetitivas en la producción literaria.

✅ Los modelos lingüísticos pequeños (SLM) podrían ser una alternativa ética y sostenible a los grandes (LLM). Los primeros son IA diseñadas para tareas concretas, con menos parámetros, menor consumo de recursos y funcionamiento más rápido y barato, y pueden entrenarse con datos curados, transparentes y éticamente gestionados, lo que los hace más controlables, sostenibles y adecuados para contextos donde importa la precisión y la privacidad.

Las editoriales, especialmente las independientes, afirman que los lectores tienen el derecho de saber si la IA ha intervenido en la creación de una novela.

Las editoriales, especialmente las independientes, afirman que los lectores tienen el derecho de saber si la IA ha intervenido en la creación de una novela. Foto de Filipe Sabino

Una industria en la encrucijada

Más que un diagnóstico técnico, el informe funciona como una llamada de atención. «Nuestras industrias creativas no son daños colaterales prescindibles en la carrera por desarrollar IA. Son tesoros nacionales que merecen ser defendidos. Este informe nos muestra cómo», dice Gina Neff, directora ejecutiva del Centro Minderoo para la Tecnología y la Democracia.

Algunos autores, como la estadounidense Tracy Chevalier, que alcanzó la fama con su novela La joven de la perla, les inquieta además el efecto combinado de la presión tecnológica y la lógica del beneficio:

«Me preocupa que una industria editorial movida principalmente por el ánimo de lucro se vea tentada a usar cada vez más la IA para generar libros. Si es más barato producir novelas con IA —sin anticipos ni royalties que pagar, con producción más rápida y conservando el copyright—, los editores casi inevitablemente optarán por publicarlas. Y si además tienen un precio más bajo que los libros hechos por humanos, los lectores quizá las comprarán, del mismo modo que compramos jerséis fabricados a máquina en lugar de los más caros tejidos a mano».

Preservar la creatividad humana en la era de la IA

¿Es inevitable, entonces?, se pregunta Chevalier. Y reflexiona lo siguiente: «El uso de la IA no es solo responsabilidad de los autores: también es crucial que editores y lectores entiendan su papel. Todo empieza por comprender y valorar el valor intrínseco del trabajo hecho por humanos —el jersey tejido a mano, la novela escrita por una persona— y por tomar decisiones que no estén motivadas únicamente por ganar o ahorrar dinero».

Como dijo un novelista durante uno de los grupos focales, «solo porque podamos hacer algo con tecnología no significa que debamos hacerlo».

En tiempos en los que un algoritmo puede escribir un libro en cuestión de horas, la literatura británica reivindica algo mucho más difícil de replicar: la experiencia humana de contar una historia, con sus dudas, sus vacilaciones y su mirada irrepetible. ▪️

Escritores e IA. Datos interesantes del informe de Cambridge

🤖 258 novelistas encuestados + 74 agentes editoriales.

🤖 51% de los escritores prevé ser reemplazado por IA.

🤖 59% confirma uso no autorizado de su obra para entrenar IA.

🤖 39% ya perdió ingresos.

🤖 66% considera la novela romántica el género más amenazado.

🤖 83% rechaza el modelo de opt-out.

🤖 86% defiende un sistema opt-in de licencias.

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