La pérdida del cromosoma Y podría ser una señal precoz de cáncer en los hombres

Científicos han descubierto que la desaparición del cromosoma Y comienza a detectarse en tejidos aparentemente sanos próximos a un tumor en desarrollo. El hallazgo podría abrir una nueva vía para anticiparse al cáncer antes de que resulte visible.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Imagen conceptual de una investigadora sosteniendo una representación del cromosoma Y, cuya pérdida en algunas células masculinas podría convertirse en una señal temprana de la formación de cáncer.

Imagen conceptual de una investigadora sosteniendo una representación del cromosoma Y, cuya pérdida en algunas células masculinas podría convertirse en una señal temprana de la formación de cáncer. Crédito: IA-GEMINIS / RexMolón Producciones

El cromosoma Y puede desaparecer de las células sin hacer ruido. No se pierde de golpe en todo el organismo ni altera necesariamente el aspecto de las células afectadas. La alteración genética surge durante alguna división celular y queda limitada a solo una parte de las células de un tejido.

En condiciones normales, la mayoría de las células nucleadas de un hombre contienen un cromosoma X y otro Y. Sin embargo, durante una división celular puede producirse un error y una de las células resultantes quedarse sin el cromosoma masculino. Si esa célula sobrevive y continúa multiplicándose, genera una población o clon de células diferentes de las demás.

Este fenómeno, conocido como pérdida en mosaico del cromosoma Y (mLOY). Los oncólogos hablan de una pérdida en mosaico porque en un mismo órgano pueden convivir células con el cromosoma Y y células que lo han perdido. El fenómeno se vuelve más frecuente con el envejecimiento, y se había observado principalmente en los glóbulos blancos de la sangre.

Ahora, una investigación publicada en la revista científica JCI Insight indica que también puede aparecer en los tejidos donde se está desarrollando un cáncer.

Una alteración presente antes de que el tumor sea visible

El trabajo, dirigido por el oncólogo Dan Theodorescu, director del Centro Oncológico Integral de la Universidad de Arizona, en Estados Unidos, ofrece el mapa más amplio realizado hasta ahora sobre la pérdida del cromosoma Y en órganos humanos. Sus resultados dibujan una progresión gradual: el cromosoma se conserva en la mayoría de las células de los tejidos sanos, empieza a desaparecer en zonas de apariencia normal situadas junto a un tumor y alcanza sus niveles más bajos dentro del propio cáncer.

Este patrón plantea una posibilidad especialmente relevante para el diagnóstico precoz de ciertos cánceres. La pérdida del cromosoma Y podría actuar como una señal molecular de que un tejido ha entrado en un estado de vulnerabilidad, incluso antes de que las células muestren al microscopio las características propias de un tumor maligno.

«Hemos podido demostrar que la pérdida del cromosoma Y aparece en tejidos de aspecto normal adyacentes a un tumor», explica Theodorescu, director del Centro Oncológico Integral de la Universidad de Arizona y autor principal del estudio.

Según el investigador, el descubrimiento resulta especialmente interesant,e porque podría revelar uno de los primeros indicios de que un cáncer está comenzando a formarse.

El cromosoma Y humano (derecha) es más pequeño que el cromosoma X (izquierda), pero contiene genes relevantes para la regulación celular, la estabilidad del genoma y la respuesta inmunitaria.

El cromosoma Y humano (derecha) es más pequeño que el cromosoma X (izquierda), pero contiene genes relevantes para la regulación celular, la estabilidad del genoma y la respuesta inmunitaria.

Más de cuatro millones de células analizadas

Para reconstruir este paisaje celular, el equipo de Theodorescu examinó un millar de muestras de tejidos procedentes de 405 hombres, con edades comprendidas entre el desarrollo fetal y los 101 años. Las muestras pertenecían a once órganos vitales, entre ellos, la vejiga, la próstata, el riñón, el hígado, el páncreas, el estómago, el colon, el recto, el pulmón y el esófago.

Los investigadores analizaron más de 4,3 millones de núcleos celulares mediante una técnica de laboratorio conocida como hibridación fluorescente in situ (FISH), que permite distinguir el cromosoma X del Y utilizando sondas de diferentes colores.

Un sistema automatizado identificó las señales y calculó en cada muestra la proporción entre ambos cromosomas sexuales.

Las muestras se clasificaron en cinco grupos: tejidos fetales; tejidos normales de hombres sin cáncer; tejidos sanos de pacientes con un tumor en otro órgano; tejidos de aspecto normal situados junto al cáncer; y muestras del propio carcinoma.

La pérdida del Y aumenta al aproximarse al cáncer

Los resultados mostraron un patrón consistente. Los tejidos de hombres sin cáncer conservaban mayoritariamente el cromosoma Y. Algo parecido sucedía en los órganos alejados del tumor de los pacientes oncológicos.

La diferencia aparecía en los tejidos contiguos al cáncer. Aunque esas células todavía parecían normales bajo el microscopio, presentaban una pérdida significativamente mayor del cromosoma Y. Dentro del tumor, la desaparición era aún más pronunciada.

Los autores del estudio describen el proceso como una pendiente que se hace cada vez más empinada al aproximarse al cáncer: cuanto más cerca se encuentra un tejido del tumor, mayor es la proporción de células que han perdido el cromosoma Y.

Este fenómeno encaja con el concepto de cancerización de campo. Se trata de un área de tejido que todavía no es cancerosa, pero que ya ha acumulado alteraciones genéticas o moleculares capaces de favorecer la aparición de uno o varios tumores.

Los tipos de cáncer en los que se pierde más el cromosoma Y

La intensidad de la pérdida del cromosoma Y no fue igual en todos los órganos estudiados. Los mayores niveles de mLOY en tejidos aparentemente normales próximos al tumor se observaron en los cánceres de:

✅ Colon.

✅ Recto.

✅ Esófago.

✅ Páncreas.

✅ Pulmón.

Entre las muestras tumorales, los cánceres colorrectales presentaron una pérdida especialmente elevada. También se detectaron niveles importantes en los tumores de páncreas, esófago, pulmón, estómago y cabeza y cuello.

En cambio, los cánceres de vejiga, hígado y riñón conservaron una proporción mayor del cromosoma Y. Esta variabilidad indica que la alteración no actúa de la misma manera en todos los tumores y que sus consecuencias dependen de la biología particular de cada órgano.

élulas humanas de cáncer de pulmón observadas mediante microscopía de fluorescencia.

Células humanas de cáncer de pulmón observadas mediante microscopía de fluorescencia. Los núcleos aparecen teñidos de azul y distintas estructuras celulares se muestran en rosa y verde. Imagen: Jianqing Huang / Dana-Farber Cancer Institute / Nikon Small World

La vejiga permite seguir la transformación celular

Hay que destacar que el cáncer de vejiga proporcionó una imagen especialmente reveladora. Los investigadores utilizaron órganos extirpados durante intervenciones quirúrgicas para elaborar mapas con zonas de tejido normal, lesiones intraepiteliales precancerosas y cáncer invasivo.

La actividad de los genes del cromosoma Y disminuía conforme el tejido avanzaba desde las lesiones iniciales hasta el carcinoma. El resultado respalda la existencia de un gradiente de pérdida del Y durante la transformación maligna.

Esta parte del estudio debe interpretarse con prudencia. El análisis se realizó con un número reducido de pacientes y la comparación entre las lesiones intraepiteliales y el cáncer invasivo quedó ligeramente por encima del umbral estadístico.

El cromosoma Y hace mucho más que determinar el sexo

El cromosoma Y contiene muchos menos genes que otros cromosomas, pero eso no significa que sea prescindible. Algunos de sus genes participan en la regulación de la actividad celular, la estabilidad del genoma y la respuesta inmunitaria.

Cuando una célula pierde el cromosoma masculino por completo, también desaparecen genes como el KDM5D y el UTY, implicados en la regulación de la actividad genética, la estabilidad celular y la respuesta inmunitaria frente a los tumores. Además, se reduce la dosis de determinados genes localizados en las regiones que el cromosoma Y comparte con el X.

La nueva investigación detectó precisamente una menor expresión de estos genes en los tumores que habían perdido el Y. Esto indica que la alteración no constituye únicamente una marca del envejecimiento celular, sino que puede modificar el comportamiento de las células.

El oncólogo Dan Theodorescu, autor principal del estudio sobre la pérdida del cromosoma Y como posible señal temprana de cáncer.

El oncólogo Dan Theodorescu, autor principal del estudio sobre la pérdida del cromosoma Y como posible señal temprana de cáncer. Cortesía: Universidad de Arizona

Cómo puede ayudar al cáncer a escapar del sistema inmunitario

Estas observaciones amplían una historia científica que ha avanzado con rapidez durante los últimos años. Como muestra, un botón: en 2023, otro trabajo dirigido por Theodorescu demostró en modelos de cáncer de vejiga que las células tumorales sin cromosoma Y crecían de forma más agresiva en presencia de un sistema inmunitario funcional.

La pérdida de genes, como los citados KDM5D y UTY, favorecía el agotamiento de los linfocitos T CD8, las células encargadas de reconocer y destruir las células malignas, podemos leer en la revista Nature.

El hallazgo reveló también una aparente paradoja. Aunque estos tumores eran más agresivos, respondían mejor a algunos tratamientos de inmunoterapia anti-PD-1, diseñados para reactivar los linfocitos agotados. En el futuro, la pérdida del Y podría ayudar no solo a evaluar el riesgo, sino también a seleccionar determinados tratamientos.

Un doble golpe en el tumor y las defensas

Un análisis publicado en la misma revista dos años despúes amplió esta relación mediante el análisis de veintinueve tipos de cáncer. La pérdida del cromosoma Y aparecía tanto en las células malignas como en las células inmunitarias y del tejido que rodeaba al tumor.

Cuando la alteración coincidía en las células cancerosas y en los linfocitos T, los pacientes presentaban los peores resultados de supervivencia.

El grupo de investigación, capitaneado en esta ocasión también por Theodorescu, propusieron un doble mecanismo: las células tumorales sin Y serían más capaces de escapar de las defensas, mientras que los linfocitos que también han perdido el cromosoma responderían con menor eficacia.

Otra investigación publicada en la revista Cell analizó más de 5.000 tumores y concluyó que la pérdida del Y puede comportarse como una alteración secundaria en algunos cánceres, pero actuar como impulsora de la enfermedad en otros. El estudio también identificó vulnerabilidades específicas de las células sin este cromosoma que podrían convertirse en futuras dianas terapéuticas.

Edad, tabaco y otras enfermedades relacionadas

Por último, hay que decir que la pérdida mosaico del cromosoma Y aumenta con la edad, aunque no afecta por igual a todos los hombres. La predisposición genética, el tabaquismo y la capacidad de las células para reparar los daños del ADN pueden influir en su aparición.

El análisis de más de 200.000 participantes masculinos del Biobanco del Reino Unido por un equipo internacional de investigadores dirigido por Kenneth Walsh, del Hematovascular Biology Center, en Charlottesville (Estados Unidos), estimó que alrededor del 20 % presentaba una pérdida detectable del Y en una parte de sus células sanguíneas. La prevalencia depende de la edad de la población y de la sensibilidad de la técnica empleada.

Esta alteración también se ha relacionado con:

✅ Mayor riesgo de algunos tumores sólidos.

✅ Fibrosis cardiaca.

✅ Insuficiencia cardiaca.

✅ Fibrosis pulmonar idiopática.

✅ Enfermedades asociadas al envejecimiento.

➡️ Estas asociaciones no significan que perder el cromosoma Y provoque inevitablemente una enfermedad. La mayoría de los hombres con mLOY no desarrollará cáncer por esta causa, pero la anomalía podría identificar a determinados grupos con una mayor vulnerabilidad genética.

El tabaquismo se asocia con una mayor frecuencia de pérdida mosaico del cromosoma Y en las células sanguíneas, una alteración relacionada con el envejecimiento y con un mayor riesgo de determinadas enfermedades, incluido el cáncer.

El tabaquismo se asocia con una mayor frecuencia de pérdida mosaico del cromosoma Y en las células sanguíneas, una alteración relacionada con el envejecimiento y con un mayor riesgo de determinadas enfermedades, incluido el cáncer. Foto de Reza Mehrad en Unsplash

¿Puede utilizarse ya para detectar el cáncer?

No. La pérdida del cromosoma Y todavía no constituye una prueba diagnóstica aprobada para detectar tumores ocultos.

El nuevo estudio es transversal: analiza tejidos ya obtenidos y no demuestra que una célula aparentemente normal sin cromosoma Y vaya a convertirse necesariamente en cancerosa. Tampoco permite establecer con certeza si la pérdida precede al tumor o si, en algunos casos, es favorecida por el entorno que crea un cáncer ya existente.

Además, el estudio presenta varias limitaciones:

❌ Se analizaron pequeñas porciones de tejidos de archivo.

❌ De las 2.917 muestras inicialmente disponibles, solo 1.000 superaron los controles de calidad.

❌ Algunas muestras contenían una mezcla de células epiteliales, inmunitarias y del tejido conjuntivo.

❌ El número de pacientes fue reducido en determinados tipos de cáncer y lesiones precancerosas.

❌ Todavía no se han definido umbrales clínicos para cada órgano.

Antes de utilizar la pérdida del Y como biomarcador serán necesarios estudios prospectivos, validaciones en poblaciones independientes y pruebas que determinen su sensibilidad y especificidad.

Una posible aplicación futura consistiría en analizar una biopsia que no contiene células tumorales pero sí una proporción anormalmente alta de células sin cromosoma Y. Esa señal podría alertar de la existencia de un pequeño foco de cáncer no alcanzado durante la toma de la muestra. También se investiga si la alteración podría detectarse de manera fiable en sangre, orina u otros fluidos.

Una señal de vulnerabilidad, no una sentencia

El cromosoma Y, considerado durante mucho tiempo un actor secundario más allá de la determinación sexual, empieza a adquirir una relevancia inesperada en la salud masculina.

Su desaparición no equivale a un diagnóstico de cáncer. Sin embargo, puede revelar que un tejido aparentemente normal ha comenzado a acumular cambios moleculares y se encuentra en un estado favorable para la transformación maligna.

Más que una sentencia, la pérdida del cromosoma Y sería una luz de advertencia: una señal que podría encenderse antes de que el cáncer resulte visible y que, si futuras investigaciones confirman su utilidad, ayudaría a mejorar la detección precoz, la evaluación del riesgo y la elección de tratamientos.▪️(20-septiembre-2026)

⏱️ LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS

  • Una posible señal temprana: la pérdida del cromosoma Y aparece en tejidos aparentemente sanos situados junto a un tumor, antes de que sus células muestren rasgos cancerosos visibles.
  • Un cambio progresivo: la pérdida aumenta desde los tejidos normales hasta las zonas próximas al tumor y alcanza sus niveles más elevados en el propio cáncer.
  • Un análisis a gran escala: los investigadores estudiaron 1.000 muestras de 405 hombres, pertenecientes a 11 órganos, y examinaron más de 4,3 millones de núcleos celulares.
  • No afecta igual a todos los tumores: el fenómeno fue especialmente acusado en los cánceres colorrectales, pancreáticos, esofágicos y pulmonares.
  • Puede debilitar las defensas: al desaparecer el cromosoma Y también se pierden genes implicados en la regulación celular y la respuesta inmunitaria, lo que podría ayudar al tumor a escapar del sistema inmunitario.
  • Todavía no es una prueba diagnóstica: el hallazgo podría facilitar en el futuro la detección precoz del cáncer, pero necesita confirmarse mediante estudios más amplios y prospectivos.

PREGUNTAS & RESPUESTAS: Cromosoma Y y Cáncer

🧬 ¿Perder el cromosoma Y significa tener cáncer?

No. La pérdida mosaico del cromosoma Y es relativamente frecuente en hombres mayores y no significa que exista necesariamente un tumor. Puede actuar como un marcador de envejecimiento celular o de mayor vulnerabilidad genética.

🧬 ¿La pérdida del cromosoma Y afecta a todas las células del cuerpo?

Normalmente no. Es un fenómeno mosaico: solo una parte de las células pierde el cromosoma, mientras que las demás lo conserva.

🧬 ¿Puede detectarse mediante un análisis de sangre?

La pérdida del Y puede detectarse en los glóbulos blancos mediante pruebas genéticas. Sin embargo, un resultado positivo no permite localizar un tumor ni diagnosticar por sí solo un cáncer.

🧬 ¿Qué cánceres presentan una mayor pérdida del cromosoma Y?

El nuevo estudio encontró niveles elevados en los cánceres colorrectales, pancreáticos, esofágicos, pulmonares, gástricos y de cabeza y cuello. La frecuencia y las consecuencias varían según el órgano.

🧬 ¿El tabaquismo favorece la pérdida del cromosoma Y?

Sí. Diferentes investigaciones han asociado el tabaquismo con una mayor frecuencia de pérdida mosaico del cromosoma Y en las células sanguíneas. La edad y la predisposición genética también influyen.

🧬 ¿Podría utilizarse para elegir una inmunoterapia?

Algunos estudios indican que los tumores sin cromosoma Y pueden responder mejor a los tratamientos anti-PD-1. No obstante, esta posible utilidad como biomarcador terapéutico todavía necesita validación clínica.

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