Preparar una taza de té puede tener un ingrediente inesperado: miles de partículas de plástico y sustancias químicas potencialmente nocivas. Un nuevo estudio revela cómo el agua caliente transforma algunas bolsitas en una fuente de contaminación que acaba directamente en nuestra infusión.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Hay algo casi ceremonial en preparar una taza de té. Calentar el agua, introducir la bolsita, esperar unos minutos y contemplar cómo el líquido adquiere su característico color dorado. Lo que nadie espera es que, mientras las hojas liberan sus aromas y compuestos naturales, el recipiente que las contiene esté desprendiendo también pequeñas partículas de plástico y sustancias químicas potencialmente perjudiciales para la salud.
Sin embargo, eso es precisamente lo que ha encontrado una investigación publicada en la revista científica npj Science of Food. El trabajo, realizado por Necla Pehlivan y Kenan Gedik, investigadores de la Universidad Recep Tayyip Erdoğan, en Turquía, advierte de que determinadas bolsitas de té fabricadas con polímeros sintéticos pueden liberar entre 555 y 2.498 partículas de microplástico por taza, además de bisfenol A (BPA) y diversos compuestos utilizados como plastificantes, sustancias químicas que se añaden a determinados plásticos para hacerlos más flexibles, resistentes y fáciles de moldear.
El hallazgo resulta especialmente relevante porque el té es, después del agua, una de las bebidas más consumidas del planeta. Millones de personas lo toman a diario convencidas de sus propiedades beneficiosas, gracias a sus antioxidantes y otros compuestos naturales. Pero el estudio introduce una pregunta que hasta hace relativamente poco apenas se planteaba: ¿qué ocurre cuando el envase que utilizamos para preparar una bebida entra en contacto con agua casi hirviendo?
La respuesta obliga a mirar con otros ojos esas pequeñas bolsitas, especialmente las piramidales y transparentes que se han popularizado durante los últimos años.
Para investigar el problema, los científicos seleccionaron catorce marcas de té en bolsitas y otras tantas de té a granel, adquiridas en supermercados turcos. Primero analizaron la composición de los envases y descubrieron que diez marcas utilizaban materiales basados en celulosa, mientras que cuatro empleaban polímeros sintéticos, como el nailon (Nylon-6) y el PET (tereftalato de polietileno). Estas últimas bolsitas fueron las elegidas para examinar con detalle la liberación de microplásticos —partículas plásticas de menos de 5 milímetros— y sustancias químicas.
Los investigadores también detectaron bisfenol A (BPA) y diversos plastificantes en infusiones preparadas con bolsitas de plástico, sustancias que suscitan preocupación por sus posibles efectos sobre la salud. Foto de Gareth Hubbard en Unsplash
Cuántos microplásticos libera una bolsita de té
Los investigadores reprodujeron las condiciones habituales de preparación de una infusión: 150 mililitros de agua a unos 95 ºC durante tres minutos. Después analizaron las muestras mediante microscopía, espectroscopía infrarroja y técnicas de cromatografía y espectrometría de masas, capaces de identificar materiales plásticos y detectar concentraciones extremadamente pequeñas de contaminantes.
Los resultados mostraron diferencias considerables entre las cuatro marcas de bolsitas sintéticas. Una de ellas liberó una media de 2.221 partículas por taza, mientras que otra registró aproximadamente 740. Esta variabilidad indica que no todos los envases se comportan igual ante el calor y que su fabricación, estructura y composición influyen en la cantidad de material desprendido.
➡️ Para Pehlivan y Gedik, los resultados ponen de manifiesto que las bolsitas sintéticas «no son simplemente una fuente de residuos de envases, sino que actúan como vectores activos de microplásticos y sustancias químicas durante la infusión», según explican en su artículo científico.
Por qué el agua caliente desprende microplásticos de las bolsitas de té
La diferencia parece estar en el propio tejido de la bolsita. Los análisis identificaron fibras de poliamida, un tipo de plástico de la familia del nailon, entre las partículas de más de 100 micrómetros examinadas. Cuando este material entra en contacto con agua muy caliente, puede experimentar un proceso denominado hidrólisis, en el que el agua contribuye a romper determinados enlaces químicos de las cadenas del polímero.
El resultado es que algunas fibras pueden desprenderse y terminar suspendidas en la bebida.
Y hay un detalle importante a tener en cuenta: el estudio no consiguió identificar químicamente las partículas inferiores a 100 micrómetros ni cuantificar los nanoplásticos. Por tanto, sus cifras no representan necesariamente la totalidad de las partículas diminutas presentes en la infusión.
¿Pueden liberarse miles de millones de nanoplásticos?
La sospecha de que las bolsitas de plástico contaminan el té no es nueva. En 2019, investigadores de la Universidad McGill, en Canadá, publicaron en Environmental Science & Technology un estudio que causó un considerable impacto internacional. Sus experimentos estimaron que una sola bolsita de plástico sumergida en agua a 95 ºC podía liberar aproximadamente 11.600 millones de partículas microscópicas de plástico y otros 3.100 millones de nanoplásticos.
No obstante, aquellas cifras deben interpretarse con prudencia. El Instituto Federal Alemán de Evaluación de Riesgos (BfR) cuestionó posteriormente el procedimiento empleado, al considerar que algunas sustancias precipitadas durante la preparación de las muestras podían haberse confundido con microplásticos. Sus propios análisis encontraron cantidades considerablemente menores de partículas identificadas como plásticos.
Esta discrepancia ilustra uno de los principales problemas de este campo científico: todavía no existe una metodología completamente estandarizada para contar e identificar todas las partículas, especialmente las más pequeñas.
BPA y plastificantes: los contaminantes químicos que pasan al té
La investigación publicada en npj Science of Food va más allá de contar partículas. También analiza la presencia de bisfenol A y diversos plastificantes en el agua utilizada para preparar las infusiones.
El bisfenol A, conocido como BPA, es una sustancia empleada en la fabricación de determinados plásticos y resinas. Se considera un compuesto con capacidad de alterar procesos hormonales y otros mecanismos biológicos.
Los investigadores detectaron BPA en las cuatro infusiones preparadas con bolsitas sintéticas, con concentraciones que alcanzaron los 6,4 nanogramos por litro en una de las muestras.
También encontraron distintos ésteres utilizados como plastificantes, entre ellos DEHP, DBP, BBP y DIBA.
Los adhesivos de las bolsitas también podrían contribuir a la contaminación
Uno de los resultados más llamativos fue la elevada concentración de BBP detectada en una de las marcas: 66,2 nanogramos por litro, una cantidad considerablemente superior a la registrada en las restantes muestras.
Los autores plantean que esta diferencia podría estar relacionada con los adhesivos utilizados para sellar determinadas bolsitas o fijar otros componentes del envase.
No obstante, se trata de una hipótesis que no pudieron comprobar directamente.
El estudio tampoco encontró una correlación estadísticamente significativa entre la cantidad de microplásticos liberados y las concentraciones de BPA o plastificantes.
Esto significa que una bolsita que desprende más partículas no necesariamente libera más contaminantes químicos. Ambos fenómenos pueden producirse mediante mecanismos diferentes.
Micrografía coloreada de partículas de microplástico, diminutos fragmentos que pueden llegar al organismo a través del agua, los alimentos y el aire. Cortesía: CBmed / Coloreada con Gemini
¿Es peligroso para la salud beber té preparado con bolsitas de plástico?
La respuesta científica exige distinguir tres cuestiones: la presencia de contaminantes en la bebida, la cantidad que una persona ingiere y la posibilidad de que esa exposición produzca efectos perjudiciales.
El estudio confirma la presencia de microplásticos, BPA y plastificantes en las infusiones analizadas, pero no demuestra que beber una taza de té preparada con estas bolsitas provoque una enfermedad.
Para valorar el posible riesgo químico, Pehlivan y Gedik calcularon distintos indicadores toxicológicos a partir de las concentraciones detectadas.
Los índices obtenidos permanecieron por debajo de los umbrales considerados preocupantes en los modelos empleados. Sin embargo, los investigadores subrayan que estos cálculos no permiten descartar los efectos de una exposición continuada durante años.
Por qué preocupa especialmente el bisfenol A
En 2023, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) redujo la ingesta diaria tolerable de bisfenol A hasta 0,2 nanogramos por kilogramo de peso corporal.
El nuevo límite era 20.000 veces inferior al establecido provisionalmente en 2015 y respondía a nuevas evidencias sobre posibles efectos adversos del BPA, especialmente en el sistema inmunitario.
Según los cálculos del nuevo estudio, una persona que consumiera medio litro diario de las infusiones examinadas podría recibir únicamente por esta bebida entre el 4,55% y el 21,7% de la ingesta diaria tolerable de BPA.
Los autores señalan que, aunque las estimaciones se mantuvieron por debajo de ese límite, los resultados no implican ausencia absoluta de riesgo.
Esta advertencia es relevante porque el BPA puede llegar al organismo desde diversas fuentes alimentarias y ambientales, no únicamente desde las bolsitas de té.
Algunas bolsitas de té con forma piramidal están fabricadas con polímeros sintéticos que pueden liberar microplásticos al entrar en contacto con agua casi hirviendo. Foto de Kelly Sikkema en Unsplash
Qué dicen otras investigaciones recientes sobre los microplásticos del té
Los resultados de Pehlivan y Gedik se suman a una línea de investigación que intenta comprender cómo se desprenden los microplásticos de los envases alimentarios y qué ocurre cuando entran en contacto con el organismo.
Un estudio español comprobó que algunas partículas pueden entrar en células intestinales
En 2024, científicos de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), en España, publicaron en Chemosphere una investigación sobre partículas liberadas por bolsitas comerciales fabricadas con nailon, polipropileno y celulosa. Los experimentos mostraron que determinados materiales podían desprender grandes cantidades de partículas nanométricas durante la preparación del té.
Además, los investigadores observaron que algunas partículas podían penetrar en distintos tipos de células intestinales humanas cultivadas en laboratorio. El descubrimiento resulta relevante, porque el intestino constituye una de las principales vías de contacto entre los contaminantes presentes en los alimentos y el organismo.
Sin embargo, que una partícula entre en una célula cultivada en laboratorio no demuestra que produzca una enfermedad en las personas. Aún es necesario conocer mejor su absorción, distribución, eliminación y posibles efectos a largo plazo.
La temperatura y el tiempo de infusión también influyen
Otro trabajo publicado el año pasado en la revista Polymers examinó ocho tipos de bolsitas y encontró que la liberación de partículas podía aumentar conforme se elevaban la temperatura del agua y el tiempo de infusión.
Los investigadores rusos observaron diferencias entre materiales y no detectaron efectos tóxicos significativos en los ensayos celulares realizados.
El conjunto de estas investigaciones apunta a una conclusión: el comportamiento de una bolsita de té depende de su composición, su fabricación y las condiciones de preparación de la bebida.
Té a granel frente a té en bolsitas: ¿cuál contiene menos microplásticos?
El nuevo estudio también examinó la contaminación de las hojas de té comercializadas a granel. Pehlivan y Gedik encontraron entre 146 y 1.178 partículas de microplástico por kilogramo de hojas, con una composición más variada que la detectada en las bolsitas sintéticas.
Identificaron polietileno, polipropileno, tereftalato de polietileno y poliamida, principalmente en forma de fragmentos irregulares.
Los autores del estudio apuntan a que estos materiales podrían proceder del polvo atmosférico, los procesos agrícolas, el transporte o la maquinaria utilizada durante la producción. Al trasladar los resultados a una ración estimada de dos gramos de hojas, Pehlivan y Gedik calcularon una cantidad equivalente de aproximadamente 0,3 a 2,4 partículas por taza.
🍵 ¿Cuántos microplásticos hay en una taza de té?
Un estudio publicado en npj Science of Food (2026) revela enormes diferencias entre las bolsitas fabricadas con plástico y el té a granel. El propio envase puede convertirse en una importante fuente de contaminación.
🫖 Té en bolsitas de plástico
555–2.498
Partículas de microplástico detectadas por taza.
🌿 Té a granel
0,3–2,4
Partículas estimadas para una ración de 2 gramos de hojas.
La conclusión: optar por té a granel en lugar de bolsitas sintéticas puede reducir considerablemente la exposición a microplásticos procedentes del envase.
Importante: las cifras no son estrictamente comparables. Las bolsitas se analizaron a partir de la infusión preparada, mientras que el té a granel se estudió mediante digestión directa de las hojas. Además, el estudio no cuantificó los nanoplásticos.
Fuente: Pehlivan y Gedik, npj Science of Food (2026). Consultar el estudio científico
No obstante, conviene evitar una conclusión excesivamente general: los investigadores no analizaron los niveles de BPA y plastificantes en infusiones preparadas con té a granel.
Tampoco estudiaron todas las marcas ni todos los materiales utilizados en el mercado internacional.
Cómo preparar té con menos exposición a microplásticos
Los autores consideran que sus resultados justifican controles más estrictos sobre los materiales que entran en contacto con alimentos y bebidas calientes. También proponen favorecer el consumo de hojas de té sueltas frente a las bolsitas elaboradas con polímeros sintéticos.
Para quienes deseen reducir esta fuente concreta de exposición, existen algunas medidas sencillas:
✅ Elegir té a granel: evita el contacto de la infusión con el plástico de una bolsita sintética.
✅ Utilizar un infusor de acero inoxidable: permite preparar la bebida sin una malla de plástico.
✅ Comprobar el material de las bolsitas: su apariencia transparente, piramidal o textil no garantiza que estén libres de polímeros sintéticos.
✅ Prestar atención a las indicaciones del fabricante: las bolsitas de papel o celulosa no tienen necesariamente la misma composición que las de nailon o PET.
Estas alternativas no eliminan toda posible contaminación ambiental del té, pero pueden reducir una vía específica de entrada de partículas.
Qué sabemos y qué falta por descubrir
La investigación presenta algunas limitaciones que conviene tener presentes. Las muestras procedían del mercado turco, el número de marcas con bolsitas sintéticas analizadas en profundidad fue reducido y no se identificaron químicamente las partículas más pequeñas.
Además, la evaluación de riesgos sanitarios se basó en modelos de exposición, no en el seguimiento clínico de personas consumidoras de té.
Queda por determinar qué sucede con los microplásticos y nanoplásticos una vez ingeridos, qué proporción puede atravesar las barreras biológicas y cuáles serían las consecuencias de una exposición repetida durante décadas.
Mientras la ciencia busca estas respuestas, el mensaje del estudio es claro: la seguridad de una infusión no depende únicamente de la calidad de las hojas, sino también de los materiales utilizados para prepararla.
La próxima vez que pongamos agua a calentar para disfrutar de una taza de té, quizá merezca la pena prestar tanta atención a lo que contiene la bolsita como a aquello de lo que está hecha.▪️(28-octubre-2028)
SALUD Y MEDIOAMBIENTE
🍵 Preguntas frecuentes sobre los microplásticos en las bolsitas de té
¿Cuánto plástico puede acabar en nuestra taza? ¿Es peligroso para la salud? ¿Resulta más seguro el té a granel? Respondemos a seis preguntas clave a partir de las últimas investigaciones científicas.
1. ¿Las bolsitas de té contienen microplásticos?
Algunas bolsitas de té están fabricadas con polímeros sintéticos, como poliamida, PET o polipropileno. Cuando entran en contacto con agua caliente, pueden desprender pequeñas partículas de plástico que pasan a la infusión.
2. ¿Cuántos microplásticos puede liberar una bolsita de té?
Un estudio publicado en npj Science of Food (2026) encontró entre 555 y 2.498 partículas por taza en cuatro marcas de bolsitas sintéticas. La cantidad depende del material y de las características de fabricación.
3. ¿Qué es el BPA y por qué preocupa su presencia en el té?
El bisfenol A (BPA) es una sustancia química utilizada en determinados plásticos y resinas. Preocupa por sus posibles efectos sobre el sistema hormonal e inmunitario. El estudio detectó BPA en las cuatro marcas de bolsitas sintéticas analizadas.
4. ¿Es más seguro preparar té a granel?
El té a granel evita el contacto de la bebida con una bolsita de plástico. La investigación sugiere que esta opción puede reducir la exposición a microplásticos procedentes del envase, aunque las propias hojas también pueden contener contaminación ambiental.
5. ¿Las bolsitas de papel también liberan microplásticos?
Depende de su composición. Algunas están fabricadas principalmente con celulosa, mientras que otras pueden incorporar componentes sintéticos. No todas las bolsitas de papel son idénticas, por lo que conviene comprobar los materiales empleados.
6. ¿Beber té en bolsitas de plástico puede provocar cáncer?
No existe evidencia suficiente para afirmar que consumir té preparado con bolsitas de plástico provoque cáncer. Aunque algunos plastificantes están sometidos a evaluación toxicológica, el estudio no demostró un aumento del riesgo de cáncer por consumir las infusiones analizadas.
La clave científica: detectar microplásticos o sustancias químicas en una bebida no significa demostrar que su consumo cause enfermedades. Es necesario evaluar las dosis, la exposición prolongada y los posibles efectos biológicos.
Fuente científica: Pehlivan, N. y Gedik, K. (2026). Microplastic release from plastic tea bags versus bulk tea and migration of bisphenol A and plasticizer esters. npj Science of Food. Consultar investigación original
SALUD Y CUERPO HUMANO
Fuente: Pehlivan, N., Gedik, K. Microplastic release from plastic tea bags versus bulk tea and migration of bisphenol A and plasticizer esters. npj Science of Food (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s41538-026-01175-x
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