Las rocas de la cara oculta de la Luna obligan a repensar la historia del Sistema Solar
Las primeras muestras traídas desde la cara oculta apuntan a que la Luna no sufrió un único bombardeo catastrófico, sino una larga disminución de impactos. El hallazgo obliga a revisar también cómo evolucionaron la Tierra, así como Marte, Mercurio y Venus.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Investigadores de la Academia China de Ciencias analizan al microscopio las diminutas muestras de roca y regolito recogidas por la misión Chang'e-6 en la cara oculta de la Luna. Su estudio ha permitido reconstruir una nueva cronología de los grandes impactos que moldearon el Sistema Solar primitivo. Cortesía: China Daily
¿Por qué las rocas de la cara oculta de la Luna son tan importantes?
Las primeras rocas traídas desde la cara oculta de la Luna están obligando a reescribir uno de los capítulos fundamentales de la historia del Sistema Solar. Sus diminutos cristales contienen pruebas de que la Tierra y la Luna quizá no sufrieron el devastador episodio de impactos concentrado hace unos 3.900 millones de años que durante décadas defendieron muchos científicos. En su lugar, apuntan a un bombardeo de asteroides mucho más prolongado y gradual.
El debate se remonta a las primeras muestras lunares recogidas por las misiones Apolo en la década de 1970, cuando la mayoría de las rocas parecían señalar un intenso episodio de impactos concentrado en un corto intervalo de tiempo. Las nuevas muestras de la misión china Chang'e-6, procedentes por primera vez de la cara oculta de la Luna, cuentan ahora una historia diferente.
El análisis de estas muestras, publicado en Science Advances, cuestiona una de las hipótesis más influyentes de la ciencia planetaria y propone una nueva cronología para los primeros cientos de millones de años del Sistema Solar.
La investigación tiene además una importancia que trasciende nuestro satélite. La Luna y la Tierra nacieron prácticamente al mismo tiempo y compartieron el mismo entorno cósmico durante sus primeros cientos de millones de años. Sin embargo, mientras que nuestro planeta ha borrado casi todas las huellas de aquella época mediante la erosión, el vulcanismo y la tectónica de placas, la superficie lunar ha permanecido casi intacta, convirtiéndose así en una especie de archivo geológico de los albores del Sistema Solar.
🗣️ «La Luna es como una cápsula del tiempo. Ha conservado un registro de acontecimientos que la erosión, la tectónica de placas y otros procesos geológicos han eliminado de la Tierra», explica Fred Jourdan, investigador de la Universidad Curtin (Australia) y uno de los autores del trabajo.
El problema de las misiones Apolo
Como hemos adelantado, la historia comenzó en la década de 1970, cuando las muestras recogidas por las misiones Apolo estadounidenses y las soviéticas Luna parecían contar todas la misma historia. Muchas de aquellas rocas mostraban edades cercanas a los 3.900 millones de años, lo que llevó a proponer la existencia del llamado gran bombardeo tardío (Late Heavy Bombardment).
Según esta hipótesis, los planetas interiores del Sistema Solar, también llamados planetas terrestres o rocosos (Mercurio, Venus, la Tierra y Marte), habrían sufrido una auténtica lluvia de asteroides durante un intervalo relativamente breve —quizá entre 150 y 200 millones de años— que habría excavado las grandes cuencas visibles hoy en la Luna y transformado también la superficie primitiva de la Tierra.
Aquella idea terminó convirtiéndose casi en un dogma, porque parecía explicar numerosos rasgos geológicos tanto de la Luna como de otros cuerpos del Sistema Solar. Incluso se planteó que aquel episodio pudo influir en las condiciones bajo las que apareció la vida en nuestro planeta.
Lo que arroja la cara visible de la Luna
Sin embargo, durante las últimas dos décadas comenzaron a surgir dudas.
Algunos investigadores señalaron que prácticamente todas las muestras analizadas procedían de la cara visible de la Luna, y que por ello podían estar sesgadas por un único acontecimiento gigantesco: el impacto que formó la inmensa cuenca de Imbrium, uno de los mayores cráteres del satélite. Si muchas de aquellas rocas habían sido expulsadas por ese único impacto y redistribuidas por buena parte de la superficie lunar, la cronología obtenida no reflejaría necesariamente la historia completa de los impactos.
Faltaba una pieza fundamental del rompecabezas: estudiar materiales procedentes de la otra mitad de la Luna.
La misión china Chang'e-6 aterrizó en la cuenca Polo Sur-Aitken, en la cara oculta de la Luna, y logró traer por primera vez muestras de esta región inexplorada. Su análisis está cambiando la cronología de los grandes impactos que marcaron la evolución del Sistema Solar primitivo. Cortesía: Administración Espacial Nacional China
Chang'e-6 abre por primera vez una ventana a la cara oculta
Esa oportunidad llegó en junio de 2024, cuando la misión china Chang'e-6 logró algo que ninguna otra expedición había conseguido antes: recoger casi dos kilogramos de material en la cara oculta lunar y traerlos de regreso a la Tierra.
El lugar elegido tampoco fue casual.
La nave aterrizó dentro de la inmensa cuenca Polo Sur-Aitken, el mayor cráter de impacto conocido de la Luna y uno de los mayores de todo el Sistema Solar, una estructura de unos 2.500 kilómetros de diámetro que conserva información de los primeros tiempos del satélite.
Para los geólogos planetarios era una oportunidad única.
🗣️ «Las muestras de la cara oculta son especialmente importantes, porque nos permiten comparar por primera vez dos regiones completamente distintas de la Luna. Hasta ahora, prácticamente todo lo que sabíamos procedía de la cara orientada hacia la Tierra», señala Jourdan.
El equipo internacional analizó veintiocho diminutos fragmentos de roca fundida por impactos, de apenas entre cien y quinientos micrómetros de tamaño. Aunque parecen insignificantes, cada uno constituye el recuerdo fosilizado de una colisión ocurrida hace miles de millones de años.
Los investigadores recurrieron a una técnica muy precisa de datación basada en los isótopos radiactivos del argón (40Ar/39Ar), capaz de determinar cuándo una roca fue calentada con intensidad por el choque de un gran asteroide. Después de seleccionar cuidadosamente las muestras y descartar aquellas cuyos resultados podían haber sido alterados por impactos posteriores, reconstruyeron una secuencia que abarca desde hace 4.330 millones hasta 1.130 millones de años.
El descubrimiento que cambia la historia de la Luna
Los resultados dejaron boquiabiertos incluso a los propios investigadores.
Si el gran bombardeo tardío hubiese sido realmente un episodio corto y muy intenso alrededor de hace 3.900 millones de años, la mayoría de las edades obtenidas deberían concentrarse precisamente en ese intervalo.
Pero ocurrió justo lo contrario.
Entre las veintiúna edades consideradas fiables aparecieron numerosas rocas mucho más antiguas, algunas con más de 4.300 millones de años, mientras que solo dos correspondían al intervalo clásico comprendido entre 4.000 y 3.700 millones de años.
Tres de las muestras, además, convergen en una edad de aproximadamente 4.153 millones de años, compatible con la formación de la enorme cuenca de impacto Apollo, otra gigantesca cicatriz situada dentro de la región Polo Sur-Aitken. El estudio confirma así que este acontecimiento ocurrió mucho antes de lo que sugería el antiguo modelo centrado en un bombardeo concentrado hacia los 3.900 millones de años.
🗣️Para Jourdan, las implicaciones son profundas: «Estas muestras nos están ayudando a reescribir parte de la historia de la Luna y sugieren que el Sistema Solar primitivo experimentó un largo declive en el número de impactos de asteroides, en lugar de un único episodio catastrófico».
En otras palabras, la Luna no habría sufrido una tormenta repentina de proyectiles, sino un bombardeo que fue disminuyendo de manera gradual durante cientos de millones de años conforme el Sistema Solar iba limpiándose de los restos que quedaron tras la formación de los planetas.
La cápsula de retorno de la misión Chang'e-6, tras aterrizar en Mongolia Interior el 25 de junio de 2024, transportó a la Tierra las primeras muestras recogidas en la cara oculta de la Luna. Cortesía: Xinhua
Qué significa este hallazgo para la Tierra
Aunque el trabajo se centra en reconstruir el pasado de nuestro satélite, sus consecuencias alcanzan directamente a la Tierra.
Hace unos 4.500 millones de años, ambos cuerpos nacieron casi al mismo tiempo tras el gigantesco impacto que dio origen a la Luna. Durante cientos de millones de años compartieron el mismo entorno espacial y fueron golpeados por las mismas poblaciones de asteroides y cometas.
La diferencia es que la Tierra ha ido borrando casi todas aquellas cicatrices.
Hay que insistir en que la erosión causada por el agua y el viento, la actividad volcánica y el continuo movimiento de las placas tectónicas han reciclado una y otra vez la corteza terrestre. Las rocas que podrían contar la historia de aquellos primeros tiempos prácticamente han desaparecido.
Una luna sin atmósfera, agua líquida y placas tectónicas
La Luna, en cambio, carece de atmósfera, agua líquida y tectónica de placas. Sus antiguas cicatrices permanecen visibles miles de millones de años después.
Por eso los investigadores consideran que estudiar el satélite equivale, en cierto modo, a estudiar el pasado perdido de nuestro propio planeta.
🗣️ «Nuestro planeta y la Luna comparten una historia común, pero las evidencias de los impactos tempranos prácticamente han desaparecido de nuestro planeta —sostiene Jourdan—. Como la Tierra y la Luna se formaron juntas, cada gran impacto registrado en la Luna nos dice algo sobre las condiciones que experimentó la joven Tierra».
El investigador añade que estas rocas permiten «mirar miles de millones de años hacia atrás y comprender mejor los acontecimientos que moldearon el entorno de ambos mundos, así como el papel que desempeñaron los impactos de asteroides en la evolución planetaria y en las condiciones que pudieron influir en la aparición de la vida en la Tierra».
No se trata únicamente de saber cuántos asteroides chocaron contra la Luna.
Si aquellos impactos fueron menos violentos y más repartidos en el tiempo de lo que se pensaba, también cambia el escenario en el que evolucionó la Tierra primitiva. Los océanos, la atmósfera y las primeras moléculas orgánicas pudieron desarrollarse bajo unas condiciones muy distintas a las imaginadas durante décadas.
Vista de la cara oculta de la Luna captada por la nave Orion durante la misión Artemis I. Cortesía: NASA
Por qué la cara oculta conserva un registro más completo
El nuevo estudio también demuestra por qué la cara oculta de la Luna constituye un laboratorio natural excepcional.
La inmensa mayoría de las muestras analizadas desde las misiones Apolo procedían de la cara visible. Ahora los científicos sospechan que muchas de ellas estaban contaminadas por materiales expulsados durante la formación de la gigantesca cuenca de Imbrium, hace unos 3.920 millones de años.
Ese único acontecimiento pudo haber dominado el registro geológico accesible hasta ahora y dar la falsa impresión de que la mayoría de los grandes impactos ocurrieron en un intervalo muy concreto.
La situación es diferente en la cara oculta.
Al no haber estado tan afectada por ese enorme impacto posterior, conserva un registro mucho más limpio de los acontecimientos más antiguos. Precisamente por ello, las muestras recuperadas por Chang'e-6 ofrecen una visión completamente nueva de los primeros mil millones de años del Sistema Solar.
Los investigadores identificaron edades de impacto distribuidas a lo largo de más de 3.200 millones de años, desde hace aproximadamente 4.330 millones hasta 1.130 millones de años. Ese amplio intervalo difícilmente encaja con un único episodio catastrófico concentrado alrededor de los 3.900 millones de años.
En cambio, sí resulta compatible con un escenario en el que los grandes impactos fueron haciéndose cada vez menos frecuentes conforme el Sistema Solar iba estabilizándose.
Un nuevo calendario del bombardeo lunar
El trabajo no pretende cerrar definitivamente el debate.
Los propios autores reconocen que todavía será necesario analizar muchas más muestras, tanto de la cara oculta como de otras regiones lunares, para reconstruir con mayor precisión la cronología completa de los impactos.
Sin embargo, el nuevo estudio aporta una prueba especialmente sólida, ya que, por primera vez, las dataciones proceden directamente de un territorio que había permanecido inaccesible hasta ahora.
Recapitulando, los investigadores analizaron veintiocho fragmentos de roca fundida por impactos y obtuvieron veintiúna edades consideradas fiables mediante la técnica isotópica del argón-40/argón-39, una de las herramientas más precisas para reconstruir acontecimientos geológicos tan antiguos. Entre ellas destacan varias superiores a los 4.000 millones de años, incluidas tres que convergen en torno a 4.153 millones de años, compatibles con la formación de la gran cuenca Apollo.
Para los autores, la combinación de estos datos con trabajos anteriores obliga a replantear la cronología clásica del bombardeo lunar.
Un investigador muestra una de las muestras lunares recuperadas por la misión Chang'e-6. Fragmentos de roca como estos, recogidos en la cara oculta de la Luna, han permitido reconstruir una nueva cronología del bombardeo de asteroides que modeló el Sistema Solar primitivo hace más de 4.000 millones de años. Cortesía: Xinhua/Jin Liwang
Una nueva era para la exploración lunar
La llegada de las muestras de Chang'e-6 marca un antes y un después en la exploración de la Luna.
Durante más de cincuenta años, la ciencia lunar se construyó casi exclusivamente con materiales procedentes de la cara visible. Ahora, por primera vez, los investigadores pueden comparar directamente ambas mitades del satélite y descubrir hasta qué punto contaban historias diferentes.
«Estas muestras nos están ayudando a reescribir partes de la historia de la Luna», resume Jourdan.
Es probable que esa reescritura no haya hecho más que empezar.
Cada nuevo grano de regolito, cada diminuto fragmento de roca y cada cristal formado tras un impacto constituyen una página de un archivo que permaneció cerrado durante más de cuatro mil millones de años. Gracias a las primeras muestras llegadas desde la cara oculta, ese archivo comienza por fin a abrirse.
Y lo que está revelando no solo cambia nuestra visión sobre la Luna. También modifica el relato de cómo evolucionó el Sistema Solar y ofrece una nueva perspectiva sobre el escenario en el que nació la Tierra y, mucho más tarde, apareció la vida.▪️(24-julio-2026)
LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
- La misión Chang'e-6 ha traído por primera vez muestras de la cara oculta de la Luna.
- Las rocas analizadas registran impactos ocurridos entre hace 4.330 y 1.130 millones de años.
- Los resultados contradicen la idea de un Gran Bombardeo Tardío concentrado hace unos 3.900 millones de años.
- Los datos apuntan a un descenso gradual de los impactos de asteroides durante cientos de millones de años.
- La Luna conserva un registro geológico que la Tierra perdió hace miles de millones de años.
- El estudio ayuda a reconstruir las condiciones en las que evolucionaron la Tierra y el resto de los planetas interiores del Sistema Solar.
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Luna y Bombardeo Asteroides
🌜¿Qué ha descubierto la misión Chang'e-6?
Ha traído las primeras muestras de la cara oculta de la Luna, permitiendo estudiar una región que nunca antes había sido analizada directamente.
🌜¿Qué es el gran bombardeo tardío?
Es una hipótesis que propone que hace unos 3.900 millones de años la Luna y la Tierra sufrieron un episodio muy intenso de impactos de asteroides concentrado en un corto periodo de tiempo.
🌜¿Qué concluye el nuevo estudio?
Que los impactos no parecen concentrarse en un único episodio catastrófico, sino que disminuyeron gradualmente durante cientos de millones de años.
🌜¿Por qué la cara oculta de la Luna es tan valiosa para los científicos?
Porque conserva un registro geológico mucho menos alterado que la cara visible y permite reconstruir acontecimientos muy antiguos del Sistema Solar.
🌜¿Por qué este descubrimiento también afecta a la historia de la Tierra?
Porque la Tierra y la Luna compartieron los mismos grandes impactos durante su formación. La Luna conserva un registro que nuestro planeta perdió debido a la erosión, el vulcanismo y la tectónica de placas.
SISTEMA SOLAR
Información facilitada por laUniversidad Curtin
Fuente: Wan-Feng Zhang et al. The bombardment history on the lunar farside revealed by 40Ar/39Ar geochronology of Chang’e-6 impact melt rocks.Science Advances (2026). DOI:10.1126/sciadv.aee8718

