Los baños públicos de Pompeya eran insalubres hasta que los romanos tomaron su control
Antes de que los romanos conquistaran Pompeya, la famosa ciudad estaba gobernada por el pueblo samnita, y darse un remojón en sus baños públicos podía ser una experiencia desagradable… y hasta peligrosa para la salud, afirma un nuevo estudio de su «fontanería».
Por Enrique Coperías, periodista científico
Recreación de un baño público en la Pompeya anterior a la conquista romana, cuando el agua procedía de pozos y se renovaba con poca frecuencia. Crédito: IA-DALL-E-©RexMolón Producciones
Un baño público en la Pompeya anterior a la conquista romana no era, precisamente, una experiencia saludable. Las condiciones higiénicas dejaban mucho que desear, el agua se renovaba poco y procedía de pozos profundos con una elevada carga mineral.
Esta es la principal conclusión que se desprende de un proyecto científico liderado por investigadores de la Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia (JGU), en Alemania, y que ha permitido reconstruir el sistema de abastecimiento de agua de la ciudad a partir de los depósitos de carbonato acumulados en pozos, tuberías y termas. El trabajo aparece publicado en la revista PNAS.
Pompeya quedó sepultada por la erupción del Vesubio en el año 79 d. C., pero antes de caer bajo dominio romano estuvo gobernada por el pueblo samnita.
¿Quienes eran los samnitas?
Los samnitas fueron un pueblo itálico de origen indoeuropeo que habitó la región montañosa del centro-sur de la península itálica entre los siglos V y I a. C. Organizados en comunidades tribales, destacaron por su estructura social igualitaria y por una fuerte tradición guerrera, que los llevó a enfrentarse repetidamente a Roma en las llamadas Guerras Samnitas.
Durante siglos controlaron amplios territorios de Campania, incluída Pompeya, donde dejaron una huella visible en la organización urbana y en las primeras infraestructuras públicas. Su dominio precedió a la plena romanización de la ciudad y condicionó aspectos clave de su desarrollo político, social y tecnológico.
Fue en aquel periodo samnita cuando se construyeron las primeras instalaciones termales públicas.
🗣️ «Los baños públicos se abastecían originalmente mediante pozos profundos con dispositivos de elevación de agua, y las condiciones higiénicas distaban mucho de ser ideales —explica la geocientífica Gül Sürmelihindi, del Instituto de Geociencias de la JGU y primera autora del estudio. Y añade—: Con el tiempo, estos sistemas se mejoraron gracias a desarrollos tecnológicos, hasta que finalmente fueron sustituidos por un acueducto en el siglo I d. C., que proporcionó más agua y permitió una renovación más frecuente del agua de baño».
Muestras de carbonato recogidas en las llamadas termas republicanas de Pompeya, cuyo análisis geoquímico ha permitido reconstruir el sistema de abastecimiento de agua y revelar las deficientes condiciones higiénicas de los baños públicos anteriores a la dominación romana. Cortesía: ©Cees Passchier
Los peligros de las tuberías de plomo
«Tenemos la impresión de que la construcción de un acueducto era una prioridad, pero también una cuestión de prestigio: si una ciudad tenía uno, la otra también querría tenerlo», dice Sürmelihindi. Sin embargo, su puesta en marcha no significa necesariamente que los habitantes de Pompeya disfrutaran de una mejora en su salud gracias a la nueva instalación. Antes de su levantamiento, la mayoría de los pompeyanos bebía agua de lluvia recogida en depósitos conectados a los tejados de los edificios de la ciudad.
Después, muchos obtenían el agua potable del acueducto a través de una red de tuberías de plomo que recorría la ciudad. El plomo, un metal venenoso que puede dañar el cerebro, podía filtrarse de las tuberías y contaminar el agua.
No obstante, los niveles de contaminación debería haber disminuido con el paso del tiempo, ya que los depósitos minerales acaban recubriendo el interior de las tuberías, de modo que el agua ya no entra en contacto con el plomo. Pero algunos investigadores sospechan que cada vez que se reparaban secciones de las tuberías de la ciudad con secciones nuevas, la contaminación por este metal pesado volvía a aumentar.
Cómo se reconstruyó el sistema de abastecimiento de agua
Para reconstruir este complejo sistema hidráulico, Sürmelihindi y el profesor Cees Passchier, del Instituto de Geociencias de la Universidad de Maguncia, en Alemania, analizaron la composición isotópica y elemental de los depósitos de carbonato formados en distintas partes de la infraestructura urbana, desde el acueducto y las torres de distribución hasta los pozos y las piscinas de las termas.
«Encontramos patrones completamente diferentes de isótopos estables y elementos traza —elementos que presentan una concentración de menos de cien partes por millón en la muestra— en los carbonatos del acueducto y en los procedentes de los pozos», señala Sürmelihindi. Estas diferencias geoquímicas permitieron identificar el origen del agua utilizada y reconstruir la gestión del suministro y los cambios en su calidad a lo largo del tiempo.
El análisis reveló que los pozos captaban aguas subterráneas muy mineralizadas procedentes de depósitos volcánicos, poco adecuadas para el consumo humano. Este resultado encaja con lo que ya se sabía por otras fuentes: durante el reinado de Augusto se construyó el acueducto de Pompeya, lo que incrementó notablemente la disponibilidad de agua para los baños y garantizó agua potable para la población.
Interior del castellum aquae, el depósito de agua del acueducto de Pompeya, clave para garantizar un suministro de agua más abundante y regular tras la llegada de la ingeniería romana. Cortesía: ©Cees Passchier
Metales pesados y agua contaminada en las Termas Republicanas
Las llamadas termas republicanas, las más antiguas de la ciudad y anteriores a la dominación romana (alrededor del año 130 a. C.), fueron uno de los focos principales del estudio.
🗣️ «Pudimos demostrar mediante análisis isotópico que el agua de estas termas procedía de pozos y no se renovaba de forma regular. Por tanto, las condiciones higiénicas no alcanzaban los elevados estándares que normalmente se atribuyen a los romanos”, explica Sürmelihindi.
Según la investigadora, lo más probable es que el agua se cambiara solo una vez al día. «Al fin y al cabo, los baños se abastecían mediante una máquina de elevación de agua accionada por esclavos a través de una especie de cinta de correr», añade.
El equipo también detectó picos de plomo, zinc y cobre en los depósitos carbonatados de origen humano, un indicio de contaminación por metales pesados en el agua de las termas. Esto sugiere que las calderas y las tuberías fueron sustituidas en algún momento, lo que incrementó la concentración de metales.
Además, un aumento de los isótopos estables de oxígeno indica que, tras una reforma, las piscinas de las termas republicanas ofrecían agua más caliente.
El Vesubio y las señales volcánicas ocultas en el agua
Más allá de la higiene y la ingeniería romana, el estudio apunta incluso a posibles señales tempranas de la actividad volcánica del Vesubio. Los investigadores observaron patrones cíclicos inusuales en la proporción de isótopos de carbono en los carbonatos de los pozos. Según Passchier, “una posible causa podría ser la variación en la cantidad de dióxido de carbono volcánico disuelto en las aguas subterráneas”. Esta ciclicidad, sugiere, podría aportar información sobre la actividad del volcán mucho antes de la erupción del año 79.
Información facilitada por la JGU
Fuente: G. Sürmelihindi, C. Passchier, M. Trümper, T. Heide, C. Spötl, D. Scholz, M. Weber & F. Hawemann. Seeing Roman life through water: Exploring Pompeii’s public baths via carbonate deposits. PNAS (2026). DOI: https://doi.org/10.1073/pnas.2517276122

