Los científicos resuelven el enigma de cómo terminó la era del efecto invernadero en la Tierra

En los últimos 66 millones de años, la Tierra pasó de ser un planeta tropical sin hielo a un mundo marcado por glaciares y polos helados. Ahora, un estudio internacional señala a la química de los océanos —y a la caída del calcio marino— como la clave silenciosa de ese cambio climático global.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Reconstrucción del antiguo océano terrestre, cuya química cambiante —en especial la caída del calcio disuelto— ayudó a reducir el CO₂ atmosférico y a poner fin a la era del efecto invernadero tras la extinción de los dinosaurios.

Reconstrucción del antiguo océano terrestre, cuya química cambiante —en especial la caída del calcio disuelto— ayudó a reducir el CO₂ atmosférico y a poner fin a la era del efecto invernadero tras la extinción de los dinosaurios. Cortesía: Universidad de Southampton

Los científicos han tratado de explicar sin mucho éxito uno de los grandes giros de la historia climática del planeta: cómo en los últimos 66 millones de años la Tierra pasó de ser un mundo tropical, sin casquetes polares y con concentraciones elevadas de gases de efecto invernadero, a la Tierra fría y parcialmente helada que conocemos hoy.

Ahora, un nuevo estudio apunta a un protagonista inesperado de ese cambio: el calcio disuelto en los océanos.

Una investigación internacional liderada por la Universidad de Southampton, en el Reino Unido, sostiene que la drástica caída de las temperaturas globales tras la extinción de los dinosaurios, hace 66 millones de años, estuvo ligada a una reducción de más del 50% en la concentración de calcio en el agua de mar. Ese descenso habría alterado el ciclo del carbono a escala planetaria y facilitado la retirada de dióxido de carbono (CO₂) de la atmósfera, uno de los principales gases responsables del calentamiento global.

Evidencias fósiles y foraminíferos

El trabajo, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), reconstruye con un nivel de detalle sin precedentes la evolución de la química oceánica a lo largo de toda la era Cenozoica, el periodo geológico que comienza justo después de la desaparición de los dinosaurios.

Para ello, los investigadores analizaron restos fosilizados de foraminíferos, diminutos organismos marinos que viven en la columna de agua y cuyos caparazones registran la composición química del océano en el momento en que se formaron.

«Nuestros resultados muestran que, al inicio del Cenozoico, los niveles de calcio disuelto en el océano eran aproximadamente el doble que los actuales», explica David Evans, especialista en Ciencias de la Tierra y autor principal del estudio. Según Evans, esa diferencia no es trivial: cuando el calcio era abundante, los océanos retenían menos carbono en el agua y liberaban más CO₂ a la atmósfera. A medida que el calcio fue disminuyendo, ocurrió lo contrario. El carbono fue aspirado fuera del aire y almacenado de forma más eficiente en el océano y, finalmente, en los sedimentos del fondo marino.

Modelos climáticos y enfriamiento global

Los modelos climáticos desarrollados por el equipo indican que este mecanismo pudo contribuir a un enfriamiento global de entre quince y veinte grados centígrados a lo largo de decenas de millones de años. Un cambio gradual, pero suficiente para transformar de raíz el clima del planeta.

La clave está en cómo los organismos marinos, como corales y plancton, utilizan el calcio para fabricar carbonato cálcico, el material de sus esqueletos y conchas. Cuando la química del océano cambió, también lo hizo la forma en que estos seres vivos fijaban y enterraban el carbono.

«Este proceso retira efectivamente CO₂ de la atmósfera y lo encierra durante millones de años», señala Xiaoli Zhou, coautora del estudio e investigadora de la Universidad de Tongji, en China.

Fósiles de diminutos organismos marinos extraídos del fondo oceánico, clave para reconstruir la evolución de la química de los mares y su papel en el enfriamiento global de la Tierra.

Fósiles de diminutos organismos marinos extraídos del fondo oceánico, clave para reconstruir la evolución de la química de los mares y su papel en el enfriamiento global de la Tierra. Cortesía: Universidad de Southampton.

Procesos geológicos profundos y tectónica

El estudio también relaciona la caída del calcio con otro fenómeno profundo: el progresivo frenazo de la expansión del fondo oceánico, el proceso volcánico que crea nueva corteza marina.

🗣️ «A medida que esta actividad se ralentizó, disminuyó el intercambio químico entre las rocas y el agua del mar, lo que condujo a una reducción sostenida del calcio disuelto», explica Yair Rosenthal, profesor de la Universidad de Rutgers (Estados Unidos) y coautor del trabajo.

Tradicionalmente, la química del océano se ha considerado una consecuencia de los cambios climáticos, no su causa. Pero este estudio invierte la perspectiva.

«Nuestros resultados sugieren que los cambios en la composición del agua de mar pueden ser un motor fundamental del clima a largo plazo», afirma Rosenthal. En última instancia, añade, podrían ser los procesos geológicos profundos de la Tierra los responsables de algunas de las mayores transformaciones de la historia climática del planeta.

El hallazgo no solo arroja luz sobre el pasado climático de la Tierra, sino que también subraya la complejidad de los mecanismos que regulan el cambio climático terrestre, más allá de la atmósfera y mucho antes de la influencia humana.▪️ (23-enero-2026)

  • Información facilitada por la Universidad de Southampton

  • Fuente: D. Evans, Y. Rosenthal, J. Erez, H. Hauzer, L.J. Cotton, X. Zhou, R. Nambiar, P. Stassen, P. N. Pearson, W. Renema, P. K. Saraswati, J. A. Todd, W. Müller & H.P. Affek. The major ion chemistry of seawater was closely coupled to the long-term carbon cycle during the Cenozoic. PNAS (2026). DOI: https://doi.org/10.1073/pnas.2511781122

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