Cómo la inflamación intestinal favorece el cáncer colorrectal: el papel clave del sistema inmunitario

La inflamación crónica del intestino no solo daña el tejido: también puede reprogramar el sistema inmunitario para ayudar al cáncer a crecer. Un estudio desvela el mecanismo celular que explica por qué las personas con enfermedad inflamatoria intestinal tienen más riesgo de cáncer colorrectal.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Un estudio muestra cómo la inflamación intestinal activa el sistema inmunitario y aumenta el riesgo de cáncer colorrectal.

Un estudio muestra cómo la inflamación intestinal, que se manifiesta con síntomas como dolor y calambres abdominales, diarrea (a veces con sangre, moco o pus), urgencia para defecar, cansancio extremo, pérdida de peso, fiebre y fatiga, activa el sistema inmunitario y aumenta el riesgo de cáncer colorrectal. Foto de Sora Shimazaki

No es ningún secreto que la inflamación crónica del intestino no solo es dolorosa e incapacitante, sino también peligrosa. Las personas con enfermedad inflamatoria intestinal, principalmente colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn, tienen un riesgo significativamente mayor de desarrollar cáncer colorrectal, a menudo a edades más tempranas y con peor pronóstico que la población general.

Lo que no estaba tan claro era cómo la inflamación persistente acaba convirtiéndose en cáncer. Un estudio publicado en la revista Immunity aporta ahora una respuesta mecanística detallada a esa pregunta y señala una diana terapéutica concreta que podría ayudar a reducir ese riesgo.

La investigación, liderada por científicos del Weill Cornell Medicine y otros centros internacionales, identifica una cadena de acontecimientos inmunológicos que conecta directamente la inflamación intestinal con la promoción del cáncer. En el centro de esa cadena se encuentra una citocina llamada TL1A, una molécula del sistema inmunitario ya conocida por su papel en las formas más graves de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), que solo en España afecta a cerca de 400.000 personas.

El nuevo trabajo demuestra que la TL1A no solo alimenta la inflamación, sino que reprograma el sistema inmunitario para favorecer el crecimiento tumoral.

TL1A, la citocina que conecta la colitis con el cáncer

«Estos hallazgos son importantes dado el enorme interés de la comunidad médica por comprender el papel de la TL1A en la enfermedad inflamatoria intestinal y su posible implicación en los cánceres colorrectales asociados, para los cuales hasta ahora hemos tenido muy pocas estrategias que permitan reducir el riesgo de cáncer», señala Randy Longman, autor sénior del estudio y director del Jill Roberts Center for Inflammatory Bowel Disease en el Weill Cornell Medicine.

El punto de partida del estudio es una observación clínica bien establecida: cuanto más prolongada y extensa es la inflamación del colon, mayor es el riesgo de cáncer colorrectal. A diferencia del cáncer esporádico, que suele aparecer por acumulación lenta de mutaciones con la edad, el cáncer asociado a la colitis se desarrolla en un entorno de daño tisular constante, regeneración acelerada y activación inmunitaria persistente.

En ese contexto inflamatorio, las reglas habituales de protección frente al cáncer parecen fallar.

El papel inesperado de las células inmunitarias del intestino

Los investigadores se centraron en la TL1A porque determinadas variantes genéticas en el gen que dirige su síntesis, el TNFSF15, se asocian tanto a enfermedad inflamatoria intestinal más agresiva como a cáncer colorrectal avanzado. Además, ensayos clínicos recientes han mostrado que bloquear la TL1A puede reducir la inflamación en pacientes con colitis ulcerosa. La pregunta era si esa misma vía podía estar implicada en el salto de la inflamación al cáncer.

Para responderla, el equipo utilizó modelos de ratón que reproducen el cáncer colorrectal asociado a la colitis ulcerosa y los combinó con análisis avanzados de tejido humano. El resultado es un mapa sorprendentemente claro de los acontecimientos. La TL1A actúa principalmente sobre un tipo poco conocido de células inmunitarias llamadas células linfoides innatas de tipo 3 o ILC3.

Estas células residen en la mucosa intestinal y funcionan como sensores tempranos del daño y la infección, produciendo señales que coordinan la respuesta inmunitaria local.

Neutrófilos, médula ósea y granulopoyesis de emergencia

Cuando TL1A estimula a las ILC3 de forma persistente, como ocurre en la colitis crónica, estas células comienzan a producir grandes cantidades de GM-CSF, otra citocina muy importante a este nivel. La GM-CSF tiene un efecto sistémico, esto es, viaja a la médula ósea y desencadena un proceso conocido como granulopoyesis de emergencia. Hablamos de una especie de modo de producción acelerada del sistema inmunitario destinado a fabricar grandes cantidades de neutrófilos, las células más abundantes de la sangre y las primeras en llegar a los tejidos inflamados.

En principio, este mecanismo es beneficioso. Los neutrófilos son esenciales para combatir infecciones y reparar daños. El problema surge cuando esa producción masiva se mantiene en el tiempo y los neutrófilos llegan a un entorno inflamado crónico como el colon de una persona con colitis ulcerosa. Allí, bajo la influencia continuada de la TL1A y la GM-CSF, los neutrófilos cambian su identidad funcional.

El estudio demuestra que estos neutrófilos adquieren una firma genética propia de los llamados neutrófilos asociados a tumor. En lugar de limitarse a eliminar patógenos, empiezan a producir moléculas inflamatorias, factores que favorecen la angiogénesis —la formación de nuevos vasos sanguíneos— y sustancias que dañan el ADN. Todo ello crea un microambiente tumoral ideal para que las células epiteliales dañadas acumulen mutaciones y progresen hacia el cáncer.

Células epiteliales precancerosas del colon.

Células epiteliales precancerosas del colon. Cortesía: Longman Lab

Qué dicen los experimentos en animales

Los experimentos en ratón son especialmente elocuentes. Cuando los investigadores eliminaron el receptor de TL1A específicamente en las ILC3, los animales desarrollaron menos tumores, incluso aunque la inflamación intestinal siguiera presente. Del mismo modo, al eliminar los neutrófilos o bloquear la producción de GM-CSF, el cáncer asociado a colitis se redujo de forma significativa.

En un paso más allá, el equipo llegó a transferir neutrófilos educados por la TL1A a otros ratones y comprobó que, por sí solos, eran capaces de acelerar el crecimiento tumoral.

La relevancia del hallazgo no se limita a los modelos animales. El estudio incluye análisis de tejido humano que refuerzan la conexión. En muestras de displasia —lesiones precancerosas— de pacientes con colitis ulcerosa, los investigadores detectaron una clara abundancia de neutrófilos con esa firma tumoral, mucho mayor que en lesiones similares de personas sin enfermedad inflamatoria intestinal.

Qué implicaciones tiene este hallazgo para los pacientes

Además, en biopsias de pacientes con colitis ulcerosa tratados con anticuerpos contra TL1A, la expresión de esos genes pro-tumorales en los neutrófilos disminuía de forma notable.

🗣️ «Igualmente, observamos que esa firma genética asociada a la promoción tumoral era menos evidente en los pacientes que recibieron un tratamiento experimental que bloquea TL1A», explica la primera autora del trabajo, Sílvia Pires, investigadora en el Weill Cornell Medicine.

Todo ello apunta a que TL1A actúa como un interruptor maestro que conecta la inflamación crónica con mecanismos inmunitarios capaces de impulsar el cáncer. No es simplemente que la inflamación irrite el tejido durante años, sino que activa programas biológicos específicos que convierten a células defensivas en aliadas involuntarias del tumor.

Desde el punto de vista clínico, las implicaciones son importantes. El control de la inflamación siempre ha sido un objetivo central en el tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal, pero este trabajo sugiere que no todas las vías inflamatorias son iguales. Algunas, como la mediada por la TL1A, podrían ser especialmente relevantes para el riesgo de cáncer. Bloquearlas podría no solo aliviar los síntomas, sino también reducir la probabilidad de desarrollar un tumor a largo plazo.

Una nueva vía hacia la medicina de precisión en la EII

«Creo que para los clínicos que trabajan en el campo de la enfermedad inflamatoria intestinal será muy estimulante saber que aquí está en juego un proceso sistémico, que implica tanto al intestino como a la médula ósea, y que tiene el potencial de impulsar una medicina de precisión en la inflamación crónica del intestino», añade Pires.

Los autores son prudentes en sus conclusiones. Reconocen que aún es necesario demostrar de forma directa, en ensayos clínicos a largo plazo, que inhibir TL1A reduce la incidencia de cáncer colorrectal en pacientes con colitis. También señalan que el sistema inmunitario es complejo y que moléculas como la GM-CSF pueden tener efectos beneficiosos o perjudiciales según el contexto. Pero el marco conceptual ya está establecido.

En un momento en que la medicina avanza hacia tratamientos personalizados, este estudio ofrece una pieza clave del rompecabezas: explica por qué ciertos pacientes con inflamación intestinal crónica tienen un riesgo especialmente alto de cáncer y sugiere que la genética, la inmunología y el microambiente tisular convergen en una misma vía. Comprenderla mejor podría permitir, en el futuro, prevenir el cáncer antes de que aparezca, en lugar de limitarse a detectarlo precozmente.

La inflamación deja de ser así un simple telón de fondo y pasa a ser una fuerza activa que, si no se controla adecuadamente, puede reescribir las reglas del sistema inmunitario. El descubrimiento de cómo TL1A convierte una respuesta defensiva en un motor del cáncer colorrectal no solo aclara una vieja incógnita médica, sino que abre una vía prometedora para intervenir justo en el punto donde la enfermedad inflamatoria intestinal se vuelve verdaderamente peligrosa.▪️(23-enero-2026)

  • Información facilitada por el Weill Cornell Medicine

  • Fuente: Pires, Sílvia et al. Innate lymphoid cells activated by the cytokine TL1A link colitis to emergency granulopoiesis and the recruitment of tumor-promoting neutrophils. Immunity (2026). DOI: 10.1016/j.immuni.2025.12.008

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