Los elefantes se automedican con plantas medicinales que también usamos nosotros
Un estudio realizado en el monte Elgon, en Kenia, apunta a que los elefantes africanos seleccionan plantas con propiedades medicinales cuando están enfermos y que algunas madres incluso se las administran a sus crías. Estos paquidermos también se internan en cuevas para consumir arcillas, sales y minerales esenciales, un comportamiento conocido como geofagia.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Elefante africano alimentándose entre la vegetación del monte Elgon, en Kenia, donde un nuevo estudio apunta al posible uso de plantas medicinales. Cortesía: Mount Elgon Foundation.
En las laderas boscosas del monte Elgon, un gigantesco volcán extinguido que se levanta en la frontera entre Kenia y Uganda, los elefantes africanos hacen algo que a primera vista resulta desconcertante. Abandonan las rutas habituales de alimentación, buscan determinadas plantas, arrancan raíces o cortezas de árboles concretos y, en ocasiones, recorren largas distancias sin detenerse apenas a comer hasta encontrar lo que parecen estar buscando.
Otros se adentran en profundas cuevas volcánicas, raspan sus paredes y consumen arcillas y suelos ricos en minerales. No todo lo que llevan a la boca parece tener como objetivo llenar el estómago y saciar así el apetito.
Una nueva investigación publicada en la revista Scientific Reports plantea que algunos de estos comportamientos podrían formar parte de una especie de farmacopea natural de los elefantes. El trabajo, liderado por Fabien Schultz, del Instituto Bernhard Nocht de Medicina Tropical de Hamburgo (Alemania), y Elodie Freymann, de la Universidad de Brown (Estados Unidos), ha permitido identificar 35 especies vegetales pertenecientes a veintitrés familias que los elefantes del monte Elgon consumen de una manera compatible con un posible uso medicinal.
35 plantas y un sorprendente vínculo con la medicina humana
Lo más llamativo es que casi toda esta farmacopea natural forma parte también de la medicina tradicional de las comunidades humanas que viven en la región. Además, los investigadores identificaron cuatro tipos de suelo, arcillas y minerales que los elefantes buscan para hacerse con ellos.
Schultz advierte que la investigación no ha consistido en un experimento clínico con elefantes, y que no ha podido demostrarse aún que estos animales conozcan conscientemente las propiedades farmacológicas de una planta. Esa distinción es importante. Los científicos recurrieron a ocho miembros de la comunidad indígena sabaot —guardabosques, guías, ancianos y un antiguo ranger— con más de veinte años de experiencia observando a los elefantes de la zona.
Entre octubre de 2023 y septiembre de 2024, los investigadores recopilaron mediante entrevistas semiestructuradas las observaciones de estos expertos sobre un territorio de casi 345 kilómetros cuadrados. Después recogieron las plantas señaladas, prepararon ejemplares de herbario y confirmaron su identificación taxonómica.
El resultado es sugerente. De los 39 recursos naturales mencionados —35 plantas y cuatro tipos de suelos, minerales o arcillas—, 34, esto es, el 87 %, poseen usos medicinales tradicionales entre los seres humanos. Y veinticinco plantas fueron señaladas por los observadores como posibles medicinas para los elefantes.
En algunos casos, los paquidermos las comen de forma muy ocasional; en otros, seleccionan solo una parte determinada de la planta; y en los ejemplos más llamativos el consumo coincide con signos visibles de enfermedad. Los informantes describen incluso animales que se desplazan directamente hacia una planta situada a gran distancia sin entretenerse comiendo por el camino.
De izquierda a derecha, hojas de Solanum mauritianum, que los elefantes consumen solo de forma ocasional; un ejemplar joven de Croton macrostachyus, cuya corteza comen cuando parecen estar enfermos; y hojas de Coleus barbatus, una planta que algunas madres ofrecen a sus crías como una especie de inmunización. Cortesía: Schultz, F., Clark, T. O., Powles, C. et al.
Cuando un elefante enfermo cambia de menú
Los autores consideran especialmente interesantes ocho especies vegetales que encajan en la categoría más exigente de su clasificación: plantas consumidas por elefantes aparentemente enfermos para una finalidad concreta o administradas a otro individuo.
Entre ellas figuran:
✅ La planta pulpo (Aloe arborescens).
✅ La bersama alada (Bersama abyssinica).
✅ El boldo gaúcho (Coleus barbatus).
✅ Tres especies del género Dombeya.
✅ La higuera de Natal (Ficus natalensis).
✅ El mkul (Kuloa usambarensis).
En algunos ejemplares enfermos se ha descrito el consumo de Kuloa coincidiendo con el letargo y la falta de movimiento. Y las tres especies del genero Dombeya, por su parte, los observadores relacionan su consumo por parte de los elefantes afectados supuestamente por problemas digestivos y con la producción de excrementos más blandos.
Elefantes que administran plantas a sus crías
Por otro lado, uno de los comportamientos más sorprendentes descritos en el estudio afecta a la relación entre madres y crías. Los testimonios recogidos describen hembras que ofrecen Aloe arborescens a las crías para estimularles el apetito y otras que mezclan Coleus barbatus, Ficus natalensis y Bersama abyssinica con su propia leche antes de dársela a los pequeños.
Los habitantes de la zona interpretan la práctica como una especie de inmunización. El término no debe entenderse en el sentido estricto de una vacuna humana, pero la conducta abre una posibilidad fascinante: que los elefantes no solo se automediquen, sino que practiquen alguna forma de alomedicación, es decir, que proporcionen cuidados potencialmente medicinales a otros miembros del grupo.
La posibilidad resulta especialmente interesante en una especie que sobresale por llevar una vida social extraordinariamente compleja. Los elefantes viven durante décadas, mantienen sociedades complejas y poseen una enorme memoria ecológica.
Las crías aprenden de sus madres y de otras hembras experimentadas dónde encontrar agua, alimentos o rutas seguras. Resultaría, por tanto, plausible que una parte del conocimiento sobre determinadas plantas pudiera transmitirse socialmente de generación en generación. Lo que todavía no sabemos es cuánto hay de aprendizaje, cuánto de predisposición biológica y cuánto de simple consecuencia beneficiosa de una dieta extraordinariamente diversa.
En este sentido, el profesor Michael Huffman, primatólogo afincado en Japón y que actualmente trabaja en la Universidad de Nagasaki, ha afirmado que este relato en concreto es «intrigante», pero que se necesitarían más pruebas para demostrar que los elefantes proporcionaban un tratamiento médico a medida a sus crías.
Una elefanta africana junto a su cría en el monte Elgon, donde el nuevo estudio sugiere que algunas madres podrían administrar plantas medicinales a sus pequeños. Cortesía: Mount Elgon Foundation.
Los elefantes comparten con nosotros parte de su botiquín
La relación resulta todavía más intrigante porque los seres humanos y los elefantes parecen compartir parte de su botiquín. La corteza de Warburgia ugandensis, por ejemplo, es utilizada localmente para aliviar problemas respiratorios y también es ingerida en pequeñas cantidades por los elefantes. Croton macrostachyus, otra de las especies citadas con frecuencia, tiene una larga historia de utilización tradicional para combatir trastornos digestivos, infecciones y heridas.
➡️Al revisar la literatura farmacológica, los autores comprobaron que nueve de las plantas más mencionadas poseen tanto usos etnomedicinales documentados como actividad biológica conocida. Eso no demuestra que el elefante sepa que está tomando un principio activo, pero convierte la coincidencia en algo difícil de despachar como una simple curiosidad.
Los elefantes también excavan en las cavernas para conseguir minerales
El dispensario natural del monte Elgon no termina en las plantas. El monte Elgon pposee un extraordinario sistema de cuevas excavadas en antiguos depósitos volcánicos. Durante generaciones, elefantes y otros grandes herbívoros han contribuido a agrandarlas mientras arrancaban material de sus paredes.
La geofagia, esto es, comer tierra, arcilla o minerales, está documentada en centenares de especies de mamíferos, aves, reptiles, mariposas e isópodos, y sobre todo entre herbívoros. Y existen dos explicaciones principales que explican esta donducta:
1️⃣ Permite incorporar nutrientes y oligoelementos escasos en la alimentación.
2️⃣ Determinadas arcillas podrían proteger el aparato digestivo, adsorber toxinas o contribuir a combatir algunos trastornos gastrointestinales.
En Elgon, sin embargo, los ocho informantes interpretaron que los elefantes buscaban esos materiales fundamentalmente por su contenido mineral, sobre todo sal y hierro, no como medicamentos. Estudios anteriores también han detectado allí depósitos ricos en arcillas y minerales como las zeolitas. La frontera entre nutrición y medicina, en cualquier caso, no siempre es nítida.
De los chimpancés a los orangutanes: otros animales que también buscan medicinas
El nuevo trabajo llega además en un momento de auténtica eclosión de la zoofarmacognosia, la disciplina que estudia cómo los animales utilizan sustancias naturales para prevenir o tratar enfermedades. Veamos algunos ejemplos.
✅ En 2024, un orangután de Sumatra llamado Rakus proporcionó uno de los ejemplos más espectaculares conocidos. Tras sufrir una herida en la cara, masticó hojas de Fibraurea tinctoria, una planta utilizada por las poblaciones humanas locales como remedio medicinal, aplicó repetidamente el jugo sobre la lesión y terminó cubriéndola con la pulpa vegetal.
Cinco días después, la herida estaba cerrada, cuentan los autores del estudio en la revista Nature. Estos consideraron que era la primera observación documentada de un animal salvaje tratando activamente una herida abierta con una planta biológicamente activa.
✅ Ese mismo año, otro equipo siguió a 51 chimpancés de la selva de Budongo, en Uganda, y analizó diecisiete muestras vegetales consumidas por estos. Trece de ellas eran ingeridas por estos primates en contextos compatibles con enfermedad o lesiones. En el laboratorio, el 88% de los extractos ensayados frenó el crecimiento de bacterias y aproximadamente un tercio mostró actividad antiinflamatoria.
Entre los casos observados había un chimpancé con una mano herida que buscó y comió hojas de un helecho, el Christella parasitica, con una potente actividad antiinflamatoria in vitro. Las observaciones fueron publicadas en la revista PLOS One.
Evidencias de posible automedicación en chimpancés de la selva de Budongo, en Uganda. De izquierda a derecha: consumo de corteza de Ficus exasperata; ingestión de madera muerta de Celtis patens; y extracción y masticación de la médula de Marantochloa leucantha. Estas conductas formaron parte del estudio que relacionó determinadas plantas consumidas por chimpancés enfermos o heridos con propiedades antibacterianas y antiinflamatorias.
✅ En 2025 llegó otra pieza del puzle. Tres décadas de observaciones de chimpancés de Budongo revelaron no solo autocuidados, sino también individuos que lamían heridas ajenas, las presionaban con los dedos o aplicaban sobre ellas material vegetal masticado. Algunos ayudaban incluso a animales con los que no estaban emparentados.
Esa forma de asistencia sanitaria entre congéneres guarda un paralelismo inevitable —aunque todavía muy prudente— con las madres elefante del monte Elgon que aparentemente suministran determinadas plantas a sus crías.
Secuencia de cuidado de una herida en un chimpancé. Arriba a la izquierda, el chimpancé llamado KO mastica corteza del tallo de Alchornea macrophylla; arriba a la derecha, separa hojas y las aplica sobre la rodilla herida; abajo a la izquierda, coloca sobre la lesión la corteza previamente masticada; y abajo a la derecha, vuelve a frotar la zona con hojas aún unidas al tallo. Cortesía: Elodie Freymann et al / Frontiers in Ecology and Evolution
Y los propios elefantes aportaron otra pista en 2025. Un estudio con elefantes de bosque de Gabón, coordinado por Steeve Ngama, del Centro Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CENAREST), en Gabón, encontró que una mayor carga de parásitos gastrointestinales estaba asociada con un aumento de las incursiones en cultivos, especialmente para consumir partes de bananos y papayas.
Ngama y sus colegas plantearon que algunos campos agrícolas podrían funcionar accidentalmente como farmacias para estos megaherbívoros, aunque reconocieron que las pruebas todavía eran limitadas.
¿Podemos afirmar que los elefantes saben automedicarse?
Ahí se encuentra también el principal límite del nuevo estudio de Kenia. Sus resultados descansan en observaciones acumuladas durante décadas por personas que conocen muy bien a los elefantes. Pero para demostrar que existe verdadera automedicación sería necesario seguir individualmente a los elefantes antes, durante y después de una enfermedad; comprobar si modifican de forma sistemática su dieta; analizar químicamente las plantas elegidas y determinar si su consumo produce una mejora fisiológica medible.
Es precisamente el siguiente gran paso.
La investigación abre además una cuestión importante para la conservación.
Si determinados árboles, arbustos, raíces, suelos o cuevas forman parte de un repertorio medicinal transmitido entre generaciones, conservar a los elefantes no consiste únicamente en garantizarles espacio, agua y alimento.
También podría ser necesario proteger los recursos naturales que utilizan para mantenerse sanos.
La destrucción de un bosque podría hacer desaparecer una planta extremadamente rara dentro de su dieta pero fundamental cuando un animal enferma. Y bloquear el acceso a determinadas cuevas podría privarlos de fuentes minerales utilizadas durante generaciones.
El monte Elgon comienza así a parecer algo más que el hábitat de una población de elefantes. Es también una gigantesca farmacia natural construida durante miles de años de interacción entre animales, plantas, minerales y conocimiento ecológico.
Y quizá una parte de ese conocimiento haya viajado entre especies.▪️(25-septiembre-2026)
- Los elefantes podrían automedicarse: investigadores han identificado 35 especies de plantas consumidas por elefantes del monte Elgon, muchas de ellas relacionadas con posibles usos terapéuticos.
- Humanos y elefantes comparten remedios: de los 39 recursos naturales estudiados, 34 —el 87%— tienen usos medicinales tradicionales entre las comunidades humanas locales.
- Ocho plantas destacan especialmente: fueron asociadas al consumo por animales enfermos o a cuidados proporcionados a otros elefantes.
- Las madres parecen tratar a sus crías: algunos testimonios describen hembras que mezclan determinadas plantas con leche materna antes de ofrecérselas a los pequeños.
- También comen tierra y minerales: los elefantes penetran en las cuevas del monte Elgon y consumen arcillas y depósitos minerales, probablemente para complementar su dieta.
- Los resultados son indicios sólidos pero no una demostración definitiva de automedicación consciente: harán falta seguimiento individual, análisis fisiológicos y estudios farmacológicos.
ZOOFARMACOGNESIA
Fuente: Schultz, F., Clark, T. O., Powles, C. et al. African elephants putatively self-medicate with medicinal plants in the Mount Elgon region, Kenya. Scientific Reports (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s41598-026-53610-4
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