Los fósiles de bebés neandertales revelan que crecían de forma muy parecida a los humanos modernos

Un estudio de huesos y dientes de hace hasta 75.000 años aporta nuevas pistas sobre el desarrollo infantil de los neandertales y su sorprendente parecido con nuestra especie.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Recreación artística de dos bebés —un Homo sapiens y un neandertal— compartiendo juegos en un campamento paleolítico hace unos 60.000 años.

Recreación artística de dos bebés —un Homo sapiens y un neandertal— compartiendo juegos en un campamento paleolítico hace unos 60.000 años. Aunque pertenecían a especies distintas, nuevas investigaciones sugieren que su desarrollo antes de nacer era sorprendentemente parecido. Crédito: IA-DALl-E-RexMolón-Producciones

Desde que aparecieron sus primeros fósiles en Engis (Bélgica), en 1829, los neandertales han sido observados como nuestros parientes más cercanos y, al mismo tiempo, como una especie profundamente distinta. Su robusta anatomía, sus grandes cejas prominentes y su adaptación a los duros climas de Eurasia alimentaron durante décadas la idea de que crecían y maduraban de forma diferente a nosotros.

Sin embargo, un nuevo estudio científico acaba de aportar una de las pruebas más detalladas hasta la fecha de que, al menos antes de nacer, los neandertales (Homo neanderthalensis) seguían un camino de desarrollo fetal sorprendentemente parecido al de los seres humanos modernos.

La investigación, publicada en el Royal Society Open Science, ha analizado algunos de los fósiles infantiles más raros del registro neandertal: restos de fetos neandertales y recién nacidos hallados en la cueva alemana de Sesselfelsgrotte, en Baviera (Alemania), con una antigüedad comprendida entre 50.000 y 90.000 años.

Gracias a técnicas de microtomografía computarizada de alta resolución (micro-CT), los científicos han podido estudiar el interior de huesos y dientes sin dañarlos, para así reconstruir aspectos del crecimiento prenatal de estos antiguos humanos con un nivel de detalle nunca antes alcanzado.

El resultado principal de este fascinante trabajo es tan sencillo como revelador: los neandertales y los humanos modernos compartían una trayectoria de desarrollo fetal extraordinariamente similar.

Cómo crecían los bebés neandertales

La infancia neandertal sigue siendo uno de los capítulos menos conocidos de la evolución humana. Aunque se han encontrado numerosos restos de adultos, los esqueletos de bebés y niños de esta otra humanidad son extremadamente escasos. Los investigadores conocen apenas un puñado de individuos menores de dos años repartidos por Europa y Oriente Próximo, y los posibles fetos neandertales identificados pueden contarse con los dedos de una mano.

Por eso, los fósiles de Sesselfelsgrotte constituyen un tesoro científico. Entre ellos se encuentran fragmentos de cráneo, mandíbula, costillas, vértebras y huesos largos pertenecientes a un individuo conocido como Sesselfelsgrotte 1, que habría muerto poco antes de nacer o en torno al momento del parto. Junto a estos restos aparecieron también dos dientes de leche pertenecientes a otros dos jóvenes neandertales.

🗣️ «Los restos fueron descubiertos en Sesselfelsgrotte, Alemania, durante las décadas de 1960 y 1970, y permanecieron en un museo hasta hace unos veinte años, cuando se confirmó que pertenecían a neandertales —explica Justyna Miszkiewicz, paleoantropóloga de la Universidad de Queensland (Australia) y autora principal del estudio. Y añade—: Creemos que los huesos pertenecían a un bebé que probablemente aún no había nacido, mientras que los molares podrían proceder de dos niños diferentes. En cualquier caso, todos estos restos son excepcionalmente raros».

Hace más de dos décadas, los análisis anatómicos sugerían que aquel pequeño neandertal tenía aproximadamente ocho meses de gestación. El nuevo estudio ha permitido comprobar esa hipótesis observando directamente la microestructura interna de los huesos.

Una sorprendente similitud con el «Homo sapiens»

Los investigadores escanearon todos los restos mediante micro-CT, una técnica capaz de revelar detalles invisibles al ojo humano. Lo que encontraron fue un patrón de crecimiento muy parecido al observado en fetos humanos modernos durante el tercer trimestre del embarazo.

«Gracias a esta tecnología de microanatomía virtual hemos podido identificar patrones en el tejido óseo característicos de un esqueleto fetal que estaba creciendo rápidamente», señala Miszkiewicz.

Los huesos mostraban una intensa vascularización, es decir, estaban recorridos por numerosos conductos sanguíneos asociados a un rápido crecimiento óseo. También conservaban un tejido óseo inmaduro característico de los fetos, conocido como hueso plexiforme, combinado con estructuras llamadas osteonas primarias, típicas de esqueletos en plena expansión.

Recordemos que una osteona, también llamada sistema de Havers, es la unidad funcional y estructural básica del hueso compacto, que es la parte externa y dura de nuestros huesos. Para entenderlo de forma muy sencilla: imagina que el hueso duro está hecho de miles de troncos de árbol microscópicos pegados unos con otros. Cada uno de esos troncos es una osteona.

En términos sencillos, el esqueleto neandertal estaba construyéndose a toda velocidad, exactamente como ocurre en los bebés humanos durante las últimas semanas de embarazo.

La comparación con colecciones anatómicas modernas y con otros fósiles neandertales permitió concluir que la edad estimada anteriormente era correcta: el individuo probablemente se encontraba en una fase muy avanzada del embarazo, cerca del nacimiento.

Reconstrucción tridimensional y cortes virtuales obtenidos mediante microtomografía computarizada (micro-CT) de un diente y un hueso de un joven neandertal hallado en Alemania.

Reconstrucción tridimensional y cortes virtuales obtenidos mediante microtomografía computarizada (micro-CT) de un diente y un hueso de un joven neandertal hallado en Alemania. Los análisis revelaron detalles de su desarrollo óseo y defectos de mineralización dental que ofrecen nuevas pistas sobre el crecimiento y la salud de los neandertales durante sus primeras etapas de vida. Cortesía: Justyna Miszkiewicz.

¿Existían diferencias entre los bebés neandertales y los humanos modernos?

Sin embargo, el estudio también detectó algunas peculiaridades interesantes.

Aunque la estructura general de los huesos de neandertal coincidía con la de los humanos modernos, ciertas regiones, especialmente algunos huesos largos como el fémur y el húmero, parecían mostrar un desarrollo algo más avanzado de lo esperado. Algunas zonas presentaban tejidos más maduros que los observados habitualmente en fetos humanos de edad equivalente.

🗣️ «Algunos huesos largos, como el fémur y el húmero, mostraban regiones con una mayor compactación y organización estructural, lo que indica un desarrollo más avanzado que el de un bebé humano moderno típico —explica Miszkiewicz—. Pero, en términos generales, la trayectoria de desarrollo sigue pareciendo muy similar a la de los seres humanos modernos durante las primeras etapas de la vida».

Los autores creen que esta diferencia podría reflejar pequeñas variaciones en los ritmos locales de crecimiento óseo. Es decir, no que los neandertales crecieran más deprisa en conjunto, sino que determinadas partes del esqueleto podrían desarrollarse antes o a mayor velocidad.

Esta observación encaja con investigaciones previas que habían sugerido que algunos aspectos del desarrollo infantil neandertal seguían calendarios ligeramente distintos a los nuestros. Estudios anteriores sobre niños neandertales de uno o dos años ya habían encontrado señales de maduración esquelética relativamente avanzada respecto a los niños humanos actuales.

Aun así, el mensaje general es claro: durante la gestación y los primeros meses de vida, las similitudes superaban ampliamente a las diferencias.

Reconstrucción virtual del molar de leche Sesselfelsgrotte 2 y detalle de las anomalías detectadas en su interior mediante microtomografía computarizada.

Reconstrucción virtual del molar de leche Sesselfelsgrotte 2 y detalle de las anomalías detectadas en su interior mediante microtomografía computarizada. Las pequeñas zonas de baja densidad observadas en la dentina sugieren defectos de mineralización que podrían reflejar episodios de estrés fisiológico o alteraciones metabólicas sufridas por el joven neandertal durante su desarrollo temprano. Cortesía: Miszkiewicz et al., 2026 / Royal Society Open Science.

Los dientes esconden pistas sobre la salud de los neandertales

La segunda parte del estudio se centró en dos dientes de leche hallados en la misma cueva.

Los dientes son auténticos archivos biológicos. A medida que se forman registran información sobre la salud infantil, la nutrición y las condiciones de vida de un individuo. En ocasiones conservan incluso huellas de enfermedades sufridas durante el desarrollo.

Al examinar el interior de estos dientes, los investigadores descubrieron unas pequeñas anomalías conocidas como dentina interglobular. Se trata de zonas donde la mineralización dental no se completó correctamente, lo que deja diminutos espacios internos menos densos que el resto del diente.

🗣️ «Las tomografías micro-CT revelaron defectos inusuales de mineralización en el interior de la dentina, el tejido calcificado situado bajo el esmalte dental — detalla Ricardo Miguel Godinho, de la Universidad del Algarve, en Portugal, y codirector del estudio. Y añade—: Estas regiones son compatibles con la denominada dentina interglobular, un defecto que se produce cuando el proceso de mineralización del diente se interrumpe».

En los seres humanos actuales estas alteraciones suelen aparecer de forma aislada y carecen de importancia clínica. Sin embargo, cuando son abundantes pueden estar relacionadas con trastornos metabólicos que afectan al metabolismo mineral durante el crecimiento, como deficiencias nutricionales o enfermedades similares al raquitismo.

¿Qué significan estas anomalías?

Los autores son prudentes y evitan conclusiones definitivas. No es posible determinar exactamente qué provocó estas anomalías en los jóvenes neandertales. Sin embargo, el hallazgo abre la posibilidad de que algunos individuos experimentaran episodios de estrés fisiológico o problemas metabólicos durante su desarrollo.

«No podemos afirmarlo con certeza, pero lesiones como estas podrían indicar alteraciones sistémicas, como una deficiencia de vitamina D, una falta de calcio o problemas en la absorción de este mineral», advierte Godinho.

Los investigadores señalan además que estas alteraciones dentales se formaron probablemente entre el tercer trimestre del embarazo y los dos primeros años de vida, por lo que podrían estar registrando episodios de estrés fisiológico o metabólico sufridos muy temprano en la infancia.

Reconstrucción de los restos óseos atribuidos a Sesselfelsgrotte 1, un neandertal que murió poco antes de nacer o en torno al momento del parto hace entre 50.000 y 75.000 años.

Reconstrucción de los restos óseos atribuidos a Sesselfelsgrotte 1, un neandertal que murió poco antes de nacer o en torno al momento del parto hace entre 50.000 y 75.000 años. Los fragmentos conservados, resaltados en color, constituyen uno de los conjuntos fetales neandertales más raros conocidos y han permitido estudiar por primera vez la microestructura interna de sus huesos. Crédito: Miszkiewicz et al., 2026 / Royal Society Open Science.

Qué nos enseña este descubrimiento sobre la evolución humana

Durante años ha existido un intenso debate científico sobre la velocidad de crecimiento de los neandertales. Algunos estudios sugerían que atravesaban la infancia más rápidamente que los humanos modernos. Otros defendían que sus ritmos de desarrollo eran prácticamente iguales.

Este nuevo trabajo aporta argumentos sólidos a favor de la segunda hipótesis, al menos durante la etapa prenatal. Los huesos de Sesselfelsgrotte muestran que un feto neandertal de hace más de 50.000 años construía su esqueleto siguiendo mecanismos biológicos extraordinariamente similares a los que operan hoy en cualquier maternidad del planeta.

La conclusión tiene implicaciones profundas para comprender nuestra historia evolutiva. Los neandertales no eran simplemente una versión robusta y diferente de la humanidad. Compartían con nosotros muchos aspectos fundamentales de la biología humana, incluido el complejo proceso que transforma un embrión en un bebé preparado para nacer.

Además, el estudio refuerza una idea que ha ido ganando fuerza durante las últimas décadas: la distancia biológica entre el Homo sapiens y el Homo neanderthalensis quizá no fuera tan grande como se pensó en el pasado. Sabemos que ambas especies convivieron durante miles de años, se cruzaron entre sí y dejaron descendencia fértil. Ahora también sabemos que sus bebés crecían de una forma notablemente parecida incluso antes de ver la luz.

«Los neandertales eran una especie distinta del Homo sapiens, pero convivieron con los humanos modernos durante unos 5.000 años —recuerda Miszkiewicz. Y concluye—: Estos diminutos restos nos ofrecen una ventana extraordinaria a la historia evolutiva de nuestra especie. Es importante comprender de dónde venimos y en qué aspectos nos parecemos».

En cierto modo, estos diminutos fragmentos de hueso y dientes hallados en una cueva alemana permiten contemplar algo profundamente humano: un neandertal que nunca llegó a nacer estaba construyendo su cuerpo casi exactamente igual que lo hace hoy cualquier bebé en el vientre de su madre. Y quizá esa semejanza nos recuerde que, pese a todas nuestras diferencias, los neandertales fueron mucho más que unos primos lejanos. Fueron, en muchos aspectos esenciales, extraordinariamente parecidos a nosotros.▪️(17-junio-2026)

PREGUNTAS & RESPUESTAS: Bebés y Neandertales

👶🏻 ¿Los neandertales crecían más rápido que los humanos modernos?

Este estudio indica que, durante la gestación y los primeros meses de vida, el crecimiento era muy similar al de los humanos modernos, aunque algunas partes del esqueleto podrían desarrollarse ligeramente antes.

👶🏻 ¿Qué es la dentina interglobular?

Es un defecto de mineralización dental que aparece cuando el proceso de formación de la dentina se interrumpe, dejando pequeñas zonas menos mineralizadas en el interior del diente.

👶🏻 ¿Por qué son tan importantes estos fósiles?

Los restos infantiles neandertales son extremadamente raros. Por ello, proporcionan información única sobre cómo crecían, se desarrollaban y posiblemente enfermaban nuestros parientes evolutivos más cercanos.

👶🏻 ¿Qué demuestra este estudio?

Demuestra que los neandertales compartían con Homo sapiens una trayectoria de desarrollo prenatal muy parecida, lo que refuerza la estrecha relación biológica entre ambas especies.

LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS

  • Los investigadores analizaron restos de bebés neandertales de entre 50.000 y 75.000 años de antigüedad.

  • Los huesos muestran una trayectoria de crecimiento muy similar a la de los fetos humanos modernos.

  • Algunas regiones del esqueleto parecen desarrollarse ligeramente más rápido que en nuestra especie.

  • Los dientes conservan anomalías que podrían reflejar problemas nutricionales o estrés fisiológico durante la infancia.

  • El estudio aporta nuevas evidencias sobre la biología y el desarrollo de los neandertales.

  • Información facilitada por la Universidad de Queensland

  • Fuente: Justyna J. Miszkiewicz, Ricardo Miguel Godinho, Anne Marie Sohler-Snoddy, Kerstin Pasda, Florent Détroit, Patrick Mahoney, Thomas Rathgeber, Cosimo Posth, Thorsten Uthmeier, Alvise Barbieri. Early development of Neanderthals revealed through virtual microanatomy. Royal Society Open Science (2026). DOI:  https://doi.org/10.1098/rsos.260485

Anterior
Anterior

Descubren más de mil remolinos de polvo activos en Marte ocultos a plena vista

Siguiente
Siguiente

Detectan un extraordinario entrelazamiento cuántico en un cristal visible a simple vista