Los líderes humanos y los chimpancés comparten una sorprendente inclinación por el riesgo

¿Qué tienen en común un directivo de empresa y un chimpancé dominante? Un estudio con más de 40.000 personas y 86 chimpancés revela que quienes ocupan posiciones de poder están más dispuestos a asumir riesgos, una característica que podría tener raíces evolutivas de millones de años.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Un chimpancé convertido en alto ejecutivo preside una reunión empresarial. Una recreación con humor de un estudio que revela que los líderes humanos y los chimpancés dominantes comparten una mayor inclinación a asumir riesgos.

Un chimpancé convertido en alto ejecutivo preside una reunión empresarial. Una recreación con humor de un estudio que revela que los líderes humanos y los chimpancés dominantes comparten una mayor inclinación a asumir riesgos. Cortesía: IA-DALL-E / RexMolón Producciones

¿Qué tienen en común el director de una gran empresa, un político que aspira a alcanzar el poder y un chimpancé que intenta convertirse en el macho dominante de su grupo? A primera vista, probablemente muy poco. Sus mundos, sus estrategias y las reglas que rigen sus relaciones sociales son radicalmente diferentes. Sin embargo, detrás de sus aspiraciones podría esconderse una misma característica psicológica: una mayor disposición a correr riesgos.

Ascender en una organización, disputar el poder a un rival o tomar una decisión cuyo desenlace resulta incierto exige aceptar la posibilidad de fracasar. Y, aunque los seres humanos hemos construido complejas instituciones para organizar nuestras jerarquías, parece que seguimos compartiendo con nuestros parientes evolutivos algunas de las inclinaciones que favorecen el ascenso social.

Esta es la principal conclusión de una investigación internacional publicada en la revista científica The Leadership Quarterly, que ha encontrado una asociación entre el liderazgo y la predisposición al riesgo tanto en nuestra especie como en los chimpancés. El trabajo, desarrollado por investigadores del Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano, la Universidad Técnica de Dresde y la Universidad de Portsmouth, sugiere que la relación entre liderazgo, jerarquía social y disposición a asumir riesgos podría tener un origen evolutivo compartido.

Sin embargo, el descubrimiento también plantea preguntas muy sugerentes. ¿Son las personas más arriesgadas las que tienen mayores probabilidades de convertirse en líderes? ¿O es el ejercicio del poder lo que acaba modificando su manera de afrontar la incertidumbre?

La respuesta podría ayudarnos a comprender mejor cómo surgieron las jerarquías sociales y qué características han favorecido el liderazgo a lo largo de la evolución.

Una característica que podría tener millones de años

El Homo sapiens y el Pan troglodytes compartimos un antepasado común que vivió hace aproximadamente entre seis y ocho millones de años. Desde entonces, nuestras trayectorias evolutivas han seguido caminos diferentes. Pero ambos linajes han conservado formas complejas de organización social, relaciones de cooperación y competencia, y mecanismos para establecer jerarquías.

En las sociedades humanas, el liderazgo puede depender de la experiencia, los conocimientos, el prestigio, las habilidades sociales o la capacidad de convencer a los demás. En los chimpancés, la posición jerárquica está estrechamente relacionada con la fuerza, las alianzas, la intimidación y la habilidad para desenvolverse en los conflictos sociales.

Pese a esas diferencias, los investigadores se preguntaron si existía un denominador común que hubiera sobrevivido a millones de años de evolución.

La respuesta parece estar relacionada con el riesgo.

🗣️ «Los resultados sugieren que la relación entre liderazgo y disposición a asumir riesgos podría tener profundas raíces evolutivas», explica Lou Marie Haux, investigadora posdoctoral del Centro de Racionalidad Adaptativa del Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano y primera autora del estudio.

Según Haux, las semejanzas observadas entre ambas especies indican que esta característica podría haberse desarrollado como una estrategia adaptativa para afrontar la competencia dentro de las jerarquías sociales y las exigencias de entornos inciertos y, con frecuencia, hostiles.

Sus declaraciones, recogidas en un comunicado de la Sociedad Max Planck, permiten situar el descubrimiento en una perspectiva evolutiva: el comportamiento que hoy asociamos con determinados dirigentes podría estar relacionado con mecanismos psicológicos desarrollados mucho antes de la aparición de las organizaciones modernas.

➡️ Eso no significa que exista un supuesto gen del liderazgo ni que la evolución nos haya programado para seguir a los individuos más temerarios. La investigación apunta a una asociación estadística entre dos características, no a una explicación biológica definitiva.

Lou Marie Haux, investigadora del Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano y autora principal del estudio que vincula la predisposición al riesgo con el liderazgo en humanos y chimpancés.

Lou Marie Haux, investigadora del Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano y autora principal del estudio que vincula la predisposición al riesgo con el liderazgo en humanos y chimpancés. Cortesía: Instituto Max Planck

Un estudio con más de 40.000 personas revela la relación entre liderazgo y riesgo

Para comprobar su hipótesis, los científicos recurrieron a una de las principales fuentes de información sobre la sociedad alemana: el Panel Socioeconómico Alemán (SOEP), un estudio longitudinal que recoge de forma periódica información sobre las condiciones de vida, los ingresos, la situación laboral y las actitudes de miles de ciudadanos.

El análisis abarcó el periodo comprendido entre 2015 y 2020 e incluyó 153.430 observaciones anuales correspondientes a personas de entre 18 y 105 años.

Los investigadores estudiaron tres aspectos fundamentales: la disposición general a asumir riesgos, el desempeño de responsabilidades de liderazgo y los ingresos profesionales.

La predisposición al riesgo se midió mediante una pregunta en la que los participantes debían valorar hasta qué punto se consideraban personas dispuestas a arriesgarse, utilizando una escala de cero a diez. Así, una puntuación de cero indicaba una completa aversión al riesgo, mientras que diez representaba una disposición muy elevada a aceptarlo.

Este tipo de pregunta, aunque sencilla, ha demostrado en investigaciones anteriores cierta capacidad para predecir comportamientos arriesgados en situaciones reales.

¿Qué diferencias encontraron entre los líderes y quienes no ocupaban esos puestos?

Los resultados mostraron un patrón claro: quienes desempeñaban responsabilidades de liderazgo declaraban, por término medio, una mayor predisposición al riesgo.

Las personas que habían ocupado posiciones de liderazgo durante los seis años estudiados obtuvieron una puntuación media de 6,2 sobre diez. En cambio, quienes nunca habían desempeñado esas responsabilidades alcanzaron una media de 4,96 puntos.

📊 Los líderes están más dispuestos a asumir riesgos

Un estudio con más de 40.000 personas en Alemania revela que quienes desempeñan responsabilidades de liderazgo muestran una mayor predisposición al riesgo. Así se refleja en sus puntuaciones medias, medidas en una escala de 0 a 10.

Con liderazgo durante los seis años 6,20
Sin responsabilidades de liderazgo 4,96

Puntuación media en una escala de 0 a 10

¿Qué significa? Las personas que ocuparon puestos de liderazgo durante los seis años analizados obtuvieron una puntuación media 1,24 puntos superior a la de quienes nunca desempeñaron esas responsabilidades. La diferencia muestra una asociación estadística, pero no demuestra que asumir riesgos convierta a alguien en líder.

Fuente: Haux, L. M. y colaboradores (2026). Human and chimpanzee leaders are more risk-loving. The Leadership Quarterly. Consultar el estudio científico.

La diferencia es estadísticamente relevante, aunque no significa que todos los dirigentes sean personas especialmente atrevidas ni que alguien prudente tenga menos capacidad para dirigir. De hecho, las puntuaciones individuales se solapan considerablemente entre los grupos

Lo que los científicos encontraron fue una tendencia general: las posiciones de liderazgo se asocian con una mayor disposición declarada a asumir riesgos.

El equipo también detectó una relación positiva entre ingresos y predisposición al riesgo. Las personas con mayores ingresos tendían a obtener puntuaciones superiores.

Este resultado admite distintas interpretaciones. Por una parte, arriesgarse puede facilitar oportunidades profesionales y económicas. Por otra, disponer de más recursos puede reducir las consecuencias personales de una decisión equivocada.

La investigación no permite establecer cuál de estos mecanismos explica la asociación.

Las jerarquías sociales de los chimpancés están marcadas por la competencia, las alianzas y las relaciones de poder. Un nuevo estudio revela que los individuos de mayor rango muestran una mayor predisposición a asumir riesgos.

Las jerarquías sociales de los chimpancés están marcadas por la competencia, las alianzas y las relaciones de poder. Un nuevo estudio revela que los individuos de mayor rango muestran una mayor predisposición a asumir riesgos. Cortesía: MPI for Human Development.

Los chimpancés dominantes también muestran una mayor predisposición al riesgo

La segunda parte de la investigación trasladó la pregunta del entorno laboral humano a las comunidades de chimpancés. Pare ello, los científicos estudiaron 86 ejemplares de Pan troglodytes que vivían en dos santuarios africanos: Ngamba Island, en Uganda, y Sweetwaters, en Kenia.

Ambos centros albergan comunidades con estructuras sociales jerarquizadas, en las que los individuos ocupan posiciones diferentes según sus relaciones de dominancia y otros factores sociales.

Para evaluar su comportamiento, los investigadores recurrieron a diecisiete cuidadores experimentados que conocían personalmente a los chimpancés desde hacía muchos años. Estos profesionales calificaron la disposición al riesgo de cada chimpancé en situaciones habituales de su vida, sin necesidad de someterlos a experimentos peligrosos.

Cómo se mide la predisposición al riesgo de un chimpancé

A diferencia nosotros, los chimpancés no pueden responder a cuestionarios sobre sus preferencias personales. Por eso, los investigadores utilizaron las observaciones de sus cuidadores. Se examinaron cinco ámbitos de comportamiento:

✅ Búsqueda de alimentos: cómo afrontaban situaciones potencialmente arriesgadas durante la obtención de comida.

✅ Encuentros con serpientes: su disposición a aproximarse o reaccionar ante estos reptiles.

✅ Exploración y escape: la tendencia a abandonar los límites de su territorio.

✅ Competencia social: su comportamiento ante disputas por una posición superior en la jerarquía.

✅ Interacción con desconocidos: cómo respondían ante personas que no conocían.

A estas observaciones se añadió una valoración general de la predisposición al riesgo.

Los cuidadores utilizaron una escala de cero a cuatro, donde las puntuaciones más elevadas indicaban una mayor inclinación a arriesgarse. Posteriormente, los investigadores compararon estas valoraciones con la posición social que ocupaba cada animal dentro de su grupo.

Los resultados fueron especialmente reveladores.

Los chimpancés de mayor rango social son los que más riesgos aceptan

Los animales situados entre el 20 % de mayor rango dentro de sus grupos obtuvieron una puntuación media de 2,8 sobre cuatro en disposición al riesgo. Por su parte, los chimpancés de las posiciones jerárquicas inferiores alcanzaron, en cambio, aproximadamente 1,5 puntos.

Los chimpancés situados entre el 20 % de mayor rango presentaban una puntuación media de 2,8 sobre cuatro en predisposición al riesgo, frente a aproximadamente 1,5 entre los ejemplares de rango inferior.

🐵 Los chimpancés dominantes también asumen más riesgos

Un estudio con 86 chimpancés de dos santuarios africanos revela que los individuos situados en las posiciones más elevadas de la jerarquía social muestran una mayor predisposición al riesgo. Estas son las puntuaciones medias asignadas por sus cuidadores, en una escala de 0 a 4.

20 % de chimpancés de mayor rango 2,8
Chimpancés de rango más bajo 1,5

Puntuación media en una escala de 0 a 4

¿Qué significa? Los chimpancés de mayor rango social obtuvieron una puntuación media 1,3 puntos superior a la de los individuos situados en las posiciones inferiores de la jerarquía. La asociación entre posición social y predisposición al riesgo fue más intensa que la observada en humanos. Sin embargo, el estudio no demuestra que asumir más riesgos permita alcanzar una posición dominante.

Fuente: Haux, L. M. y colaboradores (2026). Human and chimpanzee leaders are more risk-loving. The Leadership Quarterly. Consultar el estudio científico.

Por tanto, los individuos que ocupaban posiciones superiores dentro de la jerarquía eran, en general, aquellos a los que sus cuidadores atribuían una mayor disposición a afrontar situaciones inciertas o peligrosas. La asociación apareció en casi todos los ámbitos examinados, aunque los investigadores encontraron una excepción: la disposición a confiar en personas desconocidas.

Este detalle resulta interesante, porque sugiere que el riesgo no constituye una característica psicológica completamente uniforme. Un chimpancé puede mostrarse atrevido al competir con otros individuos y, al mismo tiempo, desconfiar de un extraño. Según los autores, confiar en otros implica procesos sociales adicionales, como el miedo a la traición, que no se explican únicamente por la predisposición general al riesgo.

¿Por qué los chimpancés muestran una relación más fuerte entre poder y riesgo?

Una de las conclusiones más interesantes de la investigación es que la asociación entre rango social y predisposición al riesgo resulta considerablemente más intensa en los chimpancés que en los humanos. Para los investigadores, esta diferencia podría reflejar una transformación fundamental en nuestra manera de organizar el poder.

En una comunidad de chimpancés, alcanzar una posición dominante suele implicar una competencia directa con otros individuos. La fuerza física, las alianzas y la capacidad para afrontar enfrentamientos pueden resultar decisivas para ascender en la jerarquía. Y los beneficios pueden ser importantes. Los individuos dominantes suelen disfrutar de un acceso preferente a determinados recursos, oportunidades reproductivas y relaciones sociales ventajosas.

Sin embargo, disputar el poder también tiene costes. Desafiar a un rival poderoso puede provocar lesiones, pérdida de apoyo o represalias. En esas circunstancias, la disposición a aceptar riesgos podría conferir una ventaja a determinados individuos.

La sociedad humana, por el contrario, ha desarrollado otros mecanismos para acceder al liderazgo. Un título universitario, la experiencia profesional, el prestigio intelectual, una elección democrática o la pertenencia a determinadas instituciones pueden facilitar el ascenso sin necesidad de enfrentarse físicamente a los competidores.

Dominación y prestigio: dos maneras diferentes de alcanzar el liderazgo

Es lo que los investigadores relacionan con una distinción fundamental de la psicología evolutiva: el poder obtenido mediante la dominación y el liderazgo basado en el prestigio.

✅ La dominación consiste en alcanzar o mantener una posición de poder mediante la fuerza, la intimidación o la capacidad de imponer consecuencias negativas a otros individuos.

✅ El prestigio, en cambio, surge cuando una persona recibe reconocimiento por sus conocimientos, habilidades o contribuciones al grupo.

Ambos mecanismos pueden coexistir, pero el prestigio permite establecer relaciones de liderazgo basadas en el reconocimiento voluntario, sin necesidad de recurrir sistemáticamente a la confrontación.

Esto podría explicar por qué la relación entre liderazgo y riesgo sigue existiendo en nuestra especie, aunque es más débil que en los chimpancés.

Conviene introducir aquí una precisión metodológica: los científicos no midieron exactamente lo mismo en ambas especies. En nuestra especie estudiaron la responsabilidad de liderazgo profesional; en chimpancés, el rango dentro de la jerarquía social. Son indicadores relacionados con la posición social, pero no equivalentes.

Por tanto, el trabajo no demuestra que un director de empresa y un chimpancé dominante ejerzan el liderazgo de la misma manera.

El liderazgo en el mundo empresarial exige tomar decisiones y afrontar situaciones inciertas. Un estudio revela que quienes ocupan puestos de responsabilidad muestran, de media, una mayor disposición a asumir riesgos.

El liderazgo en el mundo empresarial exige tomar decisiones y afrontar situaciones inciertas. Un estudio revela que quienes ocupan puestos de responsabilidad muestran, de media, una mayor disposición a asumir riesgos. Foto de Gustavo Fring

¿Los hombres y las mujeres líderes muestran la misma disposición al riesgo?

Haux y sus colegas también examinaron las posibles diferencias entre sexos. En las dos especies, los machos presentaron, por término medio, una mayor disposición general al riesgo que las hembras.

En nuestra especie, los hombres también declararon una predisposición superior a la de las mujeres. Sin embargo, los científicos no encontraron diferencias significativas entre sexos en la intensidad de la relación entre liderazgo y riesgo.

Esto significa que las mujeres que ocupaban puestos de liderazgo también mostraban una mayor disposición a asumir riesgos que aquellas que no desempeñaban esas responsabilidades.

El patrón era semejante al observado entre los hombres.

El resultado no demuestra que un sexo tenga mayor capacidad de liderazgo que otro. El estudio tampoco examinó qué dirigentes obtenían mejores resultados, tomaban decisiones más acertadas o gestionaban sus responsabilidades de manera más eficaz.

La predisposición al riesgo es solo una de las numerosas características que pueden intervenir en el comportamiento de un líder.

¿Las personas arriesgadas se convierten en líderes o el liderazgo las vuelve más atrevidas?

Esta pregunta constituye uno de los principales problemas científicos que plantea la investigación.

El estudio demuestra una asociación estadística entre ambas características, pero no permite concluir cuál es la causa y cuál el efecto.

«Nuestros resultados establecen una correlación, no una relación causal», advierte Lou Marie Haux en la nota de prensa de la Sociedad Max Planck.

Según la investigadora, todavía no puede determinarse con certeza si las personas más dispuestas a arriesgarse tienen mayores probabilidades de acceder a posiciones de liderazgo o si el ejercicio de esas responsabilidades incrementa su predisposición al riesgo.

Para explorar esta cuestión, los autores aprovecharon el carácter longitudinal del panel alemán.

Analizaron específicamente a 1.300 participantes cuya situación de liderazgo cambió durante el periodo estudiado, comparando su disposición al riesgo en los años en que ocupaban puestos directivos con aquellos en los que no los desempeñaban.

Los resultados mostraron que esa predisposición permanecía relativamente estable, independientemente de los cambios en la situación profesional.

En otras palabras, convertirse en líder no parecía producir un aumento apreciable de la disposición general al riesgo medida mediante el cuestionario.

Esta observación resulta compatible con la hipótesis de que ciertas diferencias psicológicas ya están presentes antes de alcanzar posiciones de responsabilidad.

No obstante, también podrían intervenir otros factores, como la personalidad, los recursos económicos, el entorno social o determinadas oportunidades profesionales.

Por eso, los investigadores reclaman nuevos estudios que permitan analizar de manera más precisa la dirección de esta relación.

Las alianzas y la cooperación son fundamentales para alcanzar posiciones de liderazgo, tanto en las organizaciones humanas como en las complejas jerarquías sociales de los chimpancés.

Las alianzas y la cooperación son fundamentales para alcanzar posiciones de liderazgo, tanto en las organizaciones humanas como en las complejas jerarquías sociales de los chimpancés. Foto de Kampus Production

Qué revela el estudio sobre el origen evolutivo del liderazgo humano

Desde una perspectiva evolutiva, el liderazgo pudo surgir y consolidarse en distintos contextos donde resultaba necesario coordinar las actividades del grupo. Organizar desplazamientos, buscar alimentos, afrontar amenazas o resolver conflictos eran situaciones que podían beneficiarse de la capacidad de ciertos individuos para tomar decisiones en condiciones de incertidumbre.

Pero esas decisiones también implicaban riesgos. En determinados entornos, asumirlos podía proporcionar ventajas individuales y colectivas. En otros, una actitud prudente podía resultar mucho más beneficiosa.

➡️ La evolución no favorece necesariamente a quienes asumen más riesgos, sino a las coonductas que aumentan las posibilidades de supervivencia y reproducción en unas condiciones concretas.

Los autores de este trabajo consideran que la coincidencia observada entre nosotros y los chimpancés es compatible con la existencia de raíces evolutivas antiguas de la relación entre liderazgo y riesgo.

Sin embargo, esa interpretación todavía debe comprobarse mediante investigaciones comparativas más amplias.

Los bonobos podrían ayudar a reconstruir el origen de esta relación

Una de las próximas líneas de investigación que se plantea el equipo de Haux se centra en los bonobos (Pan paniscus), la otra especie de gran simio que comparte con los chimpancés el parentesco evolutivo más cercano a nuestra especie.

Investigaciones anteriores ya habían identificado diferencias entre chimpancés y bonobos en determinadas preferencias relacionadas con el riesgo y la incertidumbre.

Averiguar si los bonobos también presentan una asociación entre rango social y predisposición al riesgo permitiría comprender mejor cómo pudo evolucionar este comportamiento. Si se observara un patrón similar en las tres especies, aumentaría el interés por investigar su posible presencia en el antepasado común. Y si aparecieran diferencias importantes, estas podrían aportar pistas sobre la influencia de las estructuras sociales y las presiones ecológicas en la evolución del liderazgo.

Los investigadores también señalan la necesidad de ampliar los estudios a chimpancés en libertad, ya que los animales que viven en santuarios pueden presentar comportamientos diferentes de los de las poblaciones salvajes.

¿Qué significa este descubrimiento para comprender a los líderes actuales?

El trabajo ofrece una perspectiva novedosa sobre una cuestión que afecta tanto a la política como a las organizaciones empresariales y a las relaciones sociales: por qué determinadas personas alcanzan posiciones de poder.

Los resultados sugieren que la disposición a asumir riesgos podría ser una característica relacionada con el liderazgo que ha persistido a lo largo de la evolución. Sin embargo, sería un error deducir que los individuos más temerarios son necesariamente los mejores dirigentes.

Asumir riesgos no equivale a tomar buenas decisiones. La competencia para dirigir también depende de la capacidad para evaluar consecuencias, escuchar a otras personas, gestionar conflictos, cooperar y reconocer cuándo una decisión puede resultar excesivamente peligrosa.

La investigación tampoco demuestra la existencia de un instinto universal de liderazgo ni de una predisposición genética específica para ocupar posiciones de poder. Su principal aportación consiste en mostrar que una misma asociación entre posición social y actitud frente al riesgo aparece en los seres humanos y los chimpancés, aunque con diferencias importantes.

Millones de años de evolución separan nuestras sociedades de las de estos primates, pero ambas siguen organizándose mediante relaciones de cooperación, competencia e influencia.

Quizá una parte de nuestra disposición a admirar a quienes se atreven a afrontar lo desconocido tenga una historia mucho más antigua que las primeras civilizaciones.

La gran diferencia es que, en el mundo contemporáneo, un buen líder no debería distinguirse únicamente por su valentía para arriesgarse, sino también por su capacidad para saber cuándo merece la pena hacerlo y quién tendrá que afrontar las consecuencias.▪️(27-octubre-2026)

🧠 Liderazgo y evolución: seis preguntas que responde la ciencia

¿Por qué los líderes parecen más dispuestos a asumir riesgos? ¿Compartimos esta característica con los chimpancés? Un estudio del Instituto Max Planck aporta nuevas pistas sobre la relación entre liderazgo, jerarquía social y comportamiento arriesgado, y su posible origen evolutivo.

1. ¿Los líderes humanos asumen más riesgos que las demás personas?

Sí, en promedio. El estudio encontró que las personas que ocuparon posiciones de liderazgo durante seis años obtuvieron una puntuación media de 6,2 sobre diez en disposición al riesgo, frente a 4,96 entre quienes no desempeñaron esas responsabilidades. Esto no significa que todos los líderes sean más arriesgados que los demás.

2. ¿Los chimpancés dominantes son más arriesgados?

Según la investigación, los chimpancés situados en las posiciones más elevadas de sus jerarquías sociales recibieron valoraciones de mayor disposición al riesgo que los ejemplares de rango inferior. La asociación entre jerarquía social y riesgo fue más fuerte que la observada en humanos.

3. ¿Por qué se relaciona el liderazgo con la evolución?

Porque humanos y chimpancés, especies que comparten un antepasado común, muestran una asociación parecida entre posición social y predisposición al riesgo. Los investigadores plantean que esta relación podría tener raíces evolutivas antiguas, aunque todavía no está demostrado.

4. ¿Nacemos con predisposición para ser líderes?

El estudio no demuestra que el liderazgo sea innato ni que exista un gen específico que determine quién alcanzará posiciones de poder. Los datos sugieren que algunas diferencias en la disposición al riesgo pueden mantenerse relativamente estables, pero el liderazgo depende de numerosos factores psicológicos, sociales y culturales.

5. ¿Las mujeres líderes asumen menos riesgos que los hombres?

Aunque el estudio encontró diferencias medias en la predisposición general al riesgo entre hombres y mujeres, la asociación entre liderazgo y riesgo no varió significativamente según el sexo. En ambos grupos, ocupar posiciones de liderazgo se relacionó con una mayor disposición al riesgo.

6. ¿Asumir más riesgos convierte a una persona en mejor líder?

No necesariamente. La investigación no examinó la calidad ni la eficacia del liderazgo. Una mayor disposición al riesgo puede facilitar determinadas decisiones, pero también aumentar la probabilidad de cometer errores si no se acompaña de una evaluación adecuada de sus consecuencias.

🔬 La clave científica: El estudio identifica una correlación entre liderazgo y predisposición al riesgo, pero no demuestra una relación de causa y efecto. Tampoco significa que las personas más arriesgadas sean necesariamente los mejores líderes.

Fuente: Haux, L. M. y colaboradores (2026). Human and chimpanzee leaders are more risk-loving. The Leadership Quarterly, 37, 101992. Consultar el estudio científico original .

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