Los murciélagos surgieron en Europa y allí emprendieron su primer vuelo, propone un nuevo estudio

Cuando aparecen en el registro fósil, los murciélagos ya vuelan y habitan varios continentes: el comienzo de su historia parecía perdido. Un análisis de 103 genomas y 44 fósiles reconstruye ahora dónde pudieron surgir estos mamíferos alados hace más de 60 millones de años.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Fósil de Palaeochiropteryx tupaiodon hallado en el yacimiento de Messel, Alemania, y datado en hace entre 47 y 48 millones de años.

Fósil de Palaeochiropteryx tupaiodon hallado en el yacimiento de Messel, en Alemania, y datado en hace entre 47 y 48 millones de años. Sus alas muestran que los murciélagos ya estaban adaptados al vuelo mucho después del origen europeo que propone el nuevo estudio. Cortesía: Matthew F. Jones.

Dónde surgieron los murciélagos

Imaginar a un mamífero que empieza a volar exige retroceder en el tiempo más de 60 millones de años. También exige aceptar que, por ahora, nadie ha encontrado el instante decisivo convertido en un fósil. Los primeros restos conocidos de murciélagos, de comienzos del Eoceno, pertenecen a animales que ya habían desarrollado el vuelo. Aparecen, además, en lugares tan alejados como Europa, Asia y Norteamérica. Cuando entran en escena, la historia ya está empezada.

Esa carencia en el registro fósil ha alimentado durante décadas hipótesis que situaban el origen de los quirópteros en África, Asia o Norteamérica. Un trabajo publicado en la revista británica Nature propone ahora otro escenario: los murciélagos habrían surgido en Europa a finales del Paleoceno y, desde allí, sus descendientes se habrían extendido primero hacia África.

Más tarde, distintos linajes alcanzaron de forma independiente otros continentes. Si la reconstrucción es correcta, el Viejo Continente fue también el lugar donde evolucionó por primera vez el vuelo activo en un mamífero.

Cómo se reconstruye una historia con tantos fósiles perdidos

La propuesta procede de un equipo internacional del consorcio Bat1K, que nació para secuenciar los genomas de los murciélagos actuales, unas1.500 especies, y desentrañar los misterios que rodean a los quirópteros. Los investigadores analizaron 103 genomas —42 de ellos ensamblados por primera vez para este estudio— que representan a las veintiúna familias reconocidas.

A la información genética, añadieron los restos de 44 especies fósiles y cientos de características anatómicas, con el fin de establecer qué especies estaban emparentadas y cuándo pudieron separarse sus linajes.

El resultado es un árbol familiar que reúne pistas que, estudiadas por separado, habían ofrecido respuestas contradictorias.

🗣️«Es extraordinario que, después de décadas de investigación y resultados enfrentados, tengamos por fin un árbol filogenético sólido», afirma Emma Teeling, investigadora del University College Dublin y una de las responsables de Bat1K, en el comunicado difundida por la universidad.

Ese árbol, explica esta zoóloga y genetista irlandesa, permitirá estudiar dónde y cómo aparecieron las características que hacen singulares a estos animales.

Emma Teeling, cofundadora del consorcio Bat1K, mira un murciélago disecado. El equipo internacional que integra este consorcio ha reconstruido la historia evolutiva del grupo y sitúa su origen más probable en Europa.

Emma Teeling, cofundadora del consorcio Bat1K, mira un murciélago disecado. El equipo internacional que integra este consorcio ha reconstruido la historia evolutiva del grupo y sitúa su origen más probable en Europa. Cortesía: Bryan O’Brien.

Cómo se reconstruye una historia con tantos fósiles perdidos

Reconstruir el pasado de estos mamíferos voladores resulta especialmente difícil, porque los murciélagos se desplazan con facilidad y porque su registro fósil tiene grandes lagunas.

Volar les permitió colonizar territorios lejanos, de modo que el continente donde aparece un fósil antiguo no tiene por qué ser aquel en el que nació todo el grupo. Para afrontar el problema, O’Brien y sus colegas emplearon modelos que estiman de forma simultánea las relaciones entre especies, las fechas de separación de los linajes y sus posibles movimientos geográficos.

Al reunir las pistas de los fósiles y los genomas, los investigadores concluyen que los primeros murciélagos probablemente surgieron en Europa. Su modelo asigna a ese origen un 99,2% de probabilidad. Pero la cifra no significa que hayan encontrado al primer murciélago: su historia más antigua se ha reconstruido con un registro fósil incompleto y podría cambiar si aparecen nuevos restos.

🗣️ «Combinamos técnicas de secuenciación de ADN de última generación y métodos computacionales para generar y comparar estos genomas e identificar los genes que contienen», afirma el autor principal, el profesor Michael Hiller, del Instituto de Investigación Senckenberg de Fráncfort, en Alemania.

En palabras de Liliana M. Dávalos, investigadora de la Universidad de Stony Brook y una de las coautoras del trabajo, «la nueva estrategia puede hacer algo que otras no pueden: identificar el grupo más antiguo de murciélagos fósiles teniendo en cuenta los datos genómicos»

Una sucesión de viajes intercontinentales

La expansión de estas criaturas, maltratadas, por cierto, por la cultura popular, no habría sido un único viaje a la vista de los resultados. El estudio propone que descendientes de los primeros murciélagos europeos llegaron pronto a África. Una de las dos grandes ramas actuales habría surgido allí durante el Eoceno temprano, mientras que la otra mantuvo una historia inicial más vinculada a Europa.

Desde esas primeras áreas, distintos grupos ampliaron su distribución de manera independiente. Los autores reconstruyen, por ejemplo, una expansión desde Europa hacia Norteamérica de los antepasados de un gran grupo de murciélagos hace alrededor de 54 millones de años. Otros linajes alcanzaron Asia, Sudamérica y Australia en diferentes momentos. Así se explica mejor que hoy existan murciélagos en casi todo el planeta y que sus fósiles tempranos aparezcan en regiones muy separadas.

Estas rutas son estimaciones evolutivas, no trayectos individuales conocidos. Algunas ramas del árbol y ciertos lugares de origen cuentan con más apoyo que otros. La imagen general —un comienzo probablemente europeo seguido de varias expansiones— es más sólida que cada detalle del itinerario.

Centurio senex, conocido como murciélago de cara arrugada, en pleno vuelo.

Centurio senex, conocido como murciélago de cara arrugada, en pleno vuelo. Foto: Brock y Sherri Fenton.

El vuelo y la ecolocalización aparecieron muy pronto

El trabajo también ayuda a ordenar la aparición de dos capacidades asociadas a los murciélagos: volar batiendo las alas y orientarse mediante ecos. Esta última facultad, llamada ecolocalización, permite a muchas especies emitir sonidos y aprovechar su reflejo para detectar obstáculos o presas en la oscuridad.

Una pieza importante del galimatías es Vielasia, un murciélago fósil situado por el nuevo análisis cerca de las ramas más antiguas del árbol de los murciélagos.

La posición de Vielasia respalda la idea de que la ecolocalización laríngea —los sonidos producidos en la laringe— existía antes de que se diversificaran los antepasados de todas las familias actuales. El resultado sugiere que el vuelo y esa forma de percepción acústica formaban parte de una etapa muy temprana de la evolución de los quiróperos.

Eso no significa que el estudio haya establecido el momento exacto en que apareció cada capacidad ni que todos los murciélagos actuales ecolocalicen del mismo modo. La ubicación concreta de Vielasia dentro de aquel grupo fósil tiene un apoyo moderado en el análisis. Los autores la consideran una pista relevante, pero los primeros pasos de esta historia siguen estando pobremente representados en los fósiles.

Por qué los genomas contaban historias diferentes

Durante años, distintos estudios habían producido árboles familiares incompatibles. La nueva investigación ofrece una posible explicación: no todas las regiones del genoma conservan la misma historia. Algunas señalan una relación entre grupos de murciélagos y otras apuntan a una distinta.

Los autores creen que el intercambio de genes entre linajes antiguos pudo alterar parte de esas señales. Una región del cromosoma X, menos expuesta a ese intercambio, habría conservado información útil sobre cómo se separaron los grupos. Al analizarla junto con otros datos genéticos y fósiles, el equipo de científicos revisó varias relaciones de parentesco, entre ellas, la posición de una familia de murciélagos de Madagascar cuyas extremidades tienen ventosas.

Contar con un árbol evolutivo más preciso va más allá de poner nombres en orden. Los murciélagos, como ya adelantamos, incluyen más de 1.500 especies, con dietas que abarcan insectos, frutos, néctar, peces e incluso sangre. Algunas viven mucho más de lo esperable para su tamaño y otras presentan adaptaciones inmunitarias poco comunes. Para estudiar cómo surgieron esos rasgos, primero hay que saber qué especies comparten antepasados y cuáles desarrollaron soluciones parecidas por caminos diferentes.

Las 21 familias de murciélagos representadas en los 103 genomas analizados por el consorcio Bat1K.

Las 21 familias de murciélagos representadas en los 103 genomas analizados por el consorcio Bat1K. Los colores agrupan las superfamilias; las cifras del círculo indican los genomas estudiados por familia y los iconos muestran su alimentación y capacidad de ecolocalización. Ilustraciones: Fiona Reid. Fuente: Nature.

El primer murciélago volador está aún en el aire

El estudio proporciona esa base y deja abierta la búsqueda más fascinante: la del murciélago anterior a los fósiles conocidos. Hasta que aparezca, su primer vuelo seguirá siendo una escena sin testigos directos. Los huesos y el ADN permiten situarla, por ahora, probablemente en Europa.

Hoy existen más de 1.500 especies de murciélagos. Unos comen insectos; otros, frutos, néctar, peces o pequeños vertebrados. Son los únicos mamíferos capaces de sostener un vuelo activo y algunas especies viven mucho más de lo esperable para su tamaño. Comprender cómo se relacionan entre sí ofrece una base para investigar esas adaptaciones y también su longevidad y sus defensas frente a enfermedades.

El estudio aporta, entre otros recursos, una reconstrucción de los cromosomas de su antepasado común que podrá servir a futuras investigaciones. Los autores añaden que el recurso genómico creado para este estudio podría, con el tiempo, aportar información a la investigación en humanos sobre el envejecimiento, la inmunidad y la resistencia a las enfermedades.

🗣️ «Los murciélagos no dejan de sorprendernos. Son uno de los mayores experimentos de la evolución —afirmó la autora principal, la profesora Sonja Vernes, neurogenetista de la Universidad de St Andrews y directora cofundadora de Bat1K. Y añade—: «Este extraordinario recurso genómico, fruto de años de cooperación internacional de Bat1K, nos permite por fin comprender cómo evolucionó su notable biología».

«Como los murciélagos son los únicos mamíferos que han desarrollado el vuelo activo, nuestros resultados señalan Europa como el lugar más probable donde evolucionó por primera vez», concluye Teeling.

La palabra decisiva es probable. La investigación dibuja el recorrido más sólido hasta ahora con los datos disponibles, pero deja abierta la búsqueda del animal que protagonizó aquel primer vuelo. Mientras no aparezca, su despegue seguirá siendo un episodio reconstruido a partir de sus descendientes: huesos dispersos por el mundo y señales conservadas en el ADN.▪️(24-septiembre-2026)

🕒 LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS

  • El origen más probable: los murciélagos surgieron en Europa a finales del Paleoceno, hace más de 60 millones de años, según la nueva reconstrucción evolutiva.
  • El primer vuelo: si ese origen europeo es correcto, allí evolucionó también el vuelo activo de los murciélagos, los únicos mamíferos capaces de mantenerlo.
  • Las pruebas: el equipo combinó 103 genomas de murciélagos actuales, representativos de sus 21 familias, con 44 especies fósiles.
  • La expansión: sus descendientes se dispersaron primero hacia África. Distintos linajes llegaron después a América, Asia y Australia.
  • Una capacidad temprana: la posición del fósil Vielasia sugiere que la ecolocalización laríngea ya existía antes de la diversificación de las familias actuales.
  • Lo que aún falta: el origen europeo es una inferencia basada en fósiles y genomas. Todavía no se ha encontrado un fósil del primer murciélago.

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