Los satélites revelan que Groenlandia y la Antártida han perdido 11,3 billones de toneladas de hielo
Casi medio siglo de observaciones espaciales revela una pérdida de hielo capaz de elevar 3,14 centímetros el nivel global del mar. El 84 % del deshielo se debe a glaciares que aceleran su avance hacia el océano, una señal inquietante para las costas del planeta.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Un enorme bloque de hielo se desprende de un acantilado glaciar en la Antártida. La pérdida de hielo de las regiones polares contribuyó a elevar 3,14 centímetros el nivel medio global del mar entre 1979 y 2023, según el nuevo estudio. Cortesía: Ian Phillips / Australian Antarctic Program.
Los dos grandes mantos de hielo de la Tierra están perdiendo peso. Y lo hacen cada vez más deprisa. El análisis más extenso elaborado hasta ahora a partir de observaciones por satélite concluye que Groenlandia y la Antártida perdieron conjuntamente 11,3 billones de toneladas métricas de hielo entre 1979 y 2023.
Hablamos de una masa suficiente para cubrir Estados Unidos con una capa de hielo de metro y medio de espesor o para formar un cubo helado de 23 kilómetros de altura.
El trabajo, publicado en la revista Scientific Data, reconstruye casi medio siglo de cambios en las dos mayores reservas de hielo terrestre del planeta. Sus autores han combinado 42 estimaciones independientes obtenidas mediante veintisiete misiones espaciales, algunas de las cuales se remontan a 1972 en Groenlandia y a 1979 en la Antártida. El balance conjunto más homogéneo abarca desde 1979 hasta finales de 2023.
¿Cuánto ha subido el nivel del mar por este deshielo?
El resultado puede resumirse en una cifra aparentemente pequeña: 3,14 centímetros. Es lo que ha subido el nivel medio global del mar como consecuencia exclusiva del hielo perdido por estos dos territorios. Pero en un planeta con cientos de millones de personas viviendo en zonas costeras bajas, unos pocos centímetros pueden determinar si el agua queda contenida por una defensa costera o inunda viviendas, carreteras y cultivos.
Inès Otosaka, investigadora de la Universidad de Northumbria, en el Reino Unido, y autora principal del estudio, recuerda que por cada centímetro adicional de subida del mar entre dos y tres millones de personas quedan expuestas a inundaciones costeras anuales. Los 3,14 centímetros atribuidos a Groenlandia y la Antártida habrían aumentado, por tanto, el riesgo para entre seis y nueve millones de habitantes.
Las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida aportan actualmente alrededor de una cuarta parte del aumento global del nivel del mar. El resto procede principalmente de la expansión térmica del agua al calentarse y del deshielo de los glaciares de montaña.
El químico Mark Curran cataloga testigos de hielo destinados a medir berilio-7 en la Antártida. Estas muestras ayudan a estudiar la acumulación reciente de nieve y los procesos atmosféricos, datos que complementan las observaciones por satélite sobre la evolución del hielo polar. Foto: Jo Chandler / Australian Antarctic Program
Cómo se mide desde el espacio la pérdida de hielo
El estudio forma parte del proyecto internacional IMBIE, impulsado por la Agencia Espacial Europea (ESA) y la NASA para reconciliar mediciones obtenidas con técnicas diferentes:
✅ Gravimetría por satélite: detecta pequeñas variaciones del campo gravitatorio terrestre provocadas por la redistribución de grandes masas de hielo y agua.
✅ Altimetría por radar y láser: mide los cambios en la altura y el volumen de las capas de hielo.
✅ Método de entradas y salidas: compara la nieve que se acumula sobre el territorio con el hielo que los glaciares descargan en el océano.
Cada técnica tiene sus propias limitaciones. Su combinación permite reducir incertidumbres y obtener una estimación más sólida que la proporcionada por cualquiera de ellas por separado.
En Groenlandia, el 93 % de las mediciones anuales independientes cae dentro del margen de incertidumbre de la estimación final. El acuerdo es algo menor en la Antártida oriental, donde el enorme tamaño del territorio, la escasez de mediciones del espesor del hielo y la complejidad del relieve enterrado dificultan los cálculos.
Groenlandia concentra alrededor del 60% del hielo perdido
Groenlandia, pese a tener aproximadamente una octava parte de la superficie de la Antártida, es responsable de alrededor del 60 % de la pérdida conjunta.
Entre 1972 y 2023, la capa de hielo de Groenlandia perdió 6.215 ± 467 gigatoneladas, equivalentes a 6,2 billones de toneladas métricas. Durante la década de 1970 se encontraba cerca del equilibrio, pero comenzó a perder masa de forma sostenida en las décadas siguientes.
Su evolución muestra una aceleración clara:
1️⃣ En los años ochenta perdió 60.000 millones de toneladas anuales.
2️⃣ En la década de 2000, la pérdida alcanzó los 192.000 millones de toneladas anuales.
3️⃣ En la década de 2010 llegó a 264.000 millones de toneladas anuales.
«La pérdida de masa aumenta década tras década», resume Otosaka. Eric Rignot, glaciólogo de la Universidad de California en Irvine y coautor del trabajo, es todavía más directo: «Las capas de hielo se derriten rápidamente».
Y Andrew Shepherd, investigador de la Universidad de Northumbria y también firmante del estudio, advierte de que estos gigantes helados responden con retraso al calentamiento global. Aunque la temperatura del planeta dejara de aumentar, parte de la pérdida podría continuar durante décadas debido a la inercia del sistema climático y glaciar.
Tres imágenes de los satélites Landsat muestran cómo la desaparición de las plataformas de hielo Glenzer y Conger, en la Antártida oriental, dejó al descubierto entre 1989 y 2022 una posible isla hasta entonces oculta bajo el hielo. La secuencia ilustra la profunda transformación que está experimentando el paisaje antártico como consecuencia de la pérdida de masa helada.Cortesía: Joshua Stevens / NASA Earth Observatory, con datos Landsat del USGS
La Antártida occidental es la región más vulnerable
La mayor parte de esta pérdida procede de la Antártida occidental, donde numerosos glaciares descansan sobre un lecho rocoso situado por debajo del nivel del mar. Esta configuración permite que aguas oceánicas relativamente cálidas alcancen su base y derritan el hielo desde abajo.
El ritmo de pérdida de la Antártida occidental pasó de 29.000 millones de toneladas anuales en los años ochenta a 163.000 millones durante la década de 2010.
Glaciares como Thwaites y Pine Island se encuentran entre los más vigilados del planeta porque su retirada podría facilitar que masas de hielo situadas tierra adentro fluyeran con mayor rapidez hacia el océano.
En la península Antártica, la desintegración de varias plataformas de hielo flotantes también ha reducido la resistencia que frenaba el movimiento de los glaciares continentales.
El 84 % de la pérdida se debe a la aceleración de los glaciares
Uno de los resultados más importantes del estudio es que el 84% del hielo desaparecido no se perdió directamente por el deshielo superficial provocado por el aire cálido.
La causa principal fue el denominado desequilibrio dinámico: los glaciares comenzaron a desplazarse con mayor rapidez y a transportar más hielo hacia el océano, donde se derrite o se desprende en forma de icebergs.
Solo el 16 % restante se relaciona con un balance superficial más desfavorable, es decir, con una combinación de mayor deshielo, escorrentía y evaporación frente a la nieve acumulada.
Esta distinción es fundamental. El deshielo superficial puede variar mucho de un verano a otro, pero la aceleración de un glaciar puede prolongarse durante décadas.
El océano cálido adelgaza desde abajo las plataformas flotantes que rodean la Antártida y que actúan como contrafuertes naturales. Cuando estas plataformas se debilitan o se rompen, los glaciares apoyados sobre el continente encuentran menos resistencia y descargan más hielo en el mar.
En Groenlandia, el calentamiento atmosférico y oceánico actúa simultáneamente sobre numerosos glaciares que terminan directamente en fiordos.
Visualización satelital de los cambios en el espesor de la capa de hielo de Groenlandia: las zonas rojas indican las mayores pérdidas, de hasta 20 metros. La ola de calor que azotó el Ártico en el verano de 2019 provocó que la isla perdiera la cifra récord de 444.000 millones de toneladas de hielo en un solo año, un episodio extremo que aceleró su contribución a la subida del nivel del mar. Cortesía: ESA
La aparente tregua entre 2020 y 2023 no cambió la tendencia
Entre 2020 y 2023, sin embargo, el balance pareció conceder una tregua.Groenlandia pasó de perder 264.000 millones de toneladas anuales durante la década de 2010 a unos 199.000 millones, debido en parte a la ausencia de veranos de deshielo tan extremos como los registrados en años anteriores.
En la Antártida, la pérdida se redujo de 202.000 millones a alrededor de 59.000 millones de toneladas anuales. Las nevadas excepcionales permitieron que la Antártida oriental ganara masa y compensara parcialmente las pérdidas persistentes del sector occidental.
Los científicos subrayan que no se trató de una recuperación estructural, sino de una variación meteorológica de corta duración superpuesta a una tendencia de décadas.
Un estudio publicado en 2026 en la revista Communications Earth & Environment relacionó aquella ganancia transitoria con la llegada más frecuente e intensa de ríos atmosféricos, largas corrientes de vapor de agua que transportaron humedad hacia la Antártida oriental, la península y la Tierra de la Reina Maud.
Las nevadas llegaron a superar durante unos años la pérdida causada por los glaciares. Sin embargo, su descarga al océano continuó aumentando. Los autores advirtieron de que bastarían varios años con menos nevadas para devolver el balance antártico a valores negativos.
Los datos preliminares más recientes apuntan en esa dirección. El Servicio de Cambio Climático de Copernicus estima que la Antártida volvió a perder unos 82.000 millones de toneladas de hielo en 2024. Groenlandia, por su parte, perdió alrededor de 139.000 millones durante el año hidrológico 2024-2025.
Nuevos estudios muestran cómo se acelera la inestabilidad del hielo
La pérdida de masa detectada por IMBIE coincide con otras investigaciones recientes que muestran cambios estructurales en las regiones polares.
Un estudio publicado en 2025 en Nature Geoscience comparó mapas tridimensionales de Groenlandia y descubrió que las grietas aumentaron entre 2016 y 2021 en los sectores costeros donde el hielo se desplazaba con mayor rapidez.
Estas fracturas debilitan los glaciares y permiten que el agua procedente del deshielo superficial penetre hasta su base, según Thomas R. Chudley, glaciólogo del Departamento de Gaografía en la Universidad de Durham (Reino Unido) y autor principal del estudio. Allí puede modificar la fricción con el lecho rocoso y favorecer un desplazamiento más rápido hacia el mar.
En la Antártida, otra investigación publicada en 2026 en Proceedings of the National Academy of Sciences constató la desaparición de 12.820 kilómetros cuadrados de hielo apoyado sobre el lecho entre 1996 y 2025.
Aunque el 77 % de la línea de costa antártica permaneció relativamente estable, el retroceso se concentró en regiones vulnerables de la Antártida occidental, la península y algunos sectores orientales. El 62 % de la superficie perdida correspondió al oeste del continente, donde profundos canales submarinos permiten que el agua cálida alcance la base de los glaciares.
Visualización satelital de los cambios en el espesor del hielo antártico entre 1992 y 2018: las zonas rojas muestran un adelgazamiento de hasta 20 metros, especialmente acusado en la Antártida occidental. En 2019, el continente perdió 168.000 millones de toneladas de hielo debido a la aceleración de sus glaciares occidentales y al deshielo récord registrado en la península Antártica. Cortesía: ESA
Por qué este estudio es importante para las costas del planeta
El nuevo registro no permite predecir con exactitud cuánto subirá el nivel del mar durante las próximas décadas. Su valor reside en proporcionar una referencia observacional homogénea con la que comprobar y mejorar los modelos climáticos.
Las capas de hielo no se comportan como simples cubitos que se derriten lentamente al sol. Son sistemas dinámicos atravesados por grietas, corrientes de hielo y redes de agua, y rodeados por plataformas flotantes que pueden debilitarse o desaparecer.
Las nevadas abundantes de unos pocos años pueden ocultar temporalmente la pérdida. Sin embargo, no eliminan la aceleración que se observa desde la década de 1990 ni el riesgo de que algunos glaciares alcancen puntos de inestabilidad difíciles de revertir.
La evolución de Groenlandia y la Antártida determinará buena parte del nivel que alcancen los océanos durante los próximos siglos. Lo que sucede hoy en los polos terminará afectando a ciudades, infraestructuras, playas y comunidades costeras situadas a miles de kilómetros.▪️(21-septiembre-2026)
⏱️ LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
- Una pérdida de hielo gigantesca: Groenlandia y la Antártida perdieron conjuntamente 11,3 billones de toneladas métricas de hielo entre 1979 y 2023.
- El nivel del mar ya ha subido: esta pérdida ha elevado 3,14 centímetros el nivel medio global de los océanos.
- Groenlandia concentra la mayor pérdida: pese a ser mucho más pequeña que la Antártida, es responsable de aproximadamente el 60% del hielo desaparecido.
- Los glaciares se están acelerando: el 84% de la pérdida se debe al flujo más rápido de los glaciares hacia el océano, no al deshielo directo de la superficie.
- El ritmo se ha multiplicado por cuatro: la pérdida conjunta de hielo aumentó alrededor de cuatro veces entre las décadas de 1980 y 2010.
- La reciente tregua fue temporal: las nevadas excepcionales en la Antártida oriental y los veranos menos extremos en Groenlandia frenaron las pérdidas entre 2020 y 2023, pero no revirtieron la tendencia a largo plazo.
- Una investigación sin precedentes: el balance reúne 42 estimaciones independientes obtenidas mediante 27 misiones espaciales, algunas con registros que se remontan a la década de 1970.
- Millones de personas están más expuestas: la subida del mar atribuida a este hielo perdido ha incrementado el riesgo de inundaciones costeras para entre seis y nueve millones de habitantes.
Fuente: Otosaka, I .N., Shepherd, A., Amory, C. et al. Mass balance of the Greenland and Antarctic ice sheets from the 1970s to 2023. Scientific Data (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s41597-026-08088-0
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