Nuevo depredador del Pérmico descubierto en Sudáfrica pone en entredicho lo que sabemos de los gorgonopsios
El hallazgo de una nueva especie de depredador en Sudáfrica revela que los grandes cazadores terrestres surgieron mucho antes de lo que creíamos. El fósil, de 265 millones de años, obliga a replantear la evolución de los gorgonopsios, antes llamados reptiles mamiferoides, y la historia de los ecosistemas del Pérmico.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Recreación artística de Jirahgorgon ceto, un gran depredador del Pérmico medio, en un ecosistema de la actual Sudáfrica hace 265 millones de años, donde ya dominaban los primeros cazadores terrestres especializados. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones
Los paleontólogos habían imaginado los ecosistemas del Pérmico medio —hace unos 265 millones de años— como escenarios dominados por criaturas todavía en transición: reptiles con rasgos incipientes de mamíferos, pequeños depredadores que aún no habían alcanzado la sofisticación de los grandes cazadores posteriores. Pero un nuevo fósil hallado en Sudáfrica está obligando a revisar esa foto fija.
Un equipo internacional de investigadores, capitaneado por Zanildo Macungo, paleontólogo del Instituto de Estudios Evolutivos, en la Universidad de Witwatersrand (Sudáfrica), ha descrito una nueva especie de gorgonopsio —un grupo de depredadores prehistóricos emparentados lejanamente con los mamíferos— que no solo amplía el catálogo de estas criaturas, sino que cuestiona una de las ideas más asentadas sobre su evolución: que los grandes depredadores tardaron millones de años en aparecer.
El animal, bautizado como Jirahgorgon ceto, fue descubierto en la formación Abrahamskraal, en la cuenca del Karoo, uno de los yacimientos fósiles más importantes del mundo para entender la evolución de los vertebrados terrestres. Su cráneo, casi completo, ha permitido a los paleontólogos reconstruir con un nivel de detalle excepcional la anatomía de uno de los primeros superdepredadores de la Tierra.
Un mundo en transformación
El periodo Pérmico fue una época de cambios radicales. Los ecosistemas terrestres estaban experimentando una reorganización profunda, con la aparición de nuevos grupos que acabarían dominando la vida en tierra firme. Entre ellos estaban los terápsidos, un linaje que incluye a los ancestros de los mamíferos.
Dentro de ese grupo, los gorgonopsios ocupaban un papel clave: eran los principales depredadores de su tiempo. Equipados con dientes afilados y, en algunos casos, colmillos que recuerdan a los de los tigres dientes de sable, estas criaturas representaban una de las primeras incursiones evolutivas hacia la especialización carnívora.
Sin embargo, hasta ahora se pensaba que, en sus primeras etapas, los gorgonopsios eran relativamente pequeños. Los grandes cazadores, capaces de dominar los ecosistemas, no aparecerían hasta mucho más tarde, cerca del final del Pérmico.
El nuevo fósil cambia esa narrativa.
El fósil clave: qué revela Jirahgorgon ceto
El ejemplar de Jirahgorgon ceto hallado en Sudáfrica destaca por su excelente estado de conservación. Se trata de un cráneo casi completo con la mandíbula inferior articulada, lo que ha permitido estudiar no solo su forma externa, sino también su estructura interna mediante técnicas de imagen avanzadas, como la tomografía con radiación sincrotrón.
Este nivel de detalle ha desvelado una combinación única de características anatómicas. El animal tenía un hocico estrecho, órbitas relativamente pequeñas y una estructura craneal robusta. Sus dientes, comprimidos lateralmente y con finas serraciones o muescas en forma de sierra, estaban claramente adaptados para cortar carne, como cuchillos biológicos.
Pero lo más sorprendente no es su morfología, sino su tamaño. Las proporciones del cráneo indican que Jirahgorgon ceto era un animal grande para su época, comparable al de depredadores que, hasta ahora, se creía que habían evolucionado mucho después.
Este dato, aparentemente técnico, tiene implicaciones profundas, dicen los autores del estudio en la revista The Anatomical Record.
Cráneo fósil del ejemplar BP/1/8260 de Jirahgorgon ceto, visto desde diferentes ángulos (superior, inferior, lateral, frontal y posterior), que permite a los científicos reconstruir cómo era este antiguo depredador del Pérmico. Cortesía: Zanildo Macungo et al
El origen de los grandes depredadores
La presencia de un gorgonopsio de gran tamaño en el Pérmico medio sugiere que la evolución de los depredadores terrestres fue más rápida y compleja de lo que se pensaba. En lugar de una progresión lenta desde formas pequeñas hacia gigantes dominantes, parece que ya existían linajes capaces de alcanzar grandes dimensiones mucho antes de lo que creían los paleontólogos.
Los investigadores han identificado además que esta nueva especie pertenece a un grupo evolutivo distinto, una nueva familia llamada Phorcyidae. Este linaje comparte rasgos con formas posteriores más avanzadas, lo que sugiere que ciertas adaptaciones clave —como la robustez craneal o determinadas configuraciones musculares— surgieron antes de lo esperado.
En otras palabras: la historia evolutiva de estos depredadores no fue lineal, sino más bien un mosaico de experimentos biológicos que aparecieron, coexistieron y desaparecieron.
Evolución al azar… pero no tanto
Para entender mejor cómo evolucionaron estos animales, el equipo analizó el tamaño corporal a lo largo del tiempo en distintos gorgonopsios. El resultado apunta a un patrón interesante: aunque el cambio en tamaño parece, en gran medida, aleatorio —lo que los científicos llaman un modelo de movimiento browniano—, también está condicionado por la historia evolutiva de cada linaje.
Esto significa que no hubo una tendencia clara hacia hacerse más grandes o más pequeños, pero sí una herencia de rasgos que influía en cómo evolucionaban las distintas especies.
Dicho de otro modo: la evolución no seguía un plan preestablecido, pero tampoco era completamente caótica.
Cómo eran los ecosistemas del Pérmico medio
El hallazgo también tiene implicaciones para entender los ecosistemas del Pérmico. Si ya existían depredadores grandes y especializados en esta etapa, es probable que las cadenas tróficas fueran más complejas de lo que se pensaba.
Esto sugiere la coexistencia de múltiples nichos ecológicos y una mayor diversidad de estrategias de caza. Algunos gorgonopsios podrían haber sido cazadores rápidos y pequeños, mientras que otros, como el Jirahgorgon, ocuparían el papel de depredadores dominantes.
Además, este descubrimiento coincide con la desaparición de otros grandes carnívoros de la época, como los dinocéfalos, que evolucionaron de los terápsidos similares a los pelicosaurios. Es posible que los gorgonopsios aprovecharan ese vacío ecológico para diversificarse rápidamente.
Sudáfrica, un archivo del pasado
La formación Abrahamskraal, donde se encontró el fósil, se consolida como un lugar clave para estudiar esta fase temprana de la evolución de los depredadores terrestres.
Sus sedimentos, que datan del límite entre dos edades geológicas del Pérmico, contienen pistas cruciales sobre cómo se reorganizaron los ecosistemas antes de la mayor extinción masiva de la historia.
Cada nuevo fósil encontrado en esta región añade una pieza al rompecabezas, revelando un mundo en plena transformación.
Reconstrucción digital del hocico del ejemplar BP/1/8260 de Jirahgorgon ceto, con los distintos huesos coloreados para mostrar su anatomía, vista desde varios ángulos (frontal, lateral, posterior, interno, inferior y superior), lo que permite entender cómo estaba estructurada la región nasal y dental de este depredador del Pérmico. Cortesía: Zanildo Macungo et al
Una evolución más rápida y compleja de lo esperado
Como suele ocurrir en ciencia, el descubrimiento no cierra un capítulo, sino que abre nuevos y apasionantes interrogantes:
✅ ¿Cuántos gorgonopsios de gran tamaño existieron en esta época?
✅ ¿Cómo interactuaban entre sí?
✅ ¿Qué factores impulsaron su diversificación?
Lo que sí parece claro es que la historia de estos animales es más compleja de lo que se creía. Lejos de ser simples precursores de depredadores más avanzados, los gorgonopsios del Pérmico medio ya estaban experimentando con formas, tamaños y estrategias que anticipaban el futuro de los grandes carnívoros terrestres.
En ese sentido, Jirahgorgon ceto no es solo una nueva especie: es una ventana a un momento clave de la evolución, cuando la vida en la Tierra ensayaba, con sorprendente rapidez, algunas de las fórmulas que aún hoy dominan los ecosistemas.▪️(31-marzo-2026)
PREGUNTAS&RESPUESTAS: Gorgonopsios y Depredadores
🐊 ¿Qué importancia tiene este fósil?
Aporta evidencia de que los grandes depredadores terrestres ya existían en el Pérmico medio, adelantando su origen evolutivo.
🐊 ¿Dónde se encontró el fósil?
En la formación Abrahamskraal, dentro de la cuenca del Karoo (Sudáfrica).
🐊 ¿Qué hace especial a Jirahgorgon ceto?
Su combinación de gran tamaño y rasgos avanzados en una etapa temprana.
🐊 ¿Qué cambia en la teoría evolutiva?
Sugiere una evolución más rápida, diversa y no lineal de los depredadores terrestres.
Fuente: Zanildo Macungo, Ricardo Araújo, Bruce S. Rubidge, Michael O. Day, Kathleen N. Dollman, Julien Benoit. Evolutionary radiation of large-bodied gorgonopsians from the lower Abrahamskraal formation of South Africa. The Anatomical Record (2026). DOI: https://doi.org/10.1002/ar.70181

